19 julio, 2017

Triunfa en Comidas y Cenas en el Exterior

En primavera y verano apetece organizar comidas o cenas con la familia o los amigos. Las horas de sol, el buen tiempo, las vacaciones... todos son buenas razones para aprovechar el exterior al máximo. 


Si tienes jardín, terraza o un ático, quiero darte algunos consejos para que triunfes con tus invitados en las fiestas de exterior


 
Triunfa en comidas y cenas en el exterior



Los invitados


No te excedas con el número de invitados. Es mejor calidad que cantidad, así que invita solamente a los más allegados y siempre en un número que puedas gestionar sin problemas. Cuando el número de invitados es inmanejable, la fiesta no saldrá bien: faltará comida y bebida, no habrá sillas suficientes, no podrás atender a todos del modo apropiado, los aseos no serán suficientes...


A la hora de decidir a quién invitar, procura que todos (o al menos la mayoría) tengan cosas en común. No hace falta que se conozcan todos, pero sí que sea previsible que conecten y pasen un buen rato juntos. 


No te olvides de que debes presentar a todos los invitados entre ellos. Para facilitar la comunicación, debes aportar algún dato de sus aficiones, trabajo o detalle especial junto con el nombre. Si dices: "te presento a Raúl, que acaba de volver de un viaje de mochilero por África" no es lo mismo que "te presento a Raúl". En el primer caso estás preparando el terreno para que el resto de los invitados le pregunten a tu amigo y le incluyan encantados en el grupo. 


Recibe a tus invitados con una bebida bien fría. Es un detalle que agradecerán. 



Agua perfumada con frutas



La organización en general


Evita organizar comidas de exterior en los días de más calor, en caso de que no puedas ofrecer sombra o zonas frescas a tus invitados. Opta entonces por celebrarlas en el interior de casa o por cenas a la caída del sol.


Acondiciona el espacio en el que vayan a estar tus invitados. Limpia la zona, quita las hojas, corta el césped o barre la arena.


Si tienes césped y vais a estar sobre él, no te olvides de regar, pero hazlo el día anterior o por la mañana temprano (si hace mucho calor). Es importante que la zona no esté empapada, para que los invitados no se hundan en el suelo y se manchen el calzado. 


En el caso de las comidas en el exterior, coloca parasoles, pérgolas, toldos o cualquier otro elemento que pueda proteger a los invitados del sol si es necesario. 


Acondiciona el baño, porque los invitados necesitarán utilizarlo. Coloca toallas limpias y comprueba que hay papel higiénico y jabón de manos. 


El mobiliario


Procura que haya sillas para todos los invitados. Tenlas preparadas con antelación para no tener que ir buscando taburetes, sillas y banquetas por toda la casa al más puro estilo a la caza del tesoro.



Mesa para fiesta en el jardín

 

Si tienes que unir varias mesas, ten cuidado para que estén a la misma altura y que estén bien calzadas.  


Si vas a preparar una barbacoa o vas a montar algún plato in situ, es importante que preveas una mesa auxiliar para ello. Deja todo organizado, con las herramientas, platos, cubiertos de servir y sazonadores preparados. 


Mesa y mantel


Dependiendo de la formalidad de la invitación, puedes optar por las mesas sin mantel. Coloca manteles individuales y un camino de mesa en su lugar, así lograrás un ambiente más fresco y veraniego.


Si tienes varias vajillas desparejadas (bonitas, en buenas condiciones y que combine), puedes mezclar distintas piezas para conseguir una deco cool y relajada. Igual ocurre con la cristalería.



Vajilla de distintos colores



Como en el exterior, sobre todo en pleno verano, la mayoría de los invitados beberán agua y otros líquidos constantemente, puedes poner algún tipo de elemento identificador, para que cada uno sepa cuál es su vaso o su copa y pueda irlo rellenando sin que tengas que ensuciar toda la cristalería. Pueden ser cañitas (pajitas) de distintos colores o con etiquetas con el nombre de cada uno, adhesivos identificativos, lazos de diferente tono... 


Evita los cubiertos, vasos y platos de papel o plástico. Es una elección cómoda, ya lo sé, pero cuando se tienen invitados en casa lo lógico es mimarles y tener una deferencia con ellos. Además, es muy poco ecológico.


Lo mismo ocurre con las servilletas. Que se trate de una comida o cena con amigos y familia en verano no implica que haya que recurrir a las servilletas de papel. Si utilizas algunas que tengas que se laven y planchen bien, tampoco va a suponer un trabajo posterior tan extraordinario. Si necesitas, por lo que sea, poner servilletas de papel, que sean bonitas. Que conozco quién pone el papel del secamanos que birla en el trabajo...


La decoración


Coloca algún detalle sencillo para decorar la mesa: flores, ramas, hojas, frutas...


En el caso de las cenas, no te olvides de las velas. Te recomiendo las que sean más bajas y anchas, para evitar que algún invitado pueda volcarlas o quemarse con ellas. Recuerda que las velas sólo se encienden a la caída del sol.


Por la noche la iluminación debe ser suficiente. Si quieres darle un aire bohemio al espacio, utilizar guirnaldas de luces o farolillos.



Guirnalda de luces



Si tienes espacio, puedes preparar una zona con cojines y puffs para que los invitados se puedan tomar una copa o un café en la sobremesa.


El menú


Las comidas y cenas de verano son perfectas para servir la comida tipo buffet. Esto es especialmente interesante si vas a invitar a un número grande de personas. 


En estos casos triunfan los aperitivos, así que cuídalos. 


Opta por platos sencillos, frescos y fáciles de preparar. Las barbacoas, por ejemplo, son una excelente elección. También puedes recurrir a paellas, gazpachos, parrilladas, etc. 



Brochetas hechas en barbacoa



Si quieres disfrutar de tus invitados, te recomiendo que tengas preparada la mayor cantidad de platos posible, dejando para el final sólo los alimentos que haya que cocinar en el último momento.


Prevé una buena cantidad de bebidas, también las que no tengan alcohol. Si hace calor tus amigos y familiares necesitarán hidratarse bien. Atrévete con dispensadores de agua helada perfumada con hierbabuena, limón, lima, frutos del bosque, rodajas de pepino... 


No te olvides del postre. Eso sí, si la comida ha sido contundente, el postre debe ser ligero, como un sorbete, un helado de yogur, etc. Y ten precaución con los postres que se puedan estropear con el calor, como los que incluyan nata o crema, por ejemplo.  



Fruta cortada



Si se trata de una comida y tienes piscina, no te olvides de preparar toallas, bañadores y protector solar por si los invitados no lo llevan y les apetece darse un baño.


Y más...


En verano no te puedes olvidar de las velas antimosquitos o de tener repelentes a disposición de los invitados. 



Según las características de los invitados, puedes preparar todo tipo de juegos para divertiros tras la comida o la cena. Se admite todo: desde juegos de mesa hasta los más dinámicos, que requieran esfuerzo o destreza física. 


No renuncies a ambientar la fiesta con música, pero ten en cuenta a tus vecinos y respeta los horarios de siesta y sueño nocturno. 


¿Cuándo será la próxima comida o cena que organizarás en el exterior? ¿Nos invitas?





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Si Quieres Ser la Anfitriona Perfecta, Toma Nota (I) 
Si Quieres Ser la Anfitriona Perfecta, Toma Nota (II)


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12 julio, 2017

Errores que Todas Cometemos con la Crema Facial

La mayoría de nosotras utilizamos crema facial a diario, y eso está muy bien, porque es una parte fundamental de nuestra rutina de belleza. ¿Cómo si no vamos a hidratar, nutrir y tratar nuestra piel?


Pero usar algo todos los días no implica que se haga correctamente. Y cometer errores a la hora de utilizar la crema facial implica que pierde eficacia e, incluso, puede llegar a perjudicar a nuestra piel.


A continuación de comento las equivocaciones más habituales, para que las evites y mimes tu piel. 



Errores que todas cometemos con la crema facial



  • No escoger la crema teniendo en cuenta tu tipo de piel y tus necesidades. Cada tipo de piel requiere un tipo de textura y de componentes para ser efectiva, y también para no producir efectos adversos. Si tienes la piel grasa, por ejemplo, deberás huir de las cremas muy densas y optar por las más fluidas, porque puedes acabar con más brillos que un cartel luminoso de Las Vegas y con más granos que un kilo de arroz.


  • Seguir los dictados de las modas, la publicidad o las recomendaciones no profesionales. Ninguna de ellas es una buena consejera a la hora de elegir una crema para el rostro. Que algo esté de moda no significa que sea adecuado para nosotras, ni en el caso de la ropa ni en el de los cosméticos. La publicidad tiene como finalidad principal vender la crema, si además da la casualidad de que es apropiada para ti, pues mejor. Y las recomendaciones de amigas, conocidas y saludadas, tampoco son una buena referencia, porque su piel no es la tuya; es casi el equivalente a la automedicación, pero en productos de belleza. Las dos mejores formas de saber si una crema es para ti son dos: consultar con una esteticista o asesora de belleza realmente profesionales y probar una muestra antes de comprar


  • Usar siempre la misma crema. Al hilo de lo anterior, es importante cambiar de crema cuando lo hagan tus necesidades. No te hablo de que debas cambiar porque tu piel se acostumbre al producto, sino de que según va evolucionando tu piel con el paso del tiempo, de tu estado de salud o de la época del año, tu crema también debe ser otra.


  • No complementar la crema con otros productos de tratamiento. Según tu tipo de piel y sus requerimientos, te hará falta completar tu ritual de belleza con otros productos que aporten a tu piel lo que no te puede dar la crema. Para eso están los tónicos, aguas de belleza, sérum, aceites faciales, etc. No hay ninguna crema facial que pueda cubrir todas las necesidades de la piel en un solo tarro, especialmente en el caso pieles con manchas, con arrugas profundas, dañadas por el sol, etc.


  • Olvidar la protección solar. Incluso aunque la crema tenga SPF, no deberías olvidar tu protector solar. La crema que ofrece protección es un buen comienzo, pero a lo largo del día, perderá su efectividad y será necesario reforzarla, por lo que habrá que ir protegiendo constantemente la piel si se va a estar expuesta al sol. Puedes ir poniendo protector solar en crema o, si quieres una opción más cómoda, emplear una bruma solar.



Sérum facial



  • Pensar que la crema funciona en el estante del baño. Si no te aplicas la crema a diario y del modo adecuado, no va a funcionar nunca, incluso la más cara del mercado. Para obtener resultados necesitas constancia y disciplina. Nadie dijo que tener una buena piel fuese tarea fácil...


  • Utilizar la crema de manos o de cuerpo como producto facial. No, no es una buena idea. La formulación de los productos para el cuerpo no es la misma que la de los que se usan en el rostro, puesto que la piel de cada zona es diferente. Muchas de ellas tienen mucha grasa y siliconas, justo lo que no quieres para tu linda carita.


  • Emplear la crema del rostro para el contorno de los ojos. La zona que rodea a los ojos es muy fina y delicada, con muy pocas glándulas sebáceas, así que necesita unos productos específicos que luchen contra los distintos problemas: arrugas, bolsas y ojeras. La crema de rostro puede llegar a ser demasiado agresiva para una zona tan sensible. 


  • Creer que las cremas son cosa de las de más de 30. Lo ideal es comenzar a aplicarse productos hidratantes en la adolescencia, convirtiéndose en imprescindibles a partir de los 20. Hay muchas personas que creen que cuando se es muy jovencita se tiene muy buena piel y no hace falta cuidarla, y es un tremendo error, porque la piel que tendrás a los 50 se comienza a sembrar a los 18. Incluso aunque se tenga acné, también es conveniente aplicar una hidratantes, eso sí, siempre recomendada por el dermatólogo, especialmente en casos graves.


  • No limpiarte el rostro antes de ponerte la crema. Si no desmaquillas y limpias tu rostro, es imposible que los principios activos del producto funcionen, puesto que habrá una barrera casi impenetrable de suciedad, residuos del maquillaje y grasa de la piel. 


  • No lavarte las manos antes de aplicártela. Es imprescindible que te laves bien antes de ponerte tu crema. Incluso si utilizas la paletita de plástico que llevan algunas marcas, en el rostro te la vas a aplicar con las manos, así que deben estar limpias. Y si tomas directamente el producto del envase con los dedos, con más razón aún. En caso de que utilices la paleta de plástico, debes limpiarla y desinfectarla tras su uso, dejándola en un lugar en el que no se pueda contaminar.


  • Excederte o quedarte corta con la cantidad. Si te aplicas mucha cantidad de crema, conseguirás aportarle demasiada grasa a tu piel, además de taponar sus poros... y gastar tu dinero sin que haga más efecto por gastar más crema. Si te pones demasiado poca, no podrá llegar a todos los rincones del rostro, así que no será todo lo eficaz y uniforme que deseas.


  • Olvidarte de la mitad del rostro. Y es que el cuello, las orejas y el escote también forma parte del rostro. Si te fijas, verás quiénes son las mujeres que sólo se ponen crema en la cara y las que no se olvidan del cuello y el escote. Verás que las primeras tienen una cara tersa y cuidada, mientras que el resto parece que tiene varios años más. Las segundas tendrán el mismo aspecto desde la frente hasta el nacimiento del pecho.



Chica aplicándose crema



  • No dedicarle el tiempo necesario a su aplicación. Para repartir la crema por todo el rostro con un suave masaje, hacen falta unos pocos minutos. Este masaje refuerza el efecto de la crema, especialmente si se trata de productos reafirmantes o antiarrugas.


  • No respetar la fecha de caducidad. Las cremas caducan, aunque haya quien piensa que es una conspiración de los fabricantes para que compremos más. Los principios activos dejan de ser eficientes, la crema se corrompe, las bacterias campan a sus anchas deseando contaminar tu piel... Si la conservas adecuadamente, quizás puedas alargar algo más su duración, pero si los componentes se separan, cambia su textura u olor o comienza a producirte irritación o granitos, deshazte de ella ya.


  • No cerrar bien el tarro. Si no cierras bien el tarro de crema, ésta se degradará y las bacterias dañinas comenzarán a hacer de las suyas.



Tarro de crema



  • No conservar la crema adecuadamente. Si expones el envase al calor extremo, a ambientes húmedos, a la luz (en caso de los tarros de cristal), ésta se acabará estropeando antes de que finalice la fecha de caducidad. De hecho, el baño no es el lugar ideal para tus cremas. Guárdalas en un armario cerrado, en un neceser que las proteja, incluso en la nevera.



¿Tienes algún consejo que añadir a estos? ¿Cómo le sacas tú todo el partido a tu crema facial?



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Errores de Belleza que Deberías Evitar


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05 julio, 2017

Enamórate del Ajo Negro

Hace unos años se comenzó a hablar del ajo negro, porque la alta cocina lo convirtió en un ingrediente codiciado. Posteriormente se le presentó como un superalimento en todo tipo de medios, por la infinidad de propiedades que tiene.


Aunque lo cierto es que tanta presencia en los medios no ha logrado introducir el ajo negro la gran mayoría de cocinas domésticas. Quizás sea el desconocimiento, a pesar de la cantidad de información, acerca de qué es y cómo usarlo. O puede que sea que su precio es más elevado que el ajo blanco y el público se resiste a introducirlo en la dieta, pensando se se utiliza del mismo modo... pero mucho más caro. O su extraño color negro, tan distinto del ajo común, que a muchas personas les puede echar para atrás.


Sea como sea, el ajo negro es un ingrediente versátil y con un sabor excelente, que de regalo tiene unas propiedades nutricionales a tener en cuenta.


Por si aún no conoces sus virtudes, a continuación encontrarás información que te hará enamorarte del ajo negro. Sigue leyendo...


Enamórate del ajo negro


Su origen


Se dice que el origen del ajo negro es japonés y que su creación es actual, aunque también está presente en la cocina tradicional coreana y tailandesa, así que hay bastantes dudas al respecto. No puedo asegurarte de dónde procede, pero lo que sí puede afirmar es que está delicioso.


Te recomiendo que compres ajo de origen español, como el de las Pedroñeras, en lugar del que procede de China. La calidad del ajo negro español es mucho mayor porque se utiliza una materia prima superior y un proceso de maduración más cuidado. 


¿Qué es al ajo negro?


Aunque se suele decir que el ajo negro procede de la fermentación del ajo blanco, lo cierto es que es más un proceso de maduración o cocción a baja temperatura (60º-70º C)  y con una humedad controlada (85-90 %) durante varias semanas (entre 60 y 90 días), en la que no intervienen bacterias. De hecho, parece ser que el color negro y sutilmente dulce se produce gracias a la reacción de Maillard.


Su precio es mayor que el del ajo blanco, aunque compensa ese sobrecoste por sus propiedades nutricionales y organolépticas. 


Se comercializa en cabezas, como el ajo blanco. Como es blandito y untuoso se pela con cierta dificultad, aunque merece la pena esforzarse para disfrutar de este manjar. El aspecto de la cabeza de ajo negro es similar a la del blanco, pero su cáscara es algo más seca y oscura.


El color de los dientes es marrón muy oscuro o negro. El tono te llamará la atención si es la primera vez que lo usas en casa. Y ten cuidado, porque manchan. 


Diente de ajo negro
 
 
Su aroma es similar al del ajo blanco, pero mucho más suave y agradable.


Su sabor recuerda al del ajo blanco, pero cambia con el proceso de maduración, por lo que se puede distinguir un delicado sabor dulce y ácido. También recuerda al regaliz y a la mora  confitada, con un marcado gusto sabroso o umami.


Su textura es blanda y untuosa, totalmente diferente de la del ajo blanco. La primera vez que lo uses te va a resultar extraño, porque no encontrarás un diente terso y firme. 


No es indigesto, no repite y no deja mal aliento, como lo hace el ajo blanco. Puedes utilizarlo incluso en las tostadas del desayuno sin miedo a que tus clientes y compañeros huyan de ti a lo largo de la jornada.


Tiene 18 de los 20 aminoácidos, siendo 8 de ellos esenciales, lo que lo hace excepcional a nivel nutricional. La maduración del ajo negro, por decirlo de algún modo, concentra los beneficios del ajo blanco (hasta 10 veces más).


Propiedades


Las propiedades del ajo negro son muchas y muy beneficiosas, aunque debes tener presente que para que para percibir los resultados, tendrás que consumirlo de forma regular. Algunas de estas propiedades son:


  • Es un potente antioxidante, más todavía que al ajo blanco.

  • Contribuye a mejorar las defensas, por lo que puede ser interesante consumirlo antes y durante la época de gripes y resfriados, por ejemplo. 

  • Ayuda a regular el colesterol, el nivel alto de azúcar en sangre y la tensión alta. Pero, ojo, no quiere decir que se deba dejar de controlar estos valores tal y como indique el médico o abandonar la medicación que haya prescrito si se ha diagnosticado hipercolesterolemia, diabetes o hipertensión.

  • Actúa como antimicrobiano, pudiéndose utilizar para combatir y prevenir bacterias que producen infecciones como la cándida. Esto no significa que no debas consultar a un facultativo que diagnostique y controle las infecciones.

  • Tiene propiedades digestivas, por lo que no sólo no te repetirá y te resultará pesado, sino que te ayudará a hacer mejor la digestión.

  • Tiene un alto contenido en potasio, así que te ayudará a combatir la retención de líquidos.

  • Es un estupendo energizante y estimulante que te dará el plus de energía saludable que necesitas. Haz la prueba si tienes fatiga, pero procura no consumirlo antes de irte a dormir.

  • Incrementa la producción de colágeno, lo que contribuye a la formación y regeneración de la piel y las articulaciones.


Cómo utilizarlo


Funciona a la perfección tanto en crudo como cocinado. Si lo vas a cocinar, te aconsejo que, en lugar del tradicional sofrito, lo añadas al final del proceso para que no se desvirtúe su aroma y sabor. 


Cabeza de ajo negro


Lo puedes utilizar de del mismo modo que el ajo blanco, aunque te recomiendo que pruebes otros usos.


Puedes emplearlo en tiras o láminas para dar sabor o decorar, y también untado sobre otros alimentos, como en tostadas. 


Marida perfectamente con quesos, verduras, legumbres, carnes y pescados.


Pruébalo en focaccias, pizzas, panes, revueltos, sofritos, salsas, vinagretas, sopas, con patatas asadas...


Personalmente me parece delicioso en arroces, verduras rehogadas, cereales salteados y salsas para pasta.


¿Eres ya fan del ajo negro? ¿Lo probarás?




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Conserva las Patatas, Cebollas y Ajos Durante Más Tiempo


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28 junio, 2017

Errores Más Frecuentes al Maquillarse (II): Ojos, Mejillas y Labios

En la primera parte del este post sobre los errores más frecuentes con el maquillaje, te hablé de los relacionados con la preparación de la  piel, los correctores y la base. En éste quiero darte todas las claves para identificar las equivocaciones a la hora de maquillar cejas, ojos, mejillas y labios y que pueden poner en peligro tu imagen sin apenas darte cuenta. 


Vamos con ello...
 

Errores más frecuentes al maquillarse (II): ojos, mejillas y labios


Las cejas


No cuidar las cejas. Las cejas enmarcan el ojo, si están descuidadas, ningún maquillaje lucirá como debe. La sombra de ojos, por ejemplo, consguirá que los pelos impertinenes que estén bajo la ceja se noten mucho más. O un entrecejo exuberante te dará un aspecto rústico salvaje que sólo sabía llevar con dignidad y estilo Frida Kahlo. Aunque el trazado o el grosor están dictados por la moda, siempre hay una premisa: elimina los pelitos que estén fuera de su sitio y péinalas antes de maquillarte.


Maquillarlas en exceso. Unas cejas demasiado maquilladas dan un aspecto severo al rostro, así que se mejor evitarlas. El maquillaje de cejas está para definirlas y perfeccionarlas, procurando un aspecto lo más natural posible.


Utilizar un color inadecuado para tus cejas. Si tienes el cabello oscuro, maquíllalas con uno o dos tonos por debajo. Si tienes el pelo claro, todo lo contrario, utiliza uno o dos tonos por encima.


Las sombras


Utilizar demasiados tonos de sombra de ojos al mismo tiempo. Utilizar todo el colorido de tu paleta de sombras al mismo tiempo es un error (salvo que seas un maquillador profesional excelente), porque acabarás pareciendo un ave exótica. Es importante que los tonos estén en armonía y que difuminen muy bien.


Emplear tonos metalizados de sombra de ojos cuando ya has superado con creces la treintena. Los tonos con mucho brillo o metalizados marcarán las arruguitas de tus párpados, por lo que no conviene abusar de ellas si ya no eres una jovencita. Eso no quiere decir que no puedas utilizarlas, aunque es mejor aplicarlas en el lagrimal para aportar luz a a los ojos, o con un toque de glitter en el final del delineado de los ojos en ocasiones especiales, por ejemplo. 


Sombras de ojos


El delineado de ojos


Aplicarte el eyeliner sólo en el párpado inferior. Si te delineas sólo las pestañas de abajo, le darás un aspecto envejecido, triste y apagado a tus ojos.


Utilizar el eyeliner en la línea de las pestañas superiores, en las inferiores y un lápiz negro en la línea de agua cuando tienes los ojos pequeños, muy juntos o has superado la treintena.


Delinear la línea de agua con un lápiz oscuro si tienes los ojos pequeños y juntos. Los hará aparecer aún más diminutos. Para abrir visualmente tus ojos utiliza un lápiz blanco, nude o rosa claro en la línea interior del ojo.


Hacer un trazo grueso con el lápiz de ojos en la línea de las pestañas superiores, si tienes los ojos pequeños. Y si además el trazo no es limpio, es del mismo grosor en todo el arco y no finaliza con un pequeño rabillo ascendente, la cosa empeora aún más. 


La máscara de pestañas


Excederte con la máscara de pestañas. Una o dos capas son más que suficientes para enmarcar tu mirada, si te pones demasiado rímel, sólo conseguiras unas pestañas apelmazadas y un aspecto sucio. Un consejo: no dejes secar el producto entre una capa y otras, para evitar grumos y que las pestañas se peguen entre sí.


Emplear rímel waterproof a diario. Este tipo de máscara es muy cómodo, porque no se mueve de su sitio en todo el día; pero es difícil de desmaquillar, lo que implica que tus pestañas pueden sufrir. A diario es mejor utilizar una máscara normal y dejar la waterproof sólo para ocasiones especiales. 


No utilizar rímel waterproof cuando hace mucho calor, tienes la piel grasa y las pestañas muy largas. Cuando se dan las tres circunstancias anteriores, es fácil terminar con la máscar repartida por todo el ojos a los pocos minutos de salir a la calle. Para evitarlo, nada mejor que aplicarse un rímel waterproof en esas ocasiones. Tus ojos estarán impecables hasta que vuelvas a casa.


Maquillar con rímel las pestaña inferiores. Aunque hay a quien le gusta el efecto muñeca en sus pestañas, lo cierto es que maquillarlas suele dejar el ojo con un aspecto sucio, además de empequeñecerlo. Si quieres remarcar las parte inferior de tus ojos de un modo natural, no hay nada mejor que un lápiz bien difuminado en esa zona.


Maquillaje de ojos


Rizarte las pestañas después del rímel. Un error importante, más allá de la estética. Cuando la máscara se seca, vuelve las pestañas más débiles y quebradizas, por lo que aplicar el rizador en ese momento puede arrancarlas y partirlas. Es mejor utilzar el rizador antes de maquillarlas o aplicar el calor del secador desde abajo (a unos 30 cm.) para curvar las pestañas sin presión.


Bombear el aplicador de la máscara de pestañas en el tubo. Si introduces y sacas el aplicador varias veces para que el cepillo quede mejor impregnado de rímel, sólo conseguirás dos cosas: que las bacterias entren en el tubo y que tus pestañas queden apelmazadas y con grumos. La cantidad que absorbe el cepillo es la justa para maquillar con una capa las pestañas, si la cargas más, seguro que te excederás. Es mejor aplicar dos capas para controlar la cantidad. Y si no consigue sacar demasiado producto del tubo, probablemente es que esté ya seca o a punto de terminarse, lo que es un indicador claro de que debes reponerlo.


Utilizar rímel seco y/o que lleve mucho tiempo abierto. Hay miles de trucos para recuperar un rímel seco en Internet... y no te recomiendo ninguno. Muchos de ellos son realmente peligrosos para tus ojos. Y, por otra parte, cuando la máscara está seca, es un indicador de que no se ha cerrado bien, ha entrado aire o ya tiene tan poco rimel dentro, que se ha secado por el simple hecho de sacar el aplicador. En cualquier caso, hay que reponerla, no añadirle agua, solución única para las lentillas o desmaquillante.


Los polvos de sol y el blush


Emplear los polvos bronceadores como colorete. El tono de este tipo de polvos de colores terracota y marrones es poco favorecedor para usarlo como blush. Los colores ideales para darle color a tus mejillas deberían ser los que aparenten un tono saludable y jugoso, como los rosados, naranjas o corales. De hecho, lo realmente recomendable es utilizar polvos bronceadores y blush, cada uno en su sitio. 


Utilizar un sólo tono de colorete. Para sacarle todo el partido a tus mejillas lo mejor es tener dos tonos: uno para remarcar la línea del pómulo y otro más claro para aportarle luz y jugosidad, en la zona superior.  


Blush


Aplicar demasiado blush sobre las mejillas. Para conseguir un buen aspecto no hay que poner mucho colorete, sino saber cómo y dónde hacerlo. En general, recuerda que no debes dar brochazos circulares en el centro del pómulo, sino en dirección a la sien, partiendo de la mitad de la mejilla. Pero ten presente que el lugar donde aplicar el blush variará según la forma de tu rostro.


Utilizar el colorete inadecuado para tu tipo de piel. Si tienes la piel seca, te conviene utilizar un blush en crema o líquido, si lo usas en polvo, tu piel se resecará más aún. Y, por el contrario, si la tienes grasa, te conviene usar el colorete en polvo, si lo usas en crema no se mantendrá en su sitio y le aportará grasa a tu rostro.


Los polvos


Excederte con los polvos translúcidos. Los polvos es mejor aplicarlos únicamente sobre la zona "T", que es en la que más grasa y brillos se acumulan, así matificarás, pero sin que tu piel parezca tan empolvada como la de María Antonieta.


Los labios


Maquillar los labios si están secos, despellejados o cuarteados. Cualquier labial, incluso el brillo, queda rematadamente mal en unos labios descuidados. Los pigmentos del producto marcarán las pielecillas y las grietas aún más, ofreciendo un aspecto descuidado. Y la cosa empeora si se trata de barras de labio de acabado mate.


Maquillaje de labios
 

Perfilar los labios antes de pintarlos si lo que quieres es un resultado natural. Delinear los labios cuando ya están maquillados aporta un toque natural, además de lograr que el labial no se mueva de su sitio.


Delinear los labios después de pintarlos, si lo que quieres es un resultado pulido y muy definido. Cuando se quiere un maquillaje de labios perfecto y sofisticado, es imprescindible perfilar antes de maquillar los labios.


Emplear un delineador con un color más oscuro que el de la barra de labios. Aunque se ha repetido hasta la saciedad, siguen viéndose boquitas ochenteras... y quedan tan mal. Y no estoy hablando de la técnica ombré lips, sino de mal gusto.


Perfilar los labios por fuera de su contorno natural. Sólo un maquillador profesional (y muy bueno) puede salir airoso de este tipo de truco de maquillaje. Para las que tienen los labios finos hay multitud de trucos sencillos y eficaces para conseguir unos labios con más volumen con dignidad. 


Apretar los labios entre sí una vez pintados, para que, supuestamente, el color se reparta mejor y quede bien sellado. Ese gesto tan femenino puede arruinar tu maquillaje de labios. La barra de labios se puede desplazar, el perfilado se puede emborronar, el gloss puede terminar fuera del contorno de tu linda boquita... un desastre. Cuando te pintes los labios, déjalos tal cual. El único gesto que puedes permitirte: apretar los labios contra un pañuelo para eliminar el exceso de pintura.


Utilizar demasiado gloss, llegando hasta el borde de los labios. Si te pasas con el gloss puede parecer que acabas de comerte un bocadillo de panceta... no te digo más. Lo ideal es aplicarlo en la zona central y luego extenderlo con los dedos o el pincel sin llegar al contorno de los labios.


No elegir los colores adecuados. Un tono de barra de labios inadecuado puede arruinar tu imagen. Para escogerlo es importante saber qué paleta de colores encaja con tu color de piel y de cabello. También es conveniente tener en cuenta tu edad, el tamaño de tus labios, la ocasión en la que lo lucirás... y el estado de tus dientes. Si tienen un cierto tono amarillento, es importante que evites los tonos cálidos y con pigmentos amarillos como los naranjas, los corales o los rosas claros; optando por los colores más fríos y con tonalidades azules como los frutales, los rosas fucsias y los rojizos.


¿Qué otros errores crees que cometemos la mayoría al maquillarnos? Cuenta, cuenta...




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