10 abril, 2019

Cómo Elegir el Sujetador Deportivo Perfecto

Me apena que todavía haya mujeres que hacen deporte, tanto en el exterior como en el gimnasio, llevando sujetadores que no son apropiados para hacer ejercicio. Y, para más inri, suelen usar los sostenes más viejos y deformados que tienen en su cajón, porque parece que como sólo lo van a llevar puesto un rato no importa y así aprovechan los que están a punto de terminar en la basura. Pero ese descuido o ahorro mal entendido es un tremendo error, porque el pecho sufre (mucho) al hacer deporte si no se usa una ropa interior apropiada, especialmente si se tiene una talla grande. Entre otras cosas puede contribuir a que se caiga, puede implicar dolores de espalda innecesarios, lesiones, rozaduras y molestias, etc.


Como en el caso de las zapatillas, el sujetador deportivo debe ser adecuado, cómodo y seguro, más que bonito o cool. Para ayudarte a escoger el sujetador deportivo perfecto para ti y cuidarlo lo mejor posible, a continuación encontrarás algunos consejos básicos. No te los pierdas. 


Cómo elegir el sujetador deportivo perfecto


Qué importa a la hora de elegirlo


En líneas generales, hay tres condiciones que definirán el tipo de sujetador deportivo que necesitas:


  • Tu propia fisionomía: talla, edad, estado de salud...


  • El tipo de actividad que vas a realizar con él: si tu pecho va a sufrir impacto o no, si necesitas mucha movilidad...


  • Tus preferencias personales en cuanto a: tejido, diseño, si tiene relleno o no, tipo de cierre...


Qué tener en cuenta 


Tipos


Puedes encontrar cuatro tipos de sujetador deportivo:


En copa


Son los que encapsulan del pecho en copas integradas en la prenda.


Compresión


Los que sujetan el pecho comprimiéndolo con firmeza, pero permitiendo la movilidad del resto del cuerpo. Aunque, ojo, que compriman no debe significar que opriman en exceso, sino que las mamas estén bien sujetas y posicionadas durante el ejercicio.


Combinados copa+compresión


Son los que comprimen el pecho, pero tienen dos copas separadas que encapsulan cada seno, además de ceñirlo.


Con protección


Estos sostenes tienen unas protecciones extraíbles que protegen el pecho durante los deportes de contacto como el boxeo. 


Mujeres practicando ejercicio en el gym


Talla


Para escoger la talla con acierto debes fijarte en el contorno y la copa. El contorno es la medida en cm. de la zona que va del pecho a la espalda, de ahí vienen las medidas estándar (85, 90, 95, 100...). Para calcular esta medida, pasa la cinta métrica justo por debajo del pecho (sin sujetador), desde la espalda hasta el centro del esternon, procurando que esté ajustada y recta respecto al suelo.


La copa es el tamaño de la mama y que se expresa con las letras del abecedario, desde la A (la más pequeña), en adelante, normalmente hasta la E. Para las copas pequeñas (A y B), serán más adecuados los sujetadores de compresión. Para las copas más grandes (desde la C en adelante) lo ideal son los de copa o las que combinan compresión y copa. Para medirla, pon la cinta métrica en la espalda y llévala a la zona más alta del pecho, teniendo en cuenta que quede ajustada (pero no apretada) y paralela al suelo. Ahora sólo tendrás que calcular la copa teniendo en cuenta tanto la medida del contorno como la que has obtenido al medir la parte más prominente del pecho del siguiente modo:



Diferencia de 2,5 cm. Copa A
Diferencia de 5,0 cm. Copa B
Diferencia de 7,5 cm. Copa C
Diferencia de 10  cm. Copa D



Es decir, decir que tienes 95 de sujetador no ofrece toda la información necesaria para acertar con la talla que necesitas, puesto que faltaría la copa que te corresponde, aunque es muy habitual buscarlo únicamente por la talla de contorno.


Evita los sujetadores que indican su talla con denominaciones del tipo S, M, L, XL..., puesto que son muy genéricos y no suelen adaptarse a la mayoría de las fisionomías, precisamente por esta forma tan universal de tallar las prendas. En el caso de la ropa exterior no importa demasiado, puesto que no se necesita un ajuste perfecto, pero en el caso de la lencería deportiva sí que es vital.


Y si cambias de talla por haber subido o bajado de peso, cambia del sostén sin pensártelo dos veces. 


Material


Éste debe permitir la transpiración, puesto que lo vas a utilizar durante la actividad física. Que seque enseguida, así evitarás la humedad en la zona del pecho durante y tras terminar la actividad física. Y, además, es una forma de evitar que el tejido se estropee y adquiera mal olor si necesita mucho tiempo para secarse en el tendedero.


Sujetador deportivo tipo top con otra equipación


Y, además del sudor, el tejido debe permitir una buena evacuación del calor corporal.


Los mejores materiales son los técnicos, que son combinaciones de materiales como el spandex, el nylon, el eslastán, el poliéster o el algodón. 


Diseño


Un sujetador deportivo debe estar diseñado para realizar una actividad física con él, lo que implica una mejor sujeción (sobre todo en actividades de impacto), que las tiras sean más gruesas (incluida la inferior), que el pecho esté separado, que no tenga aro (y si lo tiene que sea de plástico, no de metal), que no tenga costuras y elementos que puedan rozar en la piel con los movimiento repetitivos, que los cierres no estén en contacto directo con la piel...


Mujer levantando peso en el gym


Encontrarás sujetadores con y sin relleno. Los que tienen relleno evitan que se transparente el pezón, además de aumentar visualmente el tamaño del pecho y mejorar su forma; pero tienen el inconveniente de que el relleno se moja con el sudor y se seca con cierta dificultad. Los que no llevan relleno son más cómodos, aunque pueden ser más indiscreto. La elección es tuya.


Procura que las tiras sean ajustables (tanto las de los hombros como la banda de ajuste inferior), porque así podrás adaptarlas a tu fisionomía. Además, ten en cuenta que es habitual que tengamos una mama más grande que otra o que tengamos cierta diferencia entre los hombros, por lo que necesitas poder adaptarlas a esas peculiaridades para que te sientas equilibrada a la hora de entrenar y de moverte.


Sujeción


El nivel de sujeción deberás escogerlo según sea la actividad que vas a realizar con él.


Para las que no requieren apenas impacto como el yoga, el pilates, el remo, la escalada o el entrenamiento con pesas, lo ideal es un sostén con sujeción de ligera a media.


Para las que implican un impacto medio como montar en bicicleta, esquiar o caminar, necesitarás uno con sujeción media.


Y si lo tuyo es el ejercicio más intenso con impacto, como el running, el bodycombat o el baloncesto, necesitarás uno con una sujeción alta.


Mujer saltando


Para las actividades en las que puedes sufrir golpes en el pecho, como el rugby y otros deportes de contacto como el boxeo, busca sostenes especiales que protegen esta zona tan delicada en caso de ser golpeada.


El probador, tu mejor amigo


Si te pruebas un sostén normal antes de comprarlo... ¿por qué no hacerlo cuando se trata de uno destinado al deporte? Así que hay que probárselo sí o sí, y no hacerlo de cualquier manera.


Lo primero que tienes que comprobar es si te resulta confortable. Aunque los sujetadores deportivos sujetan y comprimen más que los de diario, debes sentirte cómoda desde el principio.


Verifica que no hay zonas que te molesten o te rocen como las costuras, los cierres o las tiras en los hombros y la espalda.


Mujer de espaldas con un sujetador deportivo negro estirando los tríceps


Comprueba que el pecho no rebosa por los lados o en la parte superior, porque eso implica que la copa es pequeña. Y si las copas quedan arrugadas, significa que la copa es demasiado grande.


La zona entre ambas mamas debe estar separada y la tira que las une debe estar en contacto con la piel.


Las tiras no deben hundirse en la piel de tus hombros. Si lo hacen, probablemente no sostienen bien el pecho. La banda que va a la espalda no debe quedar ni muy alta ni muy baja respecto a la línea en la que está el pecho, porque a la larga implicará una mala sujeción y molestias mientras lo llevas puesto.


Termina moviéndote. Estírate, levanta los brazos, gira la espalda, salta... en resumidas cuentas, haz algunos de los movimientos que harás cuando lo lleves puesto.


Mujer con un sujetador deporitvo blanco tipo top practicando yoga


Cómo lavarlo

Éstas son las recomendaciones que te ayudarán a cuidar tu sostén deportivo para que te dure en perfectas condiciones más tiempo:


  • No esperes demasiado tiempo desde que te lo quites hasta que lo laves, para que la humedad y el mal olor no se instalen en el interior de las fibras.

  • Evita dejar la ropa deportiva dentro de la bolsa durante horas y horas antes de lavarla por el mismo motivo.

  • Si prevés que vas a tardar mucho en llegar a casa para lavar tu sujetador debidamente, enjuágalo con agua corriente y jabón (si es neutro) en el vestuario, escúrrelo bien y ponlo en una bolsa; así evitarás que las bacterias proliferen. 


  • Lávalo siempre con programas con agua fría, aunque lo ideal es hacerlo a mano.

  • Emplea jabones neutros para su lavado. 

  • Nunca uses suavizantes ni lejías, porque estropearán el tejido enseguida, además de reducir su capacidad de transpirar, evacuar el calor y secarse rápidamente. 

  • Usa productos que eliminen el olor y las bacterias como complemento al lavado.

  • Si lavas en lavadora, procura cerrar los corchetes y cierres antes, de ese modo no se engancharán en el propio sostén o en otras prendas que hayas puesto en el tambor.

  • Procura utilizar bolsas para lencería si vas a lavarlo a máquina.  

  • Evita los centrifugados muy enérgicos, porque el tejido se estropeará más y más rápido.

  • No lo seques en secadora, puesto que los tejidos técnicos se dañan en ella. 


  • No lo planches. Aunque no creo que a nadie se le ocurra planchar la ropa interior...


  • Nunca lo laves en seco.


Y dile adiós cuando sea necesario


Un sujetador deportivo al que se le hayan dado de sí las tiras de los hombros o la banda inferior, que tenga la tela deformada o gastada, que se te haya quedado muy pequeño o muy grande o que tenga los cierres o corchetes estropeados debe ser sustituido sin demora. Si quieres que te proteja y no te acarree problemas, no le tomes demasiado cariño.


Espero haberte ayudado a elegir el mejor sujetador deportivo. Ahora ya sólo me queda desearte un feliz entrenamiento...



 
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03 abril, 2019

Una Rutina Nocturna de Belleza de "10"

Cuidarse requiere tiempo y esfuerzo, no nos vamos a engañar a estas alturas. Tener una piel bonita, un pelo lustroso o unas manos suaves no es algo que sucede por arte de magia. Y tampoco se consigue aplicándose una crema o un sérum de vez en cuando, esperando que los cosméticos hagan efecto desde el armario del baño.


De hecho, para cuidarse realmente no hay nada como seguir una estricta rutina de belleza. Y si es importante hacerlo cuando te levantes por la mañana, más aún es seguir esos buenos hábitos de belleza por la noche. El cuerpo aprovecha el sueño para repararse y regenerarse, así que es el momento perfecto para utilizar productos que refuercen esos procesos naturales.


Para que te hagas una idea de lo que sería una rutina nocturna de belleza de "10", a continuación encontrarás los pasos que podrían integrarla. Comprobarás que son muchos, porque he querido reflejarlos todos, aunque puedes simplificarlos tanto como desees, pero he señalado con una estrella (🌟) los que deberían ser imprescindibles.


¿Preparada para cuidarte?



Una rutina facial nocturna de "10"

 
Cepíllate el pelo 🌟


Al cepillarlo eliminarás el polvo, la suciedad y los restos de productos de styling que hayan ido acumulándose en el cabello a lo largo del día.


Recoge tu cabello


Aparta tu pelo de la cara para poder limpiar y tratar tu rostro. Si lo tienes largo, puedes aprovechar este momento para hacerte una trenza o una coleta suelta para irte a dormir.



Trenza


Aplícate productos de cuidado nocturno para el pelo


Si darle un plus de cuidado a tu cabello, aplícate alguno de los productos que están formulados para actuar durante el sueño. No engrasan ni ensucian el pelo y te levantarás con él mucho más bonito y fuerte. Eso sí, aplícalos en medios y puntas únicamente y en una pequeña cantidad. 


Desmaquíllate 🌟


Si te has maquillado, desmaquíllate cuidadosamente. En caso de que hayas utilizado productos waterproof, usa un desmaquillante bifásico para retirarlos. Para eliminar el maquillaje no resistente al agua, utiliza un producto adecuado para tu tipo de piel y tus preferencias personales. 


Límpiate el rostro 🌟


Tanto después de desmaquillarte como si has llevado la cara lavada todo el día, debes limpiarte el rostro. En el caso de que te hayas desmaquillado, así retirarás toda la grasa y posibles restos de maquillaje que hayan podido quedar en tu piel. Si no te has maquillado, con la limpieza eliminarás la suciedad, las impurezas, la contaminación y la grasa que haya generado tu piel a lo largo del día. Este paso es imprescindible.


El paso de desmaquillar y limpiar lo puedes hacer siguiendo el ritual de la doble limpieza de las coreanas, con un primer producto con base de aceite y un segundo con base de agua.



Chica con el rostro en el agua rodeada de cítricos


Tónico 🌟


Utiliza un tónico para equilibrar el pH de la piel (se pierde al desmaquillarla y limpiarla), refrescarla y prepararla para los siguientes paso de tu rutina facial. Aplícalo mediante toquecitos y ayudándote de un disco de algodón.


Esencia


Las esencias o lociones de belleza sirven para hidratar (mucho), regenerar y reparar la piel y para que ésta esté más receptiva a los productos que vayas a aplicar después. No las confundas con un sérum, porque no lo son en absoluto. Pon unas pocas gotas en las palmas de las manos, repártelas en ellas y luego aplícalas presionando con cuidado sobre la cara y luego termina dando toquecitos con los dedos, nunca arrastrando o masajeando.


Contorno de ojos 🌟


Hay quien recomienda ponerse el contorno de ojos antes de la crema o al final de la rutina facial, pero personalmente prefiero aplicarlo antes de estos productos, porque como es una zona muy delicada, el hecho de poner el contorno antes la protege de los productos más potentes que voy a utilizar después y que pueden terminar entrando en contacto con ella. Es una forma de crear una barrera para el contorno de ojos, en resumidas cuentas.



Contorno de ojos


Sérum 🌟


El sérum es un concentrado de principios activos que potencia la crema que vayas a poner después. Debes escoger el sérum que mejor se adapte a las necesidades concretas de tu piel: firmeza, luminosidad, hidratación, manchas... Eso sí, ten en cuenta que el sérum no sustituye a la crema. Utiliza una pequeña cantidad y no lo trabajes demasiado. Déjalo actuar 1-2 minutos antes de ponerte la crema para que se absorba bien.


Ampolla facial


Las ampollas faciales son tratamientos intensivos que aportan diferentes beneficios como el incremento de la luminosidad, la hidratación, la vitalidad o el efecto tensor. Se aplican mañana y noche. Debes ponértelas después del tónico y puedes prescindir del sérum si lo deseas, aunque siempre debes acompañarlas de tu crema hidratante después.


No te olvides de que tanto las ampollas como el resto de productos (menos el contorno de ojos, claro) se aplican sobre el rostro, el cuello y el escote.


Crema 🌟


Ahora es el  momento de aplicarte una crema hidratante y/o de tratamiento específico. La crema sí puedes trabajarla más que el sérum, así que aprovecha para darte un agradable masaje en el rostro para conseguir que penetre mejor en la piel.



Cremas y lociones faciales


Mascarilla de noche


Las mascarillas faciales para la noche son productos que te aplicas como una crema y que dejas actuar durante el sueño. Son más potentes que una crema hidratante normal y aprovechan la noche para regenerar, nutrir y humectar la piel. Debes aplicártela sobre la piel limpia, así que en este caso prescinde de sérum.


Cuidado de pestañas


Si quieres cuidar tus pestañas, puedes aplicarte un tratamiento para hidratarlas, nutrirlas o hacerlas crecer. Puedes recurrir al aceite de ricino, al de oliva o a productos comerciales, lo que prefieras. 


Crema de pies 🌟


Utiliza una crema o gel hidratante para cuidar tus pies a diario. Y si has caminado, bailado toda la noche o hace mucho calor, puedes cambiar la hidratante por gel descongestionante para refrescarlos y calmarlos. A mí me encanta masajearlos con manteca de karité y aceite de semillas de uva, aunque cualquier crema, manteca o aceite vegetal puede servirte. Y un consejo plus: ponte unos calcetines para que se potencie el efecto hidratante... y para que no se manchen tus sábanas.



Manos y pies cuidados


Crema de manos 🌟


Antes de apagar la luz, aplícate una crema de manos para hidratarlas y nutrirlas. Como durante el sueño no vas a tocar nada, es el momento para utilizar una buena cantidad y masajear manos, dedos y uñas de forma minuciosa.


Si esta rutina nocturna te da pereza, ¿por qué no aprovechas ese rato que dedicas a ver una serie o mientras charlas por teléfono (con un manos libres, claro) al final de la jornada para cuidarte? Tómate los minutos de tu rutina facial como algo placentero, un momento dedicado a ti, no como una obligación... y disfrútalo.





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27 marzo, 2019

Beneficios del Aceite de Semillas de Uva como Cosmético

Me encantan los aceites vegetales, tanto para cocinar como para usarlos en la piel o el cabello. Son productos naturales, en la mayor parte de los casos asequibles, y que tienen propiedades realmente interesantes. De hecho, los aceites no son un invento actual, sino que se han utilizado en todas las culturas a lo largo de los siglos, así que por algo será.


Ya te he hablado del aceite de sésamo, de aguacate, de albaricoque y de sus usos y beneficios para tu belleza. En este caso quiero que conozcas uno de mis favoritos: el aceite de semillas de uva, sus beneficios y sus usos.


Beneficios del aceite de semillas de uva como cosmético


Qué es el aceite de semillas de uva


Se trata de un aceite que se obtiene al presionar o triturar las semillas de las uvas y que es muy completo. Se emplea en la cocina y en dietética por sus múltiples beneficios, pero también es muy apreciado en el cuidado facial, corporal e incluso capilar.


Cuál es el mejor


El mejor aceite de semillas de uva es el que se ha obtenido en frío, por presión o mediante el triturado de las semillas, en frío. De esa forma el aceite mantendrá todas sus propiedades, porque si se centrifuga o se extrae de forma química los pierde en cierta medida. Este aceite no es nada caro y lo puedes encontrar fácilmente en herbolarios, parafarmacias y tiendas (on-line y físicas) en las que vendan productos para elaborar cosméticos, así que es mejor buscar uno de calidad.


Aceite de semillas de uva


Propiedades


El aceite de semillas de uva contiene vitaminas como la E (antioxidante) o la K (calma las pieles sensibles, atópicas y con tendencia a las rojeces), ácidos oleico y linoleico (nutrición e hidratación). fenoles (tonifican y tersan la piel), polifenoles y flavonoides (combaten los radicales libres) y ácidos de frutas (exfoliantes), entre otros.


De todo ello se pueden deducir sus propiedades básicas, que son:

  • Antioxidante
  • Regenerante
  • Calmante
  • Astringente
  • Tonificante
  • Crea una capa protectora e hidratante sobre la piel
  • Nutritivo
  • Exfoliante
  • Antimanchas
  • Antiinflamatorio

Usos


Algunos de los usos del aceite de semillas de uva son:


Cuidado facial


Puedes utilizarlo solo o en combinación con otros principios activos, poniendo unas pocas gotas en la palma de la mano y emulsionándolo antes de masajearlo suavemente por la piel del rostro. Notarás que está más hidratada, suave, luminosa y tonificada.


También puedes poner un par de gotas en tu crema hidratante si quieres enriquecerla. 


Su rápida absorción y sus características lo convierten en un vehículo perfecto para que penetren mejor otros cosméticos y principios activos


Como se absorbe rápidamente, es astringente y es equilibrante, puedes emplearlo en pieles grasas o con tendencia al acné, aunque no deberías utilizarlo a diario o con mucha frecuencia.


Si notas que tu piel está dañada por el sol, puedes emplear este aceite para regenerarla y paliar los efectos de la exposición a los rayos UV. Eso sí, sigue utilizando protector solar a diario y evita tomar el sol en las horas centrales del día, porque es muy útil para luchar contra el daño ya sufrido, pero no protege contra el que vayas a sufrir en un futuro si no te cuidas. 


Uvas negras en un bol


Ojeras y bolsas


Te ayudará a combatir (o al menos atenuar) las ojeras y las bolsas. Aplica una pequeña cantidad en la zona a tratar, pero procura evitar acercarte demasiado al ojo. Hazlo mediante pequeños toques, sin frotar y sin arrastrar.


Desmaquillante


Los aceite vegetales funcionan muy bien como desmaquillantes. El de oliva o el de coco son de los más empleados para eliminar el maquillaje, aunque el de semillas de uva no se queda atrás.


Corporal


Hidratación y nutrición


Si quieres darle un plus de hidratación y nutrición a la piel de tu cuerpo, prueba a aplicarte este aceite con la piel ligeramente humedecida, ayudándote de un masaje. Cuando hablo de la piel humedecida, no me refiero a que te lo pongas recién salida de la ducha y sin secarte, sino que te seques ligeramente con una toalla, mejor con ligeros golpecitos, que arrastrando. Usa poca cantidad, porque se extiende muy bien y así podrás vestirte más rápidamente.


Puedes enriquecer tu gel de baño con unas gotas de aceite de semillas de uva para que no reseque tu piel y la notes más suave e hidratada.


Celulitis


Es un producto que te puede ayudar a combatir la celulitis. Aplícalo a diario y con un masaje para contribuir a su absorción. Puedes incrementar su efecto poniéndolo unas gotas de aceites esenciales como el de abedul, canela o ciprés.


Poniéndose unas gotas de aceites esenciales en la palma de la mano


Estrías


Si estás embarazada, el aceite de semilla de uva con unas gotas de aceite de rosa mosqueta, aplicado a diario con un masaje, te ayudará a evitar las estrías.


Y si ya las tienes, puedes conseguir que se atenúen. Eso sí, necesitas constancia para que funcione.


Masajes


Como se trata de un aceite base o portador, como el de almendras dulces, puedes mezclarlo con otros productos como aceites esenciales para dar un masaje corporal.


Masaje con aceites


Aftersun


Si te has pasado con el sol (que no deberías) puedes usarlo como aftersun, porque su capacidad regenerante y calmante lo hacen perfecto para paliar los efectos adversos de una exposición solar excesiva.


Psoriasis y eczemas


Por sus características, como su contenido en vitamina E, ayuda a mejorar psoriasis y eczemas. Aunque, en cualquier caso, te recomiendo que si sufres de alguno de estos problemas consultes con tu dermatólogo antes de emplear el aceite de semillas de uva. Aunque parece que no presenta efectos adversos, no está de más consultar con un profesional, por si puede ser contraproducente en ciertos casos o puede interactuar de forma indeseable con algún tratamiento médico.


Manos y pies


Al ser hidratante, nutritivo, regenerante y antioxidante, es perfecto para cuidar tus manos, sobre todo si están muy dañadas. Con el uso regular de este aceite notarás que tus manos rejuvenecen como por arte de magia. 


Manos femeninas cuidadas formando un cuenco


Prueba a ponerlo en tus uñas y cutículas, verás qué bonitas y cuidadas quedan. También después de hacerte la manicura, como toque final.


Y lo mismo sucede con los pies, notarás que están más suaves e hidratados si lo usas con mucha frecuencia. Lo ideal, utilizarlo todas las noches poniéndote unos calcetines para que se absorba mejor durante el sueño.


Si quieres un plus para manos y pies, mézclalo con manteca de karité... parecerán los de un bebé. 


Capilar


Puedes utilizarlo como sérum prelavado para proteger tu cabello. Aplícalo en las puntas (y en los medios si tienes el pelo muy seco) antes de lavarlo. Déjalo actuar unos minutos y luego procede al lavado habitual. Notarás que tu cabello está más suave, hidratado y luminoso.


Cabello rubio con ondas, largo y saludable


También es ideal para usarlo como sérum en las puntas, tanto en mojado antes del secado como en seco una vez peinado. Pon 2 ó 3 gotas en la palma de la mano, emulsiónalo y aplícalo suavemente en las puntas ayudándote de los dedos.


¿Qué te parecen las cualidades de este estupendo aceite? ¿Te animas a probarlo?




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20 marzo, 2019

Lavar Frutas y Verduras: Imprescindible

¿Lavas las frutas y las verduras antes de consumirlas? ¿Y lo haces correctamente en el caso de que sí que las limpies?  Porque es un asunto realmente importante, puesto que si no las lavas bien puedes poner en riesgo tu salud, mucho más de lo que piensas. Sigue leyendo y te doy todas las claves para consumir las frutas y verduras con seguridad.


Lavar frutas y verduras: imprescindible


Cuándo lavar frutas y verduras



  • Debes lavar las verduras y frutas cuando vayas a consumirlas en crudo y con su piel.
 
  • Incluso si vas a pelar verduras y frutas, conviene lavarlas, porque puedes arrastrar las bacterias y pesticidas, herbicidas e insecticidas que puedan encontrarse en su superficie con el cuchillo, el pelador o incluso con la mano.

  • También deberías lavarlas cuando se trate de productos orgánicos, para eliminar los microorganismos que puedan encontrarse en ellas al haber estado en contacto con la tierra, o debido a su distribución y manipulación. Piensa que los orgánicos no llevan pesticidas peligrosos en su piel, pero sí que pueden portar gérmenes y otros productos dañinos, puesto que están en contacto con la tierra, con el riego y están sometidos a manipulación y transporte. 


Motivos para hacerlo


Las frutas y las verduras están en contacto con la tierra en la que están plantadas, con el polvo, con la contaminación, con pesticidas y con químicos peligrosos, que principalmente se depositan en su piel. Si únicamente frotas la manzana que te vas a comer con la manga de tu jersey, no los retirarás en absoluto y pasarán de su piel a tu organismo.


También debes tener en cuenta que se pueden contaminar con todo tipo de gérmenes que pueden darte más de un disgusto. Piensa que el agua del riego puede estar contaminada, por ejemplo, con heces de animales. Y ten presente que las frutas se manipulan y se distribuyen pasando por muchas manos, que no siempre están limpias, ni sanas. Por no hablar de que puede haber piezas que se caigan al suelo en camiones o almacenes.


Puedes terminar con problemas gastrointestinales más o menos serios, con reacciones en la piel, incluso con infecciones de lo más desagradable.


Lavar frutas y verduras: imprescindible


¿Y hay motivos para no lavarlas?


No,  ninguno. Hay quien dice que pierden propiedades y nutrientes, pero no es cierto. 


El único cuidado que hay que tener es el de no dañar las piezas durante el lavado y no tenerlas demasiado tiempo en remojo para que no se acelere el proceso de degradación y que puedan proliferar microorganismo con la humedad.


Cómo lavarlas


En general 


Debes tener en cuenta que no vas a poder esterilizar las frutas y verduras por mucho que las laves, aunque siempre podrás eliminar la mayor parte de tóxicos y gérmenes.


Lo primero que tienes que tener en cuenta es que todos los utensilios que emplees deben estar limpios, incluidas tus manos. Así que lava tus manos de forma minuciosa y procura que los cuchillos, peladores, tablas de cortar, escurridores y encimeras estén impolutos.


Verduras dentro de un colador


Si vas a utilizar cepillos para limpiar las frutas y verduras, estos deben utilizarse únicamente para ese fin y estar siempre impecables. Lo mismo sucede si vas a emplear un estropajo, por lo que deberías evitar usar el mismo que uses para fregar los platos. 


En caso de que vayas a utilizar el fregadero, este debe estar bien limpio y perfectamente aclarado para que no queden restos de detergentes.


Retira las etiquetas de las piezas antes de lavarlas, porque si no lo haces no podrás limpiar la piel o cáscara que hay bajo su superficie.


Y no te olvides de eliminar las partes dañadas o mohosas antes de lavarlas, porque pueden contaminar el resto de la pieza.


¿Qué usar para lavarlas?


La mejor manera de lavarlas, según los expertos, es utilizar agua potable, mejor si es del grifo. Aunque no sea muy ecológico, en muchos casos la forma ideal de hacerlo es al chorro, como con las verduras de hoja verde.


Si quieres utilizar algún producto extra para lavar tus verduras y frutas, puedes hacerlo, aunque parece que no es más efectivo que hacerlo sólo con agua. Puedes usar:


Agua con bicarbonato (mezcla de 10 gr. de bicarbonato x 1 l. de agua o proporción equivalente).
Déjalas en remojo en esta solución durante 1-2 minutos.


Agua con sal (mezcla de 10 gr. de sal común x 1 l. de agua o proporción equivalente). Déjalas en remojo en el agua salada durante 1-2 minutos.


Agua con vinagre (mezcla de 10 ml. de vinagre x 1 l. de agua o proporción equivalente). Esta mezcla tiene un inconveniente, y es que puede dejar olor y sabor en tus verduras y frutas. Remojo: 1-2 minutos.


Agua con lejía de uso alimentario (unas pocas gotas por l. de agua). En este caso debes aclarar al menos dos veces para eliminar cualquier resto de lejía. Tiempo de remojo: 1-2 minutos.


Lo que no deberías emplear nunca es jabón, incluso si se trata de lavavajillas, porque no conseguirás eliminar todos los restos y acabarán ingiriéndolos.


Según el alimento


Verduras


Las de hoja verde lávalas bajo el chorro, cada una por separado. Seca las hojas ayudándote de un centrifugador, si no tienes uno puedes usar un paño limpio o papel de cocina.


Verduras bajo el agua


En el caso del brócoli, la coliflor o el romanescu, déjalas en remojo unos pocos minutos. Mueve el agua para que se limpien bien todas las flores. Luego tendrás que retirar el agua sucia y enjuagar bien y secarlas finalmente.


Para el resto de verduras y tubérculos límpialas bajo el grifo o déjalas en remojo un par de minutos y luego límpialas ayudándote de un cepillo o estropajo suave que únicamente uses para ese fin. Acláralas y sécalas.


Los hongos y setas son un tema delicado, porque no se recomienda lavarlos para que conserven todas sus cualidades. Para limpiarlos puedes utilizar un paño o toalla humedecida, pasándola con delicadeza sobre su superficie o bien cepillarlos con un cepillo de cerdas muy suaves, enjuagarlos un poco y secarlos con un paño o una hoja de papel de cocina.


Frutas


Las frutas en general se lavan enjuagándolas bajo el chorro, luego cepillándolas o pasándoles un estropajo suave con delicadeza por su superficie (en el caso de que tengan una piel consistente), para terminar enjuagando y secando bien.


Cerezas bajo el agua


Las frutas muy delicadas como las fresas, las frambuesas o los arándanos, se lavan con agua fría (sólo con agua) al chorro o dejándolas en remojo unos instantes (sobre todo uvas) y enjuagándolas rápidamente. En cualquier caso, una vez limpias, déjalas en un escurridor o sécalas ligeramente con un trozo de papel de cocina y consúmelas inmediatamente. Estas frutas se degradan rápidamente si se mojan, así que no debes lavarlas hasta que no vayas a comerlas.


¡Ah, se me olvidaba lo más importante! Consume las 5 raciones de frutas y verduras recomendadas al día, limpias, eso sí.





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