13 diciembre, 2017

Trucos para Secar la Ropa Más Rápido

Secar la ropa no suele ser un problema, salvo que llueva, haya mucha humedad ambiente y haga mucho frío. En estos casos parece que las prendas no se terminan de secar nunca. Por no hablar del mal olor que acaban adquiriendo, tanto que a veces hay que volver a lavarlas incluso.

 
Y también solemos necesitar que la ropa se seque antes cuando tenemos mucha prisa por ponérnosla. Quién no se ha dado cuenta a última hora que quiere ponerse un vestido al día siguiente y todavía está en el cesto de la ropa sucia, ha ido rápidamente a poner la lavadora para solucionarlo y se ha dado cuenta de que va estar (muy) húmedo a la hora de vestirse por la mañana. Ya veo que sonríes, por lo que deduzco que te ha ocurrido algo parecido...

 
Aunque no hay un método mágico para conseguir que la ropa esté seca en unos minutos, lo cierto es que sí hay trucos que sirven para acelerar el proceso y que te cuento a continuación.


Trucos para secar la ropa más rápido
 
 
El lavado


Programa corto de lavado. Este no es un truco de secado propiamente dicho, pero si acortas el proceso de lavado sí que tendrás más tiempo para que tu ropa se seque.

 
No laves en frío. Si quieres que la ropa se seque más rápido, utiliza un programa que le aporte un poco de temperatura al lavado, de esa forma te costará menos que comiencen a secarse las prendas.  


Lavadora


Segundo centrifugado. Si una vez completado el programa de lavado le añades un centrifugado extra, eliminarás aún más humedad, lo que facilitará el secado. Si la prenda es muy pesada, incluso puedes ponerla a centrifugar una tercera vez.

 
El proceso de secado


Secadora. Si dispones de este electrodoméstico y las prendas lo admiten, te será muy útil.  Aunque para que el secado sea rápido y óptimo tendrás que separar las prendas más ligeras de las más gruesas, además de utilizar un programa de lavado con un centrifugado potente.

 
Secador-deshumectador. Hay deshumectadores de pequeño tamaño que llevan productos (en forma de sales o de esponjas) que absorben la humedad del ambiente y que puedes utilizar para evitar la condensación y acelerar el secado de tu ropa. Sólo tienes que colocar uno o varios en la habitación en la que tiendas y cambiarlos cuando sea necesario. Aunque lo que realmente funciona son los deshumidificadores eléctricos, porque tienen más potencia de absorción del agua en el ambiente. El único inconveniente es que gastan energía y ocupan más espacio.

 
Sacude la ropa antes de secarla. De este modo comenzarás a airearla, evitando que la humedad se acumule en las arrugas y los pliegues. Además evitarás que se arrugue en exceso.

 
Usa las perchas. Algunas piezas de ropa, como por ejemplo las camisas y blusas se secan muy bien colocándolas en perchas, con todos los botones cerrados.  


Ropa tendida en perchas

 
Tendedero exterior. Si puedes tender la ropa en el exterior (y no hay inconveniente en exponerla al sol), es la forma más rápida de deshumectarla. Para mejorar el tiempo de secado procura separar bien las prendas unas de otras para que circule bien el aire entre ellas y estíralas bien para que no haya zonas con pliegues gruesos que tarden más en secar.

 
Tendedero interior. Si no puedes tender en el exterior, siempre puedes recurrir a los tendederos de interior. Si quieres aumentar su efectividad, ventila la zona en la que esté situado el tendedero para evitar que la  humedad se condense. Procura separar las piezas de ropa para que haya circulación de aire entre todas ellas. Mi truco: colocar las prendas más largas contrapeadas a uno y otro lado de las varillas, dejando las endas más pequeñas para rellenar los huecos. Si ves que hay zonas más secas según pasan los minutos, vete dando al vuelta a la ropa.

 
Utiliza una toalla. Puedes colocar las prendas sobre una toalla limpia y seca, bien estiradas, enrollando ambas como si fuese una salchicha gigante, apretando cuidadosamente el rollo para extraer la mayor cantidad de agua posible. Luego ya sólo tienes que extender la prenda, preferentemente en horizontal y sobre otra toalla seca, para que termine de evaporarse toda la humedad. También puedes utilizar la toalla para secar cualquier prenda en horizontal, con superficie para que circule el aire (sobre las varillas del tendedero, por ejemplo). Este sistema es ideal para los jerséis de lana, puesto que no se arrugan ni se deforman. Las mejores toallas para este fin, las de microfibra y/o que no tengan suavizante, porque absorben mucha más agua. 


Toallas
 

Trucos curiosos


Plancha la ropa antes de tender. Si has centrifugado bien la prenda, puedes plancharla antes de colocarla en el tendedero, verás que el proceso de secado se acelera de forma radical. Insiste en las zonas donde el tejido sea más grueso. Yo lo hago si quiero ponerme una prenda gruesa por la mañana y la he lavado a última hora de la noche y te aseguro que hace maravillas.

 
Recurre al congelador. Sí, ya sé que suena raro, pero si pones la ropa en una bolsa dentro del congelador y esperas un rato, verás que se seca antes cuando la tiendas. Aunque la sensación es que la prenda está muy húmeda, lo cierto es que está más fría que mojada. Una vez que la estires y la coloques en una percha o en el tendedero verás que se termina de secar en un abrir y cerrar de ojos.

 
No pierdas de vista el centrifugador de verduras. No estoy loca, no. El utensilio que solemos usar para eliminar el agua de la lechuga o las espinacas, el que funciona como un centrifugador accionado a mano con un pomo, es perfecto para eliminar una buena parte del agua de las prendas pequeñas como los calcetines, las medias o la ropa interior ligera. Eso sí, luego requiere dejarlas un rato para que la humedad se evapore del todo. 

 
Y, como no, el socorrido secador de pelo. Este pequeño electrodoméstico sirve para secar prendas muy livianas y pequeñas, aunque no es la mejor opción, porque es caro y puede dañar ciertas piezas que sean delicadas o que sean de tejidos sintéticos que se puedan estropear con el calor directo. Es perfecto si lo que necesitas es darle un último toque a la ropa ligera que está ya prácticamente seca.

 
Utiliza el radiador. Es el último recurso, porque suele dejar las prendas acartonadas. Lo ideal es este caso es colocar la ropa al lado del radiador, no sobre él, teniendo cuidado de que no lo toque directamente. Los mejores para este fin, los de metal que se usan en la calefacción central. Si se trata de un radiador con zonas incandescentes ni se te ocurra utilizarlo para secar la ropa, porque se puede producir un incendio.


¿Qué truco infalible utilizas tú para que la ropa se seque más rápido? Estoy deseando conocerlo.






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06 diciembre, 2017

Consejos Imprescindibles para un Lavado de Manos Perfecto

La correcta higiene de las manos es fundamental para nuestra salud. Piensa en la cantidad de superficies que tocan a los largo del día, muchas de ellas probablemente contaminadas por microorganismos nocivos como las bacterias, los virus, los hongos o los parásitos. Y esos microorganismos, si no son eliminados de la piel o las uñas, pueden terminar en nuestra boca, nariz, ojos, o incluso en la piel del rostro. O pueden terminar en la piel de otras personas al tener contacto físico por gestos tan comunes como un apretón de manos o una caricia.


Y no es por asustarte, pero esos toques accidentales con las manos sucias puedes darte más de un disgusto: gripes, catarros, bronquiolitis, meningitis, hepatitis, infecciones e intoxicaciones gastrointestinales, infecciones oculares y dermatológicas...


Por eso en este post quiero darte todas las claves para conseguir una buena higiene en tus manos. Venga, no te lo pierdas.


Consejos imprescindibles para una lavado de manos perfecto


Cuándo lavárselas


Antes de...


Comer
Cocinar
Curar heridas
Cuidar a enfermos
Cuidar, alimentar, tomar en brazos o jugar con un bebé
Ponerse o quitarse las lentes de contacto
Aplicarse productos de belleza
Tocar a cachorros que estén sin vacunar


Después de...


Volver de la calle
Montar en transporte público
Manipular comida cruda
Ir al baño
Cambiar pañales o productos de higiene femenina
Curar heridas
Estornudar o toser
Tocarse el cabello
Un entrenamiento o una clase en el gym
Tocar dinero o tarjetas de crédito
Tocar un teclado o la pantalla táctil de un dispositivo móvil
Tocar el calzado
Limpiar la casa
Sacar la basura
Manipular productos tóxicos
Tocar animales


Qué utilizar


La mejor opción es la combinación de agua (potable) y jabón.


Procura que el agua esté preferentemente tibia, puesto que si está fría no arrastra los microorganismos y si está muy caliente puede dañar y resecar tu piel. La temperatura ideal, entre los 20 y los 37ºC.


El jabón debería ser neutro, sin parabenos, poco perfumado (para evitar alergias e irritaciones) y con agentes hidratantes para proteger la piel de las manos.


Pastillas de jabón


El formato del jabón puede ser líquido o en barra, aunque la presentación del primero es más higiénica que la segunda. Si se trata de jabón líquido, acuérdate de terminarlo hasta el final y limpiar el envase a conciencia antes de rellenarlo, incluso la rosca y el interior del tapón. O utiliza envases desechables, aunque es la elección más cara y menos eco. En el caso de las pastillas, una parte de las bacterias, la suciedad de la piel y las células muertas terminan quedando pegadas en ellas, así que quizás no sea el formato más eficiente para lavar tus manos.


Jabón líquido para manos


Si no tienes disponible agua y jabón puedes recurrir a los geles antibacterianos, aunque no suelen ser tan efectivos y resecan la piel.


Cómo lavarse las manos


Para que un lavado de manos sea efectivo debe durar un mínimo de 15-20 segundos. Aunque lo ideal para conseguir una higiene perfecta es dedicarle entre 30-45 segundos.


Mójate las manos con agua, procurando que el agua llegue al dorso, a las palmas y a las muñecas.


Toma una cantidad de jabón que sea suficiente para cubrir toda la superficie de las manos una vez emulsionado con el agua.


Lavándose las manos con jabón


Primero frota las palmas de las manos entre sí y luego entrelazando los dedos. Continúa frotando la palma de una mano contra el dorso de la otra y viceversa, y hazlo entrelazando los dedos para limpiar los espacios interdigitales. Después realiza el movimiento anterior, pero en lugar de con la palma, con el dorso, sin olvidarte de los dedos.


Frota también las muñecas. Se suelen olvidar, aunque se ensucian igual que el resto de las manos.


No te olvides de los dedos. Frota el pulgar del cada mano con un movimiento rotatorio, insistiendo en el espacio que hay entre ese dedo y el anular. Luego frota la punta de los dedos de una mano contra la palma de la otra con movimientos circulares, y repite con la otra mano.


Si has hecho trabajos en los que se puedan haber ensuciado las uñas, cepíllalas bien. No es necesario que lo hagas cada vez que te laves las manos, pero sí que conviene que las cepilles una vez al día y si te manchas con tierra, fertilizantes, químicos que puedan ser tóxicos, residuos de origen animal, carnes crudas...


Enguágate bien con agua, hasta eliminar cualquier resto de jabón.


Enguagándose las manos con agua


Si ves que todavía queda suciedad, repite la operación.

Tras el lavado, evita tocar el grifo para cerrarlo, salvo que tenga cierre automático. Piensa que cuando lo abriste, tenías las manos sucias ( y todos los que lo hayan tocado anteriormente). Si quieres mantener la higiene conseguida durante el lavado, deja una toalla de papel al lado del lavabo para utilizarla para cerrar el grifo sin entrar en contacto con él.


El secado


Lo más recomendable es secarse las manos con aire, toallas de papel de un solo uso o con toallas textiles de uso individual que se laven tras cada secado.


Las toallas textiles no son la mejor elección, sobre todo cuando son de uso público o, siendo de uso familiar, no se lavan con frecuencia. La humedad constante, los restos de jabón y la posible suciedad que haya quedado te ensuciarán las manos de nuevo según las toques.


Toallas
Las toallas textiles sólo deben usarse para secar las manos si están muy limpias


Seca bien toda la superficie de tus manos, sin olvidar los espacios entre los dedos, la palma, el dorso y la muñeca.


Y después de escribir este post, yo me lavo las manos... 😄




 
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29 noviembre, 2017

Qué Es el Trigo Sarraceno y Cómo Utilizarlo

En este post quiero hablarte de uno de mis alimentos preferidos: el trigo sarraceno o alforfón (Fagopyrum esculentum). A pesar de llevar el término trigo en su nombre, no tiene nada que ver con él, puesto que no es un cereal, sino una semilla que se considera pseudocereal, como la quinoa o el amaranto.


Me encanta su sabor, su versatilidad a la hora de cocinar y lo bien que se digiere; así que quiero que tú también conozcas más acerca del alforfón.


Qué es el trigo sarraceno y cómo utilizarlo


Para comenzar quiero darte información nutricional acerca del trigo sarraceno:


Datos nutricionales


  • 10-13% de proteínas, que tienen la ventaja añadida de que se asimilan fácilmente.
  • Hidratos de carbono (67%, una buena parte en forma de almidón y muy poca en forma de azúcares).
  • Aminoácidos (lisina, triptófano, arginina...).
  • Minerales como el manganeso, el magnesio, el cobre o el fósforo.
  • Vitaminas del grupo B, vitamina E y ácido fólico. 
  • Omegas 3 y 6.
  • Fibra (4,5%).
  • No contiene gluten, lo que hace a este pseudocereal apto para el consumo de celíacos.
 

Beneficios


  • Es energético.
  • Ayuda a mantener los niveles de azúcar en sangre estables, por sus almidones.
  • Sacia, puesto que tiene un gran contenido de fibra.
  • Regula el apetito.
  • Se digiere con facilidad.
  • Es capaz de atrapar una parte de las grasas que se hayan ingerido y promueve su expulsión. Por sí mismo el trigo sarraceno no ayuda a adelgazar, por supuesto, pero sí que ayuda a controlar el peso en una dieta saludable.  
  • Contribuye a la relajación y al sueño, por su alto contenido en magnesio.
  • Tiene ciertas propiedades antiinflamatorias gracias a un glucósido flavonoide llamado rutina. También contribuye a mejorar la circulación y a fortalecer los capilares sanguíneos.
  • Es un buen aliado para la piel, gracias a su contenido en vitamina B3.


En cualquier caso, estos datos son meramente informativos, nunca pretenden sustituir la asesoría de los profesionales de la salud y la nutrición. Si tienes enfermedades graves o alergias, o crees que puedes sufrirlas, siempre te recomendaré que consultes a un médico o nutricionista antes de introducir nuevos alimentos en tu dieta.


El trigo sarraceno o alforfón es un alimento muy interesante, aunque personalmente no lo considero un superalimento. Para las personas que tenemos intolerancia o alergia al trigo o a su gluten se convierte en un buen sustituto de este cereal, puesto que tiene unas propiedades nutricionales similares. Para las personas que no son ni intolerantes ni celíacas, es perfecto para variar los menús o buscar opciones más digestivas.


Y ahora que ya sabes cuáles son sus propiedades nutricionales y sus beneficios, es el momento de que te presente formalmente a este pseudocereal.


Granos de alforfón


¿Cómo es?


Su sabor es muy pronunciado y con un punto rústico, como a frutos secos, y recuerda a la tierra. También tiene un toque dulzón y algo ácido que le aporta personalidad.


Si lo utilizas en forma de harina verás que tiene un tono más oscuro que otros cereales y pseudocereales. Ese grano de color tostado es el que inspira el sarraceno que acompaña a su nombre.


Panifica bastante bien, así que si haces pan o repostería no te llevarás sorpresas desagradables. Yo lo suelo utilizar para mezclar con las harinas de maíz o avena en repostería, puesto le aporta esponjosidad.


Formas de consumirlo


Crudo


Siempre que se remoje para ablandarlo durante al menos 8 horas. Utilízalo en batidos para el desayuno o la merienda, por ejemplo. En cualquier caso, hay quien aconseja no comerlo crudo (ni demasiado cocido) por considerar que resulta nocivo al no cocinarse ni germinarse. 


Cocido


Se puede consumir cocido como el arroz, el trigo o la avena. Pon 1 parte de alforfón por 2 de agua y cuécelo durante unos 20 minutos. Te aconsejo que lo pongas a remojo la noche antes para desactivar los antinutrientes, así se digerirá mejor y podrás aprovechar mejor sus nutrientes. Puedes ponerle un poco de sal marina o unas algas para darle más sabor. Lo puedes saltear con verduras, setas, gambas, pavo, jamón... También lo puedes añadir a tus guisos y sopas. Incluso puedes emplearlo como base para hacer hamburguesas vegetales.


Trigo sarraceno cocido


En copos/hinchado


En papillas, en porridge o gachas o acompañando al muesli, para cocinar o para hornear. Si lo consumes hinchado puedes ponerle leche, bebidas vegetales o chocolate, como otro cereal de desayuno; y también puedes utilizarlo para rebozar otros alimentos a modo de crujiente, como bolitas de queso, por ejemplo.


Trigo sarraceno inflado
Alforfón inflado


Germinado


Puedes adquirirlo ya germinado o hacerlo tú en casa (germinan en 1-2 días). Una vez germinado se pone en el horno o en la deshidratadora y se toma en batidos, con pudings, con muesli, con bebidas calientes, con cremas y sopas, con ensaladas, con yogur...


Harina


Se utiliza como cualquier harina, así que puedes utilizarla o comprarla en forma de bizcochos, galletas, bollos, panes, masas de pizza, tortas, crepes o pasta en cualquiera de sus variantes.


Espaguetis de alforfón
Puedes encontrar trigo sarraceno en forma de pasta


Conservación


No es un cereal, por lo que se conserva en buenas condiciones menos tiempo. Si se humedece o se conserva en malas condiciones pueden proliferar microbios que generen toxinas. Presta atención a la fecha de consumo de caducidad para comerlo siempre en las mejores condiciones.


Se conserva bien una vez abierto, aunque debes utilizar un envase hermético. Procura que el lugar en el que guardes el recipiente esté al resguardo de la luz, fresco y seco; preferentemente en la nevera.
Esto es aplicable al grano y a la harina. Aunque hay quien recomienda que se mantenga un máximo de 1 año en el caso del grano y 6 meses en el de la harina, mi consejo es que no dejes pasar tanto tiempo para consumirlo.


Puedes congelarlo una vez cocido sin ningún problema. Yo, de hecho, siempre lo tengo en la nevera para preparar guarniciones.


¿Te apetece probar el alforfón?




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22 noviembre, 2017

Trucos para que Tu Pelo Se Mantenga Limpio Más Tiempo

Salvo que lleves el cabello muy corto, el hecho de lavártelo te llevará tiempo y esfuerzo. No sólo por el lavado en sí, sino por el secado y el moldeado posterior. Y si tu melena es XXL será mucho peor.


La solución no es dejar de lavarse el pelo, por supuesto, aunque sí se puede contribuir a reducir la frecuencia de los lavados procurando que se ensucie lo menos posible.


A continuación encontrarás algunos trucos para que tu pelo se mantenga limpio por más tiempo. ¿Te los vas a perder?

 
Trucos para que tu pelo se mantenga limpio más tiempo


Los productos


Lávate el pelo con productos apropiados para tu cabello. Si tienes un pelo con tendencia a la grasa, deberías evitar los productos con aceites o con formulaciones muy ricas, por ejemplo, porque empeorarás tu problema y tendrás que lavarte el pelo con más frecuencia. Y como se te ensuciará mucho acabarás entrando en un círculo vicioso.


Procura evitar los sulfatos, las siliconas y los parabenos en la composición de tu champú, porque el pelo se ensucia más. 


Emplea el acondicionador de forma adecuada. Ponlo de medios a puntas y acláralo bien. Y no te excedas en la cantidad. Si tienes el pelo graso, escógelo para tus necesidades específicas y no abuses de él.


Cuando uses mascarilla, procura aplicarla sólo de medios a puntas (salvo que sea específica para cuero cabelludo) y aclárala totalmente con agua tibia para que no queden restos.


Utiliza de vez en cuando exfoliantes de cuero cabelludo. Son ideales para eliminar las células muertas y dejar tu cabello perfecto.


No abuses de los productos de styling. Las lacas, espumas, gominas y otros productos para moldear o texturizar tu cabello lo ensucian, y mucho.


Melena XXL


El lavado


Utiliza los productos de lavado correctamente. Utiliza la cantidad justa, emulsionando tu champú con algo de agua en tu mano o en un recipiente antes de aplicártelo, repártelo por todo el cabello y trabájalo de forma concienzuda (sin arañar ni frotar en exceso) y acláralo completamente con agua tibia o caliente. Por cierto, masajea únicamente el cuero cabelludo a la hora de lavarlo, el resto del cabello se limpiará con el jabón y el agua que caigan durante el lavado y el aclarado.


Hablando de temperatura, seguro que has oído que el agua fría evita que el pelo se engrase y se ensucie. A ver, sí, pero no del todo. Para aclarar el champú, los acondicionadores y las mascarillas debe utilizarse agua tibia o caliente; nunca ardiendo, porque puede incrementar la producción de sebo. Si aclaras el champú con agua fría no arrastrarás los restos de producto y la grasa que pueda tener el cabello. Lo que sí es muy recomendable es acabar con agua fresca para sellar la cutícula y que repela la suciedad. 


Y te aconsejo que, si está muy sucio, te pongas dos champús para limpiarlo mejor. 


Champús


Si el agua en tu localidad es muy dura, los minerales se pueden acumular en tu pelo dejándolo opaco y frágil, con aspecto sucio. Para evitarlo puedes utilizar un chorrito vinagre de manzana (los hay especiales para el pelo y que no huelen de forma desagradable) en el último aclarado o incluso champús específicos para aclarar, aunque es mejor no abusar de estos últimos porque resecan mucho el cabello.


El secado


Utiliza una toalla limpia cada vez que te laves el pelo. No emplees la toalla de baño o de lavabo, más aún si están usadas, porque los restos de jabón o suciedad se transferirán a tu cabello. 


Seca bien tu pelo con una toalla (sin frotar), para que esté menos tiempo en contacto con el calor. Así se mantendrá limpio más tiempo. Un plus: alterna aire frío con caliente a la hora de secarte, para cerrar la cutícula y evitar que penetre la suciedad.


Procura que la habitación en la que te seques el pelo o te lo planches esté fresca. Si hace mucho calor ambiente, unido al calor del secador o la plancha, comenzarás a sudar y ensuciarás tu cabello antes de terminar de peinarlo.


Todo limpio


Limpia los utensilios que utilices para peinar y moldear tu pelo: peines, cepillos, planchas, tenacillas... Si tienen suciedad, acabará en tu cabello.


El cepillado


No te cepilles desde la raíz, mejor hazlo desde los medios hasta las puntas. Si insistes en la raíz, lo que harás es repartir la grasa del cuero cabelludo por todo el cabello. 


Chica peinándose


Medidas higiénicas


Evita tocarte el pelo constantemente. Las manos tienen bacterias y suciedad en su superficie, si te tocas el pelo acabarán en él, ensuciándolo. Por otra parte, si te tocas el cuero cabelludo constantemente estarás estimulando la producción de sebo, de modo que lo engrasarás.


Si llevas flequillo, aprovecha cuando estés en casa para retirártelo de la frente. La piel se engrasa, especialmente si está cubierta por el pelo, y esa grasa acabará en tu flequillo.


Si haces deporte, procura recogerte el cabello para reducir el contacto con tu piel y con los elementos de entrenamiento que suelen estar cubierto de suciedad y sudor.


Si vas a limpiar o a hacer trabajo de mantenimiento del hogar o bricolaje, recoge tu pelo con un gorro o un pañuelo para que no se llene de polvo o productos químicos. 


Cuando cocines, te aconsejo que te protejas el pelo con un gorro o un pañuelo, así evitarás que el vapor, la grasa y los olores se queden adheridos a él.


Cepíllate el pelo todas las noches para eliminar los restos de productos para el cabello y la suciedad que haya acumulado a lo largo del día. Hazlo de forma suave y de medios a puntas.


A la hora de dormir


A la hora de irte a dormir, procura recogerte el cabello en un moño flojo o una trenza suelta. Incluso puedes envolverlo en un pañuelo de seda que no te quede muy apretado. El roce con tu piel o con la propia almohada puede ensuciarlo, al recogerlo minimizas ese contacto y lo mantendrás limpio más tiempo.


Cambia las fundas de las almohadas con frecuencia. La grasa de la piel, las cremas y lociones, el sudor y la suciedad acabarán en tu pelo.


Chica durmiendo


Y más...


Cuida tu alimentación. Determinados alimentos refinados o con grasas poco saludables son capaces de incrementar la producción de sebo en tu cuero cabelludo. Las frutas, las verduras, los cereales integrales, las legumbres, las grasas buenas, los pescados y las carnes magras te ayudarán a mantener tu pelo bonito y sano.


Los desequilibrios hormonales también pueden ser tus enemigos, así que acude a tu médico para que te asesore al respecto.


Evita el estrés, puesto que sus efectos también se notan en tu cabello. Tanto en su textura, como en su brillo o en la cantidad de sebo que se genere en tu cuero cabelludo.




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15 noviembre, 2017

Risotto con Torta de Cañarejal y Shiitake

¿Has probado alguna vez la torta de queso de Cañarejal? Si no lo has hecho, te diré que es un queso artesano de oveja cremoso, con un sabor potente y al mismo tiempo delicado. No amarga, como en el caso de otras tortas. Y se puede consumir untado, caliente y dentro de la misma torta a modo de fondue o como ingrediente de distintos platos.


En este post comparto contigo uno de esos platos que tiene como ingrediente estrella precisamente esta torta de Cañarejal: risotto con torta de Cañarejal y shiitake


A por el delantal...


Risotto con torta de cañarejal y shiitake


Ingredientes (para 4 personas)


Arroz carnaroli (320 gr.)
Torta de queso Cañarejal (1 torta pequeña de 250 gr.)
Cebolla (1 pieza grande)
Setas shiitake (100 gr.)
Guisantes (100 gr.)
Aceite de oliva virgen extra
Caldo (1 l.)
Vino blanco
Pimienta
Sal


Torta de Cañarejal


Notas sobre los ingredientes


  • La cantidad de arroz dependerá del apetito de los comensales y de si es un plato único o es un primero o segundo. Lo normal es que oscile entre los 70 y los 90 gr. por persona.

  • El arroz que he usado en esta receta es carnaroli, aunque para hacer un risotto puedes emplear también arborio o vialone nano. Te recomiendo que uses estos tipos de arroz para los risottos, puesto que absorben mucho líquido y sabores, conservan su forma después de la cocción y queda con una textura cremosa en el exterior y al dente en el interior del grano. Tanto el arroz carnaroli como el arborio los puedes encontrar en la mayoría de los supermercados.

  • La cantidad de caldo, para que te orientes, es de aproximadamente 3 veces las de arroz. Es decir, si haces 160 gr. de arroz, tendrás que prever 480-500 gr. de caldo.

  • El caldo puede ser de ave o de verduras, mejor si es casero. Incluso puedes preparar este risotto con agua, si quieres que sea más suave y que el sabor del caldo no opaque el de las setas y el queso.

  • Si no tienes vino blanco a mano, este plato también queda muy bien con brandy.

  • Si quieres darle más sabor, puedes ponerle al sofrito un poco de puerro picado. 

  • En lugar de shiitake puedes utilizar setas silvestres, por ejemplo.

  • Los guisantes, mejor que sean extrafinos. Le aportan un punto dulce, ideal para compensar el sabor del queso y las setas.


Materiales


Una sartén con un fondo de unos 5-7 cm. (para el arroz)
Un cazo (para el caldo)
Una cuchara de madera (para remover)
Un cucharón (para el caldo)


Preparación


Corta la cebolla finamente y dórala a fuego lento con un poco de aceite de oliva, evitando que se queme. 


Cebolla


Añade las setas shiitake hasta que se doren. No  hace falta que las hagas demasiado, puesto que se terminarán de hacer con la cocción del arroz.


Mientras se terminan de hacer las setas, pon a calentar un cazo con el caldo y mantenlo bien caliente hasta el final de la preparación, puesto que es importante que no haya cambios bruscos de temperatura durante la cocción. Yo suelo utilizar dos fuegos contiguos, uno para el arroz y otro para el caldo.


Incorpora el arroz y deja que se tueste (con cuidado de que no se queme) hasta que tome un tono transparente. Si es necesario, añade un chorrito de aceite. Este paso es fundamental para que la consistencia del arroz sea perfecta hasta el final.


Añade 1/2 vasito de vino blanco al arroz y deja que se evapore totalmente el alcohol.


Ve añadiendo caldo poco a poco al arroz mientras se va haciendo, lo ideal es que la cantidad de líquido durante la cocción sea suficiente para que lo humedezca, pero sin cubrirlo del todo.


El tiempo de cocción oscila entre los 16-18 minutos, aunque dependerá de variables como el tipo de cocina (gas, vitrocerámica, inducción...), potencia del fuego, tipo de recipiente, etc. Y, por supuesto, también dependerá de si el arroz te gusta más o menos hecho. Lo ideal es que lo vayas probando para ir comprobando el punto de cocción.


El fuego no debe estar muy fuerte, puesto que es un plato para cocinar lentamente.


Durante este tiempo ve removiendo frecuentemente el arroz, así evitarás que se pegue, porque el queso hace que se agarre con facilidad.


Añade los guisantes casi al final de la cocción. 


Guisantes


Cuando el arroz esté casi listo, incorpora el queso de Cañarejal, para que le aporte cremosidad y sabor. Al ser un queso graso, no tendrás que mantecar el risotto, es decir, no tendrás que añadirle mantequilla o aceite para que quede meloso una vez que haya finalizado la cocción.


Prúebalo y añade sal y pimienta si es necesario. Evita ponerle sal antes de incorporar el queso, puesto que es sabroso y el plato puede quedarte demasiado salado. 


Tápalo y déjalo reposar unos 5 minutos. Una vez que haya descansado, ya puedes servirlo y disfrutarlo.


Risotto con torta de Cañarejal y shiitake





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08 noviembre, 2017

Protege y Cuida Tus Manos en los Meses de Frío

Las manos son una parte del cuerpo realmente importante, porque las utilizamos constantemente para realizar cualquier tarea: escribir, enviar mensajes, conducir, saludar, acariciar, tocar un instrumento musical, pintar, cocinar... Nos conectan con el mundo que nos rodea, tanto que incluso son una tarjeta de presentación ante los demás, porque se muestran constantemente y dicen mucho de nosotros.


Por eso es importante cuidarlas, para que estén siempre sanas y bonitas. Aunque no siempre es tarea fácil, porque las agresiones que sufren las manos a diario son muchas y muy variadas: el trabajo manual intenso y repetitivo, los lavados frecuentes, el contacto con químicos agresivos, el calor, el viento y especialmente el frío.


Por eso en este post quiero darte consejos para mantener tus manos protegidas y cuidadas frente al frío.


Así que manos a la obra... 


Protege y cuida tus manos en los meses de frío


La higiene


Utiliza jabones de manos suaves y respetuosos con tu piel. Procura que contengan ingredientes que hidraten y nutran.


Evita los jabones industriales, de los que se suelen utilizar en centros de trabajo y baños públicos. Si en tu empresa los emplean, puedes tener tu propio bote de jabón en el cajón de la mesa y llevártelo cada vez que te laves las manos. Estos jabones suelen contener detergentes muy agresivos que resecan e irritan las manos.


Emplea agua templada para lavarte las manos. Tanto el agua muy fría como el agua muy caliente resecan y agreden tu piel.


Lávate las manos a conciencia, sin olvidarte de los dedos, el espacio entre el pulgar y el índice, el dorso de la mano y las muñecas. Esto no sólo cuidará tus manos, también es importante para tu salud, puesto que en época de gripes y resfriados es una forma de protegerse de contagios.  


Jabón y cepillo


Sécate bien las manos cada vez que te las laves. Aunque son más ecológicos, los secadores de aire secan la piel de tus manos. En la época de frío te recomiendo que utilices toallas de papel.


Cuando te seques las manos, olvídate de frotar. Hazlo con suavidad, dando pequeños golpecitos para empapar la humedad de la piel. Durante el frío la piel se seca y se irrita con más facilidad, así que debes evitar cualquier acción que pueda contribuir a ello.


Reduce el uso de desinfectantes con alcohol a las ocasiones estrictamente necesarias. El alcohol secará en exceso tu piel, justo lo que menos te conviene en invierno.


La hidratación


Elige cremas con texturas ligeras y absorbibles para el día y ricas y cremosas para tratar tus manos por la noche.


Te recomiendo las cremas que incluyan en su formulación ingredientes como la manteca de karité, manteca de cacao, aceite de argán, aceite de coco, aceite de sésamo, vitaminas (A, E o B5), ácido hialurónico, ácido láctico, etc.  


Tarro de crema


Aunque sé que es difícil hacerlo, aplícate crema de manos cada vez que te las laves, así repondrás los lípidos que haya podido perder tu piel con el agua y el jabón.


Aplícate crema nutritiva todas las noches. Hazlo de forma generosa, con un buen masaje y justo antes de dormir. Si quieres un plus de tratamiento, ponte unos guantes de algodón para dormir, así la crema funcionará a modo de mascarilla. Es incómodo, pero muy efectivo.


Apuesta por las mascarillas específicas para las manos, sobre todo si las notas muy deshidratadas e irritadas.


Evita los productos que tengan parafina, porque aunque parece en un primer momento que dejan la piel suave e hidratada, lo que consiguen es justo el efecto contrario. Y esto acaba provocando un círculo vicioso en el que se aplica la parafina, la piel se seca y se reaplica para aumentar la hidratación.


La protección solar


Si vas a estar expuesta al sol en el exterior durante mucho tiempo y sin guantes, no te olvides de la protección solar en tus manos. Aunque no lo notes, los rayos solares estarán haciendo de las suyas.


La exfoliación


Las manos, como el resto de la piel, se ve beneficiada por la exfoliación, puesto que se retiran las células muertas y se facilita la entrada de los productos de tratamiento. Eso sí, es importante no excederse con ella. Lo recomendable, exfoliar cada 7-14 días con un producto suave.


Exfoliante natural


La protección


Ponte guantes para salir a la calle, así protegerás tus manos del frío, del viento y de la humedad. Además de ser útiles, los guantes son un bonito complemento. Puedes tener unos más finos para los días menos fríos y otros más gruesos para cuando las temperaturas bajen mucho.


Guantes de lana


Utiliza guantes de goma para manipular productos agresivos, para lavar los platos o para hacer tareas domésticas que puedan dañar tus manos.


Si vas a hacer trabajos de jardinería, deberías ponerte guantes específicos para esa tarea, sobre todo si hace mucho frío o si vas a utilizar productos químicos.


En caso de que vayas al gimnasio, no te olvides de tus guantes de fitness, especialmente si trabajas con pesas, barras u otros elementos que puedan provocarte callosidades o irritaciones en las manos.


Y no te olvides de las uñas, que también forman parte de las manos, así que cuídalas también. 




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La primera vez que apareció el post Protege y Cuida Tus Manos en los Meses de Frío fue en el blog de La Meiga y Su Caldero. 


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