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29 junio, 2022

Errores a Evitar a la Hora de Lavarte la Cara

Limpiar el rostro a diario es un gesto imprescindible, tanto si te maquillas como si no lo haces. Si deseas una piel limpia, luminosa, jugosa y sana debes proporcionarle una buena higiene. De nada sirve que te gastes mucho dinero en cosméticos si el lienzo no está limpio y preparado para recibirlos.


Y hay muchos productos que te pueden ayudar a dejar impoluta tu piel. Hay muchas mujeres (y hombres), entre las que me incluyo, a las que nos gusta la sensación del agua y el jabón para limpiar el rostro. De hecho, no sentimos que está  impecable si no la lavamos. Es una preferencia personal, por supuesto, porque hay otros productos que también son magníficos para ese fin. Pero hoy quiero centrarme en la limpieza facial con agua y jabón y los errores que pueden echar arruinar este gesto.

 

¿Quieres saber cuáles son? Te los cuento a continuación, y confieso que he cometido algunos de ellos y he aprendido en mi propia piel.

 

Errores a evitar a la hora de lavarte la cara

 

Los primero que debes tener en cuenta

 

Si te has maquillado, especialmente los ojos, un lavado facial no será suficiente para eliminar los productos que te hayas aplicado. En ese caso te recomiendo un desmaquillante y después una limpieza facial, sólo así conseguirás una piel impoluta.

 

Las toallitas desmaquillantes (o incluso las de bebé, que hay quien se atreve con ellas) no sustituyen a un exhaustivo lavado de cara.

 

Errores que debes evitar a la hora de lavarte la cara 

 

No te laves la cara con una frecuencia excesiva, porque puedes desequilibrar su pH al no darle tiempo a recuperarse, deshidratarla e irritarla en exceso. Incluso es posible que generes una mayor producción de sebo, algo perjudicial para muchos tipos de piel, sobre todo las que tienen tendencia al acné. ¿La frecuencia ideal? 1 ó 2 veces al día por lo general. Por la mañana eliminarás los aceites naturales de la piel, así como el sudor. Por la noche retirarás el sebo, el sudor, la suciedad, la contaminación y los restos de protector solar y maquillaje que se han acumulado sobre su superficie a lo largo de la jornada.

 

Y tampoco escatimes con el número de limpiezas, porque estarás dejando que la suciedad, la contaminación, los restos de maquillaje, el sebo y el sudor se acumulen sobre tu piel. 

 

Emplea el producto adecuado. Debe ser eficaz, pero también respetuoso con tu piel. Si es muy suave, tendrás que repetir el lavado varias veces o frotar en exceso. Eso implica que irritarás tu piel, eliminarás los aceites naturales que tiene tu piel y que la protegen (deshidratación, desprotección ante las agresiones externas...), por no hablar de que eliminará también células vivas y sanas, en lugar de arrastrar únicamente la suciedad y las células muertas. Y si es muy agresivo, te ocurrirá lo mismo. 


Persona emulsionando jabón con sus manos debajo del grifo del lavabo

 

Evita utilizar jabones de manos o geles de ducha para limpiar tu rostro. Esto suele ocurrir cuando se termina una sesión en el gym a fin de eliminar el sudor, o incluso antes de comenzar para eliminar el maquillaje. Es una práctica que pone en riesgo tu piel, porque estos jabones están formulados para las manos de forma industrial, por no hablar de que están en dispensadores que no siempre se limpian cuando se rellenan, de forma que se termina formando una capa de suciedad y moho en al parte inferior del recipiente. No tienes más que ver qué ocurre cuando te lavas las manos con este tipo de productos: se deshidratan, aparecen irritaciones y rojeces, las cutículas y pielecitas se levantan... ¿De verdad quieres poner eso en tu cara?

 

No emplees demasiada cantidad, porque te será mucho más difícil de aclarar. Más producto no significa más limpieza, todo lo contrario. Lo que importa es ser concienzuda a la hora de lavar la piel y de aclararla. Y no te olvides de que utilizar grandes cantidades supone un gasto inútil, algo a tener muy en cuenta. 

 

Mujer sosteniendo espuma en la palma de su mano

 

No te olvides de ninguna zona de la cara, el cuello, la mandíbula, la línea del cabello y las orejas también forma parte de ella. Incluso deberías extender la limpieza a la zona del escote (así luego no te olvidarás de hidratarlo y tratarlo convenientemente). 

 

Utiliza movimientos circulares, pero sin ejercer demasiada presión. Procura que los círculos sean ascendentes.

 

Aclárate la cara completamente. Cualquier resto de jabón puede irritarte la piel, que te aparezcan rojeces, que te salgan granitos o que los siguientes productos de tu rutina de belleza no sean tan efectivos, puesto que hay una capa de jabón sin aclarar que funciona como barrera. Acuérdate de aclarar todas las zonas de tu rostro, porque hay algunas en las que es más difícil eliminar los restos jabonosos, como la zona alrededor de las aletas de la nariz y bajo ella, las sienes, la línea del cabello o la parte inferior de la mandíbula. 

 

Mujer aclarándose el rostro con agua

 

Si te cuesta aclarar ciertas partes de la piel de tu cara, puedes ayudarte con una esponjita (que siempre debe estar limpia y seca antes de cada uso).

 

Utiliza agua tibia o fría para eliminar el jabón. El agua caliente elimina la barrera protectora de tu piel, dejándola desprotegida y seca.

 

Después de lavarte el rostro procura secarte con mucho cuidado, utilizando pequeños toquecitos en lugar de frotar, porque terminarás dañando y resecando tu piel. 

 

Evita las toallas de uso común, sobre todo las que se usan para secarse las manos, porque son un parque temático para todo tipo de gérmenes y hongos. Lo ideal es utilizar una toalla limpia y seca cada vez, o emplear un tisú para ello. 

 

Caja de pañuelos de papel

 

Si al secarte ves que todavía aparece suciedad en el tisú o la toalla, repite la operación. 

 

Y no te olvides de finalizar la limpieza con un paso imprescindible: la hidratación. Y también otro tipo de tratamiento, si lo necesitas.


Espero que este post te sea útil a la hora de mantener una rutina de belleza de "10", comenzado por lo más importante: la limpieza.

 

 

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Errores que No Debes Cometer al Limpiar Tu Rostro

Consejos para Preparar Tu Piel antes del Maquillaje 

Luce una Piel Perfecta Sin Maquillaje

 

La primera vez que apareció el post Errores a Evitar a la Hora de Lavarte la Cara fue en el blog de La Meiga y Su Caldero. 


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Errores a evitar a la hora de lavarte la cara by La meiga y su caldero - Arancha Moreno is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

06 febrero, 2019

Errores que No Debes Cometer al Limpiar Tu Rostro

Lavarse la cara es algo que a priori parece lo más sencillo del mundo, de hecho lo hacemos todos desde que somos bien pequeños, pero limpiarse el rostro correctamente no lo es tanto, créeme.


De hecho, la mayoría de nosotras (y también vosotros, chicos) cometemos muchos errores a la hora de limpiarnos la cara. Y no es un tema menor, porque una mala limpieza puede acarrearnos muchos inconvenientes, desde irritaciones o granitos hasta infecciones más o menos graves.


Así que a continuación te enumero los errores que no debes cometer a la hora de limpiar tu rostro y también cómo evitarlos.


Errores que no debes cometer al limpiar tu rostro


Limpiarse el rostro... sólo de vez en cuando


La limpieza del rostro debe ser uno de esos gestos automáticos que se hacen a diario, como lavarse los dientes.


Y como la higiene dental, debe hacerse día y noche. Por la mañana debes limpiarte la cara para eliminar los restos de grasa que haya podido segregar durante el sueño, así como los de cremas y otros cosméticos que te hayas podido aplicar antes de dormir. Y durante la noche tendrás que retirar la contaminación, el sudor o el maquillaje.


No emplear el producto adecuado


Uno de los errores más habituales a la hora de limpiarse la cara es no utilizar el producto más adecuado para ti en cuanto a formulación y presentación.


Por ejemplo, es muy habitual que las personas con la piel grasa y tendencia al acné busquen limpiadores agresivos, con los que sientan que la piel se queda más seca y matificada, pero es un gran error. Si la piel grasa se ve agredida, acaba produciendo más grasa para protegerse, así que conseguirás justo el efecto contrario.


Evita por todos los medios utilizar jabones, limpiadores y lociones que no estén formulados específicamente para el rostro, porque son muy agresivos y pueden producir alergias, irritaciones, descamaciones o brotes de granitos y acné. Cada vez que veo a alguna inconsciente que se lava con el jabón de manos del dispensador que hay en el vestuario del gym se me ponen los vellos de punta...


No poner en práctica la doble limpieza


La piel acumula distintos tipo de suciedad e impurezas a lo largo del día: contaminación, sudor, grasa segregada por la propia piel, restos de protectores solares y de cremas, primers, bases de maquillaje... Algunas de estas impurezas son liposolubles (se disuelven en aceites) y otras son hidrosolubles (se disuelven en agua).


Por ello, si se quiere conseguir una limpieza profunda es necesario utilizar primero un producto con base oleosa, como un aceite o una loción, y finalizar con un limpiador con base de agua. Así se eliminarán primero las impurezas liposolubles, que se disolverán en los aceites, y luego las hidrosolubles, así como los restos oleosos que hayan podido quedan en el primer paso.


Mano femenina sosteniendo espuma jabonosa


Si quieres saber más acerca de esta forma de higiene facial, puedes leer nuestro post Todos los Secretos de la Doble Limpieza.


Usar únicamente una loción o un aceite


Si empleas una loción, crema o aceite limpiador como único producto para tu higiene facial, lo que conseguirás es crear una película grasa sobre la piel que evitará que el resto de cosméticos que te apliques después no serán eficientes al 100%. 


No desmaquillarte antes de limpiar la piel


Si te has maquillado, primero debes retirar el maquillaje y luego limpiar la piel. Si pretendes limpiar y desmaquillar con el mismo gesto y el mismo producto (incluso si se trata de agua micelar), ni retirarás bien el maquillaje ni la suciedad.


Y si has utilizado un maquillaje waterproof, no te olvides de eliminarlo con un desmaquillante bifásico. 


Mujer desmaquillándose


Caer en la tentación de las toallitas desmaquillantes


No, no son la mejor elección para limpiar tu rostro, por muy cómodas que sean. Por una parte, con ellas no vas a eliminar el maquillaje y la suciedad completamente, puesto que en un mismo gesto y con un único producto no es fácil eliminar la suciedad, la grasa de la piel, la base de maquillaje, el rímel, el labial... Y por la otra, los ingredientes que contienen suelen ser muy agresivos con la piel del rostro para intentar limpiar lo máximo posible.


Tampoco hay que perder de vista que las toallitas implican frotarlas y arrastrarlas por la piel con más intensidad que si se usan otros productos. La razón es simple, como no terminan de desmaquillar todas tendemos a frotar para eliminar mejor la suciedad acumulada durante el día y el maquillaje.


Las toallitas, mejor para una emergencia.


Limpiarte la cara con las manos sucias


Y es que aunque vayas a aplicarte un limpiador en gel o en espuma, eso no significa que puedas lavarte las manos y la cara al mismo tiempo.


En las manos se van quedando todo tipo de microorganismos nocivos y suciedad que acabarán en tu piel y que se van a trasladar a tu rostro, por mucho limpiador y mucha agua que haya por medio.


Si quieres una piel saludable, recuerda lavarte las manos antes de llevarlas a tu rostro; especialmente si has ido en transporte público, si has estado manejando el ordenador o el móvil o si has tocado productos tóxicos.


Mujer lavándose las manos


No ayudarte de algodones o toallas faciales


Los limpiadores como las lociones, los aceites o las aguas micelares requieren una herramienta que sirva para atrapar y arrastrar la suciedad, como los discos desmaquillantes, las bolas de algodón, las toallas faciales de microfibras o las tejidas de algodón.


No creas ni por un momento que si te pones una loción limpiadora con los dedos y luego la aclaras con agua vas a retirar toda la suciedad y los residuos de cosméticos, para ello hace falta un tejido que la atrape y la retire completamente.


Utilizar agua muy caliente


Si el producto limpiador que emplees requiere aclarado, un error muy común es utilizar agua muy caliente para hacerlo, puesto que arrastra los aceites presentes naturalmente en la piel y la deja reseca e irritable.


Usa agua tibia o incluso fría si no necesitas retirar productos grasos.


No aclarar completamente los limpiadores


Si usas un producto jabonoso o en forma de gel que necesitas aclarar con agua, puede que no retires completamente los restos de espuma y estos se queden sobre tu piel. Esto puede traducirse en irritación, sequedad, rojeces, aparición de granitos e incluso que los cosméticos que te apliques después no tengan toda la eficacia, puesto que se ha creado una barrera jabonosa sobre tu piel.


Recuerda aclarar exhaustivamente el rostro, sobre todo las zonas difíciles como el principio del cuello, la parte baja de la barbilla, el pliegue de las aletas de la nariz o los párpados. 


Mujer aclarándose la cara con agua


Secarte con una toalla


La toalla de las manos no debería servirte nunca para secarte la cara. Los motivos: suele estar constantemente húmeda y en un entorno cálido, lo que implica que pueden proliferar las bacterias; es fácil que queden restos de jabón en ella, algo que puede irritar la piel del rostro, además de fomentar junto con la humedad la presencia de microorganismos poco recomendables; y tampoco hay que perder de vista su textura, que por muy suave que sea, no es la más apropiada para secar la cara.


Lo ideal, tener unas toallas pequeñas y específicas para la cara, cambiándolas tras cada uso. Si son reutilizables, procura lavarlas con un jabón neutro y sin suavizante, así evitarás que los químicos que contienen detergentes y suavizantes puedan irritar tu piel, además de mantener su capacidad de secado y su esponjosidad durante más tiempo.


También puedes emplear pañuelos de papel suaves o de algodón tejido del que usan las facialistas.


Manos sosteniendo una toallita facial


No usar tónico tras la limpieza


El tónico sirve para preparar la piel para los siguientes pasos de tu rutina facial. Según el tónico que elijas puedes obtendrás distintos resultados, aunque los más destacados son el de cerrar tus poros, equilibrar la piel o calmarla.


Aplícalo con pequeños toques, sin frotar y ayudándote de un disco desmaquillante.


Procura que el tónico no tenga alcohol ni cualquier otro ingrediente que ya sepas que puede producirte irritaciones o alergias.


No aplicarte una hidratante después


Tras la limpieza del rostro (y el tónico) es importante que te apliques una crema hidratante (con o sin un sérum antes), puesto que después de limpiar la piel esta se queda desprotegida y algo seca y necesita reponer la humectación.


Cada limpiador requiere una forma de aplicación específica para que se eficiente y no dañe la piel. Por eso es importante seguir las instrucciones que especifique el fabricante en el envase.


Como norma general, evitar frotar de manera agresiva tu piel con ninguno de los productos. Para que ésta quede bien limpia no es necesario maltratarla.


Crema fluida cayendo sobre una mano femenina


Tardas mucho en aplicarte la hidratante


Si esperas demasiado para aplicarte el sérum o la hidratante desde que te has secado la piel y te hayas puesto el tónico, la humedad que todavía queda en ella comenzará a evaporarse... y con ella llegará la deshidratación.


Si te aplicas la hidratación y el tratamiento en los 60-90 sg. inmediatamente posteriores a la limpieza tu piel aprovechará mejor la humectación y necesitarás menos cantidad para sentirla confortable. 


No exfoliar tu piel


Si quieres que la limpieza diaria funcione a pleno rendimiento, es necesario que exfolies tu piel, es una forma de complementarla y reforzarla.


La frecuencia de uso y el tipo de exfoliante dependerá de tu tipo de piel. Consulta con tu asesora de belleza, tu facialista o el especialista en cosmética de tu farmacia para que te recomiende el más adecuado para ti.


¿Echas de menos algún error o alguna solución? Me gustaría mucho que nos lo comentases, ya sabes que éste también es tu blog.


Ya sólo me resta finalizar... limpiamente :)




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07 febrero, 2018

Consejos para Preparar Tu Piel antes del Maquillaje

El maquillaje, tanto si es elaborado como muy natural, requiere una piel perfecta. Y es que el maquillaje sirve para realzar.


Cuando nuestra piel está bien cuidada y preparada, lo que hace es resaltar nuestra belleza natural. De hecho, una buena piel nos permite llevarla desnuda o con maquillaje, puesto que siempre estará jugosa, luminosa y suave siempre. 


Y cuando está maltratada y descuidada, el maquillaje lo que hace es destacar todos los defectos: sequedad, arrugas, poros dilatados, tono apagado, granitos...


Aunque el resultado del maquillaje también depende de cómo preparamos la piel, de los productos que aplicamos y del orden en que lo hacemos.


Sigue leyendo y te cuento cómo cuidar y acondicionar la piel para conseguir un maquillaje de "10"


Consejos para preparar la piel antes del maquillaje MyC

 
La higiene


Hazte una limpieza facial profesional al menos 1-2 veces al año. Aunque te limpies la cara a diario, te apliques exfoliantes o te pongas mascarillas purificantes cada semana, tu piel necesita una higiene facial realizada por una esteticista profesional, para que elimine las células muertas, extraiga los puntos negros y realice otros tratamientos que dejen tu rostro impoluto. Si no lo haces, al final notarás que tu piel está apagada, gruesa y que no aprovecha los productos faciales que le apliques.


Higiene facial profesional MyC

 
Exfolia la piel de forma periódica. Elige el producto exfoliante más adecuado para tu piel, puesto que según tu edad, tu tipo de piel y tus necesidades te irán mejor unos u otros. La frecuencia también dependerá de tu piel y de la potencia, aunque la media recomendable suele ser de una vez cada 7-10 días.


Limpia tu piel mañana y noche, incluso aunque no te maquilles. Por la noche debes limpiar bien tu piel para retirar la grasa, la suciedad que haya podido quedar sobre ella durante el día y el maquillaje. Por la mañana te servirá para eliminar el sebo que genera la piel durante la noche y los restos de cremas que puedan haber quedado en su superficie.


Los productos


Utiliza un tónico equilibrante. El tónico elimina cualquier resto de jabón o limpiadora, equilibra, refresca, aporta luz y prepara la piel para aprovechar el resto de productos que utilices en tu rutina facial. Es importante que sea apropiado para las necesidades específicas de tu piel. Utiliza un algodón y aplícalo con pequeños toques, procura no arrastrar.


Aplícate un sérum. Utiliza el sérum que uses habitualmente para mejorar y tratar tu piel antes del maquillaje. Si lo utilizas con la piel desnuda, no hay motivo para no hacerlo antes de maquillarse, puesto que sus necesidades son las mismas con y sin make up.


Utiliza un buen contorno de ojos. Es un gesto imprescindible si quieres evitar arrugas, bolsas y ojeras, especialmente si luego te vas a maquillar, porque facilita la aplicación de los correctores y la base, preparando y alisando la zona.


Aplícate crema hidratante. No pienses ni por un momento que porque te vayas a maquillar no debes hidratar tu piel. De hecho, un rostro bien hidratado es el mejor lienzo para comenzar a maquillar. Si hay zonas más secas, el tono de la base no quedará uniforme ni luminoso. 


Crema hidratante MyC


Ponte protector solar. Salvo que la base de maquillaje tenga factor de protección, deberías ponerte un producto específico previamente. Procura que su fórmula sea ligera si luego te vas a maquillar, ahora incluso los tienes en formato spray con protección +50.


Emplea un primer o prebase. Este paso no es siempre necesario, aunque lo cierto es que es muy conveniente si quieres un acabado pulcro y una duración mayor para tu maquillaje. Si quieres un resultado perfecto, también puedes emplear una prebase específica para ojos y labios; así facilitarás la aplicación de los productos, los pigmentos tendrán más viveza y durarán intactos mucho más tiempo. 


Si no vas a utilizar primer para labios, no te olvides del bálsamo labial. Evitarás la sequedad y los antiestéticos pellejitos, además de facilitar la aplicación del labial después. 


Bálsamo labial


Y no te olvides de que el cuello, el escote y las orejas también son parte del rostro a la hora de cuidarlo y prepararlo para el maquillaje. Incluso si no maquillas esas zonas, es importante que estén hidratadas y cuidadas, lo que influye en el resultado final de tu make up.


¿Cómo preparas tú piel antes de maquillarte?




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05 octubre, 2016

Luce una Piel Perfecta Sin Maquillaje


Entre muchas celebrities está de moda el no make-up, aunque el resto de las mortales llevamos toda la vida saliendo a la calle sin maquillaje casi a diario... La única diferencia es que muchas de ellas tienen una piel espectacular que resiste los selfies y fotos de prensa rosa con mucha dignidad.


Si tu también te quieres apuntar a la tendencia de ir sin maquillar, aquí tienes unos cuantos consejos que te ayudarán a tener una piel impoluta.


Luce una piel perfecta sin maquillaje


Conoce tu piel


El primer paso para lucir una piel impoluta es conocerla. Debes saber a qué tipo pertenece, puesto que así podrás aplicar las rutinas de belleza y los productos apropiados para mantenerla en perfectas condiciones.


Piel normal


Es la que que tiene un equilibrio adecuado. Esto implica que tanto el sebo como la hidratación están equilibrados, por lo que no tiene apenas impurezas, presenta un color uniforme, está suave y lisa al tacto, tiene una buena circulación y los poros no son visibles.


Piel grasa


Mirándose al espejo Es la que produce sebo en una cantidad excesiva.  Esto puede suceder tanto por temas hormonales, como por genética, estrés o algunos medicamentos. También puede generarse por utilizar productos comedogénicos. Se caracteriza por su aspecto brillante, por ser más bien gruesa, por un tono pálido y por poros dilatados y perfectamente visibles. Y, por supuesto, la piel grasa es propensa a acné y comedones.


Piel seca


Es un tipo de piel que, al contrario que la grasa, no produce sebo en una cantidad suficiente. Esta falta de lípidos impide que retenga la humedad, por lo que queda expuesta a todas las agresiones externas. Sus características son la tirantez, el tacto áspero, así como un aspecto fino, frágil y apagado. Si la sequedad es más severa presentará descamación, manchas o picores.


Piel mixta


Es una mezcla de distintos tipos de piel, que varían especialmente en la zona "T" (frente, nariz y barbilla), así como en las mejillas. En las primeras la piel es claramente grasa y en las mejillas es seca o normal.


Piel sensible


Puede aparecer con cualquier tipo de piel y se caracteriza por ser reactiva y con baja tolerancia a las agresiones externas. Puede alternar épocas de normalidad con otras de sequedad, descamación, irritación y enrojecimiento.


Como ves, cada piel tiene unas características y necesidades concretas, por lo que un cosmético o tratamiento inadecuado puede desequilibrarla. Por eso es importante que la conozcas a la perfección. Si no eres capaz de identificar tu tipo, no tienes más que acudir al dermatólogo a tu centro de estética para que te asesoren. 


La higiene


Limpieza facial
Para tener una piel bonita y saludable es imprescindible mantener una estricta higiene facial diaria. Esto implica limpiar el rostro mañana y noche, tanto si te maquillas como si no lo haces. Utiliza los productos adecuados para tu tipo de piel y evita las toallitas desmaquillantes a diario, dejándolas sólo para emergencias. Si tu piel no está limpia, su aspecto irá siendo cada vez más gris y apagado; además de que cualquier producto que te apliques sobre ella no funcionará como debe.


Si te lavas la cara con jabones limpiadores, procura que el agua no esté muy caliente, porque resecarás mucho tu piel y puedes provocarte descamación. Y muchas veces esta descamación se notará incluso aunque luego te apliques tu crema hidratante. 


Acostúmbrate a secar tu rostro con un tisú en lugar de con una toalla. Si lo haces con un pañuelo de papel evitarás las posibles bacterias que puedan estar en la toalla por la humedad y los restos de jabón, además no caerás en la tentación de restregar tu cara para secarla. Hazlo con pequeños toquecitos hasta que elimines toda la humedad.


No te saltes el paso de la exfoliación, tanto de la piel de la cara como de los labios. Eliminar las células muertas es imprescindible para que tu piel tenga buen aspecto y para que los productos de tratamiento funcionen al máximo. El tipo de exfoliante y la frecuencia dependerán de tu tipo de piel. Si ésta es seca o sensible, por ejemplo, tendrás que utilizar productos más suaves y con menor frecuencia. Y si es grasa, podrás utilizar exfoliantes más intensos y más a menudo. En cualquier caso, lo ideal es consultar a tu dermatólogo o a tu asesora de belleza para que te recomiende lo más apropiado para ti.


Los cosméticos


Incluye el tónico en tu rutina de belleza. Te ayudará a refrescar tu rostro, a cerrar los poros y a equilibrar el pH de la piel. También es importante para preparar la piel para los tratamientos que te apliques después.


Hidratación, hidratación e hidratación. Sea cual sea tu tipo de piel, debes aplicarte mañana y noche una crema que te aporte hidratación, incluso si tienes la piel grasa. Y si tienes alguna otra necesidad específica, también deberías cubrirla. Incluso la piel más joven y bonita acaba volviéndose áspera y mortecina si no se hidrata convenientemente. Y tampoco te olvides de la hidratación interna, que conseguirás bebiendo agua en cantidad suficiente; también consumiendo frutas, verduras, zumos, caldos e infusiones.


Utiliza contorno de ojos a diario. La piel del contorno de ojos es muy delicada, porque tiene poca grasa, colágeno y elastina, así que debes protegerla para evitar arrugas y el envejecimiento prematuro de la zona. Utiliza un producto apropiado para ti y hazlo correctamente.


Mascarillas facialesSi quieres refrescar, descongestionar e hidratar tu rostro a lo largo del día, dile sí a las aguas termales. Lleva un formato mini en tu bolso y utilízalo cuando lo necesites. Lo agradecerás especialmente en días de calor o si vas al gym.


Utiliza mascarillas para tratar tus necesidades específicas. Las tienes para todas las necesidades: hidratación, nutrición, oxigenación, arrugas, luminosidad, firmeza... Aplícatelas según las indicaciones del envase o de las de tu asesora de belleza y verás cómo tu rostro está más bonito, incluso sin maquillaje.


El sol


Utiliza protección solar a diario. Si no tiene aceites ni perfumes, mucho mejor. Aplícate el protector después del sérum y la crema. Y si te da pereza seguir todos los pasos (sérum-crema-protector solar), antes de salir a la calle sin protector solar, utiliza tu crema de día con SPF. Por supuesto, si te vas a exponer al sol directamente, tendrás que incrementar la protección y evitar las horas centrales del día, además de renovar su aplicación según las instrucciones que te marque el fabricante.
 

No te olvides de las gafas de sol, ni siquiera en invierno. Además de proteger tus ojos, también lo harás con la  piel de alrededor. Y evitarás guiñar los ojos si el sol te deslumbra. Si unes el uso constante de tus gafas de sol al producto de contorno de ojos, ni te imaginas cómo mejorará tu aspecto.


Cejas y pestañas


Procura llevar las cejas bien depiladas y con la forma adecuada para tu rostro. Así enmarcarás
tu rostro y lo definirás, además de darle un aspecto cuidado y limpio. De esa forma necesitarás mucho menos utilizar maquillaje para darle expresión a tu cara.


Cuida tus pestañas. Unas pestañas largas y espesas harán que tus ojos parezcan más grandes y despiertos, por lo que podrás prescindir del rímel. Te recomiendo productos que las fortalezcan y las hagan crecer. Puedes utilizar alguno de los específicos que encontrarás en farmacias o perfumerías, aunque también puedes recurrir al socorrido aceite de ricino o de oliva para el mismo fin.


Los granitos


No te toques los granitos ni las espinillas. Lo único que conseguirás son cicatrices y manchas que afearán tu imagen, especialmente si no te quieres maquillar y no vas a utilizar correctores y bases que las camuflen.


Tratamientos profesionales


Hazte una higiene facial en cabina de forma periódica. Aunque limpies tu piel a diario, una higiene facial profesional dejará tu piel impoluta y te permitirá mantenerla tú misma durante una buen temporada.


Si tienes alguna necesidad específica (manchas, flacidez, etc.), hazte algún tratamiento de cabina para cubrirla. Si quieres llevar la cara lavada, este tipo de tratamientos te ayudarán a conseguir un rostro luminoso, terso, juvenil y con menos arrugas. 


Buenas costumbres


Duerme lo suficiente. Si quieres lucir un rostro bonito y radiante sin maquillaje, es uno de los mejores tratamientos que puedes seguir. Y probablemente el más barato.


Aliméntate de forma correcta. El aspecto de la piel está íntimamente ligado a la dieta. Una alimentación variada, equilibrada y saludable es imprescindible si quieres decirle adiós al maquillaje.


Dile adiós al tabaco. Y no sólo por tu salud, también por tu piel. El tabaco conseguirá que tu piel esté más apagada y envejecida, además de que te provocará las típicas arrugas de la fumadora: el odiado código de barras.


La imagen


Cabello
Lleva el cabello siempre limpio y con un buen corte. Si no quieres maquillarte, debes equilibrar tu imagen llevando el pelo impecable, porque si no, es fácil que acabes transmitiendo una imagen descuidada.


Cuida la ropa y los complementos. No significa que vayas vestida de fiesta y que te cargues de complementos a diario, pero sí que elijas bien tu vestuario para dar una buena imagen. Esto implica que la ropa sea la apropiada para cada situación, que esté limpia y bien planchada, que sea de tu talla, que te sientas cómoda con ella y, sobre todo, que te haga sentir radiante.





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18 mayo, 2016

Todos los Secretos de la Doble Limpieza

La limpieza diaria del rostro es un imprescindible si queremos conseguir una piel bonita y saludable, eso es bien sabido, aunque algunas veces es más conocido en la teoría que en la práctica ;)


Y es que saltarse la higiene facial diaria es la vía más rápida para tener una piel opaca, apagada, con un tono irregular y con poca capacidad de absorción. Mientras que una buena limpieza mañana y noche sólo aporta beneficios: suavidad, luminosidad, tono uniforme y hasta un 50% más de absorción de los productos de hidratación y tratamiento que se vayan a aplicar después. Unos argumentos que convencen, sin duda.


Pero para que la limpieza sea realmente eficaz, es importante que sea profunda (sin ser agresiva), de modo que elimine todo tipo de suciedad que pueda haber en su superficie. Y cuando digo de todo tipo, es porque no toda la suciedad e impurezas que pueden terminar sobre nuestra piel son iguales. Imagínate un día cualquiera y haz recuento de todo lo que puede acabar en tu linda carita: polvo, contaminación, sudor, células muertas, grasa que secreta la propia piel, bacterias dejan tus manos al tocarte la cara sin darte cuenta, protectores solares, base de maquillaje, máscara de pestañas, labial, blush... Y cada uno de esas impurezas es diferente, porque algunas son liposolubles (se disuelven en aceite) o hidrosolubles (se disuelven con agua).


Por eso es tan importante realizar una limpieza que arrastre los dos tipos de suciedad, la que se limpia con aceite y la que se elimina con agua. Y en este caso el orden es importante, porque lo lógico es primero utilizar un producto con base grasa y después otro con base de agua para terminar de retirar cualquier resto de aceite que haya podido quedar, así como todas las impurezas hidrosolubles.


Pues bien, este tipo higiene facial se llama doble limpieza, por motivos obvios, ya que se hace en dos pasos. Es la que utilizan las japonesas, que en el cuidado de su rostro son muy exigentes, no sólo en los productos, sino en los rituales de aplicación.


Todos los secretos de la doble limpieza


Y no es que haga falta mucho más tiempo para poner en práctica este tipo de higiene facial, porque el paso extra que se añade tampoco requiere demasiado esfuerzo. Es más una cuestión de pereza a la hora de imaginar que hay que hacerlo que ponerlo en práctica. Y los resultados merecen la pena.


Para que puedas tener una piel preciosa e impoluta a diario, a continuación te doy algunas claves que te pueden ser útiles:


Pasos a seguir


Paso 1


El primer paso para la doble limpieza es utilizar un limpiador con base de aceite. Su finalidad es eliminar el sebo de la propia piel, el protector solar y las grasas y pigmentos que pueda llevar el maquillaje.


Si incluyes esta fase en tu ritual de higiene facial diaria, podrás comprobar que los restos de maquillaje, especialmente los de máscara y labial desaparecen al 100%, algo difícil de conseguir con la limpieza habitual.


Aunque para este paso puedes utilizar limpiadores con base grasa como los que se presentan como lociones, leches y cremas, te recomiendo los aceites. No te asustes, porque los hay para cada tipo de piel, por lo que no te dejarán la piel grasienta ni te provocarán granitos. El único requisito: que elijas el adecuado para ti.


Ojo, que para este paso no te sirve cualquier aceite, porque debe estar formulado para limpiar, no para nutrir. Y debe poderse eliminar completamente con el siguiente paso. Por tanto no te servirán para este tipo de limpieza los aceites vegetales (oliva, aguacate, almendra, sésamo, coco, etc.), aunque sí los puedes utilizar para nutrir e hidratar después de la higiene, siempre que sean apropiados para tu tipo de piel.


El ritual a seguir es el siguiente:



  • Aplícalo con la piel y las manos secas, poniendo una pequeña cantidad en la frente, mejillas, nariz y barbilla. Masajéalo suavemente y en seco para repartirlo por todo el rostro, insistiendo con cuidado en ojos y labios si los llevas maquillados. Utiliza movimientos circulares para hacerlo.

  • En caso de que no te apetezca utilizar las manos, también puedes utilizar un algodón para limpiar.

  • Elijas la forma de aplicación que elijas, no frotes el aceite o las limpiadoras sobre tu piel.

    Aclara siempre con agua tibia
  • En caso de que utilices aceite limpiador, humedece después tus manos y rostro con agua tibia y emulsiónalo.

  • Para terminar, aclara bien el aceite con agua tibia, procurando llegar a todos los rincones de la cara. Si utilizas lociones o cremas limpiadoras, retíralas con un algodón o con una esponjita humedecida  o aclarando con agua, según las recomendaciones del laboratorio.

  • Emplea siempre agua tibia, tanto en este paso como en el siguiente. Si el agua está muy fría, los poros se cerrarán y corres el riesgo que se queden restos de aceite o jabón dentro, con los consiguientes granitos y brotes de acné que pueden atacarte. Si está muy caliente, la piel se puede resecar, enrojecer o aparecer venitas.


Paso 2


Limpieza facial con espuma
En el segundo paso la protagonista es la limpieza de la suciedad hidrosoluble, es decir, el sudor, las células muertas, las bacterias, el polvo, la contaminación... además de los posibles restos grasos que puedan haber quedado de la fase anterior.


Esta limpieza al agua es la que termina de dejar la piel impoluta, luminosa y lista para los tratamientos posteriores.


Los productos pueden ser jabones, espumas o aguas micelares, según tus preferencias y tu tipo de piel. Personalmente, me encantan las espumas, por la sensación fresca y ligera que me aporta, pero tú debes encontrar tu limpiador ideal.


Como aplicarlo



  • Pon una pequeña cantidad de producto en la palma de la mano y emulsiónalo con un poco de agua.

  • Aplica la espuma resultante en el rostro con movimientos suaves y circulares.

  • Aclara muy bien con agua tibia (entre 36 y 39º), procurando retirar todos los posibles restos jabonosos, incluso en el nacimiento del cabello. Este paso es importante, porque los restos de jabón pueden provocarte granitos y acné.

  • Seca siempre con un tisú, en lugar de con una toalla. Las toallas, si no están recién lavadas, pueden contener restos de jabón o humedad y bacterias que pasarían a tu cara. Y si las lavas con lejía o productos agresivos, pueden enrojecer e irritar tu piel. 


Qué productos elegir


Jabones limpiadoresLos productos que escojas para la limpieza, tanto con base de aceite como de agua, deben ser apropiados para tu piel.


Para elegirlos debes tener en cuenta tu tipo de piel, tu edad, la época del años y tus preferencias en cuanto a texturas.


Si no tienes mucha idea de este tipo de temas, te recomiendo que consultes con una profesional de la belleza. La esteticista que te trate habitualmente, la consejera de belleza de tu farmacia (si tiene formación al respecto, por supuesto) o una dependienta de confianza de tu perfumería habitual serán tus aliadas. Pero, ojo, en este caso debes contar el consejo de asesoras, no con vendedoras-despachadoras poco cualificadas.


Cuándo utilizar la doble limpieza


La teoría es que debería ser mañana y noche. Por la mañana para eliminar el sebo que pueda haber generado la piel por la noche, el sudor y los restos de cremas de la noche anterior. Por la noche para eliminar todo lo anterior, además de protectores, maquillajes y contaminación.

Aunque si no tienes tiempo por la mañana, puedes dejar este ritual para por la noche, dedicándote unos mimos cuando ya has terminado la jornada.

 
Reserva un rato para ti y tu belleza, sobre todo por la noche
Reserva un rato para ti y tu belleza, sobre todo por la noche


Y para el final...


Para terminar la doble limpieza puedes seguir el ejemplo de las japonesas, puedes terminar con una toallita caliente y una loción equilibrante que prepare el rostro para los tratamientos posteriores.


Aunque puedes finalizar de una forma menos elaborada, aplicándote un buen tónico adecuado para tu tipo de piel.


Y, ahora que ya sabes más acerca de la doble limpieza, por favor, deja las toallitas limpiadoras para el gym o los viajes cortos. Tu piel te lo agradecerá.






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La primera vez que apareció este post fue en el blog de La Meiga y Su Caldero.


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