20 noviembre, 2019

Cosas que No Meter en el Lavavajillas

¿Qué pones dentro del lavavajillas? Y la pregunta no es trivial, porque muchas de las cosas que metemos habitualmente en este electrodoméstico tan útil no son la mejor idea. En ciertos casos porque lo que se estropean son los utensilios y en otras porque lo que se daña es el propio lavaplatos.


Y muchos de esos objetos que no deben ponerse en el lavavajillas te van a sorprender. ¿Quieres saber cuáles son? Pues vamos a ello...


Cosas que no meter en el lavavajillas


Recipientes de cristal muy fino


Este tipo de objetos se resienten con las altas temperaturas, el movimiento del agua y el posible choque con otros utensilios dentro del lavavajillas.


Si quieres conservarlos en buenas condiciones, mejor lava copas, vasos, cuencos y fuentes de cristal finísimo a mano.


Vajillas con estampados o dibujos


A menos que el fabricante indique lo contrario, los objetos con dibujos y estampados pueden difuminarse o desaparecer si se introducen en el lavavajillas.


Vajillas con filos o decoraciones doradas. Ocurre lo mismo que en el caso de los estampados que te he mencionado anteriormente. El dorado puede acabar opaco, con manchas o incluso eliminarse en todo o en parte.


Tazas decoradas dentro del lavavajillas


Utensilios de madera


Las cucharas, tenedores, morteros y otros objetos de madera no se llevan bien con el lavavajillas. La humedad y el calor que experimentan dentro de este electrodoméstico, sobre todo si tardas en sacarlos, pueden hacer que proliferen microorganismos peligrosos.


También debes tener en cuenta que la humedad acaba hinchando y debilitando la madera. Si están barnizados, el detergente (agresivo) y el agua termina por eliminarlo. Esto es aplicable también a las tablas de cortar de madera.

 
Cucharas y tablas de madera


Tuppers y tarteras de plástico no aptos para el lavavajillas


El plástico que no está destinado a introducirlo en el lavavajillas puede acabar por derretirse o deformarse. Y, por otra parte, puede que si son de mala calidad acaben por desprender sustancias tóxicas que pueden terminar depositándose en otros objetos.


Objetos de plástico no alimentarios


Hay quien pone dentro del lavavajillas los juguetes de los niños o de las mascotas o incluso las chanclas de la piscina.


En primer lugar, hay que comprobar que son aptos para el calor y el detergente del lavavajillas, porque puedes encontrarte con que están deshechos o deformados cuando termine el programa.


Y, en segundo lugar, si pueden aguantar sin problemas el lavado en él, deben limpiarse de la suciedad más importante antes de poner el lavavajillas y hacerlo en un programa aparte, sin incluir utensilios de cocina o que luego vayan a estar en contacto con comida.


Bebé jugando con juguetes de plástico


Cubiertos con mango de madera o de plástico


Los mangos de estos materiales experimentan los mismos problemas que te he indicado anteriormente para los utensilios de madera y los de los tuppers y tarteras no aptos para lavavajillas. De hecho, es todavía peor, porque el pegamento que incluyen se irá desprendiendo con cada lavado, con lo que el mango se desprenderá del resto del cubierto.


Cubiertos que no estén hecho de una sola pieza


Los cubiertos que están hechos de más de una pieza suele llevar pegamento que suele deshacerse con el calor y los detergentes. Y si están unidos por remaches, puede que terminen por oxidarse, debido al material del que estén fabricados.


Cuchillos afilados


Las altas temperaturas, el movimiento enérgico del agua y el choque con otros utensilios, contribuyen a que se desafilen.


Cuchillo afilado


Cazuelas y sartenes antiadherentes


Los detergentes lavavajillas son muy agresivos con el recubrimiento antiadherente, por no hablar de los posibles roces con otros objetos, sobre todo los cortantes y punzantes, durante el programa de lavado.


Cazuelas y sartenes cuyos mangos y asas no formen una sola pieza con el recipiente


Estos pueden desprenderse durante el lavado por el calor, los jabones el agua moviéndose intensamente entre los objetos.


Cazuelas y otros objetos de barro o cerámica con un barnizado deficiente


Las zonas en las que la capa del barniz sea muy fino o inexistente, serán por las que la humedad y el jabón las volverán más débiles y por las que pueden instalarse las bacterias y el moho.


Lavando cerámica a mano


Tapa de olla a presión


Si la introduces con la goma, ésta se puede deformar y estropear con el calor. Y si también incluyes la válvula, se puede acabar obstruyendo con los restos del jabón y suciedad que puedan quedar en ella.


En cuanto a la propia tapa, suele ser muy grande y, o bien puede tropezar con los brazos giratorios y estropear ambas cosas, o bien puede que al no poder situarla correctamente no se limpie del todo.


Objetos de aluminio


El detergente y el agua muy caliente dañan el material, creando manchas y opacidad en su superficie.


Dos personas cocinando con una olla de aluminio


Utensilios de cobre


El agua y el jabón dañan este tipo de materiales, dejándolos opacos.


Objetos de hierro


Este tipo de material se puede oxidar, incluso los esmaltados, puesto que se pueda saltar fácilmente la capa de esmalte.


Objetos demasiado grandes


Los recipientes de gran tamaño no siempre se limpian bien, además de que pueden chocar con los brazos del electrodoméstico o con otros utensilios y romperlos.


Olla de cobre de gran tamaño


Utensilios con restos de comida pegada o muy sucios


Si la suciedad es mucha y está fuertemente instalada en la superficie de los objetos, ni el detergente ni el agua a alta temperatura podrán eliminarla. Por no hablar de que esos restos de comida pueden terminar por obstruir el filtro


Recipientes con etiquetas


Las etiquetas de papel de los botes de conservas y otros productos acabarán por desprenderse y obstruirán el filtro del lavavajillas o incluso se quedarán pegadas en las superficies de otros objetos, sobre todo los de cristal y porcelana, de forma que eliminarlos será muy difícil. Los trozos de papel húmedo se quedarán adheridos en las superficies y se fijarán con el calor del secado.


Conservas con etiquetas
Si vas a lavar recipientes con etiquetas en el lavavajillas, retíralas antes


Utensilios y recipientes con pegamento


Si introduces objetos con pegamento, bien porque sus partes están pegadas de fábrica como aquellos que hayas reparado con ese tipo de productos, es probable que acaben estropeados. El pegamento se deshará con el detergente y el calor del agua y del secado, por lo que las piezas se separarán. Y también debes tener en cuenta que partículas del pegamento, siempre tóxicas, quedarán sobre la superficie del resto de utensilios.


Bolsas para legumbres


Las bolsas que se utilizan para cocinar legumbres y otros alimentos dentro de las ollas no deben lavarse dentro de este electrodoméstico. Los tejidos de los que están hechas son muy porosos y absorben tanto el detergente como la suciedad, sin que pasen por el proceso de aclarado y centrifugado que ofrece la lavadora.


Si quieres lavar estas bolsas, lo ideal es hacerlo a mano o en la lavadora. En caso de que elijas la lavadora, hazlo mejor sin detergente (o con uno muy suave y con poca cantidad) y sin suavizante. Puedes sustituir el detergente y/o el suavizante por bicarbonato sódico.


Estropajos y bayetas


Les ocurre lo mismo que a las bolsas para legumbres, por lo que no debes utilizar este electrodoméstico para limpiarlos. De hecho, en el caso de los estropajos, según del material del que estén fabricados, puedes deshacerse durante el lavado. Recurre al lavado manual o a la lavadora.


Espero que estos consejos te ayuden a disfrutar más y mejor de tu lavavajillas y de tus utensilios de cocina.




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13 noviembre, 2019

Rutina de Belleza Sostenible

Cada vez estamos más concienciados de la necesidad de consumir de forma sostenible. Esto solemos asociarlo sólo a algunas facetas, como pueda ser la alimentación, la ropa, el consumo de agua y electricidad... Aunque se puede actuar de manera sostenible en casi cualquier aspecto de nuestro día a día. Incluso en tu rutina de belleza.


A continuación encontrarás algunos gestos que te ayudarán a seguir una rutina de belleza sostenible sin apenas darte cuenta.


Rutina de belleza sostenible


A la hora de comprar


Lleva bolsas reutilizables también para comprar tus cosméticos.


Procura adquirir tus productos en comercios de cercanía.


Opta por comercios y marcas comprometidas con el medioambiente y con la sostenibilidad.


Envases


Cada vez hay más establecimientos y marcas que permiten comprar a granel, de tal forma que puedas llevar tu propio envase para adquirir jabones, perfumes y otros cosméticos. ¿Te animas a probarlos?


Si puedes, opta por los productos sin embalaje o que lleven el mínimo posible. Que sean reciclables, biodegradables, eco friendly, rellenables... 
 

Cosméticos


  Productos


Usa jabón en barra en lugar jabón líquido para cuerpo o manos. Así reducirás la cantidad de plástico que compras... y tiras.


Pastilla de jabón de lavanda


Dile sí a los productos que no necesitan aclarado.


Evita los exfoliantes mecánicos que tienen bolitas de plástico que no se degradan con la aplicación y que acaban yéndose por el desague cuando los retiras.


Utensilios


Evita las herramientas de plástico.


Reduce el número de discos desmaquillantes. Puedes emplear discos desmaquillantes de tejido (felpa, tela de algodón...) que son reutilizables, ya que únicamente necesitan lavarse después de cada uso. También puedes cortarlos a la mitad si no necesitas uno entero. Por ejemplo, para retirar el maquillaje de los ojos no necesitas el círculo completo, córtalo en dos semicírculos para poner uno en cada ojo. Si en lugar de arrastrar los dejas actuar unos segundos, podrás desmaquillarte sin usar demasiado producto y sin utilizar un disco para cada ojo. También puedes separarlo en dos capas si la cantidad de maquillaje que necesitas eliminar no es mucha. Y, por supuesto, puedes usar paños de microfibra para desmaquillarte.


Evita usar bastoncillos de algodón, o al menos procura que sean reciclables (bambú) y de algodón orgánico.


Cantidades


Utiliza la cantidad justa de geles, champús, acondicionadores, exfoliantes... Por utilizar más, no van a ser más efectivos.


Corporal


Opta por la ducha en lugar de por el baño. Si te das duchas cortas y sin mantener el grifo abierto, puedes ahorrar entre 100-200 litros de agua respecto a un baño con aclarado posterior.


Ducha


Cierra el grifo cuando te laves los dientes. Evita dejar corriendo el agua mientras te cepillas.


Si te es posible, elige cepillos de dientes de bambú, en lugar de los que están hechos con plástico. Es una opción más sostenible.  


Cepillos de dientes


Evita en la medida de lo posible los desodorantes en spray. Los de barra o roll-on son una mejor elección.


Facial


Cuando te laves la cara, no lo hagas dejando correr el agua. Aplícate el limpiador emulsionándolo con un poco de agua, masajéalos y luego vuelve a abrir el grifo para terminar de retirar el producto.


Reciclaje


Recicla los cosméticos, y recíclalos bien. Saber cómo hacerlo no es tan fácil como parece.


No uses el WC como papelera. Tira los papeles y algodones en el correspondiente contenedor que tengas en casa. Si te da mucha pereza, puedes tener una papelera en el baño, pero corres el riesgo de mezclar los residuos sin ton ni son y luego no reciclarlos correctamente.


Reutiliza los envases de cristal o de plástico. En muchas ocasiones puedes darles una nueva vida a los envases que se han terminado. Por ejemplo, un dosificador de jabón de manos, puedes utilizarlo como dispensador de lavavajillas. O uno de gel de baño, puedes lavarlo y rellenarlo para dosificar mejor el champú de un envase normal, de modo que te será más fácil usarlo en la ducha... y desperdiciarás menos producto.


Dosificador de jabón con toalla, vela y tulipanes


Reutiliza los aplicadores de rímel. Si los limpias bien una vez que hayas terminado el tubo, son perfectos para cepillar las pestañas una vez maquilladas y darles un aspecto más natural y evitar el apelmazamiento, para aplicar el aceite de ricino como tratamiento crecepestañas nocturno, para peinar las cejas... 


Guarda los envases mini de muestras y los de cortesía de los hoteles (amenities) para llevártelos con tus cosméticos cuando vayas de viaje.


¿Te apuntas a la sostenibilidad en tu rutina de belleza diaria?




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06 noviembre, 2019

Cocina de Aprovechamiento

Tiramos demasiada comida a la basura, es un hecho. Y no es algo de lo que enorgullecerse, desde luego. En muchos casos este desperdicio de comida tiene su origen en la mala planificación a la horade comprar, pero también a la hora de aprovechar esos alimentos que nos sobran.


Algo curioso, porque en España algunos de los platos más deliciosos y nutritivos proceden de la cocina de aprovechamiento. Algo que tenían bien claro nuestras abuelas, pero que se ha ido olvidando poco a poco, llevándonos a desperdiciar comida sin ton ni son.


Para ayudarte a aprovechar mejor la comida en tu cocina, a continuación te doy algunas ideas para utilizar sobras o alimentos que has comprado de más y no prevés consumirlos en un plazo razonable de tiempo. 


Cocina de aprovechamiento


Pan duro


Aunque es cierto que no todo el pan soporta bien el paso de los días, siempre se le puede sacar mucho partido. Algunos platos que puedes preparar son:


Gazpacho andaluz. Uno de los platos más refrescantes de nuestra gastronomía. En lugar de preparar el gazpacho de la forma habitual, puedes añadirle pan duro. Es más nutritivo y cremoso que el que está hecho únicamente con hortalizas, aceite de oliva y vinagre.

Salmorejo. Casi merece la pena dejar que el pan se seque para preparar este manjar.

Ajo blanco.

Sopas de ajo. Todo un clásico, ideal para entonar el cuerpo con el frío.

Migas. En cualquiera de sus versiones, siempre están buenísimas.

Torrijas. Y las puedes hacer sin que sea Semana Santa...

Tostadas francesas.

Picatostes o croutons. Siempre excelentes para acompañar cremas, sopas y ensaladas. Si quieres que sean más ligeros únicamente tienes que hacerlos al horno en lugar de freírlos. 


Ensalada y croutons al horno


Desmigado para hacer coberturas crujientes al horno en otros platos. Pruébalo sobre el bacalao al horno, por ejemplo.

Pan rallado. Para que hagas empanados caseros o los utilices en otras preparaciones.


Frutas


Si alguna pieza de fruta está comenzando a ponerse demasiado madura o tiene un aspecto poco apetecible, pero puedes recuperar parte de ella, puedes hacer todo tipo de preparaciones. Incluso si has comprado demasiada cantidad de fruta (o te la han regalado) y no quieres que se ponga mala. Puedes aprovechar las frutas de las siguientes maneras:


Macedonias. Son un postre o una merienda saludable de lo más socorridos. Procura no añadirle azúcar para que sean más ligeras.

Ensaladas. Las frutas también se pueden incorporar a las ensaladas. La naranja, la piña, la manzana, la pera, las uvas... casi todas se pueden aprovechar en este tipo de platos.

Guarniciones para platos salados. Las manzanas, peras, naranjas, uvas o higos, por ejemplo, pueden acompañar cocidas u horneadas a las aves o las carnes.

Mermeladas. Todo un clásico de aprovechamiento en la cocina. Y puedes usar cualquier tipo de fruta.

Confituras.

Compotas


Compota de frutas


Repostería. Los bizcochos, pudines, muffins, tartas y otras preparaciones agradecer la frescura de la fruta, tanto en la masa como en la decoración. El plátano muy maduro, por ejemplo, es perfecto para incluirlo en la masa de bizcocho, darle sabor y textura, incluso para prescindir del huevo en su preparación.

Helados. Aprovecha la fruta para hacer helados caseros y saludables.

Batidos.

Zumos.


Verduras y hortalizas


Las verduras son otro de los alimentos que más fácilmente terminan en la basura, aunque se pueden aprovechar para preparar multitud de platos. Incluso se pueden utilizar partes de la verduras y hortalizas que no se comerían habitualmente, pero que pueden dar juego en cremas, caldos, etc. Algunas ideas de aprovechamiento:


Sofritos.

Purés. Un puré admite casi todo, así que no te cortes a la hora de añadirle cualquier verdura, hortaliza o tubérculo que tengas a mano. 


Crema de calabaza


Lasañas. Puedes cocinar lasaña vegetal o incorporarle verduras a la salsa o entre las diferentes capas.

Pasta.

Ensaladas tibias o frías. No tengas miedo a añadir verduras cocidas u horneadas a las ensaladas, porque quedan muy bien. Pruébalas mezcladas con escarolas, lechugas, espinacas, rúcula, cereales cocidos, queso...

Utilizarlas para otros guisos. Restos de verduras pueden enriquecer cualquier plato de cuchara que vayas a preparar en casa.

Mezclarlas con legumbres o cereales. Las legumbres cocidas se pueden saltear con unas verduras para conseguir un primer plato o una guarnición saludable y nutritiva. También puedes mezclarlas con algún cereal cocido como la avena, el trigo sarraceno, la quinoa, el bulgur...

Empanadas.

✽  Empanadillas.

Quiche y otras tartas saladas.

Pizzas y cocas.


Legumbres


Las legumbres, tanto cocidas como guisadas se pueden aprovechar para muchos platos. Puedes preparar:


Ensaladas. En verano (y el resto de año también) las ensaladas es una de las formas más frescas y ligeras de consumir legumbres

Cremas. Si te han sobrado legumbres guisadas o cocinas, puedes utilizarlas para añadirlas a tus cremas. Les aportarán un sabor excelente, podrás aprovechar todas sus propiedades y probablemente te provoquen menos hinchazón y gases.

Hummus. La forma más deliciosa de acompañar verduras crudas, de tomar legumbres en guarnición y de enriquecer sandwiches y bocadillos, sin necesidad de poner mayonesa o mantequilla.


Hummus


Albóndigas. Sí, las legumbres también se consumen en forma de albóndigas o hamburguesas. Así podrás prescindir de proteínas animales sin necesidad de renunciar a estas preparaciones.

Hamburguesas.

Snacks (garbanzos al horno). Ricos, crujientes y sorprendentes.

Salteadas. Puedes saltear las legumbres con champiñones, setas, huevos, carnes, pescados...

Paté.


Cereales


Las sobras de arroz, trigo, quinoa, trigo sarraceno, avena y otros cereales cocidos se pueden utilizar para enriquecer o servir de base para multitud de preparaciones. Algunas formas de aprovecharlas:


Ensaladas. Verás qué ricos están y lo versátiles que son preparados en ensalada, admiten casi todos los ingredientes. 


Ensalada de quinoa


Guisos. Puedes usarlos para enriquecer unas lentejas con verduras, un guiso de carne o pescado, una sopa...

Croquetas o bolitas de arroz empanadas.

Hamburguesas.

Cremas. También puedes triturarlos para enriquecer cremas y purés.


Pescado


Si te ha quedado algo de pescado, tanto crudo como cocinado, puedes darle diferentes usos para desecharlo.


Ensaladas.

Caldo. Puedes preparar un caldo o un fumet casero y luego aprovechar los restos de pescado para preparar un arroz o una sopa, por ejemplo.

Sopa de pescado.

Arroz. En cualquiera de sus versiones. En mi caso suelo aprovechar restos de pescado para darle un plus de sabor y textura a paellas y risottos.

Ceviches y marinados


Ceviche


Pasteles y pudines. Es una de las formas en las que se han utilizados las sobras de pescado en muchas casas. Las recetas, muchas y muy ricas.

Hamburguesas. Sí, también de pescado, te invito a probarlas.

Croquetas.

Buñuelos. Y no sólo de bacalao...


Pollo


Cocido, al vapor, al horno, guisado... en cualquiera de sus preparaciones el pollo se puede aprovechar si te ha sobrado un poco. Puedes cocinar con las sobras o el exceso de pollo:


Ensaladas.

Tacos o burritos. Si lo mezclas con unas verduras, un poco de maíz, queso, champiñones u otros ingredientes prepararás una comida informal o una cena rápida sin apenas esfuerzo.

Arroz.

Curry.


Curry de pollo


Rellenar hortalizas. Puedes utilizar las sobras de pollo para rellenar berenjenas, calabacines, champiñones... Únicamente tienes que picarlo y hacerle una rica salsa.

Con salsa. Un pollo a la plancha, hervido o al horno puede tener una nueva vida con una buena salsa para darle sabor y aroma.

Lasaña o pasta.

Croquetas.

Albóndigas.

Varitas tipo fingers. Empanadas o cubiertas con una capa crujiente de sésamo, kikos...

Pizzas y cocas.

Bocadillos y sandwiches. Desmigado y acompañado de tomate, cebolla morada, pimientos morrones, pepinillos, queso, hummus... tu imaginación es el límite.

Hamburguesas.


Carne


La carne también se puede reaprovechar, incluso en crudo de las siguientes maneras:


Enriquecer guisos con verduras. Menestras y otros guisos pueden ser más suculentas y completas si las añades recortes de carne asada o a la plancha.

Ropa vieja. Uno de los platos más ricos de nuestra gastronomía...

Tacos o burritos.


Tacos


Arroz.

Curry.

Rellenar hortalizas.

Con salsa.

Lasaña o pasta.

Croquetas.

Albóndigas.

Pizzas y cocas.

Bocadillos y sandwiches.

Hamburguesas.


Embutidos


Los embutidos también se pueden aprovechar fácilmente, así que úsalos en otras preparaciones para evitar desperdiciarlos de alguna de estas formas:


Acompañar verduras y hortalizas. Saltéalas con el embutido que te haya sobrado para darles un toque diferente o deja volar tu imaginación.

Arroz. Por ejemplo, puedes pochar cebolla blanca y luego dorar restos de jamón York o serrano y luego saltear todo con arroz blanco y una vez que esté listo añadirle un huevo cocido cortado en trocitos pequeños.

Rellenar setas, verduras y hortalizas.

Pizzas y cocas.


Pizza


Pasta.

Croquetas.


Y, por supuesto, puedes congelar los alimentos (los que sea posible) para evitar tirarlos a la basura. Es una de las mejores formas de aprovecharlos y que te permitirá tenerlos siempre a mano y planificar mejor tus comidas.


Pero, sobre todo, procura planificar las compras de alimentos y menús de forma inteligente para no tener que desperdiciarlos.



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30 octubre, 2019

Cómo Conservar las Flores Cortadas Más Tiempo

Aunque me gustan más las plantas vivas en una maceta, en un jardín o en el mismo campo, debo reconocer que las flores cortadas son preciosas y alegran cualquier espacio en el que se coloquen. Pero el hecho de haberlas cortado de su raíz, implica que se estropeen con más rapidez de la que nos gustaría.


Y aunque impedir esa degradación es imposible, sí que hay trucos que pueden ralentizarla y que nos permiten conservar las flores cortadas y disfrutarlas durante más tiempo. ¿Quieres conocer esos trucos?


Cómo conservar las flores cortadas más tiempo


Consejos básicos


Cuando las compres, comprueba que están bien frescas. Si ya las adquieres cuando han comenzado a degradarse, tienes garantizada una mala conservación. Lo ideal, que el proveedor las conserve en cámaras.


Si las vas a cortar de tu jardín, procura hacerlo por la mañana. Ve cortándolas y poniéndolas inmediatamente en agua, para que el proceso de degradación no comience antes de tiempo.


Elimina las hojas de los tallos antes de meter las flores en agua. Hazlo al menos hasta la altura a la vayan a estar sumergidos los tallos.


Si se trata de rosas, no elimines las espinas, porque las "heridas" que hagas al retirarlas fomentarán que las flores se estropeen antes.


Si las flores son compradas, corta los tallos antes de meterlas en agua. Si están cortadas en bisel (ángulo), córtalas en el ángulo opuesto, así facilitarás que la flor pueda absorber más agua.


Mujer manipulando un ramo de flores sobre una mesa


Corta los tallos bajo el agua, así evitarás que el aire penetre en el tallo.


A la hora de cortar, hazlo con una herramienta afilada. Si rasgas los tallos, tus flores estropearán antes.


El agua, en general, es mejor que esté tibia. Aunque en el caso de los jacintos, narcisos y tulipanes, por ejemplo, se conservan mejor en agua fría. Eso sí, el agua nunca debe estar muy caliente... salvo que quieras cocinar tus flores. 


Cambia el agua cada 2 días o cuando veas que esta comienza a enturbiarse, aunque lo ideal es renovarla todos los días. Retira no sólo el agua, también elimina las hojas muertas y flores o capullos que hayan podido caer en el líquido.


Mujer cambiando el agua de un recipiente de cristal con flores cortadas


Y cuando digo cambia el agua, no significa que rellenes el agua que haya podido evaporarse, sino que saques las flores y la renueves completamente.


Cuando cambies el agua, corta los tallos unos 2-3 cm. y hazlo mejor en ángulo, en lugar de con un corte recto. Esta forma de recortarlos aumenta la superficie del tallo por la que la flor absorberá el agua que necesita, mientras que el corte recto puede impedirlo si se forman burbujas de aire en su superficie.


Si el agua estaba turbia y han comenzado a aparecer depósitos en las paredes del florero, lávalo bien antes de volver a rellenarlo con agua y a depositar las flores. Mientras lo limpias deja tus flores en agua, puede ser un cubo u otro recipiente.


Si vas a utilizar algún producto conservante (tanto casero como comercial), renuévalo cuando cambies el agua.


Si las flores están situadas en una zona muy seca, puedes vaporizar agua sobre ellas de vez en cuando. 


Evita las fuente de calor (radiadores, calefactores, salidas de bombas de calor...) o de frío directo (aire acondicionado) a las flores cortadas.


No coloques tu ramo de flor cortada cerca de frutas, porque estas liberan etileno, lo que acelerará la degradación de las flores.


Como las flores cortadas no pueden durar frescas para siempre, puedes utilizar técnicas para preservarlas

 
Flores preservadas


Y algunos trucos que te ayudarán a alargar la vida de tus flores


A continuación encontrarás algunos trucos para conservar mejor tus flores cortadas, ordenados de mayor a menor eficacia


Nevera


El hecho de conservar las flores en el refrigerador consigue que envejezcan con menos rapidez. Lo ideal es que pongas el jarrón en la nevera durante la noche y que lo saques durante el día para disfrutarlo. El único pero es que tienes que tener un refrigerador lo suficientemente grande y con espacio para mantenerlas ahí. Este truco es el que utilizan los floristas, así que por algo será...


Vinagre de manzana + azúcar


El vinagre actúa como antibacteriano y el azúcar como alimento. El azúcar es un carbohidrato que, aunque funciona como nutriente, fomenta el crecimiento de bacterias, lo que sería contraproducente; pero unido al efecto del vinagre, que impide esa proliferación, es la forma perfecta de conservarlas.  También funcionan unas gotas de limón.


Pon 1 cucharada de vinagre por cada cucharada de azúcar. Regula la cantidad de esta mezcla según la capacidad de recipiente en el que pongas las flores.


Conservantes comerciales


En el mercado hay conservantes florales comerciales que puedes utilizar para mantener bonitas tus flores durante más tiempo. Para utilizarlo deberías seguir las instrucciones del fabricante. En cualquier caso, estos productos contienen un antibacteriano, un acidificante del agua (para que absorban más líquido) y azúcares para alimentar las flores, algo que puedes conseguir con ingredientes que ya tienes en casa y que no suponen un gasto extra. Eso sí, tienen la ventaja de que ya están preparados y de que no tienes que preocuparte de mezclarlos y buscar la proporción adecuada. 


Flores en cubos de zinc sobre una mesa de trabajo


Lejía


Otro truco popular para conservar las flores es poner 1/4 de cucharadita de postre de lejía por cada litro de agua, para mantener el agua limpia y libre de bacterias, aunque es un método excesivamente agresivo. Es mejor poner 3-4 gotas de lejía alimentaría con 1 cucharadita de azúcar por litro de agua.


Aspirina


Cambia el pH del agua para hacerlo más adecuado (más ácido) para hidratar y conservar las flores. Según mi experiencia, este truco no consigue una diferencia de conservación notable, pero al menos no acelera su degradación. 


Sprite u otro tipo de soda


Acidifica el agua, por lo que las flores se hidratan mejor. Por otra parte, contiene azúcar, que funciona como nutriente. Pero el elevado contenido de azúcar y los otros ingredientes que llevan estas bebidas, acaban por estropearlas antes de tiempo.


Tulipanes de diferentes colores y tipos


Enjuague bucal


Otro truco que circula por Internet para conservar más tiempo las flores cortadas es añadir 1 cucharadita de enjuague bucal por litro de agua. Como tiene un bactericida y sacarosa (como alimento para las flores), además de contener ácidos, afirman que las mantiene más tiempo frescas. El problema es el resto de ingredientes que contienen los enjuagues que tienden a estropearlas antes que a conservarlas. 


Cualquier tipo de alcohol destilado


Según dicen, el alcohol ralentiza la producción de etileno, lo que retrasaría la degradación de las flores; pero el propio alcohol las estropea. Hay quien dice que hay que añadir azúcar al alcohol para añadir nutrientes, pero eso no reduce el daño que pueda hacer en las plantas.


Y para terminar, únicamente me queda darte un consejo: disfruta de tus flores.





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