13 mayo, 2026

Consejos para Congelar y Descongelar Pan en Casa

¿Sueles consumir pan habitualmente? Si es así, es posible que algún día hayas comenzado a preparar la comida y te hayas dado cuenta de que no tenías ni un triste mendrugo en casa. O quizás hayas comprado más de la cuenta y sobre pan al final del día. 

 

¿Te ha ocurrido algo así alguna vez? Pues hay una solución infalible: congelar. De ese modo podrás aprovechar lo que te sobra y tener una rebanada siempre a mano.

 

Si quieres saber cómo congelar y descongelar el pan para que esté siempre rico y consumirlo con seguridad, aquí tienes algunos consejos útiles.

 

Consejos para congelar y descongelar pan en casa 

  

Consejos de congelación

 

Congela únicamente el pan que esté fresco, porque si ya está algo seco, al descongelarlo (incluso haciéndolo bien) se quedará quebradizo y deshidratado .

 

Corta el pan en rebanadas o raciones para que te resulte más fácil y rápido separarlas y descongelarlas después.

 

Puedes utilizar bolsas de tipo zip, papel film o incluso de aluminio para congelarlo. Personalmente me gusta separar las rebajadas o porciones con papel de horno, porque así se separan mucho mejor. 

 

Pan cortado en rebajadas y guardado en bolsas zip o de cremallera

 

Si lo has horneado en casa, deja que se enfríe completamente antes de congelarlo. Si no lo haces, se generará mucha humedad tanto en el pan como cristales en la bolsa en la que lo almacenes. 

 

Si has comprado el pan ya descongelado en el súper, no lo vuelvas a congelar y consúmelo en las siguiente 24 horas. Más abajo te comento el motivo por el que no debes recongelarlo. 

 

Y así puedes descongelarlo 

 

Puedes dejarlo a temperatura ambiente durante unos minutos (dependerá de la temperatura de la estancia y de la cantidad, lo que puede significar 30 minutos o incluso varias horas), cubierto por un paño ligero o papel de cocina, pero siempre sobre una rejilla para que circule el aire y no se acumule la humedad en la parte inferior, y así no se quedará reblandecido. 

 

Hombre sosteniendo una hogaza de pan en las manos sobre un paño

 

Otra opción es dejarlo en la nevera, aunque te llevarás más tiempo y el pan tiende a resecarse más y más rápido que a temperatura ambiente.  

 

Si lo vas a hacer en el microondas, utiliza el mismo sistema de paño y rejilla, pero poniendo un recipiente con agua para que se mantenga la hidratación. Puedes usar la opción de descongelado a potencia baja o la específica para este alimento, pero siempre en intervalos de 10-15 segundos. También puede hacerlo en la función de cocinado a potencia baja (unos 300 W) en 2-3 intervalos de un máximo de 15 segundos cada uno. Ten en cuenta que cuanto más grande sea la porción, más tiempo necesitará.  

  

También puedes descongelarlo en el horno, si lo precalientas entre los 180ºC y los 200ºC, durante unos 5-10 minutos. Para que se distribuya mejor la temperatura, lo ideal es utilizar la convección.  

 

Panes sobre una bandeja de horno

 

Si tienes una freidora de aire, puedes utilizarla para descongelar y calentar el pan. Usa el cestillo de forma que las rebanadas, barritas o bollos queden bien separadas, así el aire caliente llegará a todos por igual. Déjelo entre 3-6 minutos, según el tamaño y el tipo de pan. 

 

Por supuesto, también puedes utilizar la tostadora, en el que quedará perfecto e incluso su corteza quedará crujiente.  

 

Rebanadas de pan tostado

 

Una vez descongelado el pan, no vuelvas a congelarlo. Por una parte, el riesgo de contaminación bacteriana es muy alto. Por otra, el pan va a perder en gran medida su textura y sabor.

 

Y una ventaja más de congelar el pan que puede que no concozcas...

 

Además de ser una medida estupenda para tener siempre pan disponible, sin tener que salir a diario a comprarlo a la panadería más cercana, o de no desperdiciar lo que te sobra, el hecho de congelar el pan tiene beneficios para tu salud. Según los expertos nutricionistas, este gesto convierte el almidón de tal forma que tu intestino no lo absorbe del todo, pero las bacterias de tu colon sí lo hacen, lo que beneficia a tu microbiota. Por otro lado, este almidón modificado, no sube los niveles de glucosa en sangre tanto como el que no ha sido congelado.  

 

Aunque esto no funciona del mismo modo en el pan industrial como en el elaborado de un modo más natural. Te invito a que leas los estudios que hay al respecto en Internet para que puedas ampliar esta información, porque creo que es sumamente interesante. 

 

Espero que estos trucos te haya resultado interesantes, pero sobre todo útiles. ¿Tienes alguno que quieras compartir y que no haya enumerado en este post? Si es así, te agradecería que lo compartieses en el apartado de comentarios que aparece más abajo.  

 

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06 mayo, 2026

Cómo Averiguar Cuál Es el Origen de un Alimento

 ¿Qué te guía primero a la hora de comprar alimentos? ¿El precio? ¿La calidad? ¿El origen? En mi caso procuro seguir los tres criterios, aunque en los productos frescos me fijo en el origen antes de cualquier otro criterio. De hecho, si no son alimentos españoles, por muy buen precio y aspecto que tengan, no los meto en la cesta de la compra.

 

Y la razón por la que sigo este principio no es un chovinismo desmedido. Nada de eso. Lo hago por varios motivos. Creo que conviene consumir productos de proximidad, porque el producto es más fresco al no estar tanto tiempo en cámaras. No requieren desplazamientos tan largos, algunos de ellos de miles de kilómetros. Son más seguros, porque en algunos países las regulaciones sanitarias son mucho más laxas que las españolas y europeas (no hay más que ver las alertas sanitarias que hay a diario por productos contaminados o irregulares). Y por último, y no por ello menos importante, porque quiero apoyar a los productores locales.

 

Eso no quiere decir que no haya otros países que produzcan alimentos excelentes y que, siempre que cumplan con todas las medidas sanitarias, de seguridad y de competencia, puedan comercializarlos en España. Pero en mi caso, siempre que me sea posible, prefiero comprar alimentos de aquí.

 

Aunque no siempre es fácil distinguir dónde se ha producido, cultivado, criado o pescado lo que voy a poner en el carro. Hay mil y una tretas para ocultar esa información.

 

Si quieres saber cual es el origen de los alimentos que compras, aquí tienes algunas pistas que te pueden ayudar. 

 

Cómo averiguar cuál es el origen de un alimento 

 

La legislación

 

Tanto la legislación estatal como la europea permiten que en el envasado de los alimentos aparezcan logos y mensajes que puedan invitar al consumidor a que crea que el origen del producto es uno, aunque realmente sea otro. Te pongo un ejemplo: espárragos navarros, con la bandera de España incluso, y que cuando te fijas en el etiquetado, proceden de China. Y eso a pesar de que esa misma legislación dice que cualquier afirmación que pueda inducir a error, es publicidad engañosa. 

 

De hecho, no se obliga a que se indique el origen de los alimentos en general, salvo en el caso del aceite de oliva, las aguas minerales, las carnes, la fruta, los huevos, la miel o el pescado. E incluso así, se permite la confusión entre el lugar en el que se ha cultivado o criado y aquel en el que se ha procesado y/o envasado. Para el resto de productos, informar del origen es algo voluntario. Ya sabes, una de esas contradicciones inexplicables de leyes y normativas que deja indefenso al consumidor.

 

Mujer con una cesta de la compra eligiendo vegetales de un lineal 

 

En qué fijarse para conocer el origen de un alimento

 

Presta atención al cartel en el que figura el precio del producto en el expositor, porque en él debe figurar su origen. Y te darás cuenta que no siempre concuerda lo que verás en el cartel con lo que el envase parece prometer.  

 

No te fijes en las imágenes o los reclamos del envase, sino que debes buscar el origen del producto. Y digo el origen, porque el lugar de envasado o el distribuidor no te proporcionan esa información. Puede que el alimento se haya cultivado, criado o pescado en otro país y se envase o se distribuya desde España. 

 

En el caso de las carnes, debes identificar todo el proceso, por lo que si quieres producto realmente de aquí, tiene que haber nacido, ser criado y sacrificado en este país.  

 

Carne roja rodeada de ramas de romero

 

El código de barras (EAN) te pueda dar una pista acerca del origen del alimento. Los dos primeros dígitos te informarán acerca del país o la región de emisión de dicho codigo. Si se ha emitido en España, podrás ver que entre los primeros números aparece un 84. Pero esto no te da ninguna garantía de que se haya cultivado o criado aquí, sino que se se ha envasado en este territorio.

 

No dejes que te engañen con la denominación, porque en algunos casos toman el nombre de una región española para indicar una variedad, que induce a error. He visto naranjas Valencia como variedad, pero que no venían de Levante, sino de Sudáfrica.  

 

Ojo, porque algunas grandes superficies (la del logo del triangulito o la de la C mayúscula) mezclan productos españoles y extranjeros con envasados similares. Esto es habitual con los frutos del bosque, como las moras o las frambuesas. 

 

Frutos rojos

 

Incluso con estos consejos, averiguar cuál es el origen de los alimentos no siempre es fácil, porque puede que lo escondan o que incluso te engañen en cualquier punto del proceso, desde el productor hasta el establecimiento que lo comercializa. 

 

La decisión final de qué consumir es tuya, pero siempre que tengas toda la información para elegir con conocimiento y libertad.  

 


Información de interés:

Norma de etiquetado de alimentos - Europa

Norma general de etiquetado (AESAN) 

Seguridad de los alimentos - Comisión europea 

Zonas pesqueras de la FAO (para que puedas identificar la procedencia del pescado y el marisco) 

 

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29 abril, 2026

Cómo Prevenir y Tratar el Cabello Deshidratado

¿Tú cabello está reseco y quebradizo y estás harta de sufrirlo? Si es así, te invito a que leas este post, porque en él vas a encontrar soluciones para prevenir el pelo deshidratado que son tan eficaces como sencillas.

 

Vamos, sigue leyendo, porque si aplicas lo que vas a encontrar a continuación tu melena estará siempre hidratada y brillante.  

 

Cómo puedes prevenir y tratar el cabello deshidratado

 

Diferencias entre pelo deshidratado y seco

 

Debes saber que tener el cabello deshidratado no es una condición genética, sino que se trata de una falta de hidratación (de agua) temporal que sucede por factores externos.

 

Mientras que el pelo seco suele tener un origen genético, porque el cuero cabelludos no genera aceites naturales (lípidos), por lo que tiene un aspecto opaco y un tacto áspero.  

 

Los motivos

 

El pelo deshidratado depende de varios factores, como el uso de agua muy caliente a la hora de lavarte el cabello, una utilización intensiva de herramientas de calor, los productos capilares inadecuados (champú, coloración...), el sudor, una mala técnica de cepillado, la exposición intensa al sol, el ambiente seco, el viento, incluso la edad, puesto que con ella disminuye la producción de sebo del cuero cabelludo.

 

Mujer con cabello liso y muy largo 

 

Cómo saber si tu melena está deshidratada

 

Hay una serie de síntomas muy claros y visibles:

 

Estará áspera.

 

Carecerá de brillo.

 

Te costará desenredarla. 

 

Estará quebradiza y poco flexible. 

 

El pelo no tendrá movimiento. 

 

Las puntas estarán abiertas e irregulares.

 

Es posible que tu cuero cabelludo también esté reseco, y que incluso te pique o notes descamación.

 

Mujer con una larga melena rubia, pero deshidratada

 

Y si tu pelo es seco lo notarás por esto

 

 El cabello seco suele presentar los mismos síntomas que el deshidratado, pero notarás que no es algo temporal, sino que siempre ha sido así.

 

Además habrás notado que no consigues que brille incluso justo después de lavarlo, algo que no sucede cuando está solamente deshidratado. 

 

Cómo prevenirlo

 

Utiliza siempre productos de calidad y apropiados para tu cabello. Ten en cuenta que las necesidades de tu pelo puede variar según la época del año, de tu estado de salud o incluso del paso de los años, así que cámbialos cuando sea preciso.

 

No te olvides del acondicionador. Este producto evita que el pelo absorba demasiada humedad, por lo que minimizarás el riesgo de que se encrespe.  

 

Desenreda tu pelo con mimo, evitando los tirones. Para ello necesitas desenredar primero las puntas, luego los medios y finalizar el proceso llegando a su nacimiento. 

 

Mujer desenredando una larga melena rubia

 

Cepilla tu pelo a diario, mejor con una herramienta de cerdas naturales, porque reparte de una forma más homogénea los aceites naturales de tu cuero cabelludo. Procura hacerlo con cuidado. 

 

Intenta no abusar de secadores, planchas y tenacillas, porque todos ellos secan y dañan el cabello, sobre todo si los usas con temperaturas muy altas. 

 

Cuando te seques el pelo con secador, evita acercarlo mucho a los mechones, y hazlo siempre en dirección hacia la punta, no hacia arriba, porque así no se abrirán las fibras. 

 

Utiliza un protector térmico para protegerlo de las herramientas de calor y uno solar cuando te vayas a exponer al astro rey. 

 

Si vas a la piscina o a la playa, enjuaga tu melena con agua dulce después de cada baño, para retirar el cloro o la sal. 

 

Corta las puntas de forma regular, aproximadamente cada 6-8 semanas, o cuando te lo recomiende el profesional de peluquería que te suela atender en el salón. 

 

Mujer con unas tijeras en la mano haciendo el gesto de ir a cortarse el cabello 

 

Cómo tratarlo

 

Utiliza aceites vegetales como el de coco, argán, sésamo, jojoba (sobre todo para el cuero cabelludo que pica) o incluso oliva. Puedes hacerlos de dos maneras diferentes: como tratamiento prelavado en medios y puntas o como sérum para puntas. En el primer caso, puedes emplear una cantidad algo mayor, pero siempre sin excederte, porque con el de coco, por ejemplo, si te pasas, conseguirás que el cabello se reseque todavía más. En el segundo, con unas pocas gotas, calentadas en las palmas de las manos, será suficiente. 

 

También son útiles los aceites capilares que tienen disponibles algunas marcas, que están enriquecidos con otros ingredientes que revelarán la belleza de tu melena. 

 

Enjuaga tu melena con vinagre de manzana. Disuelve el vinagre en el doble de cantidad de agua tibia. Viértelo sobre el cabello, deja que actúe unos pocos minutos y termina aclarando totalmente con agua fría. Este sencillo gesto sella las cutículas y reequilibra el pH de tu cuero cabelludo. Y no te preocupes por el olor, porque no quedará rastro una vez enjuagado. 

 

Mujer con el cabello mojado

 

Las mascarillas son perfectas tanto para tratar como para prevenir el cabello deshidratado y el seco, así que te recomiendo que siempre tengas siempre a mano una que sea apropiada para tu tipo de cabello. 

 

Y por último, pero no por ello menos importante, procura que tu alimentación sea saludable y que la cantidad de agua que bebes sea suficiente.  

 

Espero que estos consejos te sean útiles y que puedas recuperar el brillo y el movimiento de tu pelo. 

 

 

 

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22 abril, 2026

Cómo Conservar las Fresas

¿Te gustan las fresas? Te confieso que a mí me encantan. Son frutas tan agradables al paladar como a la vista o el olfato. Pero lo realmente interesante son sus propiedades nutricionales, porque contienen hierro, magnesio, manganeso, potasio, calcio, fósforo, silicio, cobre o vitaminas del grupo B, C y K. Además, son hidratantes, puesto que están compuestas de agua. Y son bajas en hidratos de carbono y calorías, y tienen un índice glucémico bajo, por si les faltase alguna cualidad.

 

Aunque tienen un inconveniente: se estropean con facilidad. Por eso en este post quiero darte algunos trucos para conservar las fresas en casa y que te duren en perfecto estado varios días.  

 

Cómo conservar las fresas 

 

Algunas cosas que debes saber sobre las fresas

 

La temporada es de enero a junio, aunque cuando están en su mejor momento es de marzo a mayo.

 

Son frutas que no maduran más tras la recolección (no climatéricas), eso significa que se recogen ya en su punto, por lo que se estropearán más fácilmente que otras frutas que se recolectan más verdes en previsión de su maduración futura. 

 

La compra

 

Uno de los factores más importantes para que las fresas duren días en buen estado es el lugar en el que las compras. Y para apoyar esta afirmación te relato mi experiencia personal. Suelo comprar toda la fruta en el mercado de mi barrio, pero alguna vez he adquirido una tarrina de fresas en un supermercado. Pues bien, cuando lo he hecho, apenas me han durado 2 días en la nevera a 4ºC. Pero cuando las compro en la frutería habitual del mercado, me han llegado a aguantar en perfecto estado hasta 7 y 8 días. Y te puedo asegurar que la diferencia de precio es mínima. 

 

También es importante que compruebes el estado de las frutas. Deben tener un color y un aroma intensos (recuerda que no maduran más), y no tienen que tener zonas golpeadas, oscuras ni enmohecidas. Si ya están estropeadas antes de pasar por caja, lo más probable es que cuando vayas a prepararlas tengas de tirar buena parte de ellas al cubo de la basura.

 

Dedos sosteniendo una fresa 

 

Evita comprar grandes cantidades si no vas a consumirlas en un plazo razonable, porque por muy bien que las conserves, muchas de ellas terminarán por pudrirse. Hay veces en las que nos dejamos llevar por las ofertas, comprando varios kilos, pero en lugar de ahorrar, tiramos el dinero porque buena parte de ellas terminan en la basura.  

 

La fecha de caducidad

 

Fíjate en la fecha de caducidad (o de envasado). Esto es una orientación, porque según hayan sido las condiciones de almacenaje (temperatura, manipulación...), puede que se estropeen antes de tiempo... o después. 


Cuando llegues a casa

 

No pases las fresas por agua según llegues a casa. Aunque a priori parece un hábito muy higiénico, lo cierto es que estas frutas son muy delicadas y se deben lavar sólo antes de consumirlas. Ten en cuenta que la humedad y la manipulación las deteriora rápidamente, por lo que hay que posponerlas todo lo posible.

 

Fresas sumergidas en agua 

 

Y tampoco les quites las hojas y el rabito antes de guardarlas, porque ambos protegen a las frutas.

 

Así que, si quieres que las fresas te duren más tiempo, olvídate de lavarlas, cortarlas y dejarlas ya preparadas en un tazón en la nevera. Es un gesto muy cómodo, pero poco práctico.

 

La conservación

 

Antes de guardarles revisa todas las frutas para desechar inmediatamente cualquiera que pueda estar en malas condiciones, porque contaminará a las demás rápidamente. 

 

Escurridor con fresas en su interior

 

Almacénalas en la nevera según llegues, procurando que no estén en contacto directo con otros alimentos y que no se puedan contaminar o absorber olores y sabores.

 

El mejor tipo de recipientes para conservar las fresas son aquellos que están aireados.

 

Si quieres, puedes poner un trozo de papel de cocina en el fondo del recipiente para que absorba la humedad. Personalmente no me gusta que los alimentos entren en contacto directo con este tipo de papel, pero es un buen truco para alargar la vida de las fresas en tu refrigerador. En su defecto puedes utilizar una almohadilla de las que se usan para forrar el cajón de las frutas y verduras de la nevera.

 

Si vas a tener las fresas varios días en la nevera, procura revisarlas de vez en cuando para retirar cualquier pieza que se haya podido estropear. 

 

¿Y qué hacer si corren el peligro de echarse a perder?

 

Si ves que por el motivo que sea no vas a consumir estas frutas en un plazo razonable, puedes congelarlas. Para hacerlo tienes que lavarlas bien, quitarles el rabito y las hojas, escurrirlas para eliminar toda la humedad posible y ponerlas en una bandeja, recipiente o bolsa de congelación de modo que queden bien extendidas. Puedes congelarlas enteras o en trozos. Una vez que se hayan congelado del todo, puedes trasladarlas a otro recipiente que te resulte más cómodo. Eso sí, ten en cuenta que tras el proceso de congelación las fresas cambian de textura y ligeramente de sabor (están más ácidas). Son ideales para preparar repostería, batidos, helados, polos, granizados, macedonias, compotas, confituras, guarniciones, ensaladas...

 

Fresas cortadas en trozos

 

Lávalas antes de comerlas

 

Antes de consumirlas, debes lavarlas cuidadosamente, porque es un tipo de fruta que absorbe pesticidas y suciedad. Un truco es hacerlo con vinagre, mezclándolo con agua (1 parte de vinagre por 2 de agua), dejando las fresas sumergidas durante unos 10 minutos y luego aclarando bien. Aunque yo prefiero utilizar bicarbonato de sodio (1 cucharada por 1 litro de agua), porque es capaz de neutralizar los pesticidas, ya que estos son ácidos y el bicarbonato es una base. 

 

 

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