31 agosto, 2016

Cómo Lavar y Cuidar Tu Ropa Interior

Quizás porque la ropa interior está en contacto con la piel más delicada, requiere casi tantos cuidados como ésta. Todas sabemos con qué facilidad se deforma un sujetador, se decoloran unas braguitas o se estropean unas medias. Y lo que cuestan...

 
Para cuidar tu ropa interior, a continuación encontrarás algunos consejos que pueden ser útiles. Venga, no te los pierdas y cuida tu lencería como se merece...



Cómo lavar y cuidar tu ropa interior

 
Antes de nada

 
Debes tener en cuenta que, aunque mimes mucho tu ropa interior, acabará deteriorándose con el tiempo, sobre todo si la usas muy a menudo. Especialmente los sujetadores, que pueden acabar perdiendo capacidad de sujeción con el tiempo. Así que estos consejos son para que se conserve en buenas condiciones durante más tiempo, aunque los milagros no existen.

 
Otro punto a tener en cuenta es la calidad. Cuanto mejor sea la ropa interior, más fácil te será conservarla en buenas condiciones si tomas algunas precauciones. Una prenda de mala calidad, por mucho que te esfuerces, se estropeará rápidamente. Esto no significa que gastes mucho dinero, sino que lo hagas con cabeza. Siempre es mejor esperar a las rebajas y comprar buenas prendas a precios bajos, porque lo barato suele salir caro. 

 
Si te es posible, ten un pequeño arsenal de braguitas de algodón para utilizarlas los días más complicados del período, puesto que hay más posibilidades de que se manchen. Pueden ser bonitas, por supuesto, pero también deben lavarse con facilidad. Si usas tus braguitas más bonitas en esos días puede que te lleves algún disgusto.
  

Al comprar

 
Lee las etiquetas de tus prendas de ropa interior para saber cómo tratarlas. Como la mayoría de nosotras las cortamos según las compramos para evitar que se vean o nos rocen, puedes hacer tres cosas: memorizarlas, guardarlas (identificando de qué prenda son, claro) o apuntar sus características en una libreta. Esto es especialmente importante cuando se trate de prendas muy delicadas o muy costosas.

 
Para conservar mejor los colores y la textura de tu ropa interior, puedes dejarla en remojo con un puñadito de sal gruesa o un chorrito de vinagre blanco durante unos minutos antes del primer lavado.

 
El lavado

 
Lo más apropiado para mantener tu lencería en buenas condiciones es lavarla a mano, aunque puedes utilizar la lavadora con un programa adecuado (lavado a mano, ropa delicada o corto).

 
Programa la lavadora para un lavado delicadoTanto a mano como en lavadora, procura usar agua tibia, nunca muy caliente. Lo ideal que es que no supere nunca los 30º.

 
Cuando laves a mano, hazlo en un barreño, nunca en el lavabo o el fregadero. En estos últimos pueden quedar restos de lejía, detergentes, grasa o suciedad que puede transferirse a las prendas.

 
Deja en remojo la ropa interior durante unos 10-15 minutos, con el detergente suave. Luego introduce y saca varias la prenda en el agua para irla lavando y, si es necesaria una limpieza más profunda, frota el tejido con delicadeza.

 
Enjuaga por completo para eliminar cualquier resto de jabón, porque no sólo dejará tu prenda con un color blanquecino y una textura áspera, además esos resíduos pueden irritar la delicada piel con la que está en contacto la ropa interior.

 
Evita lavar prendas de seda o raso en la lavadora, porque las estropearás. 

 
Haz distintas coladas según su color, así no habrá transferencias indeseadas. Que todas hemos acabado con algún sujetador con un tono rosado que no era el que tenía cuando lo compramos...

 
LenceríaCuando laves sujetadores, recuerda cerrarlos, así evitarás que se enreden o se enganchen en otras prendas.

 
Si vas a lavar medias, hazlo siempre por separado y a mano. Ten cuidado de no frotar demasiado, para no dañar el tejido. Acláralas muy bien y tiéndelas con cuidado para que no se deformen ni se enganchen. Una buena idea es hacerlo sobre perchas de plástico que no tengan relieve o rebabas, echándolas simplemente sobre el listón horizontal.

 
Si la ropa interior tiene aplicaciones o adornos, ten cuidado de que no puedan engancharse con otras prendas durante el lavado.

 
Si vas a lavar la ropa interior en la lavadora, utiliza siempre una bolsa especial para este tipo de prendas. De este modo tendrás la lencería a salvo de enganchones y rozaduras con ropa más recia

 
Los detergentes

 
Utiliza jabones neutros o especiales para ropa delicada. Evita los detergentes en polvo y opta por los líquidos. Si no tienes jabón líquido a mano, te la precaución de disolver bien el producto en polvo en el agua antes de introducir las prendas.

 
No emplees mucho detergente para lavar tu ropa interior. Son prendas pequeñas y que no se ensucian demasiado, así que no requieren una gran cantidad de jabón. Si te excedes, te costará muchísimo eliminar todos los restos de detergente.

 
Evita la lejía, aunque se trate de ropa interior blanca. Lo único que conseguirás es dañarla y que acabe con un feo color grisáceo. El remojo con sal o con bicarbonato de sodio servirá para mantener tu ropa interior más blanca.

 
Si añades al agua del lavado una cucharadita de bicarbonato de sodio, conseguirás que las prendas queden suaves y desodorizadas. Aunque no lo parezca, es el perfecto sustituto del suavizante.

 
El secado

 
Jamás seques tu lencería en la secadora, especialmente si tiene lycra, seda o encajes. La secadora adquiere mucha temperatura y acabará deformando o encogiendo las prendas, incluso puede acabar derritiendo algunos encajes y otros tejidos sintéticos. 

 
Ropa interior en el tendederoSi necesitas secar alguna prenda con rapidez, puedes colocarla sobre una toalla limpia y seca y hacer un rollito con ella, teniendo en cuenta que no debes ni retorcer ni apretar mucho. Otra opción es utilizar la centrifugadora de verduras, sí, esa que utilizas para secar la lechuga después de lavarla. Eso sí, cuando la uses, hazlo de forma delicada y teniendo cuidado de que ninguna parte de la prenda se pueden enganchar. 

 
Nunca retuerzas las prendas de lencería para secarlas, porque las deformarás sin solución.

 
Si quieres que la ropa interior no se deforme, sobre todo corpiños y sujetadores, puedes dejarlos secar en horizontal sobre el tendedero, por ejemplo, sobre una toalla limpia. Tardarás más en secarlos, pero quedarán perfectos.

 
Evita secar este tipo de prendas al sol, porque perderán color y acabarán con un tacto áspero.

 
Más consejos

 
No planches tu lencería, por muy enemiga que seas de las arrugas.

 
Nunca laves la lencería en seco. En la tintorería no te la admitirán, pero nunca está de más el decirlo.

 
Almacenamiento

 
Guarda tu ropa interior en cajones o contenedores en los que no se puedan enganchar en ningún sitio. Los cajones de madera sin forrar, pueden convertirse en un campo minado para tus prendas más delicadas. Si es tu caso, puedes utilizar papel de seda o tela para proteger tu lencería.

 
Para tus conjunto más delicados, puedes recurrir a bolsas individuales, de ese modo los protegerás al máximo. Ojo, que las bolsas deberían poder transpirar, para evitar que si hay algún resto de humedad en la prenda puedan proliferar mohos y otros invitados indeseables. 

 
LenceríaDobla los sostenes para que no se deformen. Si es necesario, hazlo con ambas copas estiradas para evitar que los rellenos se marquen y se arruguen.

 
Ten cuidado con las bolsitas perfumadas y ambientadores, porque pueden manchar tus prendas. Si vas a colocarlas en los cajones, haz una prueba de que no destiñen ni manchan.

 
Guarda tus conjuntos de lencería y las prendas que suelas utilizar al mismo tiempo juntas, así cuando la necesites no tendrás que revolver en tus cajones para encontrar lo que buscas y evitarás enganchones, desorden y tocar la ropa interior sin necesidad.

 
Guarda tus medias en sus embalajes originales y, si ya nos los tienes, utiliza bolsas para guardarlas de forma individual. Si tienes las manos muy secas o una uña astillada, antes de guardarlas o sacarlas de su embalaje, date crema o límate la uña; o en su defecto ponte unos guantes para hacerlo.




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24 agosto, 2016

Errores Habituales que Ponen en Peligro Tu Pelo

La mayoría de nosotras buscamos una melena de esas que dan envidia, lustrosas y abundantes, como de anuncio. No me equivoco, ¿verdad?


Y para conseguirlo procuramos cuidar nuestro pelo todo lo posible, aunque en muchas ocasiones cometemos errores que sabotean nuestra melena, muchas veces sin ser conscientes de que lo estamos haciendo.


A continuación encontrarás algunos de los fallos más comunes, para que los evites y presumas de melena.



Errores habituales que ponen en peligro tu pelo


En el lavado


Lavar el pelo con una frecuencia inadecuada. El número de veces que debes lavar tu cabello te lo dicta el tipo de cabello (seco o graso), su largo, la época del año, si haces deporte a diario, si estás en un entorno en el que se te ensucia mucho el pelo, si utilizas muchos productos de styling... Lavarlo mucho o poco teniendo en cuenta tus necesidades reales, puede acabar dañándolo. No te fíes de lo que decimos cualquiera acerca de la frecuencia de lavado y escucha a tu pelo, él te dirá cada cuánto debes hacerlo para que esté perfecto.


No utilizar los productos de lavado apropiados. Si el champú que usas es demasiado agresivo acabarás dañando tu cabello, por muy fuerte que sea. Lo mismo ocurre si tu pelo tiene unas necesidades específicas (sequedad, grasa, pelo fino o muy grueso, caspa...) y no le das el producto adecuado.


Acondicionadores y mascarillas


No utilizar acondicionador. Es muy frecuente que las personas con cabello fino no se pongan acondicionador, porque tienen la sensación de que les queda apelmazado y sin volumen. Esto es lo mismo que no aplicarse crema todos los días, porque se tiene la piel grasa. El secreto es encontrar el acondicionador apropiado para nuestras necesidades.


No aplicarse el acondicionador de la forma correcta. Es un producto diseñado para que actúen en los medios y puntas únicamente, por lo que no se debe usar en las raíces. Si el cabello es muy graso, incluso es recomendable evitar los medios y ponerlo sólo en las puntas. Otro error habitual es no dejarlo actuar el tiempo necesario. Lo recomendable es seguir las instrucciones del fabricante o pedir consejo a un profesional de peluquería.


No utilizar mascarillas. Las mascarillas son perfectas para recuperar la belleza del pelo o tratar los problemas específicos que pueda tener. En el mercado las encontrarás para todo tipo de necesidades: nutrición, recuperar el brillo, con keratina, para cabellos teñidos, para melenas envejecidas...


Emplear mal las mascarillas capilares. Usarlas con una frecuencia inadecuada puede convertirse en un problema. Lo habitual es emplearlas una vez a la semana, aunque habrá que tener en cuenta los requerimientos particulares de nuestro pelo. Otro error común es no tenerlas en exposición el tiempo necesario, por exceso o por defecto. Cada producto lleva en sus instrucciones los minutos de exposición adecuados para obtener todos sus beneficios. También se suele olvidar que colocarse una toalla caliente multiplica los efectos de la mascarilla.
 

El secado


Secarte la melena de forma incorrecta. Si frotas tu pelo con demasiada energía y en todas direcciones, lo maltratarás. Lo ideal es envolverlo en una toalla, si es de microfibra mejor, y apretarlo suavemente para que vaya enjugándose la humedad. Otra forma de hacerlo es utilizar un turbante de microfibra, teniendo cuidado de no apretarlo y retorcerlo demasiado. Y la forma menos dañina, pero la menos ecológica y económica: utilizar papel de cocina para ir secando los mechones.


El calor 


Abusar del secador es uno de los errores más frecuentes. Procura secar tu cabello con una toalla suave o con un turbante antes de pasarte el secador, incluso dejarlo secar un rato al aire, así restarás tiempo de exposición al calor.


Secado de cabello con secadorUtilizarlo mal también puede poner en riesgo a tu cabello. Para ello debes utilizarlo a una distancia razonable de tu pelo, a una temperatura adecuada y haciéndolo desde la raíz hacia las puntas, para ir cerrando la cutícula. Además, así expondrás durante menos tiempo a las puntas, que suelen ser las que están más secas y dañadas. Y, por supuesto, utiliza un protector térmico para el cabello, porque este tipo de productos no es sólo para la plancha.


Excederte con la plancha. Y es que hay muchas adictas a la plancha que la usan varias veces al día y con una temperatura excesiva y que no se ven bien si no tienen el cabello perfectamente pulido. Si es tu caso, puedes recurrir a alisados más permanentes o a productos que te faciliten el pulido del cabello y su mantenimiento, los que tienen keratina, por ejemplo.


Usar mal la plancha también es algo habitual. Utilizar una temperatura demasiado elevada, no emplear protector térmico, pasar la plancha sin que el pelo esté completamente seco o hacerlo sin haberlo cepillado antes son algunas de las prácticas que pueden estar estropeando tu cabello.


Cuestión de humedad


Dormir con el pelo mojado. Esta costumbre debilita muchísimo el cabello, dejándolo sin brillo y quebradizo. Por no hablar de que se pueden crear microorganismos dañinos, tanto en el pelo como en la almohada.


Recogerse el pelo estando húmedo. Una cosa es hacerse un moño o una trenza con el pelo húmedo para estar en la piscina o para estar fresquita mientras das un paseo en un día de calor, y otra muy distinta recogerse el cabello húmedo todas las mañanas y llevarlo todo el día así, de tal forma que no se seque y cuando llegue la noche aún esté mojado.


El cepillado


Cepillado de cabelloNo cepillarte el pelo antes de lavarlo. Si esperas a peinarlo o cepillarlo cuando esté húmedo, lo que conseguirás es dañarlo, porque la humedad lo convierte en quebradizo. Y, si lo cepillas, antes, eliminarás el polvo, suciedad y restos de productos de styling, con lo que lograrás un lavado más efectivo.


Cepillarlo con demasiada fuerza o durante demasiado tiempo. El mito de que hay que cepillar el pelo 100 veces cada día es eso, un mito. Hay que cepillarlo lo suficiente para eliminar los nudos y la suciedad.


Peinarlo de forma incorrecta. El pelo hay que desenredarlo desde las puntas hacia las raíces. Si comienzas a peinar desde el cuero cabelludo, lo que harás es ir bajando todos los nudos que haya en el mechón y apretándolos hacia la punta; así te encontrarás con un nudo tipo bola de nieve que te costará sudores desenredar. Para evitarlo los mejor ir quitando primero los enredos más cercanos a la punta e ir subiendo poco a poco.


Los productos de styling


Utilizar inadecuadamente los productos de peinado. Elegir un producto de styling poco adecuado para el tipo de cabello, hacerlo en demasiada cantidad o aplicarlo antes del secador o la plancha pueden dañarlo poco a poco. Si usas mucha cantidad, dejarás a tu pelo opaco, pesado y sin capacidad de respirar, especialmente si no te lavas el pelo con frecuencia. Si aplicas el producto de peinado y luego utilizas calor directo sobre el pelo, corres el peligro de que la composición del fijador se degrade o cambie sus características con la temperatura y dañe el pelo.


El peinado


Recogidos muy tirantes. Si te haces una cola de caballo muy tirante un día, no ocurre nada, si es tu peinado de fondo de armario, probablemente tu pelo se resienta. Hay una prueba de fuego para saber si tu peinado está demasiado tirante: si te duele el cuero cabelludo cuando te quitas el coletero, las horquillas o las pinzas, está tirando demasiado del folículo, y más tarde o más temprano, irás perdiendo cabello.


Utilizar horquillas y pinzas constantemente y en el mismo lugar. Tener horquillas y pinzas aprisionando constantemente el pelo pueden llegar a cortarlo y dejarlo debilitado. Cambia de peinado o, al menos, del lugar donde colocas las sujeciones para tu pelo.


El mantenimiento


Corte de pelo
No cortarte las puntas con la frecuencia necesaria. El pelo necesita un saneado de puntas cada 8-12 semanas, si no lo haces estás se abrirán y resecarán cada vez más, y tu corte irá perdiendo definición. Este es el pasaporte a un pelo con aspecto descuidado y poco saludable.


Excederte con las modificaciones. Teñirte, darte mechas californianas o hacerte un alisado no tienen por qué dañar tu pelo, pero si cambias de color o de textura de pelo cada semana, sí lo estropearán. La mejor forma de no pasarte es consultar en tu peluquería de confianza, allí te dirán los tiempos que debes respetar entre tratamientos.


No utilizar productos anticaída cuando tu pelo lo pide. Si cabello comienza a caerse, es importante tomar medidas. No te digo que recurras a productos milagro, pero sí a las típicas ampollas que se venden en tiendas de productos de peluquería para la caída estacional o debida al estrés. Por experiencia funcionan. Si no haces algo cuando comienzan estos síntomas y la caída del pelo se instala definitivamente, no recuperarás tu melena nunca más... salvo que recurras al implante, claro.


Tocarte constantemente el pelo. Estirarlo, retorcerlo, jugar con él... esta (mala) costumbre ensuciará, engrasará tu cabello y abrirá sus puntas aún más.


Jugar con el cabello puede dañarlo
Jugar con el cabello puede dañarlo


Tomar el sol sin proteger el cabello. Sombreros, pañuelos y protectores solares específicos para el cabello te ayudarán.  


No proteger tu pelo del viento y el frío, porque también sufre con estas condiciones climatológicas. Procura utilizar gorro o sombrero para mantenerlo en buen estado.


Desde el interior

No tomar los nutrientes que tu cuerpo necesita, bien por dietas muy restrictivas o por una alimentación desequilibrada. Aunque no te lo parezca, es algo que afecta muchísimo al pelo, dejándolo sin brillo, quebradizo y con tendencia a la caída. Por muchos cuidados exteriores que le brindes, si no comes adecuadamente, no conseguirás un cabello sano y brillante.


Pelo bonitoEl estrés. Tanto o más que la alimentación, el estrés causa estragos en tu pelo. Puede que no lo asocies, pero en períodos de mucho trabajo o preocupaciones varias, notarás que todos los días son "bad hair days" y que con el pelo que se te cae podrías rellenar varios cojines.


No dormir lo necesario. La falta de sueño continua afecta a tu cuerpo y mente en general, también a tu pelo. Y mucho. No te voy a recomendar las 8 horas de rigor, porque cada persona tiene unas necesidades en este sentido, pero sí que duermas el tiempo suficiente para levantarte descansada, con energía y buen humor.





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17 agosto, 2016

Consejos para Limpiar y Desinfectar Paños, Bayetas y Estropajos

Los paños, bayetas y estropajos son unas herramientas imprescindibles en la limpieza de nuestra casa, aunque... ¿cómo limpiamos estos útiles?


Nos ayudan a mantener nuestro hogar impoluto; pero lo cierto es que al estar en contacto con todo tipo de suciedad y microorganismos, además de estar constantemente húmedos, pueden convertirlos en una amenaza para nuestra salud si no se desinfectan convenientemente. De hecho, pueden llegar a esconder más bacterias que en el pulsador del inodoro, imagínate.


A continuación encontrarás consejos para dejar tus paños, bayetas y estropajos en perfectas condiciones. Algunos te sorprenderán, pero todos ellos son económicos y fáciles de poner en práctica. 


Consejos para limpiar y desinfectar paños, bayetas y estropajos


Lo más importante


Ten diferentes paños, bayetas y estropajos para cada uso. En ningún caso deberías utilizar los mismos elementos para limpiar toda la casa, especialmente debes tener bien diferenciados los que uses para el baño y la cocina. De hecho, sería conveniente que en la cocina tuvieses un paño sólo para secarte las manos, otro para secar la vajilla y otros distintos para la suciedad más importante. Igual sucede con las bayetas y estropajos.


Antes de lavarlos, ten la precaución de retirar restos de comida, pelusas y sucedad.


Lava los paños y bayetas con frecuencia. Lo ideal sería que lo hicieses a diario, pero al menos hazlo una vez por semana o cuando los hayas utilizado con suciedad que pueda ser peligrosa (jugo de carne, pollo o pescado, por ejemplo), cuando hayan estado mucho tiempo mojados o cuanto tengan manchas difíciles (tomate, tinta de calamar, remolacha, etc.).


EstropajosUna vez limpios y todavía húmedos, puedes introducirlos unos segundos (1) en el microondas para desinfectarlos aún más. El calor matará las bacterias que puedan quedar tras el lavado. Esto es especialmente recomendable para desinfectar los estropajos.


Ten cuidado de que los paños y bayetas se sequen completamente antes de usarlos. La humedad puede ser un foco de bacterias y moho que puede resultar muy peligroso para tu salud. Si están húmedos tras usarlos, cuélgalos de tal forma que se sequen completamente hasta el próximo uso y tiéndelos bien extendidos tras lavarlos.


Y, muy importante, los trapos, paños, bayetas y estropajos tienen mucho uso y coleccionan manchas difíciles todos los días, así que olvídate de que queden como nuevos al lavarlos. Si los limpias con frecuencia, evitarás que las manchas se fijen y podrás eliminar muchas de ellas; aunque lo que debes conseguir es desinfectarlos e higienizarlos al máximo, más que dejarlos impolutos.


A mano


Puedes dejarlos en remojo durante varias horas en agua hirviendo a la que puedes añadir detergente para vajillas, un chorrito de lejía (2) o unas gotas de amoníaco (3). Cuidado con este truco, porque puedes quemarte. Para evitar problemas, te aconsejo que coloques primero los paños en el barreño y luego vayas echando el agua sobre ellos desde poca altura y con mucho cuidado de que las salpicaduras no te quemen. Puedes diluir el detergente, la lejía (4) o el amoníaco en el agua antes de verterlo sobre los paños y bayetas. A la hora de remover las piezas en el barreño en el agua hirviendo para que lleguen a todos los rincones, hazlo ayudándote de alguna herramienta para no quemarte. Una vez fría en agua, si quieres remover las prendas, ten la precaución de ponerte unos guantes de goma para no dañar tu piel. si quieres un extra de higiene, después de este tratamiento, puedes lavarlos en lavadora. Acuérdate luego de aclarar bien los paños y bayetas y dejarlos secar totalmente antes de usarlos de nuevo.


Paños de microfibraHablando de agua hirviendo. Otra forma de desinfecta y limpiarlos es introducirlos unos minutos (no más de 5) en una olla con agua hirviendo y detergente para  vajillas o unas gotas de lejía. Pasado el tiempo vacía con muchísimo cuidado la olla y aclara. Mi recomendación es dejar que se enfríe un poco el agua para evitar quemaduras. 


Otro truco es colocar los paños y bayetas en un barreño con agua bien caliente (no hirviendo) y un chorro de vinagre blanco. Después de dejarlos en remojo toda la noche, enjuágalos bien y deja que se sequen bien. El vinagre es desinfectante, desengrasante y desodorizante, justo lo que necesitas para dejar en perfecto estado tus paños.


En el caso de los paños y bayetas con mucha grasa, puedes dejarlos en remojo con un chorrito de desengrasante fuerte o el zumo de medio limón y luego aclarar bien.


Lavadora


Cuando metas de paños, bayetas o estropajos en la lavadora, hazlo en una colada separada del resto de la ropa. Piensa que este tipo de piezas necesitan un tratamiento más agresivo, en cuanto a temperatura y productos, que el resto de la ropa para quedar en perfectas condiciones. Además, ten en cuenta que los paños pueden estar contaminados y no es lo que querrás en contacto con tus prendas más delicadas.


Para obtener el mejor resultado, te aconsejo que utilices una temperatura de 60º.


No utilices nunca suavizante cuando laves paños y bayetas, porque perderán su capacidad absorbente. Si quieres dejarlos suaves, añade a lavado una cucharadita de bicarbonato sódico.


Lavavajillas


Palos de cocinaPuedes lavar y desinfectar tus trapos y bayetas en el lavavajillas. Te recomiendo que cuando lo hagas tengas ciertas precauciones para no tener disgustos:


Aclara los paños y las bayetas previamente. No los introduzcas con demasiada suciedad o no tendrás el resultado esperado. Incluso puedes mejorar el resultado si los dejas en remojo con unas gotas de lejía de uso alimentario de amoníaco y lego aclararlos antes de ir al lavaplatos.


Coloca los paños del tal forma que no se puedan enganchar en las aspas del lavavajillas. Puedes utilizar la bandeja superior para ello, aunque te recomiendo que incluso en esa zona, los asegures bien para que no se muevan. Para ello puedes hacer un nudo con un extremo del paño asegurado en la bandeja, poner algo encima que pueda sujetarlos o incluso utilizar unas pinzas de esas que se usan para cerrar bolsas.


Notas:

(1) Ten cuidado con el tiempo, porque si te excedes, saldrán ardiendo. Con 2 minutos a máxima potencia es más que suficiente para matar el 99% de las bacterias según un estudio de Gabriel Bitton de la Universidad de Florida. A partir de ese tiempo hay riesgo de que terminen en llamas, sobre todo cuando se alcanzan los 3 minutos. Y, ojo, los estropajos, paños y bayetas deben estar completamente mojados. Por cierto, cuando los saques quemarán, así que colócalos en un plato o bandeja apta para microondas para poderlo hacer con seguridad. Y, en cualquier caso, utiliza un agarrador o manopla para sacar el plato.

(2) Cuando utilices productos químicos fuertes, especialmente si vas a dejar tejidos en remojo durante varias horas, hazlo es espacios bien ventilados o, mejor aún, déjalos en el tendedero o la terraza mientras actúan. Si tienes problemas respiratorios, asma, alergias y otras enfermedades que te sensibilicen antes los gases o el contacto con limpiadores fuertes, ten la precaución de manipularlos con mascarilla.

(3) Importante: si usas amoníaco, procura no mezclarlo con otras sustancias, especialmente con lejía, porque pueden generarse gases sumamente tóxicos.

(4) Si se trata de estropajos con esponja, no uses lejía, porque los deteriora.





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10 agosto, 2016

Mascarilla de Arroz para una Piel de Porcelana

Las japonesas cuidan muchísimo su piel, como bien sabes. Le dedican tiempo a los rituales de belleza y se toman muy en serio tanto la limpieza como el tratamiento. Pues bien, uno de sus secretos de belleza, y tienen muchos, es el arroz. Y no hablo de introducirlo en la dieta, sino de aplicarlo en la piel.


Y el que el arroz, sobre todo si es integral, proporciona una piel más joven y radiante, porque le aporta elasticidad, tersura, luminosidad y uniformidad.  A nivel tópico este cereal tiene propiedades hidratantes, antioxidantes y ayuda a regenerar el colágeno de la piel. Incluso contribuye a atenuar las manchas de la piel  y a proteger en cierta medida frente a la radiación del sol. Ojo que aunque hace a la piel más resistente ante los rayos solares, no implica que podamos prescindir en ningún momento de la proteccion solar, tanto en invierno como en verano.


Y por si fuesen pocas sus propiedades, si el arroz se aplica en forma de mascarilla también ejerce una ligera exfoliación sobre la piel, para dejarla aún más bonita y preparada para recibir los tratamientos posteriores.


No es la primera vez que te hablo del arroz como cosmético, pero a continuación te dejo una receta de mascarilla de arroz integral que es muy efectiva y fácil de preparar. Me he inspirado en un libro de Élodie-Joy Jaubert que se llama "Layering",  al que le he añadido mi propio toque personal con la leche de avena, que es perfecta para hidratar la piel, eliminar impurezas y células muertas y que se convierte en una gran aliada del arroz en este caso. 


Mascarilla de arroz para una piel de porcelana


Ingredientes


2 cucharadas (soperas) de harina de arroz integral orgánico con su salvado
Aceite de semilla de albaricoque
Leche de avena


Ingredientes para la mascarilla de arroz


Cómo prepararla


Mezcla en un bol las dos cucharadas de harina de arroz con la leche de avena hasta conseguir una pasta con una textura untuosa. Notarás que quedan unos pequeños granitos, que proceden del propio arroz y su salvado. 


Ve añadiendo la leche poco a poco para que no quede una mezcla muy líquida o resbalará por tu rostro y no será efectiva. 


Cuando hayas obtenido la pasta de arroz y leche de avena, añade unas gotas de aceite de semilla de albaricoque y únelo hasta que esté bien integrado.


Cómo aplicarla


Aplícala por todo el rostro, evitando el contorno de los ojos. Déjala actuar durante 15-20 minutos. Notarás que va quedando tirante poco a poco, no importa.


Cómo retirarla


Aclarado de la mascarillaElimina la mascarilla con agua templada y termina con un poco de agua fría. Seca tu piel con un tisú o una toalla limpia.


Hay quien retira esta mascarilla con agua de arroz, aunque a mi no me gusta mucho la sensación algo pegajosa y tirante que deja, así que prefiero aclararla con agua del grifo.


Si quieres un efecto exfoliante mayor, puedes masajear la pasta muy suavemente, haciendo pequeños círculos sobre el rostro antes de aclarar. Pero, cuidado, hazlo muy suavemente para no dañar tu piel


Otras opciones


Hay mil variaciones de la mascarilla de arroz, así que no voy a recogerlas todas aquí, pero sí que quiero darte algunos ingredientes que puedes añadir a la harina de arroz integral para hacerte tu propia receta. No hace falta que utilices todos, con añadir a la harina uno o dos es más que suficiente para conseguir una mascarilla "10". 

Algunos de estos ingredientes pueden ser:


Agua destilada.
Agua de arroz (tras la cocción o después de haber dejado reposar un puñado de cereal).
Leche de vaca.
1 cucharada (sopera) de harina de avena para sustituir una de las de arroz.
1 cucharadita (de las de café) de miel.
2 cucharadas (soperas) de yogur.
1 cucharada  (sopera) de aguacate maduro.
Aceite de oliva.
Aceite de sésamo.
Aceite de aguacate.
Aceite de coco.


Precauciones


Rostro radiantesEs necesario tomar precauciones si se tiene la piel sensible. Antes de utilizarla en el rostro, prueba a aplicártela en el pliegue del codo un par de veces para ver cómo reacciona tu piel. Si enrojece o pica, tendrás que utilizar otro tipo de mascarillas.


Procura que el arroz sea orgánico para que no tenga pesticidas y otros elementos indeseables para tu salud.


Aunque leas que la harina y el agua de arroz protegen del sol, cuidado, porque no puedes prescindir en ningún caso de protección solar, especialmente si vas a exponerte de forma directa.


Prueba esta mascarilla y te sorprenderás.




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