18 octubre, 2017

Etiqueta para el Uso Correcto del Paraguas

Aunque no lo parezca, la forma de llevar un paraguas en la calle dice mucho acerca de la educación de una persona. Y no hablo que sea necesario lucirlo como si se estuviese en las carreras de Ascot, sino de utilizarlo con respeto hacia los demás.


Seguro que alguna vez te habrás cruzado con alguien que no se ha preocupado por si podía dañarte con las varillas de su paraguas. Y probablemente has tenido que sufrir a esas personas que lo sacuden sin mirar y que acaban empapándote sin ni siquiera pedir disculpas. O has tenido que aguantar a los que entran con un paraguas empapado en el transporte público poniendo como una sopa a todo aquel con el que se topan.


Todas esas actitudes son una muestra de la falta de respeto y consideración que esas personas tienen por los otros. Y todo ello es cuestión de educación, porque lo mismo que se agrede con el paraguas, no se cede el asiento a una persona mayor en el autobús o se chista al camarero en un restaurante.


Por eso, no está de más recordar las normas de etiqueta más básicas para el uso del paraguas en público, que más de etiqueta son de sentido común. Sé que tú las sabes y las aplicas, aunque siempre te servirán para recordárselas a tu simpática cuñada o a ese compañero de trabajo tan rústico y montaraz


Etiqueta para el uso correcto del paraguas


  • Hay mucha gente que lo desconoce, al caminar por la calle se sigue el mismo criterio a la hora de circular que en el caso de los vehículos. Por lo tanto las personas deben circular preferentemente por su derecha. Esto es básico para circular también cuando se porta un paraguas, puesto que es una forma de ordenar el paso.


  • En ciudad evita los paraguas inmensos, porque te será difícil caminar con ellos por calles estrechas y apabullarás a otros peatones. 


  • No te escondas debajo del paraguas, porque no tendrás suficiente visión y acabarás tropezando o arrollando a otras personas.


Paraguas


  • No mires el móvil mientras caminas, es un consejo obvio, más aún si portas un paraguas abierto.


  • Cuando lo lleves cerrado (si no es plegable), llévalo con la punta hacia abajo; ni hacia arriba ni en horizontal. De ese modo evitarás lastimar a las personas o romper objetos.


  • Eleva el paraguas para permitir el paso a las personas que sean más bajas o más mayores que tú. Eso sí, ten cuidado de no ladearlo para evitar mojarte tanto tú como a otras personas.


  • Bájalo si la persona con la que te cruzas es más alta, así ambos os facilitaréis el paso.


  • Si te cruzas por la calle con alguien que no lleve paraguas, debes cederle la parte de la acera en la que haya cornisa o la zona esté más protegida.


  • Si utilizas el paraguas en transporte público o en aglomeraciones, ciérralo y procura no mojar a los demás. 


  • Al compartir paraguas hay que tener cuidado para que ambas personas estén bien cubiertas.


Paraguas compartido


  • Si bajo el paraguas vais dos personas, conviene que lo lleve el más alto, así ambos iréis más cómodos.


  • Si te encuentras con alguien y vais a recorrer el mismo camino o parte de él, lo correcto es que compartáis paraguas para mantener cómodamente la conversación. 


  • No abras el paraguas en recintos cerrados, porque puede suponer un peligro para las personas y las cosas. Y también porque hay personas supersticiosas que se pueden sentir incómodas si lo haces.


  • Sacude el paraguas antes de entrar en recintos cerrados y transportes públicos. 


  • Si vas a sacudir el paraguas antes de ponerte a cubierto, ten cuidado de no mojar a otras personas o el suelo interior de las casas y establecimientos.  


  • Utiliza los paragüeros para depositar tu paraguas, de ese modo no mojarás el suelo de los lugares cerrados en los que entres.


Perchero con paraguas y sombrero


  • Si tienes invitados en casa y se pone a llover, préstales un paraguas si tienes de sobra.


  • Devuelve los paraguas prestados. Siempre.



Ahora vamos a ponernos a cubierto, que llueve...





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11 octubre, 2017

Consejos para Comprar Prendas de Calidad

Tener un buen fondo de armario es una de las claves para vestir con estilo... y para no perder tiempo buscando un outfit de "10" por las mañanas. Te hablo de esa ropa que resiste más de una temporada, que sienta bien, que es apropiada para (casi) cualquier ocasión y que puedes actualizar con cualquier adquisición de temporada.


Esa ropa la vas a disfrutar durante mucho tiempo, así que es importante que tenga un mínimo de calidad. Eso no implica que debas gastar mucho dinero, por supuesto, pero sí que requiere que tengas cuidado a la hora de comprarla para que te dure varias temporadas, que te siente como un guante y se mantenga perfecta a lo largo del tiempo.


A continuación te doy algunos consejos comprar ropa de calidad. No te los pierdas... 


Consejos para comprar prendas de calidad


¿Calidad o Precio?


Ten presente que el que la ropa sea de marca no significa obligatoriamente que sea de buena calidad. Puede que la marca haya encargado la confección a un taller que no trabaje bien, que haya comprado tela barata a buen precio y quiera darle salida a pesar de saber que el resultado final no será aceptable o que se escude tras su imagen para vender prendas de dudosa calidad.


Ojo al precio. La ropa con un precio excesivamente bajo, aunque parezca de buena calidad a simple vista, tiene truco. Una cosa es que consigas una prenda por poco dinero y otras muy distinta que no llegue ni siquiera al precio de coste. Esto también es aplicable a la ropa de segunda mano, aunque su valor de referencia será menor. Los precios demasiado bajos suelen ocultar una calidad ínfima en materiales y confección, mano de obra en condiciones de explotación laboral o un origen dudoso.


Ropa en un perchero


Etiquetado


Las prendas deben estar correctamente etiquetadas. En España es obligatorio que en la etiqueta aparezca identificado con su nombre o razón social el fabricante, comerciante o importador. También debe incluir la dirección postal, el número de identificación fiscal y la composición de artículo. Además de esta información obligatoria se recomienda que aparezcan las recomendaciones de lavado, planchado, secado y conservación.


Los tejidos


Debes prestar atención a los tejidos con los que están confeccionadas la prendas, porque su caida, durabilidad y mantenimiento dependen de ellos.  Los tejidos de origen natural son por norma general los mejores. Si te es posible, decántate por el algodón, la lana, la seda o el lino; o al menos procura que estos sean mayoritarios en su composición. Estos son más agradables de vestir, suelen durar mucho tiempo si se cuidan bien, aunque en algunos casos pueden necesitar limpieza en seco o ser difíciles de planchar. Los tejidos sintéticos son menos confortables a la hora de llevarlos puestos y tienden a deformarse y decolorarse con mucha más rapidez; eso sí, su mantenimiento es más sencillo, porque se lavan, se secan y se planchan con más facilidad.


Los tejidos que se transparentan, salvo que sean así por diseño expreso, son de peor calidad. Imagina una camiseta blanca de algodón. Si se transparenta, será durará menos y será menos resistente que una con un tejido más compacto. 


Comprueba que el tejido no tiene ningún defecto: hilos fuera de su sitio, imperfecciones en los estampados, manchas sospechosas (puede que no se eliminen con el lavado)...


Perchero con ropa


Estira el tejido en dirección vertical y horizontal, si vuelve a su estado original sin deformarse, tiene todas las posibilidades de ser de buena calidad. Evita hacerlo si se trata de punto o crochet, porque puedes estropear la prenda.


El forro


Las prendas con forro sientan mejor, son más cómodas de llevar y denotan una mejor confección. Eso sí, la tela del forro debe ser de buena calidad, debe acompañar a la prenda sin hacer arrugas, fruncidos o tirar de la tela exterior.  


El patrón y el corte


Corte y talla deben tener coherencia. Por ejemplo, si las mangas de una camisa son pequeñas o cortas sin que eso tenga que ver con la creación libre del diseñador, es que el fabricante ha utilizado un patronaje deficiente o ha intentado ahorrar en tela.


La prenda debe ser simétrica. Presta atención a las solapas, las mangas, las sisas, las perneras, los tiros y las espaldas. Si a simple vista te das cuenta de que hay algo que no encaja en el patrón, seguro que te sentará mal cuando te la pongas.


Comprueba que el patrón de los estampados coincide en las uniones y en las zonas visibles. Imagina una camisa estampada con flores. En una prenda de calidad las flores estarán situadas a la misma distancia, tanto horizontal como vertical, en ambas partes del cuerpo y seguirán ese patrón también en su unión con la espalda. También en las mangas y en los puños se seguirá ese mismo patrón para que ambas se vean iguales. 


La confección


El hilo con el que estén cosidas las prendas debe ser resistente, del mismo color (salvo que se trate de una decisión del diseñador) y las puntadas deber ser pequeñas e iguales.


Los ojales deben ser del mismo tamaño, centrados y bien rematados, sin hilos sueltos ni puntadas en falso.


Las costuras deben estar bien hechas, con puntadas pequeñas y resistentes, que no se transparenten si se toma de los dos extremos y se tira ligeramente en perpendicular a la costura. Deben estar bien rematadas por su interior y sin que la tela haga frunces.


Ropa colgada de un perchero


Los dobladillos tienen que estar bien cosidos. Conviene comprobar que no hay ninguna parte deshecha o con defectos. El dobladillo interior debería tener 3 cm. como mínimo de tela sobrante, por si necesitas sacar el bajo.


Los botones deben ser de cierta calidad, bien cosidos y con un buen remate en la zona interior.


Presta atención también a las cremalleras. Mejor si son metálicas. Comprueba que suben y bajan con fluidez y no se enganchan en ningún sitio. Esto es especialmente importante si se trata de un vestido y tiene costura en la zona en la que se une el cuerpo y la falda, porque suele ser el lugar en el que es más fácil que se atasque la cremallera al unirse varias capas de tela. Esto también suele suceder en los monos que tienen corte en la cintura. Es importante comprobar si la cremallera está bien cosida, sin que haya puntadas en falso o fruncidos en la tela. Recuerda que las cremalleras ocultas le aportan más prestancia a la prenda, salvo que estas formen parte del diseño.




Información de interés:

Reglamento de la Etiquetado
Real Decreto 928/1987, de 5 de junio, relativo al etiquetado y composición de los productos textiles (actualizada a 23/02/2011)


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04 octubre, 2017

Evita las Intoxicaciones Alimentarias en Tu Cocina

Con frecuencia se asocian las intoxicaciones alimentarias con comidas o cenas fuera de casa, pero lo cierto es que también pueden originarse en nuestra propia cocina. Aunque las intoxicaciones se pueden dar por errores en la producción o transformación de los alimentos, muchas de ellas se producen por una preparación incorrecta o una mala conservación. Y estas dos últimas circunstancias también se pueden dar en casa. 


En nuestra propia cocina y en los alimentos que hay en ella acechan las bacterias, los virus, los parásitos, las toxinas o químicos y que pueden dañar seriamente la salud; especialmente en el caso de lactantes, niños pequeños, ancianos, embarazadas o personas con enfermedades crónicas. Y no hay que perder de vista que algunas intoxicaciones pueden ser mortales, así que es mejor no tomarse este asunto a la ligera.


Los alimentos que más fácilmente se contaminan son la carne cruda y precocinada, el pollo, el pescado, el marisco, los huevos crudos, los patés, los quesos cremosos o la leche que no ha pasado por el proceso de pasteurización. Aunque casi cualquier alimento es susceptible de contaminarse si se dan las condiciones adecuadas. 


Por todo ello a continuación te comento lo que no debes hacer nunca en tu cocina para evitar las intoxicaciones alimentarias.


Evita las intoxicaciones alimentarias en tu cocina


La higiene... o la falta de ella


Ciertas malas prácticas relacionadas con la higiene pueden poner en peligro tu salud y la de los tuyos. Aquí tienes algunos ejemplos:


  • No lavarte las manos con agua tibia y jabón cuando comiences a preparar los alimentos (al menos 20 seg. e insistiendo entre los dedos y las uñas) y cuando sea necesario a lo largo del proceso de preparación. También después de tocar alimentos crudos, frutas, verduras, latas y envases.

  • No mantener los estropajos, bayetas y paños extremadamente limpios. Estos elementos pueden contaminar los utensilios de cocina y alimentos si no están impolutos.

  • No cambiar los paños de cocina con frecuencia. Lo ideal sería cambiarlos a diario si les das mucho uso.

  • No mantener las encimeras y las superficies de la cocina que van a estar en contacto con alimentos en buenas condiciones higiénicas.

  • No limpiar la campana extractora con frecuencia. La grasa y otros residuos pueden acumularse y gotear sobre los alimentos que se están cocinando, contaminándolos.

  • Utilizar la misma tabla de cortar y el mismo cuchillo para procesar distintos alimentos crudos y cocinados, sin lavarlos previamente.

  • Almacenar comida con productos de limpieza en el mismo espacio. Los limpiadores pueden derramarse o desprender productos tóxicos que contaminen tus alimentos.


Con las manos en la masa


Las prisas no son buenas...


Cocinar con prisas o haciendo muchas cosas a la vez es muy habitual, pero poco recomendable. Si tu cocina se parece a un campo de batalla, lo más probable es que te olvides de alguna de las medidas básicas de higiene y aumentes las probabilidades de intoxicación.  


Cuestión de temperatura


No cocinar o conserva los alimentos a una temperatura correcta puede ser motivo de una intoxicación alimentaria. Algunos de los errores más frecuentes son:


  • No calentar la comida fría (de la nevera) a más de 75º C durante al menos 1 minuto. Aunque esté fría y cocinada, la comida puede contener bacterias que es necesario neutralizar con calor antes de comer.

  • Dejar comida ya cocinada mucho tiempo fuera de la nevera o el congelador. La temperatura y el oxígeno convierten ese plato tan delicioso en un parque temático para los microorganismos nocivos para tu salud. Nunca deberían dejarse en el exterior más de 2 horas.

  • Dejar alimentos cocinados dentro del horno o el microondas para que lo consuman otros más tarde. Es una mala práctica, sobre todo si se van a exceder las 2 horas que te comentaba en el punto anterior, porque las posibilidad de contaminación se multiplican. Así que si tu pareja o tu hijo va a llegar tarde a cenar, es mejor que saque el plato de la nevera y se lo caliente en un momento. 

  • No congelar el pescado. Aunque pienses que la congelación hacer perder cualidades organolépticas al pescado, lo cierto es que no merece la pena correr el riesgo de verte las caras con el Anisakis entre otras lindezas por un (supuesto) mejor paladar.

  • Descongelar a temperatura ambiente, especialmente si hace mucho calor.


Cocina


Almacenamiento incorrecto


Conservar los restos de alimentos enlatados en la nevera dentro de la propia lata es una malísima idea. Las posibilidades de contaminación se incrementan con esta práctica. Te recomiendo que guardes las sobras en un recipiente con tapa en lugar de la lata.


Guardar en la nevera alimentos cocinados y crudos si hay posibilidad de que se produzca contaminación cruzada te puede poner en peligro. Al cocinarlos los patógenos se eliminan, pero se pueden volver a contaminar si entran en contacto con comida cruda que sí los contengan. La creencia popular es que hay que dejar enfriar la comida totalmente antes de introducirla en la nevera o el congelador, aunque esto no es así. Con que se templen lo suficiente para no dañar el electrodoméstico o el resto de alimentos es suficiente.


Carnes, pescados, mariscos y pollo


Cuidado con estas prácticas, porque son potencialmente peligrosas:


  • Comprar carne picada que no te preparen en el momento de la compra. Este tipo de alimento cuando ya está procesado multiplica las probabilidades de contener bacterias. Mejor pide que el carnicero te la pique en el momento.

  • Cocinar poco las carnes, pescados y pollo, puesto que el calor no llegará al interior del alimento y si hay bacterias dañinas acabarán en tu cuerpo. De hecho, se recomienda que los alimentos se cocinen por encima de los 70º C. Y si es posible, hacerlo entre los 80 y los 100º C para eliminar todas los microorganismos dañinos.

  • Comer carnes, pescados o pollo frescos pasados los 2-3 días dentro de la nevera. Ingerir alimentos cocidos, hervidos o fritos pasados 2-3 días dentro de la nevera. Especialmente carnes, pescados, pollo y verduras. O comerlos pasados los 4-5 días si se han preparado en forma de escabeche o ahumado.

  • Lavar el pollo. Aunque puede parecer una medida básica de higiene, lo cierto es que las bacterias (Campylobacter jejuni) que puede haber en este alimento son capaces de contaminar las manos y todas las superficies durante el lavado, extendiéndose a través de las salpicaduras del agua.


Salmón fresco


Huevos


El humilde, versátil y delicioso huevo es, junto con las carnes y pescados, uno de los alimentos más peligrosos si no se utilizan correctamente. Ten cuidado de no cometer estos errores:


  • Lavar los huevos crudos antes de guardarlos. La humedad reblandece su cáscara y las bacterias que pueda haber en su superficie pueden migrar a su exterior. Si quieres lavarlos, hazlo justo antes de usarlos.

  • Hacer mayonesa y otros preparados con huevo crudo con mucha antelación o conservar las sobras en la nevera. Si va a hacer esta deliciosa salsa en casa, que sea justo antes de comer y solo en la cantidad justa que vayas a necesitar, para que no tengas tentaciones de guardarla para después. El huevo es uno de los alimentos que puede contener diferentes tipos de bacterias perjudiciales, la temida Salmonella entre ellas.

  • No cuajar bien las tortillas y utilizar el mismo plato con el que les hemos dado la vuelta para servir. Si el huevo no está bien cuajado, ocurre lo mismo que con la mayonesa, las probabilidades de intoxicación aumentan.

  • Separar las yemas de las claras con la propia cáscara. Si la superficie está contaminada pueden acabar extendiendo los patógenos al huevo. 


Huevos


Frutas y verduras


Las frutas y verduras también pueden estar contaminadas y darte más de un disgusto. Cuidado con:


  • No eliminar las hojas exteriores de las verduras de hoja verde. Estas hojas son las que han estado en contacto con la tierra y que han sido manipuladas, así que es conveniente retirarlas para evitar riesgos.

  • No lavar las verduras y frutas, incluso si se van a pelar. Puedes lavarlas únicamente con agua, o añadir una cucharadita de bicarbonato o unas pocas gotas de lejía alimentaria y dejarlas en remojo unos minutos y aclarar después. 


Col


Leche


No debes beber leche no pasteurizada, nunca. Por mucho que te guste y por muy natural que te parezca, es un peligro para tu salud. Puedes encontrarte con bacterias tan poco amistosas como la Campylobacter jejuni o la Escherichia coli.


Caducidad


Comer alimentos que hayan excedido la fecha de caducidad no es nada recomendable. Recuerda que una cosa es la fecha de consumo preferente y otra distinta la de caducidad. Si quieres evitar que los alimentos venzan, haz la compra con cabeza, coloca lo que caduque antes a la vista y revisa periódicamente tu nevera y tu despensa.


No te arriesgues...


Finalmente quiero advertirte de otras prácticas de riesgo a evitar:


  • Consumir alimentos de origen desconocido y sin control sanitario es muy mala idea. Comprar comida en puestos callejeros sin control o procedentes de explotaciones agrícolas o ganaderas piratas pueden poner en peligro tu salud.  

  • Consumir alimentos enlatados cuando la lata estén abombada o golpeada. ¿Has oído hablar de la toxina botulínica (Clostridium botulinum). Pues es la que te puedes encontrar en este caso, así que desecha las latas que no estén en buen estado.

  • Consumir un alimento que parece en malas condiciones, por si acaso. Si huele mal, se ve mal y sabe mal, lo más probable es que esté malo, así que deséchalo. No te arriesgues.


Cuidar la alimentación es importante, pero no sólo en cuanto a su cantidad y calidad nutricional, también es importante manipularla y conservala adecuadamente para evitar que perjudique nuestra salud.





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27 septiembre, 2017

Cambio de Estación, Cambio de Armario

Los cambios de estación afectan a las temperaturas, a la cantidad de horas de sol que disfrutamos, a nuestro ánimo... y a nuestros armarios.


Y es que si hay algo que realmente da pereza es tener que guardar la ropa de la estación anterior y sacar la de la que viene. Es una tarea similar a la de la limpieza: lleva trabajo y la permanencia de esos resultados es limitada. Porque sabemos que en unos meses tendremos que dar marcha atrás y hacer ese cambio a la inversa.


Aunque una buena organización a la hora de hacer esos cambios implica que el esfuerzo sea menor, que los resultados sean mejores y que puedas disfrutar de un armario mejor aprovechado y organizado. Y esto último repercute en tu estilo, créeme.


Para echarte una mano a continuación vas a encontrar consejos que pueden serte útiles con la tarea de hacer los cambios de estación en tu armario.


Manos a la obra...


Cambio de estación, cambio de armario


Por el principio


Plantéate el cambio de estación como algo divertido, como unas horas que te vas a dedicar a ti, así no te dará tanta pereza. Ponte tu música favorita, prepárate una infusión, un zumo... o algo más fuerte si realmente te parece una actividad extremadamente pesada. O pide a alguien positivo y alegre que te eche una mano, así podéis aprovechar para charlar y reíros un rato.


Busca un día o dos que puedas dedicar por completo a esta actividad, sin interrupciones, así te dará la sensación de que te cunde más el tiempo. 


Haz el cambio de una sola vez. Si lo haces por fases, te costará mucho más llevarlo a cabo. Además, al hacerlo por partes, no verás el total de la ropa, calzado y complementos que tienes, por lo que te será más difícil saber con qué quedarte, que reciclar, que donar o qué tirar.


¿Cada cuánto?


El cambio de estación puede hacerse 2 veces al año (verano-invierno, invierno-verano), aunque lo ideal sería hacerlo 4 veces, una por cada estación (primavera-verano, verano-otoño, otoño-invierno, invierno-primavera). Así podrás organizarte mejor con los temidos entretiempos, que suelen ser un terreno peligroso para el estilo, puesto que es fácil acabar luciendo looks imposibles: blaziers de lana con chanclas, gorros de lana con vestidos vaporosos o camisetas de tirantes con botas de après ski... y no me digas que no has visto éstas cosas por la calle en los primeros días de la primavera o el otoño.

 
El almacenaje


Si tienes suficiente espacio de almacenaje (¡qué suerte!), procura hacer también el cambio de armario, trasladando la ropa de la estación entrante al que tengas más a mano para vestir. De estas forma revisarás lo que tienes para clasificarla, limpiarás el armario y dejarás más accesible tu ropa. Si no lo haces así es probable que tus armarios acaben sucios, desorganizados y que nunca sepas realmente qué ropa tienes. 


Armario ordenado


Elige con cabeza el lugar en el que almacenarás la ropa de la temporada anterior. Lo ideal es que esté protegida de los cambios bruscos de temperatura, a salvo de la humedad y relativamente accesible.


Hazte con diferentes elementos de almacenaje para que puedas organizar y conservar tu ropa y complementos adecuadamente. Según dónde vayas a almacenarlos y el tipo de ropa que vaya a poner dentro, deberás utilizar elementos diferentes. Las cajas de cartón son económicas y dejan que lo que coloques dentro pueda respirar. Las cajas de plástico herméticas son perfectas si quieres proteger a las prendas de humedades e insectos. Las fundas son ideales para guardar la ropa que no debería doblarse: pantalones de vestir, faldas, vestidos largos, camisas, abrigos que no sean de piel... En el caso de las fundas es conveniente que el largo sea suficiente para albergar las prendas sin que se arruguen. Las bolsas de tela son útiles para guardar bolsos, zapatos, complementos y prendas que necesiten airearse en cierta medida. Las bolsas de plástico herméticas son las mejores para guardar ropa y complementos que deban protegerse de insectos, moho y humedades.


Si no puedes hacer la inversión en elementos de almacenaje, utiliza lo que tengas más a mano, pero siempre teniendo cuidado de que la ropa conserve su forma una vez doblada y que esté bien protegida. Así que si las bolsas no son suficientemente herméticas, puedes utilizar varias para el mismo grupo de prendas, cerrándolas con cinta de embalar. Y si las prendas son delicadas y no se mantienen rectas dentro de la bolsa, puedes poner en su interior un cartón rígido, una madera o un plástico para armar las bolsas y que las camisetas o jerséis se mantengan bien doblados. 


Hazte con perchas para las prendas que debas guardar colgadas. Procura aprovechar el espacio en las perchas, pero teniendo cuidado de que se mantengan en su sitio y sin acumular mucha ropa en ellas, así evitarás que las prendas se arruguen o se deformen. Si son prendas delicadas que no se mantienen en la percha puede ayudarte de alfileres, pinzas o incluso forrándola en todo o en parte con un material que evite que se deslicen.


Prendas colgadas de perchas


Los bolsos y zapatos están mejor guardados en bolsas de tela individuales. En algunos casos te las darán con los zapatos, si no tienes ninguna, puedes utilizar los almohadones viejos para reciclarlos en forma de bolsas o hacerlos de cero con retales de tela. Las bolsas ocupan mucho menos espacio que las cajas y tienen la ventaja de que duran más y las puedes lavar.


Si tienes sombreros, guárdalos en sombrereras o cajas. Es la única manera de mantener su forma. 


Cuestión de orden


Para hacer un buen cambio de estación hay que sacar la ropa del armario y aprovechar para quitarle el polvo y limpiarlo. Esto es importante porque, además de por higiene, es porque es la mejor manera de saber la ropa que tienes. Así podrás clasificar la ropa en varios apartados: para guardar, para arreglar/reciclar, para regalar, para donar o para tirar. De este modo podrás mantener tu cantidad de ropa a raya, sin acumular innecesariamente.


Aprovecha para revisar la ropa. Primero comprueba si te la has puesto en algún momento y si te sirve. Si la respuesta es afirmativa en ambos dos casos, comprueba si tiene todos los botones, si la cremallera cierra bien, si hay que repasar el bajo, si tiene hilos sueltos, si hay que coser o pegar algún detalle, si puedes sacarle más partido haciéndole alguna reforma... Y haz esto también con el calzado y complementos también, por supuesto.


Como con la clasificación sabrás realmente lo que tienes, podrás tomar nota de las prendas que necesitas para la siguiente temporada. Es la mejor forma de planificarte y aprovechar las ofertas y rebajas que encuentres para reponer tu armario.


Guarda la ropa limpia y bien colgada o guardada. Ya sé que da rabia hacer el trabajo de lavar y planchar para prendas que no te vas a poner en unos cuantos meses, pero es la mejor forma de conservarla en buen estado. Y, tengo una mala noticia, puede que cuando la saques de nuevo tengas que lavar y planchar otra vez si la ropa se ha impregnado de malos olores (humedad, antipolillas...).


Y si tienes ropa que requiera limpieza en seco, aprovecha para llevarla al tinte y guardarla en perfectas condiciones.


La ropa que no sea para colgar, dóblala cuidadosamente. Algunas prendas es mejor doblarlas del revés para que no se enganchen con otras, puedan llenarse de pelos o fibras o se hagan pelotillas. Esto es especialmente importante en el caso de que tengan plumas, lentejuelas, cremalleras o aplicaciones.


Ropa doblada
 
 
Ordena las prendas, zapatos y complementos por categorías, tanto la que vayas a guardar como la que vayas a sacar. Cada persona se arregla mejor con un sistema: tipo de prendas, colores, ropa de trabajo/ocio/fiesta, una combinación de ambas...


Etiqueta las cajas y bolsas con lo que contienen, así sabrás que tienes en cada una y si, por lo que sea, necesitas buscarlo en cualquier momento, sabrás dónde está.


Ten en cuenta que habrá prendas que nunca abandonen tu armario. Los básicos como los pantalones y faldas de vestir, las chaquetas, las camisas sencillas, las camisetas (tanto con manga corta como con manga francesa), los vestiditos negros o los jeans nunca deberían salir de él, porque puedes utilizarlos siempre. También deberías conservar prendas de temporada que pueden serte útiles en la siguiente, aunque no lo parezca a primera vista. Un bikini, un gorro de playa y una toalla de playa en otoño invierno te pueden ser muy útiles si te surge una escapada de fin de semana a un lugar cálido o te apetece visitar un spa. Unas chaquetas finas en verano pueden sacarte de más de un apuro si te vas unos días a un lugar más fresco o si tus compañeros de trabajo ponen el aire acondicionado en agosto con una temperatura fría incluso para los pingüinos y los osos polares. Estos consejos no te servirán si tienes la suerte de vivir en zona tropical.


Stop polillas


Y no te olvides de mantener tus prendas a salvo de polillas. La naftalina y productos comerciales suelen dejar un olor muy desagradable que no desaparece hasta no haber lavado la ropa varias veces. Mi consejo es que utilices algunos de los productos naturales que repelen a los insectos y que dejan un aroma muy agradable. Rellena bolsas de organza, de tela o pañuelo con cáscaras de cítricos, con lavanda, romero, canela, pimienta o granos de café. Puedes utilizar estos ingredientes en solitario o en distintas combinaciones, las que más te gusten. Otro elemento perfecto para deshacerte de las polillas son las bolas de cedro perfumadas con unas gotas de aceite esencial también de cedro. 


Y ahora, a por los armarios...




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20 septiembre, 2017

Cómo Cocinar la Avena en Grano


Seguro que has oído hablar de las bondades de la avena. Un cereal que se ha vuelto muy popular, porque apostamos cada vez más por alimentos saludables, versátiles, con un sabor agradable y que nos hagan salir de la rutina. Los cereales que más solemos consumir son el trigo y el arroz, el primero en forma de harina y el segundo en grano. Y como los tenemos muy vistos, hemos empezado a llenar nuestras despensas con otros cereales y pseudocereales más exóticos como la quinoa, la espelta o el trigo sarraceno o alforfón... y la avena.


Este cereal es muy consumido en copos (tanto en crudo como cocidos), en harina y en forma de bebida vegetal. Aunque en grano, la avena, es un alimento delicioso y versátil. Y prepararla es tan fácil como cocer arroz. 


Cómo cocinar avena en grano


Propiedades nutricionales


  • Hidratos de carbono complejos
  • Proteína de tipo vegetal
  • Grasas insaturadas
  • Fibra
  • Vitaminas como la B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina), B9 (ácido fólico) y E (tocoferol).
  • Minerales como calcio, magnesio, fósforo, zinc, selenio o hierro.


Beneficios para tu salud


  • Aporta energía de forma progresiva.
  • Ayuda a combatir el estreñimiento.
  • Es digestiva, por lo que es ideal si se tienen problemas gástricos.
  • Contribuye a mejorar la concentración.  
  • Tiene ligeros efectos diuréticos.
  • Ayuda a mantener saludables y bonitos el pelo, la piel y las uñas.
  • Es saciante 


Forma de cocción


Los granos tienen ácido fítico, por lo que conviene ponerlos a remojo, al menos 12 horas. Este ácido puede impedir que se absorban minerales tan importantes como el calcio, el magnesio o el hierro; algo que puedes evitar con un simple remojo.


Y, por otra parte, el remojo disminuye notablemente el tiempo de cocción


Granos de avena
Los granos de avena se cuecen como el arroz y están deliciosos


Puedes ponerlos a cocer con la misma agua del remojo, aunque te recomiendo que hagas un cambio de agua más o menos a la mitad del tiempo y sólo utilices el agua del segundo llenado.


En caso de que quieras un plus de sabor, cuécela con caldo. 


Si vas a cocinar en olla tradicional, pon 1 vaso de avena y 3-4 de agua. Cuécela a fuego lento entre 1 h. y 1 h. 30'. Si vas a emplear una olla a presión, pon la misma proporción avena-agua y tenla unos 20'.


Si te decides por el microondas, pon 1 vaso de avena y 2 de agua a una potencia de 700-750W durante unos 20'.


En cualquier caso, las primeras veces que cuezas este cereal, sea cual sea el método, presta atención a los tiempos de cocción, porque cada cocina y cada recipiente son distintos.


Puedes salar con un poco de sal marina, añadiéndola cuando el agua ya esté hirviendo. Si pones la sal con el agua fría esta tardará más en calentarse.


Una vez que esté lista la avena, escúrrela y ya puedes cocinarla.


Puedes congelarla ya cocida y así tendrás una base perfecta para tus platos únicos o guarniciones.


Cómo cocinarla


Puedes saltearla con todo tipo de alimentos, tanto de origen animal como vegetal.

 
Queda bien con todo tipo de proteínas animales: pescado, mariscos, pollo, pavo, jamón y carne blanca o roja.


Avena en grano rehogada con gambas, guisantes y setas
Avena en grano rehogada con gambas, guisantes y setas


Las setas le sientan como anillo al dedo. Prueba la avena rehogada con una mezcla de setas silvestres o de boletus edulis.


También puedes consumirla en ensalada, tanto fría como tibia. Añádele, por ejemplo, tomate en dados, pimiento, zanahoria en juliana, espárragos verdes, alcachofas en conserva, cebolla morada, aceitunas negras, queso fresco, atún al natural...


Avena en ensalada con zanahorias, aceitunas negras, cominos y aliño de limón
Avena en ensalada con zanahorias, aceitunas negras, cominos y aliño de limón


Prueba a añadir unas cucharadas de granos cocidos en sopas y cremas para enriquecerlas.


Y, por supuesto, puedes consumirla cocida como guarnición, tal cual, como si fuese arroz blanco.





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La primera vez que apareció el post Cómo Cocinar la Avena en Grano fue en el blog de La Meiga y Su Caldero.


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13 septiembre, 2017

Trucos para Dejar los Espejos Impecables

¿Tienes espejos en casa? Probablemente más de uno. Y es que los espejos no sólo son útiles, además son decorativos y ayudan a ampliar visualmente los espacios. 


Aunque tienen un pero, se ensucian con mucha facilidad. Casi tanta como la que tienen los cristales de las ventanas, aunque sin peligro de que llueva según terminas de limpiarlos ;)


Para echarte una mano con esta tarea, a continuación encontrarás consejos para dejar tus espejos impecables fácilmente


Venga, no te lo pierdas...


Trucos para dejar los espejos impecables


Antes de nada


  • Limpia los espejos con frecuencia, así evitarás que se ensucien demasiado y que tengas que utilizar métodos más expeditivos.

  • Ten en cuenta que un espejo sucio da muy mala imagen. De hecho, si tienes el espacio en el que esté muy limpio, pero el espejo está sucio, parecerá que todo está más descuidado.  

  • Elimina el polvo antes de limpiar, porque si no lo haces acabarás arrastrando el polvo y el espejo nunca quedará limpio.

  • Si hay restos secos de maquillaje, dentífrico o jabón, puedes eliminarlos antes de limpiar con una rasqueta de plástico.


Espejo de tocador


  • Si te decides a utilizar un limpiacristales tradicional en lugar de seguir nuestros trucos, te recomiendo que lo rebajes con agua. Así tardará más en secarse y la limpieza será más fácil y no quedarán tantos restos.

  • Para secar y abrillantar los espejos no hay nada mejor que las bayetas de microfibra. Duran mucho y se mantienen fácilmente lavándolas con frecuencia y evitando el suavizante.  

  • El papel de periódico es perfecto para secar y abrillantar los espejos, aunque cada vez tenemos menos en nuestras casas. Para sustituirlo puedes emplear papel de cocina, siempre que no deje restos. Es difícil encontrar una marca que no suelte pelusillas, pero con un poco de esfuerzo darás con ella.  

  • Los paños de algodón que no dejen restos y pelusillas también te pueden ser de utilidad con tus espejos. 

  • La mejor forma de limpiar los espejos es con movimientos lentos y circulares. 
 
  • Si el espejo es grande, procura limpiar por secciones. Si intentas abarcar grandes zonas quedarán manchas y rodales.  


  • La mayor parte de los métodos de limpieza implican abrillantar como último paso para eliminar los restos de limpiador o la película opaca que puede quedar tras su aplicación.


Trucos para limpiar espejos


Bayeta de microfibra + agua


Es la mejor opción para mantenerlos perfectos a diario. No necesitas productos de limpieza, así que es la forma más ecológica y económica de tenerlos a punto.


Recuerda que la bayeta debe estar bien escurrida, puesto que funciona mejor si está muy bien escurrida.  


Bayetas de microfibra


Vinagre blanco + agua


Lo ideal es que la concentración sea de 1 parte de vinagre por 3 de agua, aunque también puede utilizar 1 parte de vinagre por cada 2 de agua si quieres más concentración. 


Aplica la mezcla con una bayeta o ayudándote de un pulverizador. Termina pasando un paño suave de algodón que no deje residuos. 


Este truco, además de dejar limpios y brillantes tus espejos, evitará que se empañen con el vapor, por lo que es perfecto para usar en el baño. 


Lavavajillas + agua


En un barreño pon agua y unas pocas gotas de detergente para vajillas. Aplícalo con una bayeta o esponja y luego aclara bien.


Termina abrillantando con una bayeta de microfibra.  


Este sistema es el más adecuado si el espejo tiene grasa.


Almidón + agua


Pon 1 cucharadita (de café) por litro de agua caliente en un barreño. Aplica con una bayeta o un esponja. 


Deja que se seque y luego abrillanta con una bayeta de microfibra o papel.


Alcohol


Hay quien recomienda utilizar alcohol isopropílico, aunque yo prefiero no hacerlo, porque es muy tóxico. El alcohol de 96º, el de farmacia, también te servirá.


Puedes mezclar a partes iguales con agua, si quieres que no se seque tan rápido y no deje marcas. Esto es interesante si el espejo es muy grande. 


Aplícalo con un paño suave y luego seca y abrillanta ayudándote de otro paño seco o de papel de cocina o de hojas de periódico.


Si te decides por el alcohol isopropílico, utilízalo con cuidado, con buena ventilación y poniéndote una mascarilla protectora.  


Detergentes


Alcohol + amoníaco


Mezcla alcohol de quemar con amoníaco a partes iguales y aplícalo con una bayeta o un paño. 


Deja secar al aire o con un secador de mano. Luego saca brillo con un paño suave, una bayeta de microfibra o papel de periódico, así evitarás los restos o el aspecto opaco que puede quedar.


Ten mucho cuidado al usar esta mezcla, porque es muy fuerte. Hazlo en un lugar bien ventilado y ayúdate de una mascarilla si es necesario.  


Espuma de afeitar


Aplica la espuma, deja actuar y retira con una bayeta de microfibra. Luego ya sólo tendrás que secar y abrillantar con otra bayeta limpia y seca, con papel de cocina o con periódicos. 


Este método también evita que los espejos se empañen. 


Y ahora... espejo, espejito, ¿quién te dejará más limpito?




 
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