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13 mayo, 2026

Consejos para Congelar y Descongelar Pan en Casa

¿Sueles consumir pan habitualmente? Si es así, es posible que algún día hayas comenzado a preparar la comida y te hayas dado cuenta de que no tenías ni un triste mendrugo en casa. O quizás hayas comprado más de la cuenta y sobre pan al final del día. 

 

¿Te ha ocurrido algo así alguna vez? Pues hay una solución infalible: congelar. De ese modo podrás aprovechar lo que te sobra y tener una rebanada siempre a mano.

 

Si quieres saber cómo congelar y descongelar el pan para que esté siempre rico y consumirlo con seguridad, aquí tienes algunos consejos útiles.

 

Consejos para congelar y descongelar pan en casa 

  

Consejos de congelación

 

Congela únicamente el pan que esté fresco, porque si ya está algo seco, al descongelarlo (incluso haciéndolo bien) se quedará quebradizo y deshidratado .

 

Corta el pan en rebanadas o raciones para que te resulte más fácil y rápido separarlas y descongelarlas después.

 

Puedes utilizar bolsas de tipo zip, papel film o incluso de aluminio para congelarlo. Personalmente me gusta separar las rebajadas o porciones con papel de horno, porque así se separan mucho mejor. 

 

Pan cortado en rebajadas y guardado en bolsas zip o de cremallera

 

Si lo has horneado en casa, deja que se enfríe completamente antes de congelarlo. Si no lo haces, se generará mucha humedad tanto en el pan como cristales en la bolsa en la que lo almacenes. 

 

Si has comprado el pan ya descongelado en el súper, no lo vuelvas a congelar y consúmelo en las siguiente 24 horas. Más abajo te comento el motivo por el que no debes recongelarlo. 

 

Y así puedes descongelarlo 

 

Puedes dejarlo a temperatura ambiente durante unos minutos (dependerá de la temperatura de la estancia y de la cantidad, lo que puede significar 30 minutos o incluso varias horas), cubierto por un paño ligero o papel de cocina, pero siempre sobre una rejilla para que circule el aire y no se acumule la humedad en la parte inferior, y así no se quedará reblandecido. 

 

Hombre sosteniendo una hogaza de pan en las manos sobre un paño

 

Otra opción es dejarlo en la nevera, aunque te llevarás más tiempo y el pan tiende a resecarse más y más rápido que a temperatura ambiente.  

 

Si lo vas a hacer en el microondas, utiliza el mismo sistema de paño y rejilla, pero poniendo un recipiente con agua para que se mantenga la hidratación. Puedes usar la opción de descongelado a potencia baja o la específica para este alimento, pero siempre en intervalos de 10-15 segundos. También puede hacerlo en la función de cocinado a potencia baja (unos 300 W) en 2-3 intervalos de un máximo de 15 segundos cada uno. Ten en cuenta que cuanto más grande sea la porción, más tiempo necesitará.  

  

También puedes descongelarlo en el horno, si lo precalientas entre los 180ºC y los 200ºC, durante unos 5-10 minutos. Para que se distribuya mejor la temperatura, lo ideal es utilizar la convección.  

 

Panes sobre una bandeja de horno

 

Si tienes una freidora de aire, puedes utilizarla para descongelar y calentar el pan. Usa el cestillo de forma que las rebanadas, barritas o bollos queden bien separadas, así el aire caliente llegará a todos por igual. Déjelo entre 3-6 minutos, según el tamaño y el tipo de pan. 

 

Por supuesto, también puedes utilizar la tostadora, en el que quedará perfecto e incluso su corteza quedará crujiente.  

 

Rebanadas de pan tostado

 

Una vez descongelado el pan, no vuelvas a congelarlo. Por una parte, el riesgo de contaminación bacteriana es muy alto. Por otra, el pan va a perder en gran medida su textura y sabor.

 

Y una ventaja más de congelar el pan que puede que no concozcas...

 

Además de ser una medida estupenda para tener siempre pan disponible, sin tener que salir a diario a comprarlo a la panadería más cercana, o de no desperdiciar lo que te sobra, el hecho de congelar el pan tiene beneficios para tu salud. Según los expertos nutricionistas, este gesto convierte el almidón de tal forma que tu intestino no lo absorbe del todo, pero las bacterias de tu colon sí lo hacen, lo que beneficia a tu microbiota. Por otro lado, este almidón modificado, no sube los niveles de glucosa en sangre tanto como el que no ha sido congelado.  

 

Aunque esto no funciona del mismo modo en el pan industrial como en el elaborado de un modo más natural. Te invito a que leas los estudios que hay al respecto en Internet para que puedas ampliar esta información, porque creo que es sumamente interesante. 

 

Espero que estos trucos te haya resultado interesantes, pero sobre todo útiles. ¿Tienes alguno que quieras compartir y que no haya enumerado en este post? Si es así, te agradecería que lo compartieses en el apartado de comentarios que aparece más abajo.  

 

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19 abril, 2023

Cómo Organizar el Congelador y Sacarle Todo el Partido

El congelador me parece uno de los electrodomésticos más útiles de la cocina. Permite que puedas conservar una buena parte de alimentos durante mucho tiempo, es una buena manera de evitar que se desperdicien y es perfecto para organizar los menús. Además sirve para ahorrar tiempo a la hora de ir a comprar, porque puedes hacerte con más cantidad al ir a congelarla después, lo que te evita visitas al mercado o al súper.


Eso sí, sacarle todo el partido no siempre es sencillo. Por eso a continuación comparto contigo algunas ideas y consejos para organizar y aprovechar tu congelador al máximo. Si esto te interesa, te invito a que me acompañes...

 

Cómo organizar el congelador y sacarle todo el partido

 

Lo básico


Si vas a adquirir un nuevo congelador, procura que cubra todas tus necesidades en cuanto a características y capacidad. Valora si debe estar integrado en la nevera o requieres un congelador independiente. 


Limpia el congelador de forma periódica para que siempre esté en perfectas condiciones.

 

Mantén la temperatura entre -18ºC y -20ºC.

 

Revisa el congelador cada cierto tiempo para comprobar cuál es su estado y su contenido. Así podrás reorganizarlo si es necesario y reponer lo que haga falta.  

 

No debes introducir alimentos calientes, pero si lo haces debes tener la precaución de ponerlos entre los que ya estén congelados para que su temperatura baje más rápidamente. 

 

Si va a introducir muchos alimentos nuevos en el electrodoméstico, utiliza la función de superfrío, para que se congelen antes. Una vez que estén listos, recupera la temperatura normal. 

 

Cuando introduzcas comida, procura que no goteen y que los recipientes y envases están bien cerrados. 

 

Y evita dejar la puerta abierta de forma innecesaria, así la temperatura se mantendrá constante. 


Mujer comiendo un helado delante de la puerta abierta del congelador

Las herramientas 


Utiliza bolsas y recipientes adecuados para congelar la comida. Eso significa que deben soportar la temperatura que alcance tu electrodoméstico, ser herméticos y estar en buenas condiciones.

 

Puedes utilizar bolsas de cremallera (zip), bolsas con buenos cierres (de alambre, pinzas o gomas elásticas), recipientes de plástico o silicona (aptos para el congelador) o de cristal (que aguanten sin problemas frío y calor), etc. 

 

Los recipientes cuadrados y rectangulares se apilan mejor y se aprovecha mejor el espacio que con los redondos.  


Táperes cuadrados con diferentes comidas en su interior
 

El papel de horno te puede servir para separar alimentos que no se deben pegar entre sí o dividirlos en raciones. 

 

El envasado al vacío es una buena elección para congelar alimentos, porque se mantienen mejor sus características, pero también su forma. Además, por experiencia, abultan menos y podrás almacenar más cantidad en menos espacio. 

 

Mi consejo es que no utilices papel de aluminio, porque luego es muy difícil saber cuál es su contenido, además de no aislar completamente a los alimentos. Es más fácil que la comida se impregne de olores de otros alimentos si está envuelta en este material, y también que se quede seca.  

 

Recuerda que los líquidos es mejor congelarlos en recipientes con rosca, para evitar que haya derrames. 

 

Nunca llenes los recipientes de cristal hasta el borde, porque corres el riesgo de que estallen. 


El etiquetado: imprescindible


Etiqueta siempre lo que congeles, porque es la única forma de que sepas cuál es su contenido. Piensa que cuando la comida se congela, es difícil diferencia de qué se trata. Y seguro que en algún momento has dejado en la nevera un táper para que se descongelase y cuando has ido a abrirlo para preparar la comida al día siguiente te has encontrado con una sorpresa. Y también seguro que has intentado utilizar el olfato para salir de dudas... algo que no funciona con la comida a temperaturas bajo cero, doy fe. Si identificas lo que congelas, no tendrás que recurrir a una vidente televisiva para averiguar qué contiene cada recipiente.


Puedes utilizar etiquetas adhesivas, pero siempre que se peguen bien con el frío y que se despeguen bien cuando tengas que limpiar el recipiente. 

 

Brazo con etiquetas amarillas pegadas

 

En mi caso prefiero utilizar papel celo, sobre el que escribo el contenido. Se adhiere muy bien, su pegamento aguanta muy bien las bajas temperaturas y se retira sin problemas cuando lo voy a lavar. 

 

Otra opción es escribir directamente con un rotulador de uso alimentario, aunque puede que no se elimine fácilmente cuando tengas que lavarlo para un nuevo uso. En mi caso tuve una época en la que utilizaba un rotulador indeleble... y todavía tengo tapas en las que tengo nombres y nombres de comida tachadas, porque no había manera de eliminar la tinta.

 

Procura escribir el contenido, pero también la fecha, porque así sabrás cuándo lo has congelado y podrás consumirlo antes de que caduque. Ten en cuenta que la comida no dura eternamente el congelador, porque termina echándose a perder en cuanto a seguridad, textura, aroma y sabor. 


La organización


Las cajas y cestas son estupendas para organizar los alimentos dentro del congelador. En casa uso táperes antiguos grandes, de esos que han perdido la tapa y que todos tenemos dando vuelta por los armarios. 

 

En el caso de los arcones congeladores, necesitarás cestas sí o sí, especialmente para dejar más a mano lo que utilices con más frecuencia. 

 

Organiza los alimentos por tipos, porque así te facilitará la tarea a la hora de localizar lo que te hace falta y no tendrás que buscar y rebuscar. Según el tamaño de tu congelador, puedes separarlos por verduras y frutas, pescado y marisco, carnes, panes y repostería y helados y postres en las diferentes bandejas o cajones. Y en esas bandejas y cajones utilizar cajas y separadores para tener, por ejemplo, ordenado el pescado por variedades. O por diferentes tipos de carne, según su origen. O incluso por la forma en la que lo cocinarás. 

 

Interior de un congelador

 

Dispón los alimentos más grandes y pesados al fondo, así podrás maniobrar mejor dentro del congelador y podrás organizar todo en su interior con más comodidad. 

 

Coloca los alimentos que hayas congelado hace más tiempo más a mano, porque es la única forma de que no se te eche nada a perder. 

 

Congela siempre en raciones. Eso requiere de preparación y planificación, pero beneficiará a tu bolsillo (no desperdiciarás comida), a tu comodidad posterior (te será más fácil organizar tus comidas) e incluso a tu salud (siempre tendrás a mano alimentos saludables y evitarás la tentación de comer cualquier cosa por pereza).  

 

Si utilizas bolsas, colócalas en horizontal o vertical, pero siempre colocadas lo más planas posible para que ocupen menos espacio. 


Y hazte con el control


Puedes llevar una especie de diario o de hoja de control en el que apuntes qué has congelado, cuándo lo has hecho, para qué tienes intención de utilizarlo o incluso en qué parte del congelador lo has colocado. Esto es especialmente útil si tienes un electrodoméstico con una gran capacidad. 

 

¿Te han sido útiles estos consejos e ideas? ¿Tienes algún truco o sistema infalible? Si es así, por favor, compártelo.


 

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24 julio, 2019

Cómo Congelar los Alimentos Adecuadamente

Lo confieso, soy fan de la congelación. Eso sí, siempre congelación de alimentos en crudo o cocinados en casa, nada de precocinados o ultraprocesados. Aunque prefiero los productos frescos, lo cierto es que no siempre se pueden consumir de esa forma. En algunas ocasiones porque no se dispone de tiempo para comprarlos a diario, en otras porque no están disponibles en el mercado o incluso porque no es conveniente comerlos sin pasar por el proceso de congelación, como en el caso del pescado.


Además, la congelación tiene muchas ventajas:


  • Puedes tener todo tipo de alimentos y comidas preparadas disponibles cuando lo necesites.


  • Podrás practicar la cocina de aprovechamiento.

  • Ahorrarás, puesto que podrás adquirir los alimentos en temporada y tenerlos disponibles más adelante, sin pagar más.

  • Si se congela y se descongela adecuadamente, los alimentos mantienen sus nutrientes, aunque en algunos casos puedan perder cualidades organolépticas.

  • En el caso de los pescados, evitarás el riesgo que supone el Anisakis. 


Si (todavía) no eres habitual en esto de la congelación, a continuación comparto contigo información básica para que tu congelador sea el mejor amigo de tu alimentación... y de tu bolsillo.  


Cómo congelar los alimentos adecuadamente


Verduras y hortalizas


En general


Hay una buena cantidad de verduras y hortalizas que puedes congelar tal cual, como las judías verdes, los guisantes, las alcachofas, los pimientos, el brócoli, la coliflor, el romanesco...


Espinacas congeladas


En cualquier caso, el escaldado en cualquier verdura te garantizará una mejor conservación del sabor y de los nutrientes, e incluso del color original. 


Las que contienen mucha agua en su interior, requieren que las escaldes unos segundos en agua hirviendo o que las cuezas, como la berenjena o el calabacín. No te olvides de lavarlas bien antes de cortarlas y escaldarlas.


Las verduras, sobre todo las de hoja verde, que se consumen crudas, como la lechuga, los canónigos o los berros no se pueden congelar.


Tampoco congelan bien el pepino o el tomate. Este último puede congelarlo escaldado o cocido para hacer salsas y sofritos.


La mejor forma de congelar las verduras es hacerlo primero creando una plancha o bandeja en la que los trozos no se apelmacen entre sí. Una vez que estén congeladas, introdúcelas rápidamente en una bolsa para congelados o en un tupper.


Cebolla


La cebolla la puedes congelar cortada, pero pierde textura y algo de sabor, así que no la utilices para consumirla en crudo y déjala para sofritos y guisos en las que vayas a cocinarla. Esto también funciona con el apio o el puerro.


Cebolla cortada sobre  una tabla

 
Patatas

 
Las patatas no congelan bien, porque se vuelven harinosas, insípidas y se oxidan enseguida. La mejor forma de congelar este tubérculo es hacerlo en forma de puré, una vez cocida y triturada. En el caso de los guisos que lleven patata, no hay otra opción, retírala antes de congelarlo, porque se echarán a perder ambos, guiso y patata. Si no quieres tirar la patata que quites del guiso, tritúralas en forma de puré solas o con otras verduras.


Frutas


Las frutas y frutos suelen contener mucha agua, por lo que se pueden congelar, pero el hielo acaba dejándolos blandos y algo descoloridos, incluso en algunos casos aumenta su acidez. Eso significa que nunca tendrán ni el sabor, ni el color ni la textura de la fruta fresca, pero sí que podrás usarlos para hacer batidos, smoothies, helados, granizados, repostería, postres, salsas, mermeladas...


Arándanos congelados


Lava las piezas y sécalas. Si son grandes, córtalas en trozos pequeños y luego congélalas. Si son pequeñas, como los frutos rojos, puedes hacerlo tal cual, primero pasando por la fase de congelación en plano y luego pasándolos a una bolsa.


Plátano


Es una fruta que congela muy bien. Puedes hacerlo pelado y en trozos, o también batido.


Uvas


Lávalas, sécalas y congélalas después. Te servirán para enfriar bebidas a modo de cubitos de hielo deliciosos. 


Uvas


Aguacate


Se puede congelar, aunque luego no podrás consumirlo con las mismas propiedades que fresco. Pero sí que puedes usarlo para untar en tostadas o para hacer salsas o usarlo en repostería, postres o platos salados.


Puedes lavarlo, cortarlo a la mitad y retirar el hueso, congelándolo así. También puedes pelarlo, retirar el hueso, cortarlo en las porciones que vayas a consumir cada vez, envolver esos trozos en papel de horno y luego guardarlas en una bolsa de congelación. Así sólo tendrás que sacar lo que necesites un poco antes poniéndolo en la nevera.


También puedes congelarlo ya triturado.


Si quieres evitar que se oxide, añádele unas gotas de limón.


Lácteos


Queso


Los quesos frescos se pueden congelar, pero pierden sabor y sobre todo textura, porque la congelación provoca que el suero de la leche se separe. Pero, aunque no podrás utilizarlos tal y como lo harías si estuviesen frescos, sí que podrás usarlos para hacer salsas, untables, rellenos, batidos y postres.


Los quesos semicurados y curados admiten mejor la congelación que los frescos, puesto que tienen más grasa y menos agua. En cuanto a su textura, pueden volverse algo más harinosos. Su sabor y su aroma también se verán algo mermados.


Quesos


Si el queso está muy curado y muy duro, es mejor que lo ralles antes de congelar, porque si lo congelas en trozos, luego no podrás cortarlo. 


Acuérdate de congelar los quesos en porciones para consumir inmediatamente, porque no se conservarán bien en la nevera más de 1-2 días. Así que olvídate de congelar quesos enteros o cuñas excesivamente grandes.


También es importante que compruebes que tanto el queso como su corteza no tienen moho. Si lo tienen, retíralo cuidadosamente.


Leche


La leche se puede congelar, pero al descongelar, el suero de la leche se separará y esta aparecerá como "cortada", con grumos. Eso no significa que no se pueda consumir, aunque únicamente te recomiendo hacerlo si vas a utilizarla para cocinar. Es importante que la leche sólo la congeles en casa si tienes un congelador con función ultrarrápida o exprés, porque si se congela despacio la leche se podría estropear al descongelarse.


Vaso y jarra con leche


Si quieres que se descongele mejor, déjala en la nevera hasta que se estabilicen las proteínas, las grasas y otros nutrientes.


Nata


Se puede congelar, pero si tiene poca grasa, le ocurrirá lo mismo que a la leche. Así que si vas a congelar la nata, procura que tenga un contenido grado de un 40% o más.


Mantequilla


Puedes congelarla sin problemas, puesto que su contenido graso es muy alto.


Carnes


La carne soporta perfectamente la congelación, aunque hay algunas precauciones que debes tomar.


Procura congelar según llegues a casa y evita, siempre que puedas, hacerlo con piezas que ya lleven varios días en la nevera.


Carne sobre hielo y otros ingredientes


Congela en porciones, para evitar tener que descongelar cantidades muy grandes que luego tendrás que consumir rápidamente. Una forma de separar las porciones y facilitar la descongelación es utilizar papel de horno. Envuelve las porciones y luego almacénalas en bolsas o tuppers. Así podrás sacar fácilmente lo que necesites. Procura que la carne esté bien protegida en sus envases para que no se reseque o se queme, y para que no adquiera olores o sabores extraños.


Limpia bien la carne antes de congelarla ayudándote de un papel de cocina, pero no la laves, sobre todo en el caso del pollo.


Elimina la grasa y los desperdicios antes de congelar. 


Pescados


A los pescados les sucede lo mismo que a las carnes, congelan muy bien. De hecho, la congelación es casi obligatoria si quieres evitar el temido Anisakis. Si no quieres tomar el pescado muy pasado, tendrás que congelar antes, puesto que únicamente una temperatura relativamente elevada en el interior del alimento, evita ese parásito.


Lava el pescado antes de congelar, mejor con agua salada. Y sécalo bien, para no añadir agua que pueda hacer cristales de hielo en el exterior del alimento.  


Salmón sobre hielo


Elimina las vísceras antes de congelar.


Como en el caso de las carnes, congela en porciones.


Los mariscos como las nécoras, centollas y centollos, se deben cocer antes de congelar. Las almejas y los berberechos se congelan frescos. Las gambas y langostinos se puede congelar tanto crudos como cocidos, a tu elección.


Congela únicamente pescados y mariscos muy frescos y comprados en establecimientos de confianza. 


Huevos


Para congelarlos enteros, debes romperlo e introducir su contenido en un recipiente hermético, pero sin llenarlo hasta el borde, puesto que la clara y la yema aumentan de tamaño y así evitarás que se rompa en envase o que se salga su contenido en el congelador. Precisamente por esa capacidad de aumentar de tamaño, nunca debes congelar los huevos con su cáscara.


Para conservar yema y clara de manera independiente, únicamente tienes que separarlas e introducir cada una en un recipiente diferente. Eso sí, ten en cuenta que la clara congelada se montará peor, en caso de la necesites a punto de nieve.


Huevos


Si quieres congelar huevo batido, puedes hacerlo sin problemas. Eso sí, en el caso de la yema, el frío consigue que la yema se quede pastosa (las proteínas se endurecen). Si no quieres que esto suceda, únicamente tendrás que añadir un ácido (unas gotas de vinagre o de limón), una pizca de sal o de azúcar para que el huevo batido conserve su textura fluida.


Platos cocinados


Caldos


Congelan estupendamente al contener una parte mayoritaria de agua, así que aprovecha para hacer grandes y congélalos en las porciones que vayas a necesitar. Es la mejor forma de tener caldo casero para tomar en cualquier momento o para utilizarlos para cocinar.


Boles de sopa


Guisos


Si tu guiso tiene mucho caldo, separa éste del resto y congélalos por separado.


Guiso casero


Arroces


Los arroces se pueden congelar una vez cocinados, pero perderán sabor y textura. Si se trata de arroz cocido, puedes ponerle un poco de aceite de oliva para facilitar la descongelación y el mantenimiento de sus cualidades.


Pasta


Para conservar su sabor, aroma y textura, cuécela unos minutos menos de lo habitual, puesto que luego tendrás que calentarla y si no lo haces, correrás el riesgo de que se pase o se quede muy seca.


Si la congelas sin aderezo, acuérdate de ponerle un poquito de aceite de oliva para facilitar la descongelación.


Pasta en un tenedor


Si puedes, evita descongelar y calentar en el microondas o el horno, y hazlo mejor al baño María o incluso en una sartén con el fuego muy bajo.


Fritos


No se deben congelar, porque se quedan blandos y con exceso de humedad.


Salsas


Las salsas emulsionadas como la mayonesa, la salsa rosa o el alioli; las salsas que llevan harina como la bechamel; incluso las que llevan nata como la carbonara (no la auténtica italiana que no la incluye en su receta original) no se pueden congelar, porque al descongelarse se "cortan".


Salsa


El hummus y el guacamole, por ejemplo, sí que se pueden congelar. En el caso del hummus, ponle un chorrito de aceite de oliva antes de ponerlo en el congelador. En el del aguacate, ponle unas gotas de aceite de limón.


Pan


Se puede congelar perfectamente. Eso sí, hazlo siempre en porciones, ya sean panecillos o rebanadas, y consérvalo dentro de una bolsa. Puedes envolver las porciones en papel de horno. Luego sólo tendrás que dejar la porción para que se descongele en la nevera un rato o incluso a temperatura ambiente. También puedes ponerlo directamente en la plancha, la tostadora o el microondas si te gusta calentito (pero unos pocos segundos para que no se caliente en exceso ni se queme) y consúmelo inmediatamente.


Pan integral


Azúcar moreno


Es uno de los alimentos que mejor congelan. Únicamente tendrás que ponerlo en una bolsa y sacar lo que necesites. No tendrás ni que descongelarlo siquiera. Esto evitará el típico (y molesto) apelmazamiento que sufre este tipo de azúcar si no lo consumes enseguida.  


Azúcar moreno

 
Consejos imprescindibles


  • Congela rápidamente los alimentos para evitar que se puedan degradar, tanto si son frescos como si están cocinados.

  • Ten presente siempre que los microorganismos dañinos que pueda haber en el alimento no mueren con la congelación, no desaparecen, sino que hibernan. A partir de que comience el proceso de descongelación, volverán a proliferar con la humedad y los nutrientes que ya estarán disponibles para ellos como en un buffet libre para bacterias. Por eso es fundamental que los alimentos que congeles estén frescos, que estén limpios y que los manipules de la forma más higiénica posible.

  • Evita congelar alimentos que ya se hayan descongelado previamente.

  • No congeles nunca los alimentos en sus latas o envases de cartón. Pásalos a un envase de cristal, plástico o a una bolsa de congelación.

  • Las bolsas de congelación son muy útiles, sobre todo las que tienen cierre de cremallera (zip). Procura eliminar la mayor parte de aire antes de cerrar la bolsa, así reducirás el oxígeno que pueda haber en ella y que pueda servir de alimento a las bacterias antes de que se congele. Si son sin cierre de cremallera, puedes utilizar pinzas para cerrarlas. 

  • Pon siempre el nombre del alimento que vas a congelar, así como su fecha de congelación. Una vez que el hielo se hace presente, es difícil identificar lo que está en cada envase, lo que te obligará a abrir el tupper, la bolsa o a desenvolver el paquete, lo que expondrá innecesariamente el alimento al calor y al aire.


Espero que este post no te haya dejado helada (o helado), pero sí que lo hayas encontrado interesante... y fresco.  




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12 septiembre, 2018

Pasteles de Arroz Integral y Verduras Variadas

Hay recetas de esas que, aunque requieren un tiempo de preparación, luego nos permiten tener platos ricos, saludables y versátiles en la nevera. Esas recetas ideales para practicar el Batch Cooking y la comida de tupper variada y sana.


Y en este post quiero compartir contigo una de esas recetas, en este caso de una guarnición: pasteles de arroz y verduras.


Sus ingredientes con tan saludables como deliciosos, y su presentación atractiva convierte a este plato en ideal para compartir con amigos o para que los niños comas verduras y cereales con más ganas.


La receta en cuestión: pasteles de arroz integral y verduras variadas. Ponte el delantal que ya nos metemos en la cocina...


Pasteles de arroz integral y verduras variadas


Ingredientes


1 kg. de arroz integral redondo (para 16-18 pasteles)
50 gr. de calabaza
50 gr. de zanahoria
50 gr. de calabacín
50 gr. de guisantes
50 gr. de espárragos verdes
Preparado vegano sustitutivo del huevo
Aceite de oliva virgen extra
Semillas de sésamo
Semillas de chía
Perejil picado
Comino en polvo
Sal
Pimienta
 

Notas sobre los ingredientes


  • He utilizado arroz integral redondo para la base del plato, aunque puedes sustituirlo por su versión no integral, por arroz basmati, por arroz salvaje o por otros cereales o pseudocereales como la avena, la quinoa o el trigo sarraceno.


  • Si no te gustan las verduras de este plato, cámbialas por otras como la berenjena, el tomate, las espinacas, los grelos, el brócoli, la coliflor, etc. Incluso puedes añadirle champiñones y setas silvestres.


  • Y si quieres enriquecer los pastelitos, puedes incorporarle legumbres o incluso pavo, pollo, ternera... Así te servirán de plato único, acompañados de una ensalada, por ejemplo.


  • He empleado sustitutivo vegano del huevo, aunque puedes cambiarlo por huevos frescos si lo deseas.


  • Añádele las especias y complementos que más te gusten y que sean más apropiados para las verduras que les pongas a los pasteles. Prueba con orégano, albahaca, eneldo, nuez moscada, cúrcuma, azafrán, frutos secos, semillas, etc.


Materiales


Cazuela o hervidor de arroz
Boles para prepara las mezclas
Moldes para magdalenas o muffins de silicona (microondas) o metal (horno convencional)


Preparación


La noche anterior pon el arroz en remojo. El remojo tiene varias funciones, por un lado elimina los posibles pesticidas y mohos que puedan permanecer en la cubierta exterior del cereal (salvado), evitan la interferencia en la absorción de ciertos minerales (hierro, zinc, magnesio, calcio...) por ciertos antinutrientes, facilita la digestión y reducen el tiempo de cocción.


El día siguiente pon a cocer el arroz con agua y sal. El arroz integral suele necesitar unos 40-45 minutos (mira las recomendaciones de cocción en el envase), aunque si lo has puesto en remojo unas cuantas horas, probablemente reduzcas el tiempo a unos 20-25. Procura que no quede muy pasado, porque luego lo hornearás y si está muy hecho, acabará quedando o pastoso o muy seco. En cualquier caso, ve comprobando el punto de vez en cuando por si acaso.


Mientras hierves el arroz, lava y corta las verduras en dados pequeños y ve cociéndolas por separado. Como en el caso del arroz, no las cuezas demasiado para que no se pasen con la preparación posterior.


Verduras cocidas


Cuando el arroz esté listo, escúrrelo bien. Prepara 4 boles y divide el total del arroz en ellos.


Prepara el sustitutivo del huevo tal y como recomiende el fabricante. Calcula el equivalente de 3-4 huevos para cada bol de arroz. Incorpora el sustitutivo ya listo y mézclalo bien.


Pon dos tipos de verduras diferentes en cada bol. En este caso preparé las siguientes mezclas: calabaza y zanahoria, calabacín y guisantes, zanahoria y guisantes, y espárragos y calabacín.


Arroz integral con calabaza, zanahoria, sésamo y cominos

Arroz integral con zanahoria, guisantes y perejil

Arroz integral con calabacín y espárragos verdes

Arroz integral con calabacín, guisantes y semillas de chía


Incorpora un chorrito de aceite de oliva virgen extra en cada bol, salpimenta y añade las especias que desees. En este caso le puse sésamo y comino a la mezcla de calabaza y zanahoria, semillas de chía a la mezcla de espárragos y calabacín y perejil a la de zanahoria y guisantes.


Mezcla bien todos los ingredientes de cada bol.


Engrasa con aceite de oliva los moldes y llénalos con la mezcla de los distintos arroces. Procura compactar bien el cereal en el molde para que no se desmoronen al desmoldarlos. También puedes emplear moldes de papel para magdalenas, así te será más fácil congelarlos y desmoldarlos. 


Molde de magdalenas


Hornéalos en microondas unos 4-5 minutos a 650-720 W y unos 20-30 minutos a 180º-190ºC, según sea tu horno.


Desmóldalos cuidadosamente una vez que estén templados.


Puedes comerlos calientes, tibios o fríos, según tu elección. 


Pasteles de arroz y verduras variadas


En caso de que quieras enriquecer los pasteles, puedes añadirle un poco de queso rallado al final de la cocción cuando los hornees, dejando que se funda. O también puedes añadirles el queso y gratinarlos si los vas a consumir después de congelarlos.


Puedes congelarlos sin ningún problema. Te recomiendo buscar un recipiente amplio, pero plano y forrar su base con papel de horno. Procura no pegar los pasteles los unos a los otros cuando los vayas a congelar, para que puedas separar los que necesites en cada momento. Para descongelarlos, déjalos en la nevera la noche anterior.


Es una guarnición perfecta y que puedes tener siempre a mano. Pruébalos también para llevarlos en la tartera que te lleves al trabajo o para un picnic (si lo haces con huevo vegano no tendrás problemas de conservación para las excursiones).


Espero que disfrutes de estos pasteles...




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La primera vez que apareció el post Pasteles de Arroz Integral y Verduras Variadas fue en el blog de La Meiga y Su Caldero.


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