26 abril, 2017

Trucos para no Desperdiciar Comida

Desperdiciamos demasiados alimentos, de hecho según algunos estudios entre el 30 y el 50% de los comestibles acaban en la basura. 


Aunque no toda la responsabilidad recae sobre los consumidores, porque también los fabricantes, restauradores y distribuidores tienen su parte de culpa, por ese orden, en este despilfarro. 


En cualquier caso, los consumidores somos los que más comida desperdiciamos, de hecho, el 80% de los alimentos los desechamos tal cual llegan del supermercado, sin procesar siquiera. 


Esto implica todos, a título individual, debemos comprometernos en un consumo más racional de los alimentos, por ética y por economía. Para contribuir a ello, a continuación de doy algunos trucos para no desperdiciar comida.


Trucos para no desperdiciar comida


Cuestión de organización


Planifica tus menús. De esa forma podrás calcular qué alimentos necesitarás y en qué cantidades. Y, además de no desperdiciar comida, organizar previamente lo que vas a comer te ayudará a que tu alimentación sea más variada y saludable.


Planifica la compra. Una vez que tengas claro los menús, haz una lista para no despistarte cuando vayas a comprar. Si no lo haces, es posible que se te olvide algo importante, y que acabes comprando comestibles que ya tienes en la despensa y se te acaben caducando.


La compra


No vayas a hacer la compra con hambre o con estrés, porque comprarás más de la cuenta.


Compra primero los productos que menos frío necesitan, dejando para el final los refrigerados y congelados, así evitarás que se deterioren y tengas de tirarlos cuando llegues a casa. 


Lee cuidadosamente el etiquetado de los alimentos. De ese modo no sólo sabrás exactamente lo que compras, además, el mero hecho de pararte a leer evitará que compres por impulso.


Comprueba las fechas de caducidad. A la hora de comprar procura elegir los productos que tengan una fecha de caducidad más lejana. En casa coloca en primera fila los productos que caduquen antes para consumirlos primero.


No confundas fecha de caducidad con fecha de consumo preferente. La de caducidad implica que, llegada la fecha, el producto no debe ser consumido, porque puede suponer un peligro más o menos importante para la salud. La de consumo preferente indica que, a partir de esa fecha, el alimento pierde propiedades organolépticas, pero que es apto para el consumo. Por eso, no tires los alimentos que han excedido la fecha de consumo preferente sin comprobar si tienen un buen sabor, olor y textura.


La conservación


Hazte con un buen arsenal de elementos para conservar alimentos: bolsas con cierre hermético, tupperwares, botes para hacr conservas, papel de aluminio y film, etc. Es una pequeña inversión que te ayudará a ahorrar dinero y a no desperdiciar comida.


Si sobra comida, congélala. Aunque no todos los alimentos soportan bien la congelación, la mayoría sí lo hace. Procura congelar en raciones pequeñas, para que no tengas que descongelar una gran cantidad y luego tengas que tirar el resto a la basura. Ya sabes que una vez descongelada, la comida debe consumida en poco tiempo y que no puede volver a congelarse.


Frutas del bosque congeladas


Planifica el consumo de los alimentos que tengas en el congelador, porque se estropean. Cada tipo de alimento tiene un tiempo máximo de congelación, aunque ronda los 3 meses. 


No introduzcas comida aun caliente en la nevera o el congelador. Si lo haces estarás forzando al electrodoméstico a gastar más para mantener la temperatura, además de poner en peligro otros alimentos que puedan entrar en contacto con el recipiente caliente. 


A la hora de introducir alimentos en la nevera o en el congelador, hazlo siempre en recipientes herméticos, así evitarás que se contaminen o que pierdan propiedades nutricionales y organolépticas.


La cocina


Cocina en lugar de comprar productos preparados. Te costará más tirar comida que hayas cocinado tú que la que hayas comprado preparada.


Aprende a cocinar con sobras. Hay multitud de platos deliciosos que puedes cocinar con sobras, así que deja volar la imaginación. Por ejemplo, si te sobra pollo asado, quítale la piel y los huesos, desmenúzalo y utilízalo para enriquecer una ensalada, para hacer un arroz con pollo, para preparar una rica tortilla o para hacer unos sandwiches. Si te han quedado garbanzos cocidos, además de congelarlos, puedes hacer hummus, comerlos en ensalada, añadirlos a un puré, etc. O si te ha sobrado arroz con leche, quítale el exceso de leche, haz porciones, pásalas por huevo y pan rallado, fríelas y tendrás unas estupendas croquetas dulces.


Aprende a medir las cantidades para que no sobre comida. Utiliza una báscula de cocina o un medidor, por ejemplo, para cocinar exactamente las raciones que vayas a consumir en ese momento, así no sobrará comida.


Los alimentos


Saca el máximo partido a frutas y verduras. Si tienes piezas de frutas que están comenzando a pasarse, puedes hacer una macedonia o añadirlas a una ensalada. También puedes hacer compota, almíbar o un smoothie


Verduras


En caso de que tengas plátanos que hayan madurado demasiado, puedes utilizarlos para sustituir al huevo en tus bizcochos. 


En el caso de las verduras, puedes trocearlas y congelarlas para utilizarlas en purés, sofritos o pasteles salados.


Cuando te sobren patatas cocidas, haz puré para tomarlo como guarnición o en forma de pastel con atún, carne, pollo... 


Si tienes hierbas aromáticas que se van a echar a perder, puedes picarlas, añadirles aceite de oliva o agua y congelarlas en forma de cubitos para utilizarlas en tus guisos. 


Para que no se te estropeen los ajos, puedes congelarlos envolviendo las cabezas enteras en papel de aluminio o pelarlos y congelarlos.


Si te ha sobrado caldo y no lo vas a consumir en pocos días, puedes congelarlos en una cubitera y utilizarlos para enriquecer tus platos. 


En caso de que tengas zumo natural o refrescos que hayan perdido el gas, puedes congelarlos en cubitos para refrescar y saborizar tus bebidas o hacer polos caseros empleando una polera. 


Si compras más pan del necesario, una buena idea es congelarlo en raciones y sacar únicamente lo que vayas a consumir en cada momento. 


Pan en raciones


Cuando te sobre pan de molde, puedes utilizarlo para hacer croutons o picatostes. Sólo tienes que cortar el pan en cuadrados pequeños, añadir un poco de aceite de oliva y especias, colocarlos sobre papel de horno y hornearlos durante unos minutos. Tendrás un estupendo complemento para tus ensaladas, sopas y cremas. También puedes introducir una rebanada en el recipiente en el que conserves los bizcochos, magdalenas o pasteles y evitarás que se sequen y endurezcan. 


Cuando te sobre pan de barra, no lo tires y prepara cualquier de las muchas recetas a base de pan duro que hay en nuestra gastronomía.


Los bizcochos, magdalenas, roscones y bollería los puedes congelar si no los vas a consumir, así no se estropearán. 


En caso de que tengas bollería o repostería que se haya quedado seca, puedes preparar un pudin para reciclarla. 


La leche que no vayas a consumir se puede congelar, siempre que no pueda estar contaminada por haberse conservado mal o por haber excedido la fecha de caducidad. Eso sí, puede que la grasa se coagule y cambie su sabor, apariencia y textura. La mantequilla, la margarina y el queso también se pueden congelar, así que no hay ninguna razón para que dejes que los lácteos se echen a perder.


Fuera de casa


Si sales a comer fuera y no vas a consumir el pan o el aperitivo, pide que te lo retiren. No sólo evitarás pagar por algo que no vas a consumir, además evitarás que acabe en la basura. Porque lo que te hayan puesto en la mesa no puede ser servido de nuevo (o al menos no debería ser así, por higiene), así que lo desecharán.


En restaurantes y bares con menú, si no tienes mucha hambre pide un único plato. Hay ya muchos hosteleros que lo ofrecen directamente como opción.  


Restaurante


Cuando vayas a hoteles o restaurantes con buffet acostúmbrate a no llenar el plato con todo lo que te entre por los ojos, porque al final se desperdiciará. Que lo hayas pagado no significa que tengas que desperdiciarlo.


Si vas a un restaurante y te han puesto demasiada comida o bebida, llévatela a casa. Al fin y al cabo has pagado por ella, y en el restaurante las sobras terminarán en la basura.





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20 abril, 2017

Depilación: No Cometas estos Errores

Tener una piel suave y sedosa no es sólo cuestión de hidratarla y nutrirla a diario, también es importante una depilación cuidadosa. Por eso, la mayoría de nosotras optamos por depilarnos.


Pero que sea un gesto femenino de lo más frecuente, no significa que siempre se haga de forma correcta. En algunas ocasiones los errores implican que la depilación no es efectiva y en otras se acaba dañando la piel.


Para que tengas tu piel libre de vello y a salvo, a continuación encontrarás algunos de los errores más frecuentes que comentemos al depilarnos y cómo evitarlos. Esto es lo que no deberías hacer...


Depilación: no cometas estos errores


Errores predepilacion


  • No exfoliar la piel. Al exfoliar la zona se consigue levantar el vello, con lo que la extracción es más fácil y se evita que se enquiste.

  • Ducharse o bañarse con agua muy caliente. La exposición a una temperatura alta inflama la piel, con lo que el pelo se acaba escondiendo y cuesta más eliminarlo. Si quieres una piel sin un sólo vello de más, opta por las duchas templadas y cortas, termina con un buen chorro de agua fría o deja pasar al menos 20-30 minutos antes de depilarte. 

  • No depilarse con la piel limpia y seca. El calor de la cera, la extracción del vello de forma mecánica o el rasurado crean el entorno perfecto en la piel para que los gérmenes hagan de las suyas, así que debe estar impoluta antes de la depilación. Y debe estar seca para que la humedad no interfiera en el proceso. 

  • Aplicarse crema. Las cremas y aceites impiden que la cera o la extracción mecánica funcionen, porque les dificulta atrapar el pelo. 

  • Dejarse el vello muy largo. Si el pelo está muy largo te encontrarás con dos problemas: te dolerá una barbaridad y acabarás cortándolo en lugar de extraerlo. Lo ideal es que te depiles con la frecuencia suficiente para que no crezca demasiado, pero si no ha sido así, puedes cortarlo antes con una rasuradora que tenga peine o con unas tijeritas (y mucho cuidado). 

  • Eliminar el vello justo al levantarse de la cama.  En este caso ocurre lo mismo que con el agua caliente, le piel está hinchada y el vello no está totalmente expuesto. 

  • Depilarse inmediatamente antes o después de tomar el sol. La depilación implica una agresión a la piel, así que lo menos recomendable es sumarle otra más, la exposición al sol. Esto es especialmente importante en el caso del láser.

  • Decirle adiós a esos pelos impertinentes justo antes de un evento importante. La piel suele quedar enrojecida e inflamada tras la depilación, especialmente en el caso de la cera, así que evita depilarte antes de una boda o cualquier compromiso en el que vayas a enseñar piel. 

  • Depilarse los días previos a la menstruación o en los primeros días. Son momentos complicados para eliminar el vello, porque suele ser más dolorosa y la piel puede quedar más enrojecida y los folículos más hinchados. 

  • No leer cuidadosamente las instrucciones de uso de los aparatos y herramientas de depilación. Es sumamente importante que leas el manual de uso para que evites más de un disgusto y le saques todo el partido posible a tus elementos de depilación.


Errores al depilarse con láser


  • No buscar asesoramiento profesional. Antes de depilarnos, es imprescindible que nos asesore un profesional, que nos indicará el tipo de láser que más nos conviene según nuestro tipo de piel.

  • No elegir un centro adecuado. Es imprescindible buscar un centro que cumpla todos los requisitos sanitarios y que esté manejado por profesionales.

  • No informar acerca de la medicación que se está tomando. Hay medicamentos que pueden provocarte una reacción al exponerte al láser, así que el profesional debe saber los que estás tomando, para saber si es seguro, si debes esperar a terminar el tratamiento o si te conviene consultar con tu médico si puedes suspenderlo o cambiarlo por otro.  

  • Depilarse con la piel bronceada. El láser actúa al detectar los puntos con color, si toda la piel está morena es posible que acabemos con una quemadura. 


Tomando el sol
Si te vas a depilar con láser, evita tomar el sol antes de hacerlo


  • Aplicarse cremas o perfumes los días previos a la sesión. Estos productos pueden provocarte fotosensibilidad en la piel, por lo que deben evitarse.  

  • No rasurarse el vello previamente. Para que el láser sea realmente efectivo el pelo debe actuar sobre la raíz, por eso es recomendable afeitarse antes en lugar de extraer el vello antes de la sesión. Eso sí, hay que tener cuidado de que el pelo no esté largo, porque se reduce la eficacia y aumenta el dolor. 

  • Pensar que los sistemas de depilado láser caseros son inofensivos. Es necesario seguir las instrucciones de uso y tener mucho cuidado al utilizarlos.


Errores al depilarse con cera


  • Utilizar cera muy caliente. Además de provocar quemaduras, es un dolor añadido totalmente innecesario.

  • No renovar la cera cuando sea necesario. La cera, incluso aunque sólo la utilices tú, debe estar lo más limpia posible para mantener su efectividad y la salud de tu piel.

  • Aplicar la cera sobre la piel dañada o irritada. El calor y el tirón pueden empeorar la situación. También es aplicable a las zonas con verrugas o lunares.


Cera depilatoria


Errores al depilarse con máquina depiladora


  • No desinfectar la máquina de depilar o sus accesorios. Es necesario que estén perfectamente limpios para evitar infecciones. 

  • Utilizarla cerca del agua. Salvo que sean máquinas que se puedan usar bajo el agua, es imprescindible tener cuidado al funcionar con electricidad.


Errores al depilarse con rasuradora


  • No utilizar rasuradoras específicas para la piel femenina o tomar prestada la rasuradora a tu chico. Las maquinillas destinadas al afeitado masculino son demasiado agresivas para nosotras, además de no estar diseñadas para las zonas que solemos depilarnos nosotras.

  • Compartir maquinilla. Pueden ser la vía perfecta para contagiarte enfermedades cutáneas, no te digo más...

  • No comprar maquinillas de calidad. No es necesario que gastes mucho dinero, pero sí que busques rasuradoras de marcas conocidas y de cierta calidad. Así evitarás cortes, irritaciones extras, etc.  

  • No cambiar de maquinilla con frecuencia. Las cuchillas se van mellando con el uso y, además de dejar de rasurar bien, es más fácil cortarse con ellas. 

  • Utilizar la maquinilla en seco. Las espumas, geles y jabones específicos para el rasurado preparan la piel para un mejor apurado y para que la piel no dañe. 

  • No emplear una espuma o gel apropiado. Los productos especiales para la depilación con cuchilla facilitan el rasurado, hidratan y protegen la piel, algo que no hacen ni el jabón de manos ni el gel de ducha.

  • Apurar demasiado el rasurado. Si te excedes con la maquinilla, acabarás con la piel enrojecida e irritada, así que es mejor ser menos concienzuda en este caso.


Maquinilla de afeitar femenina


Errores al depilarse con crema


  • Usar la crema como método depilatorio habitual. Es un método perfecto para emergencias, pero no para utilizarlo con frecuencia, puesto que puede llegar a alterar el pH de la piel y a resecarla en exceso. 

  • Utilizar la crema depilatoria en el rostro. Normalmente este producto está formulado para piernas, axilas e ingles; en la cara puede provocarte todo tipo de reacciones desagradables. Si quieres depilarte el rostro con crema, hazte con un producto específico para esa zona. 

  • Excederse con la exposición. Si dejas que la crema actúe más tiempo del indicado en el envase, puedes encontrarte con la piel irritada, incluso con quemaduras. 

  • Aplicar la crema sobre heridas. Si tienes heridas en la piel, el producto puede provocarte infecciones y empeorar la zona dañada.

  • No lavarte las manos después de usarla. La crema es cáustica, por lo que puedes acabar con quemaduras en las manos si no la retiras adecuadamente. Mi consejo es que te la apliques con guantes, así evitarás problemas. 

  • No quitarte los anillos de plata. El azufre de las cremas depilatorias ataca la plata, dejándola negra. Si no quieres tener que limpiaros después de la depilación, quítatelos o utiliza guantes.


 Errores postdepilación


  • Ducharse o bañarse con agua muy caliente. La temperatura elevada te resultará incómoda sobre la piel irritada, lo mejor es ducharse con agua tibia y terminar con agua fría. Así aliviarás y tonificarás tu piel, además de cerrar los poros. 

  • No aplicarse crema hidratante. La piel necesita hidratación profunda tras la depilación, para suavizarla y regenerarla. Lo mejor: un aceite vegetal, manteca de karité o gel de áloe vera.


Crema


  • No utilizar un desinfectante suave. Así se evitan infecciones tras depilarse las axilas o las ingles. 

  • Aplicarse el autobronceador. La depilación puede eliminar capas de células muertas o deshidratar la piel de forma irregular, por lo que no es conveniente utilizar el autobronceador justo después de depilarse, ya que es fácil terminar con un muestrario de colores nada favorecedor.

  • Llevar prendas ajustadas o de tejidos ásperos. La depilación irrita la piel, así que es mejor llevar prendas suaves y más holgadas, que no rocen y la permitan respirar y regenerarse. 

  • No eliminar los restos de cera de la piel. Los trocitos de cera que se suelen quedar en la piel tras la depilación son incómodos, pueden irritar la piel y mancharte la ropa.



Espero que este post te ayude a tener una piel bonita, cuidada... y segura.




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12 abril, 2017

Cómo Aplicar (Bien) el Anticelulítico

Cuando se acerca el buen tiempo aparecen las que suelo llamar las golondrinas, que son las usuarias del gimnasio, las clientas de centros de estética y nutricionistas y las compradoras compulsivas de anticelulíticos que sólo aparecen de marzo a junio para la Operación Bikini. Ya sabes a quienes me refiero...


Aunque está claro que el gym, los tratamientos de cabina, la alimentación saludable y los anticelulíticos sólo funcionan con la constancia, lo cierto es que todavía hay quien cree ingenuamente en los milagros beauty.


Y es que sí, con disciplina y paciencia todo eso es eficaz. Incluso los anticelulíticos. Pero siempre que se elijan y se apliquen correctamente. Por eso, en este post quiero darte algunos consejos para aplicar bien el anticelulítico y que cambies la piel de naranja por la de melocotón.


Cómo aplicarse (bien) el anticelulítico


Por el principio


Lo primero que debes tener presente es que el anticelulítico por sí sólo no es suficiente para controlar la piel de naranja. Una alimentación saludable, el ejercicio físico, beber agua en cantidad suficiente, reducir la sal, eliminar los excitantes como el café o el alcohol, reducir al mínimo el estrés o no llevar tacones de forma habitual también contribuirán a controlar la celulitis.


Si tu celulitis es muy severa o te preocupa mucho, quizás debas comenzar por tratamientos como la electroestimulación, la presoterapia, la radiofrecuencia, la carboxiterapia o la mesoterapia entre otros, además de combinarlos con productos anticelulíticos. En este caso te recomiendo que acudas a un centro de medicina estética para que te diagnostiquen y te expliquen qué tratamientos son los más apropiados para tu problema.


La constancia


Ten en cuenta que un anticelulítico es como tu crema facial, debes aplicarlo constantemente para que funcione. Si quieres una piel hidratada, debes aplicarte crema a diario, si quieres mantener la celulitis a raya, tienes que utilizar tu anticelulítico también todos los días. La celulitis se trata, no se cura.


La constancia es imprescindible. Si quieres que el producto funcione, debes aplicarlo todos los días, porque desde el estante del baño no es efectivo, palabra.


Chica en la playa sin celulitis
Si quieres una piel sin celulitis, la constancia es imprescindible


La elección


Elige un anticelulítico de buena calidad y apropiado para tus necesidades. Pide consejo a tu médico estético, farmacéutico o profesional de la estética, según el caso. Hay productos que por su características necesitan asesoría, no que nos los despachen. Y eso no significa que tengas que invertir mucho dinero, sino que lo inviertas bien.


Te aconsejo que el producto también tenga propiedades reafirmantes, porque si realmente funciona como anticelulítico tienes todas las papeletas para el descolgamiento. Esto es imprescindible si tienes más de 40 o si estás haciendo dieta al mismo tiempo que te aplicas el tratamiento.


Si el producto promete un efecto drenante, piensa que eliminarás líquidos y por tanto volumen, pero volverás a recuperarlo apenas dejes de aplicártelo. Lo que realmente necesitas es una reducción de grasa y toxinas, no sólo de agua. 


Las instrucciones


Lee siempre las instrucciones del envase, así sabrás las recomendaciones de uso, las contraindicaciones, etc. 


Las contraindicaciones 


Si estás embarazada, consulta si puedes utilizar el producto. Hay componentes como la cafeína, el retinol, la centella asiática, el ácido salicílico, el gingko biloba o la hiedra que están contraindicados durante la gestación. Aunque se apliquen de forma tópica, pueden ser perjudiciales, así que es imprescindible evitarlos. 


La aplicación


Exfolia tu piel semanalmente. Es la mejor manera de eliminar las células muertas y así permitir que los principios activos del producto penetren en la piel sin trabas.


Exfoliante


Los anticelulíticos pueden resecar la piel, así que no deberías olvidar la crema hidratante. Lo ideal sería aplicarla en momentos distintos del día. Si no tienes tiempo para ello, primero debería ir la hidratante y luego el anticelulítico, dejando pasar unos minutos entre una y otra.


Aplícate el anticelulítico siempre con las piel limpia y seca, preferentemente después de la ducha. El calor y el vapor abrirán los poros y se absorberá más y mejor. 


Si quieres que el producto funcione no te puedes olvidar del masaje, porque moviliza los tejidos y el sistema linfático, aumenta su temperatura, incrementa la vascularización, drena y descongestiona. Este debe ser siempre ascendente, desde los tobillos a las caderas. Hay quien aconseja movimientos circulares y quien recomienda amasar la piel para hacer penetrar el anticelulítico o incluso masajear con los nudillos. Personalmente consulto las instrucciones o pido consejo a la farmacéutica especializada es cosmética.


El masaje debe ser firme, aunque sin desplazar demasiado la piel, puesto que puedes provocar flacidez y descolgamiento.


Aplica el producto sólo en las zonas para las que esté indicado, porque no funcionará en el resto, incluso puede perjudicarte.


El momento ideal


En cuanto al momento del día, hay cierta controversia en cuanto a si se debe hacer por la mañana, por la noche o en ambos. Si el producto está formulado específicamente para el día o para la noche, no debería haber ninguna duda. Si se indica para día y noche, la cosa puede tener su aquél, puesto que hay quien piensa que con una vez al día es suficiente (yo entre ellas) y que esa duplicidad es sólo una justificación para vender más; aunque quizás en casos muy rebeldes sí sea conveniente. Pero el gran dilema es cuando es para mañana y/o noche. ¿Qué hacer entonces? Hay quien afirma que es mejor usarlo durante la noche, porque se estimula la microcirculación y la eliminación de toxinas. Y, por el contrario, hay quien defiende que es mejor durante el día, puesto que el movimiento activa los componentes del producto volviéndolo más eficaz, y personalmente así lo creo. 


En cuanto a si utilizarlo cuando se hace deporte hay varias opiniones: después, antes y en ambos casos. Unos defienden que al aplicarlo después, se aprovecha que el cuerpo está caliente, con la circulación activa, los poros dilatados y se ha puesto en marcha la quema de grasas en el organismo, así que el anticelulítico aprovecha todo estos para ser más eficaz. Esto podría ser interesante, (especialmente en el caso en el que se haga ejercicio muy intenso), aunque tengo mis dudas, puesto que tras los estiramientos y la ducha la temperatura y la circulación se estabilizan. Otros, como yo misma, creemos que es mejor aplicarlo antes, porque el movimiento activa los componentes del producto y penetra poco a poco en la piel a medida que la temperatura y la circulación aumentan. En cuanto al antes y al después, podría parecer la opción ideal, aunque si se aplica antes y ha penetrado en profundidad en la piel no debería hacer falta reaplicar de nuevo. 


Aplicándose anticelulítico en las piernas


Y más...


No te asustes si notas frío, calor o cierto picor en la piel, siempre que este sea leve y remita a los pocos minutos. Muchos de los principios activos de los anticelulíticos pueden provocar este tipo de efectos. Si no se pasan o son excesivos, lávate bien la piel y consulta con un especialista,


Lávate siempre las manos después de cada aplicación.


Si puedes dormir con las piernas ligeramente elevadas, mejorarás la circulación y por tanto tu celulitis. Ten presente que los problemas circulatorios influyen en tu problema. Eso sí, siempre que no tengas ninguna enfermedad que lo desaconseje. Ante la duda, consulta con tu médico. 





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05 abril, 2017

Consejos para Hacer la Infusión Perfecta

Disfrutar de una buena infusión es todo un placer, además de ser muy saludable. Y es que tienes infusiones para todos los gustos y todas las necesidades: té de diferentes variedades, manzanilla, tila, menta, melisa, salvia, hinojo, anís, hibisco, escaramujo, bayas...


Tanto en caliente como en frío son deliciosas y reconfortantes, además de tener otras propiedades según la variedad: relajantes, diuréticas, antioxidantes, digestivas, carminativas, etc.


Pero para apreciar las infusiones en su mejor versión es necesario tener en cuenta algunas recomendaciones, como las siguientes:


Consejos para hacer la infusión perfecta


El agua


El agua es una parte importante de la infusión, por lo que debe ser de calidad, preferentemente purificada o filtrada. El exceso de minerales e impurezas puede cambiar el sabor y aumentar la astringencia de algunas infusiones.


A la hora de calentar el agua, hazlo mejor en la cocina con un cazo o tetera o con un hervidor eléctrico. Con el microondas es más difícil controlar la temperatura tanto del agua como de la taza.


Recuerda que el agua se vierte sobre la infusión, tanto si es en hojas o en bolsita, no al contrario. 


Las herramientas


A la hora de degustar las infusiones son mejores las tazas que los vasos. Y si se trata de té, mejor que sean de porcelana o cerámica. Según el material del que esté hecho el recipiente en que se degusta la infusión, el calor se disipa de una forma más lenta o más rápida. Lo menos recomendable: el plástico y el aluminio.


Si vas a hacer té para varias personas o vas a tomar tú varias tazas, hazlo en una tetera, en lugar de en tazas individuales.


Procura calentar con un poco de agua caliente la tetera o la taza, así la diferencia de temperatura entre el recipiente y el agua caliente no será tanta y se beneficiará tanto el propio recipiente como la infusión. Con que pongas un poco y la hagas pasar por todo el interior es suficiente.


Para medir las infusiones necesitarás una cuchara de té o una cuchara de postre. Incluso una sopera si quieres una infusión más intensa. Aunque en cualquier caso deberías seguir las instrucciones que vengan en el envase o que te facilite el proveedor de tus infusiones. 


Si utilizas filtros en lugar de bolsitas, cuando más grandes sean estos, mejor, porque así más cantidad de hojas estarán en contacto con el agua y mejor infusionarán.  


Taza con infusión


La tapa de la taza es opcional, porque no tiene mayor finalidad que la de concentrar los aromas y poderlos disfrutar de una forma más intensa al comenzar a tomar la infusión. 


En caso de que no utilices bolsita, necesitarás un colador para infusiones.


La infusión


Te aconsejo que elijas infusiones de calidad, así podrás apreciar todo su sabor y aroma.


Cuanto más grandes estén cortadas las hojas o las flores, más cantidad de ellas tendrán que estar en contacto con el agua para obtener todas sus propiedades. Eso sí, conseguirás un sabor y aromas más intensos y auténticos.


Cuanto más fina sea la presentación de las hojas y flores, menos cantidad necesitarás para que se haga la infusión, pero la manipulación hará que tengan menos sabor, color y aroma. Te aconsejo que evites las que se presenten tan finas que casi sean polvo, porque algunas marcas comercializan los restos de las hojas de menor calidad envasándolos en bolsitas a precio de infusiones de calidad.


Infusión


Las infusiones no tienen fecha de caducidad, pero si de consumo preferente. A partir de ese momento comenzarán a perder cualidades organolépticas, perdiendo color, sabor y aroma.


Procura guardar las infusiones en un lugar fresco, seco y al resguardo de la luz, mejor en recipientes herméticos.


La cantidad


Lo habitual es utilizar entre 2 y 4 gr., dependiendo del tipo de infusión y de lo intensa que prefieras tomártela.


Si utilizas una cuchara especial para infusiones no tendrás más que llenarla y apretar las hojas o flores más o menos, para conseguir que sea más fuerte o más suave.


Si haces la infusión en tetera, no te olvides de añadir una medida más. Cuando se hacen en recipientes grandes, la infusión se diluye más que si se hace en taza, así que añadir un poco más es la mejor forma de garantizar una buena intensidad. 


Tetera


La temperatura


Debes retirar el agua antes de que rompa a hervir o justo cuando comience a hacerlo. En cualquier caso, no debería superar los 95º C. Cada infusión necesita una temperatura concreta para conseguir su punto perfecto.


Eso sí, nunca debes hervir la infusión, porque desvirtuarás totalmente el sabor.


Si no puedes medir la temperatura fácilmente, puedes contar con que el agua se enfría a una media de 5ºC por cada minuto que pase (destapada), desde el momento en el que entre en ebullición.


La exposición


Cada infusión necesita un tiempo de reposo para conseguir apreciar todo su color, aroma y sabor, sin queden demasiado suaves o tan intensas que se desvirtúen.


A continuación encontrarás una tabla orientativa de tiempos y temperaturas, aunque según la intensidad que quieras tendrás que reducir o aumentar el tiempo de reposo.


Temperaturas y tiempos para las infusiones


Cómo degustarla


Procura tomar las infusiones con tiempo, apreciando  todas sus cualidades, especialmente su sabor y olor.


Los puristas recomiendan degustarlas sin endulzar, aunque cada uno es libre de hacer lo que prefiera. Si vas a darle un punto dulce, te recomiendo el azúcar integral de caña o la miel. Los edulcorantes artificiales y la stevia pueden desvirtuar más el sabor.


Té con limón


Lo ideal es tomarla a pequeños sorbos, dejando que pase por toda la boca a fin de apreciar su sabor. 


Si te gusta añadirle leche a tus infusiones, recuerda que las de cítricos, frutas del bosque e hibisco tienen un punto ácido, por lo que se cortan con ella y acaban teniendo mal sabor y mal aspecto.


El limón puede cambiar totalmente el sabor de muchas infusiones. Si estas son de mala calidad o están mal infusionadas, quizás sí sea una buena idea para hacerlas más bebibles. 


Si aprietas la bolsita con la cucharilla o la introduces y sacas repetidamente, aparte de ser un gesto poco afortunado, conseguirás que la infusión esté demasiado intensa. Si no es lo que quieres, deberías evitarlo.


¿Nos tomamos una infusión? Venga, te invito...




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29 marzo, 2017

26 Tips para Elegir los Zapatos Perfectos

Caminar descalzo es todo un placer. Tener los pies en contacto directo con la arena de la playa, con la hierba o con una mullida alfombra es una experiencia de lo más gratificante, de eso no hay duda. Sólo hay algo que se le puede aproximar: caminar con unos zapatos preciosos, duraderos... y muy cómodos. 


Y mira que es difícil encontrar un calzado que cumpla esas tres condiciones. Para ayudarte a conseguirlo, a continuación te doy 26 tips para elegir los zapatos perfectos


26 tips para elegir los zapatos perfectos


1.- Tu pie tiene unas características concretas, así que debes respetarlas a la hora de comprar tus zapatos. Debes tener siempre presente que el zapato se debe adaptar a tu pie, no al contrario.


2.- Ten en cuenta el uso que le vas a dar al calzado. Por ejemplo, no es lo mismo comprar unas zapatillas de deporte para hacer ejercicio de alto impacto, que para caminar. Y tampoco lo es elegir unos zapatos para trabajar todo el día de pie, que hacerlo para un evento en el que se va a pasar la mayor parte del tiempo sentado.


3.- También debes contar con la época del año en que vas a utilizar los zapatos. En invierno conviene que sean calentitos, cerrados y con materiales más recios, además de contar con que los llevarás siempre con medias o calcetines. En verano es importante que sean frescos, con materiales ligeros y muy transpirables.


4.- Fíjate siempre en el largo del zapato, pero también en el ancho. Si los zapatos te sirven en cuanto a longitud, pero no lo hacen en anchura, acabarás con un tremendo dolor de pies a corto plazo... y con problemas podológicos a medio y largo plazo como los juanetes y el pie en garra.


5.- El zapato debe permitirte mover los dedos con libertad en su interior. Si te aprietan o hay demasiado espacio, no es de tu talla. 


6.- Elige la talla correcta de zapato. Para hacerlo, al menos de forma aproximada, debes medir tu pie tanto en su largo como en su ancho. Para calcular el largo, primero debes poner una hoja de papel sobre el suelo, luego coloca los pies con los talones juntos y pegando a una pared. Si vas a llevar calcetines, mídete los pies con ellos. A continuación dibuja la silueta de los pies. Traza una línea desde el final de los dedos pulgares y mide la distancia desde el final del talón hasta esa línea. Añade a esa medida entre 0,5 y 0,7 cm. para simular la extensión del pie en movimiento, será mayor o menor dependiendo de si vas a utilizar el calzado para hacer ejercicio o para caminar, porque si hay más actividad el pie se expandirá más. Luego multiplica esa medida por 1,5 y tendrás la talla de tu zapato. Te pongo un ejemplo con mi propio caso: al hacer la medición obtengo 24 cm.; le añado 0,5 cm. para unos zapatos de vestir, así que me da una longitud de 24,5 cm.; lo multiplico por 1,5 y consigo mi talla: 36,75, es decir una 37.


7.- Debes tener en cuenta que, como en el caso de la ropa, cada firma entiende las tallas de zapato de una forma. Y no estoy hablando de comparar el tallaje europeo del americano, sino de que las medidas no son siempre iguales para misma talla. Si te pruebas el que se teóricamente tu número y no te encaja bien, pide una talla mayor o menor, lo importante es tu comodidad no tu talla oficial.


Zapatos de hombre y mujer


8.- Y, ojo, en algunos casos los pies tiene diferente largo, en algunos casos se llega a necesitar una talla diferente para cada pie. 


9.- Otro punto que debes tener presente es que el pie cambia y puede variar de talla por la edad, el embarazo o el cambio de peso corporal.


10.- No compres pensando en que el calzado ya cederá, porque es un error. Aunque hay formas de agrandar un zapato, lo cierto es que en el proceso puedes dañarlo y deformarlo. Además, es más fácil comprarlo de tu talla desde el principio.


11.- Un zapato bien ajustado te garantizará la comodidad y la salud de tus pies. Tanto si es muy grande como si es muy pequeño te podrá provocar rozaduras, heridas y problemas podológicos de todo tipo. 


12.- El material con el que estén fabricados los zapatos debe ser de calidad, para que sean duraderos, confortables y seguros para tus pies. Esto no significa que tengas que gastar mucho dinero, porque tienes buen calzado a precios muy razonables en zapaterías en las que venden muestrarios o en outlets.


13.- El material más conveniente es el cuero, tanto para el zapato como para la suela. Si tus convicciones te impiden llevar puesto nada de procedencia animal, también tienes a tu disposición materiales sintéticos o de origen vegetal de buena calidad. 


Zapatillas deportivas


14.- Valora el material del calzado a la hora de mantenerlo. Si es muy delicado, tendrás que invertir esfuerzo, tiempo y dinero en cuidarlo, así que no será muy adecuado para un uso frecuente. 


15.- Fíjate en la costuras del zapato. Deben ser regulares y firmes en toda su extensión. Así te asegurarás que serán resistentes, además de que es una muestra de la calidad de la confección.


16.- Revisa cuidadosamente el interior del calzado. Pasa el dedo por su interior para detectar zonas rugosas y otras irregularidades que puedan acabar rozándote el pie. 


17.- También deberías comprobar la plantilla interior. Debe estar bien asentada, no debe tener arrugas, no ser muy deslizante y, a ser posible, que sea un material cómodo y transpirable.


18.- Procura que las suelas sean antideslizantes, para evitar sustos a la hora de caminar. Si el calzado es perfecto, pero las suelas resbalan mucho, no te preocupes, hay métodos sencillos para remediarlo.


19.- La parte delantera debe ser flexible para permitir el movimiento del pie. Si es muy rígido, como en el caso de las plataformas, el pie se resentirá.


20.- El calzado debe sujetar bien el pie. Muchas caídas y torceduras tienen su origen en zapatos en los que el pie no está bien asegurado. Eso no implica que el zapato deba ser muy cerrado o muy rígido, pero sí que el pie no se mueva. Piensa en la cantidad de cosas que haces al cabo del día sobre tus zapatos: andar, correr, subir y bajar escaleras, tomar el transporte público, conducir...


Mocasines


21.- Los expertos recomiendan un tacón de entre 2,5 y 4 cm. y a ser posible ancho. No voy a decirte que no utilices taconazos, porque soy la primera que lo hago, aunque es importante hacerlo con cabeza. Alterna tacones altos con otros más cómodos, así tus pies descansarán. 



Zapatos de tacón


22.- Pruébate los zapatos por la tarde, para que los pies estén más hinchados, puesto que cuando te los pongas tendrán que serte confortables a lo largo de todo el día, no sólo cuando te levantes por la mañana con los pies descansados y deshinchados.


23.- Llévate los calcetines o medias con los que vayas a llevar el calzado a la hora de probártelo. Así te garantizarás que la medida es la correcta para las mismas condiciones con las que te los vayas a poner. Si los vas a vestir con los pies desnudos, te aconsejo que te lleves unas bolsas de plástico fino o que las pidas en la zapatería, por higiene.


24.- Cuando te pruebes los zapatos muévete un rato con ellos por la tienda. Levántate, agáchate, ponte de puntillas, camina, quédate unos instantes de pie, en resumidas cuentas haz los movimientos que harás cuando los lleves puestos en la calle.


25.- Compra con tiempo. No vayas deprisa y corriendo a comprar zapatos, porque es fácil que te equivoques.


26.- Y, por supuesto, después de seguir estas recomendaciones falta solo una: que los zapatos tengan un buen diseño.


Con estos tips quizás Cenicienta no habría elegido los zapatitos de cristal ;)




Nota: estos consejos no pretenden sustituir a los especialistas, su única misión es orientar recogiendo las recomendaciones de los profesionales y utilizando el sentido común. En caso de duda, especialmente si tienes algún problema o enfermedad en tus pies, consulta siempre con tu médico o tu podólogo.




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La primera vez que apareció el post 26 Tips para  Elegir los Zapatos Perfectos fue en el blog de La Meiga y Su Caldero.


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