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13 mayo, 2026

Consejos para Congelar y Descongelar Pan en Casa

¿Sueles consumir pan habitualmente? Si es así, es posible que algún día hayas comenzado a preparar la comida y te hayas dado cuenta de que no tenías ni un triste mendrugo en casa. O quizás hayas comprado más de la cuenta y sobre pan al final del día. 

 

¿Te ha ocurrido algo así alguna vez? Pues hay una solución infalible: congelar. De ese modo podrás aprovechar lo que te sobra y tener una rebanada siempre a mano.

 

Si quieres saber cómo congelar y descongelar el pan para que esté siempre rico y consumirlo con seguridad, aquí tienes algunos consejos útiles.

 

Consejos para congelar y descongelar pan en casa 

  

Consejos de congelación

 

Congela únicamente el pan que esté fresco, porque si ya está algo seco, al descongelarlo (incluso haciéndolo bien) se quedará quebradizo y deshidratado .

 

Corta el pan en rebanadas o raciones para que te resulte más fácil y rápido separarlas y descongelarlas después.

 

Puedes utilizar bolsas de tipo zip, papel film o incluso de aluminio para congelarlo. Personalmente me gusta separar las rebajadas o porciones con papel de horno, porque así se separan mucho mejor. 

 

Pan cortado en rebajadas y guardado en bolsas zip o de cremallera

 

Si lo has horneado en casa, deja que se enfríe completamente antes de congelarlo. Si no lo haces, se generará mucha humedad tanto en el pan como cristales en la bolsa en la que lo almacenes. 

 

Si has comprado el pan ya descongelado en el súper, no lo vuelvas a congelar y consúmelo en las siguiente 24 horas. Más abajo te comento el motivo por el que no debes recongelarlo. 

 

Y así puedes descongelarlo 

 

Puedes dejarlo a temperatura ambiente durante unos minutos (dependerá de la temperatura de la estancia y de la cantidad, lo que puede significar 30 minutos o incluso varias horas), cubierto por un paño ligero o papel de cocina, pero siempre sobre una rejilla para que circule el aire y no se acumule la humedad en la parte inferior, y así no se quedará reblandecido. 

 

Hombre sosteniendo una hogaza de pan en las manos sobre un paño

 

Otra opción es dejarlo en la nevera, aunque te llevarás más tiempo y el pan tiende a resecarse más y más rápido que a temperatura ambiente.  

 

Si lo vas a hacer en el microondas, utiliza el mismo sistema de paño y rejilla, pero poniendo un recipiente con agua para que se mantenga la hidratación. Puedes usar la opción de descongelado a potencia baja o la específica para este alimento, pero siempre en intervalos de 10-15 segundos. También puede hacerlo en la función de cocinado a potencia baja (unos 300 W) en 2-3 intervalos de un máximo de 15 segundos cada uno. Ten en cuenta que cuanto más grande sea la porción, más tiempo necesitará.  

  

También puedes descongelarlo en el horno, si lo precalientas entre los 180ºC y los 200ºC, durante unos 5-10 minutos. Para que se distribuya mejor la temperatura, lo ideal es utilizar la convección.  

 

Panes sobre una bandeja de horno

 

Si tienes una freidora de aire, puedes utilizarla para descongelar y calentar el pan. Usa el cestillo de forma que las rebanadas, barritas o bollos queden bien separadas, así el aire caliente llegará a todos por igual. Déjelo entre 3-6 minutos, según el tamaño y el tipo de pan. 

 

Por supuesto, también puedes utilizar la tostadora, en el que quedará perfecto e incluso su corteza quedará crujiente.  

 

Rebanadas de pan tostado

 

Una vez descongelado el pan, no vuelvas a congelarlo. Por una parte, el riesgo de contaminación bacteriana es muy alto. Por otra, el pan va a perder en gran medida su textura y sabor.

 

Y una ventaja más de congelar el pan que puede que no concozcas...

 

Además de ser una medida estupenda para tener siempre pan disponible, sin tener que salir a diario a comprarlo a la panadería más cercana, o de no desperdiciar lo que te sobra, el hecho de congelar el pan tiene beneficios para tu salud. Según los expertos nutricionistas, este gesto convierte el almidón de tal forma que tu intestino no lo absorbe del todo, pero las bacterias de tu colon sí lo hacen, lo que beneficia a tu microbiota. Por otro lado, este almidón modificado, no sube los niveles de glucosa en sangre tanto como el que no ha sido congelado.  

 

Aunque esto no funciona del mismo modo en el pan industrial como en el elaborado de un modo más natural. Te invito a que leas los estudios que hay al respecto en Internet para que puedas ampliar esta información, porque creo que es sumamente interesante. 

 

Espero que estos trucos te haya resultado interesantes, pero sobre todo útiles. ¿Tienes alguno que quieras compartir y que no haya enumerado en este post? Si es así, te agradecería que lo compartieses en el apartado de comentarios que aparece más abajo.  

 

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La primera vez que apareció el post Consejos para Congelar y Descongelar Pan en Casa fue en el blog de La Meiga y Su Caldero.   

 

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24 julio, 2019

Cómo Congelar los Alimentos Adecuadamente

Lo confieso, soy fan de la congelación. Eso sí, siempre congelación de alimentos en crudo o cocinados en casa, nada de precocinados o ultraprocesados. Aunque prefiero los productos frescos, lo cierto es que no siempre se pueden consumir de esa forma. En algunas ocasiones porque no se dispone de tiempo para comprarlos a diario, en otras porque no están disponibles en el mercado o incluso porque no es conveniente comerlos sin pasar por el proceso de congelación, como en el caso del pescado.


Además, la congelación tiene muchas ventajas:


  • Puedes tener todo tipo de alimentos y comidas preparadas disponibles cuando lo necesites.


  • Podrás practicar la cocina de aprovechamiento.

  • Ahorrarás, puesto que podrás adquirir los alimentos en temporada y tenerlos disponibles más adelante, sin pagar más.

  • Si se congela y se descongela adecuadamente, los alimentos mantienen sus nutrientes, aunque en algunos casos puedan perder cualidades organolépticas.

  • En el caso de los pescados, evitarás el riesgo que supone el Anisakis. 


Si (todavía) no eres habitual en esto de la congelación, a continuación comparto contigo información básica para que tu congelador sea el mejor amigo de tu alimentación... y de tu bolsillo.  


Cómo congelar los alimentos adecuadamente


Verduras y hortalizas


En general


Hay una buena cantidad de verduras y hortalizas que puedes congelar tal cual, como las judías verdes, los guisantes, las alcachofas, los pimientos, el brócoli, la coliflor, el romanesco...


Espinacas congeladas


En cualquier caso, el escaldado en cualquier verdura te garantizará una mejor conservación del sabor y de los nutrientes, e incluso del color original. 


Las que contienen mucha agua en su interior, requieren que las escaldes unos segundos en agua hirviendo o que las cuezas, como la berenjena o el calabacín. No te olvides de lavarlas bien antes de cortarlas y escaldarlas.


Las verduras, sobre todo las de hoja verde, que se consumen crudas, como la lechuga, los canónigos o los berros no se pueden congelar.


Tampoco congelan bien el pepino o el tomate. Este último puede congelarlo escaldado o cocido para hacer salsas y sofritos.


La mejor forma de congelar las verduras es hacerlo primero creando una plancha o bandeja en la que los trozos no se apelmacen entre sí. Una vez que estén congeladas, introdúcelas rápidamente en una bolsa para congelados o en un tupper.


Cebolla


La cebolla la puedes congelar cortada, pero pierde textura y algo de sabor, así que no la utilices para consumirla en crudo y déjala para sofritos y guisos en las que vayas a cocinarla. Esto también funciona con el apio o el puerro.


Cebolla cortada sobre  una tabla

 
Patatas

 
Las patatas no congelan bien, porque se vuelven harinosas, insípidas y se oxidan enseguida. La mejor forma de congelar este tubérculo es hacerlo en forma de puré, una vez cocida y triturada. En el caso de los guisos que lleven patata, no hay otra opción, retírala antes de congelarlo, porque se echarán a perder ambos, guiso y patata. Si no quieres tirar la patata que quites del guiso, tritúralas en forma de puré solas o con otras verduras.


Frutas


Las frutas y frutos suelen contener mucha agua, por lo que se pueden congelar, pero el hielo acaba dejándolos blandos y algo descoloridos, incluso en algunos casos aumenta su acidez. Eso significa que nunca tendrán ni el sabor, ni el color ni la textura de la fruta fresca, pero sí que podrás usarlos para hacer batidos, smoothies, helados, granizados, repostería, postres, salsas, mermeladas...


Arándanos congelados


Lava las piezas y sécalas. Si son grandes, córtalas en trozos pequeños y luego congélalas. Si son pequeñas, como los frutos rojos, puedes hacerlo tal cual, primero pasando por la fase de congelación en plano y luego pasándolos a una bolsa.


Plátano


Es una fruta que congela muy bien. Puedes hacerlo pelado y en trozos, o también batido.


Uvas


Lávalas, sécalas y congélalas después. Te servirán para enfriar bebidas a modo de cubitos de hielo deliciosos. 


Uvas


Aguacate


Se puede congelar, aunque luego no podrás consumirlo con las mismas propiedades que fresco. Pero sí que puedes usarlo para untar en tostadas o para hacer salsas o usarlo en repostería, postres o platos salados.


Puedes lavarlo, cortarlo a la mitad y retirar el hueso, congelándolo así. También puedes pelarlo, retirar el hueso, cortarlo en las porciones que vayas a consumir cada vez, envolver esos trozos en papel de horno y luego guardarlas en una bolsa de congelación. Así sólo tendrás que sacar lo que necesites un poco antes poniéndolo en la nevera.


También puedes congelarlo ya triturado.


Si quieres evitar que se oxide, añádele unas gotas de limón.


Lácteos


Queso


Los quesos frescos se pueden congelar, pero pierden sabor y sobre todo textura, porque la congelación provoca que el suero de la leche se separe. Pero, aunque no podrás utilizarlos tal y como lo harías si estuviesen frescos, sí que podrás usarlos para hacer salsas, untables, rellenos, batidos y postres.


Los quesos semicurados y curados admiten mejor la congelación que los frescos, puesto que tienen más grasa y menos agua. En cuanto a su textura, pueden volverse algo más harinosos. Su sabor y su aroma también se verán algo mermados.


Quesos


Si el queso está muy curado y muy duro, es mejor que lo ralles antes de congelar, porque si lo congelas en trozos, luego no podrás cortarlo. 


Acuérdate de congelar los quesos en porciones para consumir inmediatamente, porque no se conservarán bien en la nevera más de 1-2 días. Así que olvídate de congelar quesos enteros o cuñas excesivamente grandes.


También es importante que compruebes que tanto el queso como su corteza no tienen moho. Si lo tienen, retíralo cuidadosamente.


Leche


La leche se puede congelar, pero al descongelar, el suero de la leche se separará y esta aparecerá como "cortada", con grumos. Eso no significa que no se pueda consumir, aunque únicamente te recomiendo hacerlo si vas a utilizarla para cocinar. Es importante que la leche sólo la congeles en casa si tienes un congelador con función ultrarrápida o exprés, porque si se congela despacio la leche se podría estropear al descongelarse.


Vaso y jarra con leche


Si quieres que se descongele mejor, déjala en la nevera hasta que se estabilicen las proteínas, las grasas y otros nutrientes.


Nata


Se puede congelar, pero si tiene poca grasa, le ocurrirá lo mismo que a la leche. Así que si vas a congelar la nata, procura que tenga un contenido grado de un 40% o más.


Mantequilla


Puedes congelarla sin problemas, puesto que su contenido graso es muy alto.


Carnes


La carne soporta perfectamente la congelación, aunque hay algunas precauciones que debes tomar.


Procura congelar según llegues a casa y evita, siempre que puedas, hacerlo con piezas que ya lleven varios días en la nevera.


Carne sobre hielo y otros ingredientes


Congela en porciones, para evitar tener que descongelar cantidades muy grandes que luego tendrás que consumir rápidamente. Una forma de separar las porciones y facilitar la descongelación es utilizar papel de horno. Envuelve las porciones y luego almacénalas en bolsas o tuppers. Así podrás sacar fácilmente lo que necesites. Procura que la carne esté bien protegida en sus envases para que no se reseque o se queme, y para que no adquiera olores o sabores extraños.


Limpia bien la carne antes de congelarla ayudándote de un papel de cocina, pero no la laves, sobre todo en el caso del pollo.


Elimina la grasa y los desperdicios antes de congelar. 


Pescados


A los pescados les sucede lo mismo que a las carnes, congelan muy bien. De hecho, la congelación es casi obligatoria si quieres evitar el temido Anisakis. Si no quieres tomar el pescado muy pasado, tendrás que congelar antes, puesto que únicamente una temperatura relativamente elevada en el interior del alimento, evita ese parásito.


Lava el pescado antes de congelar, mejor con agua salada. Y sécalo bien, para no añadir agua que pueda hacer cristales de hielo en el exterior del alimento.  


Salmón sobre hielo


Elimina las vísceras antes de congelar.


Como en el caso de las carnes, congela en porciones.


Los mariscos como las nécoras, centollas y centollos, se deben cocer antes de congelar. Las almejas y los berberechos se congelan frescos. Las gambas y langostinos se puede congelar tanto crudos como cocidos, a tu elección.


Congela únicamente pescados y mariscos muy frescos y comprados en establecimientos de confianza. 


Huevos


Para congelarlos enteros, debes romperlo e introducir su contenido en un recipiente hermético, pero sin llenarlo hasta el borde, puesto que la clara y la yema aumentan de tamaño y así evitarás que se rompa en envase o que se salga su contenido en el congelador. Precisamente por esa capacidad de aumentar de tamaño, nunca debes congelar los huevos con su cáscara.


Para conservar yema y clara de manera independiente, únicamente tienes que separarlas e introducir cada una en un recipiente diferente. Eso sí, ten en cuenta que la clara congelada se montará peor, en caso de la necesites a punto de nieve.


Huevos


Si quieres congelar huevo batido, puedes hacerlo sin problemas. Eso sí, en el caso de la yema, el frío consigue que la yema se quede pastosa (las proteínas se endurecen). Si no quieres que esto suceda, únicamente tendrás que añadir un ácido (unas gotas de vinagre o de limón), una pizca de sal o de azúcar para que el huevo batido conserve su textura fluida.


Platos cocinados


Caldos


Congelan estupendamente al contener una parte mayoritaria de agua, así que aprovecha para hacer grandes y congélalos en las porciones que vayas a necesitar. Es la mejor forma de tener caldo casero para tomar en cualquier momento o para utilizarlos para cocinar.


Boles de sopa


Guisos


Si tu guiso tiene mucho caldo, separa éste del resto y congélalos por separado.


Guiso casero


Arroces


Los arroces se pueden congelar una vez cocinados, pero perderán sabor y textura. Si se trata de arroz cocido, puedes ponerle un poco de aceite de oliva para facilitar la descongelación y el mantenimiento de sus cualidades.


Pasta


Para conservar su sabor, aroma y textura, cuécela unos minutos menos de lo habitual, puesto que luego tendrás que calentarla y si no lo haces, correrás el riesgo de que se pase o se quede muy seca.


Si la congelas sin aderezo, acuérdate de ponerle un poquito de aceite de oliva para facilitar la descongelación.


Pasta en un tenedor


Si puedes, evita descongelar y calentar en el microondas o el horno, y hazlo mejor al baño María o incluso en una sartén con el fuego muy bajo.


Fritos


No se deben congelar, porque se quedan blandos y con exceso de humedad.


Salsas


Las salsas emulsionadas como la mayonesa, la salsa rosa o el alioli; las salsas que llevan harina como la bechamel; incluso las que llevan nata como la carbonara (no la auténtica italiana que no la incluye en su receta original) no se pueden congelar, porque al descongelarse se "cortan".


Salsa


El hummus y el guacamole, por ejemplo, sí que se pueden congelar. En el caso del hummus, ponle un chorrito de aceite de oliva antes de ponerlo en el congelador. En el del aguacate, ponle unas gotas de aceite de limón.


Pan


Se puede congelar perfectamente. Eso sí, hazlo siempre en porciones, ya sean panecillos o rebanadas, y consérvalo dentro de una bolsa. Puedes envolver las porciones en papel de horno. Luego sólo tendrás que dejar la porción para que se descongele en la nevera un rato o incluso a temperatura ambiente. También puedes ponerlo directamente en la plancha, la tostadora o el microondas si te gusta calentito (pero unos pocos segundos para que no se caliente en exceso ni se queme) y consúmelo inmediatamente.


Pan integral


Azúcar moreno


Es uno de los alimentos que mejor congelan. Únicamente tendrás que ponerlo en una bolsa y sacar lo que necesites. No tendrás ni que descongelarlo siquiera. Esto evitará el típico (y molesto) apelmazamiento que sufre este tipo de azúcar si no lo consumes enseguida.  


Azúcar moreno

 
Consejos imprescindibles


  • Congela rápidamente los alimentos para evitar que se puedan degradar, tanto si son frescos como si están cocinados.

  • Ten presente siempre que los microorganismos dañinos que pueda haber en el alimento no mueren con la congelación, no desaparecen, sino que hibernan. A partir de que comience el proceso de descongelación, volverán a proliferar con la humedad y los nutrientes que ya estarán disponibles para ellos como en un buffet libre para bacterias. Por eso es fundamental que los alimentos que congeles estén frescos, que estén limpios y que los manipules de la forma más higiénica posible.

  • Evita congelar alimentos que ya se hayan descongelado previamente.

  • No congeles nunca los alimentos en sus latas o envases de cartón. Pásalos a un envase de cristal, plástico o a una bolsa de congelación.

  • Las bolsas de congelación son muy útiles, sobre todo las que tienen cierre de cremallera (zip). Procura eliminar la mayor parte de aire antes de cerrar la bolsa, así reducirás el oxígeno que pueda haber en ella y que pueda servir de alimento a las bacterias antes de que se congele. Si son sin cierre de cremallera, puedes utilizar pinzas para cerrarlas. 

  • Pon siempre el nombre del alimento que vas a congelar, así como su fecha de congelación. Una vez que el hielo se hace presente, es difícil identificar lo que está en cada envase, lo que te obligará a abrir el tupper, la bolsa o a desenvolver el paquete, lo que expondrá innecesariamente el alimento al calor y al aire.


Espero que este post no te haya dejado helada (o helado), pero sí que lo hayas encontrado interesante... y fresco.  




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29 junio, 2016

Trucos para Eliminar el Hielo de Tu Congelador

Si tienes congelador, habrás sufrido la formación del hielo en su interior, por mucho cuidado que hayas tenido de no introducir los alimentos con mucha humedad o hayas abierto su puerta lo mínimo indispensable. Al final acaba pareciendo el escenario de una película situada en la Antártida.

 
Y es algo poco recomendable. No sólo porque tu congelador gastará más energía para hacer su función, también porque te quitará sitio de almacenaje.

 
Para que no te ocurra, a continuación te daré algunos trucos útiles para que deshelar tu congelador te sea más fácil.


Trucos para eliminar el hielo de tu congelador


Antes de nada

 
Vacía completamente antes de descongelar, es obvio.

 
Desenchufa el electrodoméstico para no arriesgarte a tener un disgusto con la electricidad.

 
Procura que no haya ningún cable o enchufe que pueda verse afectado por un posible derrame de agua de descongelación.

 
Congelador tipo arcónTen a mano toallas, bayetas, paños, una fregona y un barreño para ir enjugando el agua que vaya produciéndose con el deshielo.  

 
Pon alguna toalla vieja en el suelo para recoger agua si cae desde el congelador. Esto es especialmente importante si el suelo es delicado.

 
No utilices herramientas punzantes para despegar el hielo, porque puedes dañar seriamente tu electrodoméstico. Si utilizas una rasqueta para el hielo, mejor que sea de plástico.

 
Comienza a descongelar siempre desde la parte superior del congelador y ve bajando. Así evitarás que el agua y el hielo vayan manchando lo que ya está listo.

 
Una vez descongelado, limpia bien todas las superficies con agua y bicarbonato, procurando aclarar bien. También puedes usar agua y vinagre blanco, aclarando sólo con agua después.

 
Trucos para descongelar

 
1.- Dejar descongelar al aire. Para ello debes colocar paños o bayetas que vayan absorbiendo el agua de la descongelación, que tendrás que ir escurriendo según se empapen. Es importante que tengas cuidado de que el agua no caiga al suelo. En caso de que se derrame, procura que no puede entrar en contacto con cables o enchufes, así evitarás el riesgo de que se produzca un cortocircuito o electrocución. Esta es la forma más económica, ecológica y segura de descongelar, sin duda; aunque la más lenta.

 
2.- Con un paño humedecido con agua muy caliente. Para ello puedes calentar agua en una cazuela o en el microondas, e irlo pasando por todo el interior del congelador, teniendo cuidado de que no esté tan caliente como para quemarte. Ten cuidado de ir enjugando el agua que escurra y de ir retirando los trozos de hielo que puedan ir desprendiéndose.

 
3.- Con una espátula o rasqueta caliente. Si calientas una rasqueta, podrás ir levantando con facilidad el hielo del congelador. Ve retirando los trozos que vayan desprendiéndose y ayúdate de un paño o bayeta para ir secando el agua de la descongelación. Ten mucho cuidado de no dañar el interior.

 
Cazuela al fuego con agua y vapor4.- Con vapor. Calienta una cazuela con agua y colócala en el interior del congelador. Ten precaución para que el recipiente caliente no entre en contacto directo con las paredes del congelador, porque podrías dañarlo. Para ello puedes colocar la cazuela sobre un paño húmedo o sobre un salvamanteles. Deja que el vapor vaya deshaciendo el hielo poco a poco. No te olvides de ir secando el agua que pueda generarse.

 
5.- Con un secador de pelo. Si pones el secador a potencia media y lo vas pasando a cierta distancia de las paredes del congelador, acelerarás el deshielo. Ten mucho cuidado de que el calor no sea excesivo y de no aplicarlo muy cerca de ninguna superficie interior. Este truco tiene un pero: tendrás que estar trabajando todo el tiempo con el secador hasta la total descongelación, lo que te llevará un buen rato.

 
6.- Con un calefactor.  Con un calefactor a media potencia, podrás ir acelerando el proceso de descongelación. Tiene una ventaja, puedes colocarlo en una banqueta o escalera (dependiendo de la altura a la que esté tu congelador) y dejar que vaya haciendo el trabajo. Sólo tendrás que ir enjuagando el agua cada cierto tiempo para que no se acumule y se derrame fuera.

 
Ventilador
7.- Con un ventilador. Igual que en el caso anterior, pero sin utilizar calor. Este truco es especialmente útil si hace una buena temperatura ambiente, ya que no necesitarás tanto calor. El aire del ventilador introducirá el aire caliente de la habitación en el congelador para que se deshiele más rápido.

 
¿Tienes algún truco infalible para descongelar de forma rápida y segura? Cuéntamelo y lo añado a la lista.




  

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17 febrero, 2016

Tips para Descongelar Alimentos de Forma Segura

La congelación de alimentos, hay que reconocerlo, es un gran invento. Nos facilita las cosas a la hora de tener a nuestra disposición todo tipo de alimentos, sin necesidad de ir a hacer la compra o cocinar a diario.


Pero toda congelación tiene una descongelación... y ahí es donde suele estar la dificultad. Como necesitamos cierto tiempo para descongelar y cada vez somos más impacientes, tendemos a utilizar técnicas que pueden poner en peligro nuestra salud. Una de las prácticas de riesgo más nabituales: descongelar a temperatura ambiente.


Y es que los alimentos pueden contener microoganismos con muy mala intención que, mientras están en el congelador permanecen tranquilitos, pero que según comienzan a descongelarse, vuelven a estar de lo más activos y dispuestos a enfermarnos.


Por eso es imprescindible realizar una descongelación segura. Si quieres saber más sobre este tema, sigue leyendo...

  
Tips para descongelar de forma segura


En general


  • Protege siempre los alimentos que vayas a congelar. Bolsas, papel o recipientes, lo que prefieras, pero que el alimento no esté nunca en contacto directo con otros alimentos.


  • Acostúmbrate a escribir la fecha de congelación en los paquetes de los alimentos que congeles, porque el frío no garantiza una duración eterna de la comida.


  • Ante la duda, pregunta en tu carnicería o pescadería si el alimento estaba que vas a comprar estaba congelado previamente, porque no podrás congelarlo nuevamente en tu casa, salvo que lo cocines antes. Hay ocasiones en las que se venden alimentos ya descongelados como frescos y esto puede suponer un problema serio.


  • Aunque los alimentos estén cocinados, no es garantía de que hayamos matado a todos los microorganismos nocivos. Por eso es importante descongelarlos de forma segura, puesto que según se traspase la barrera de los 4ºC en la que esos microorganismos están en stand by, vuelven a proliferar con toda impunidad.


  • No descongeles a temperatura ambiente, para evitar que las bacterias puedan comenzar a hacer de las suyas en las partes del alimento que ya han comenzado a descongelarse.


Formas seguras de descongelar alimentos


Nevera



  • Es la forma más adecuada y segura de descongelar la mayor parte de los alimentos.


    Nevera
  • Los cambios de temperatura muy graduales que va experimentando el alimento permiten que sus cualidades se mantengan casi intactas. Y como la temperatura final es baja, no proliferarán los microorganismos nocivos para nuestra salud.


  • Hablando de temperatura, lo ideal es que la nevera esté a 4ºC. Si es más baja, tardará demasiado en descongelarse el alimento, si es más alta, comenzará a entrar en zona roja en cuanto a seguridad. Las bacterias se encuentran a sus anchas y proliferan en temperaturas superiores a 4ºC e inferiores a los 66ºC.


  • El tiempo de descongelación en frigorífico dependerá del tamaño de las piezas, llegando las más grandes a necesitar 24 horas o más. Lo ideal es que congeles los alimentos en porciones para facilitar esta tarea.


  • Como hacen falta unas horas para descongelar totalmente la comida, es importante la planificación de los menús. Y esto no es sólo beneficioso para la descongelación, también lo es para tu salud y la de tu familia, porque es más fácil comer de forma saludable si se programa con antelación. Todos sabemos que cuando no tenemos prevista la comida o la cena somos más propensos a comer cualquier cosa... que casi siempre es calórica y con exceso de grasas.


    Protege siempre los alimentos al congelarlos y descongelarlos
  • No descongeles la comida sin tenerla protegida por una bolsa, envuelta en papel de horno o de aluminio o dentro de un tupperware. De esta forma evitarás que gotee y esté en contacto directo con otros alimentos, lo que podría provocar contaminación cruzada entre ellos.


  • No te olvides de colocar el alimento sobre un plato o, mejor aún, sobre un recipiente con rejilla para que pueda recoger los jugos de la descongelación. Y, ojo, los líquidos que pueda soltar la comida deben ser desechados, puesto que pueden estar contaminados.


  • Es importante consumir la comida descongelada en nevera con rapidez. Ese plazo dependerá del tipo de alimento, aunque no debería superar los 2 ó 3 días como norma general. Si ves que no puedes consumirla en un tiempo razonable, te recomiendo que la cocines durante un par de minutos a más de 70ºC y luego la congeles de nuevo.


Agua fría



  • Es un método interesante para descongelar carnes o pescados en porciones pequeñas en poco tiempo.


  • Sólo tienes que llenar un recipiente con agua fría e introducir el alimento en ella dentro de una bolsa hermética; procurando que la bolsa no flote, para que esté en contacto con el agua lo máximo posible.


No descongeles los alimentos directamente sobre el chorro de agua fría
  • No utilices el agua directamente sobre el alimento, porque perdería su textura y sabor. La excepción: los mariscos, que se pueden descongelar en agua de mar o agua del grifo con sal.


  • Ve cambiando el agua cada 20-30 minutos, porque se irá enfriando poco a poco. Revisa el estado de la descongelación y, cuando esté en su punto, cocina el alimento o introdúcelo en la nevera hasta que vayas a prepararlo. Eso sí, ten en cuenta que este método sólo deberías emplearlo cuando quieras descongerlar y cocinar rápidamente, si vas a dejar pasar más tiempo entre una acción y otra, quizás deberías descongelar en el frigorífico.


Microondas



    Microondas
  • Este método es el ideal para los platos ya cocinados, aunque no es tan bueno para descongelar carnes, pescados y mariscos; porque suelen mantenerse congelados en algunas zonas, mientras otras se cocinan.


  • Si vas a cocinar un plato que luego quieres congelar, procura que no esté muy hecho, de esa forma al descongelar y calentar no quedará demasiado pasado. 


  • Si tu microondas tiene función de descongelado, utilízala según te indique el fabricante en las instrucciones. Si no la tiene y se trata de una porción pequeña, puedes utilizar una potencia media y ponerlo un tiempo de entre 20 y 30 seg. y comprobar el estado en el que está el alimento. Si no se ha descongelado aún, puedes repetir la operación hasta que consigas su total descongelación. Si la porción es grande, tendrás que ir aumentando los tiempos, aunque lo más recomendable es congelar en trozos pequeños o medianos.


  • Procura que haya espacio dentro del microondas, para que la comida pueda descongelarse adecuadamente.


  • Te recomiendo que vayas moviendo el recipiente para que se vaya descongelando de manera uniforme. La mayoría de los microondas tienen zonas que no se calientan por igual, así que es la mejor manera de conseguir una descongelación homogénea.


Sin descongelación previa



    Las verduras y hortalizas no necesitan descongelación previa
  • Las verduras y hortalizas no necesitan descongelación antes de cocinar, de modo que puedes introducirlas directamente en el agua hirviendo o el guiso.


  • Esta forma de descongelación no es muy recomendable para otro tipo de alimentos, aunque si lo haces, ten en cuenta que el alimento puede perder textura y sabor. Y tendrás que contar con un 50% más de tiempo de cocción.


Espero no haberte dejado helada (o helado) con este artículo ;)





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