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06 febrero, 2019

Errores que No Debes Cometer al Limpiar Tu Rostro

Lavarse la cara es algo que a priori parece lo más sencillo del mundo, de hecho lo hacemos todos desde que somos bien pequeños, pero limpiarse el rostro correctamente no lo es tanto, créeme.


De hecho, la mayoría de nosotras (y también vosotros, chicos) cometemos muchos errores a la hora de limpiarnos la cara. Y no es un tema menor, porque una mala limpieza puede acarrearnos muchos inconvenientes, desde irritaciones o granitos hasta infecciones más o menos graves.


Así que a continuación te enumero los errores que no debes cometer a la hora de limpiar tu rostro y también cómo evitarlos.


Errores que no debes cometer al limpiar tu rostro


Limpiarse el rostro... sólo de vez en cuando


La limpieza del rostro debe ser uno de esos gestos automáticos que se hacen a diario, como lavarse los dientes.


Y como la higiene dental, debe hacerse día y noche. Por la mañana debes limpiarte la cara para eliminar los restos de grasa que haya podido segregar durante el sueño, así como los de cremas y otros cosméticos que te hayas podido aplicar antes de dormir. Y durante la noche tendrás que retirar la contaminación, el sudor o el maquillaje.


No emplear el producto adecuado


Uno de los errores más habituales a la hora de limpiarse la cara es no utilizar el producto más adecuado para ti en cuanto a formulación y presentación.


Por ejemplo, es muy habitual que las personas con la piel grasa y tendencia al acné busquen limpiadores agresivos, con los que sientan que la piel se queda más seca y matificada, pero es un gran error. Si la piel grasa se ve agredida, acaba produciendo más grasa para protegerse, así que conseguirás justo el efecto contrario.


Evita por todos los medios utilizar jabones, limpiadores y lociones que no estén formulados específicamente para el rostro, porque son muy agresivos y pueden producir alergias, irritaciones, descamaciones o brotes de granitos y acné. Cada vez que veo a alguna inconsciente que se lava con el jabón de manos del dispensador que hay en el vestuario del gym se me ponen los vellos de punta...


No poner en práctica la doble limpieza


La piel acumula distintos tipo de suciedad e impurezas a lo largo del día: contaminación, sudor, grasa segregada por la propia piel, restos de protectores solares y de cremas, primers, bases de maquillaje... Algunas de estas impurezas son liposolubles (se disuelven en aceites) y otras son hidrosolubles (se disuelven en agua).


Por ello, si se quiere conseguir una limpieza profunda es necesario utilizar primero un producto con base oleosa, como un aceite o una loción, y finalizar con un limpiador con base de agua. Así se eliminarán primero las impurezas liposolubles, que se disolverán en los aceites, y luego las hidrosolubles, así como los restos oleosos que hayan podido quedan en el primer paso.


Mano femenina sosteniendo espuma jabonosa


Si quieres saber más acerca de esta forma de higiene facial, puedes leer nuestro post Todos los Secretos de la Doble Limpieza.


Usar únicamente una loción o un aceite


Si empleas una loción, crema o aceite limpiador como único producto para tu higiene facial, lo que conseguirás es crear una película grasa sobre la piel que evitará que el resto de cosméticos que te apliques después no serán eficientes al 100%. 


No desmaquillarte antes de limpiar la piel


Si te has maquillado, primero debes retirar el maquillaje y luego limpiar la piel. Si pretendes limpiar y desmaquillar con el mismo gesto y el mismo producto (incluso si se trata de agua micelar), ni retirarás bien el maquillaje ni la suciedad.


Y si has utilizado un maquillaje waterproof, no te olvides de eliminarlo con un desmaquillante bifásico. 


Mujer desmaquillándose


Caer en la tentación de las toallitas desmaquillantes


No, no son la mejor elección para limpiar tu rostro, por muy cómodas que sean. Por una parte, con ellas no vas a eliminar el maquillaje y la suciedad completamente, puesto que en un mismo gesto y con un único producto no es fácil eliminar la suciedad, la grasa de la piel, la base de maquillaje, el rímel, el labial... Y por la otra, los ingredientes que contienen suelen ser muy agresivos con la piel del rostro para intentar limpiar lo máximo posible.


Tampoco hay que perder de vista que las toallitas implican frotarlas y arrastrarlas por la piel con más intensidad que si se usan otros productos. La razón es simple, como no terminan de desmaquillar todas tendemos a frotar para eliminar mejor la suciedad acumulada durante el día y el maquillaje.


Las toallitas, mejor para una emergencia.


Limpiarte la cara con las manos sucias


Y es que aunque vayas a aplicarte un limpiador en gel o en espuma, eso no significa que puedas lavarte las manos y la cara al mismo tiempo.


En las manos se van quedando todo tipo de microorganismos nocivos y suciedad que acabarán en tu piel y que se van a trasladar a tu rostro, por mucho limpiador y mucha agua que haya por medio.


Si quieres una piel saludable, recuerda lavarte las manos antes de llevarlas a tu rostro; especialmente si has ido en transporte público, si has estado manejando el ordenador o el móvil o si has tocado productos tóxicos.


Mujer lavándose las manos


No ayudarte de algodones o toallas faciales


Los limpiadores como las lociones, los aceites o las aguas micelares requieren una herramienta que sirva para atrapar y arrastrar la suciedad, como los discos desmaquillantes, las bolas de algodón, las toallas faciales de microfibras o las tejidas de algodón.


No creas ni por un momento que si te pones una loción limpiadora con los dedos y luego la aclaras con agua vas a retirar toda la suciedad y los residuos de cosméticos, para ello hace falta un tejido que la atrape y la retire completamente.


Utilizar agua muy caliente


Si el producto limpiador que emplees requiere aclarado, un error muy común es utilizar agua muy caliente para hacerlo, puesto que arrastra los aceites presentes naturalmente en la piel y la deja reseca e irritable.


Usa agua tibia o incluso fría si no necesitas retirar productos grasos.


No aclarar completamente los limpiadores


Si usas un producto jabonoso o en forma de gel que necesitas aclarar con agua, puede que no retires completamente los restos de espuma y estos se queden sobre tu piel. Esto puede traducirse en irritación, sequedad, rojeces, aparición de granitos e incluso que los cosméticos que te apliques después no tengan toda la eficacia, puesto que se ha creado una barrera jabonosa sobre tu piel.


Recuerda aclarar exhaustivamente el rostro, sobre todo las zonas difíciles como el principio del cuello, la parte baja de la barbilla, el pliegue de las aletas de la nariz o los párpados. 


Mujer aclarándose la cara con agua


Secarte con una toalla


La toalla de las manos no debería servirte nunca para secarte la cara. Los motivos: suele estar constantemente húmeda y en un entorno cálido, lo que implica que pueden proliferar las bacterias; es fácil que queden restos de jabón en ella, algo que puede irritar la piel del rostro, además de fomentar junto con la humedad la presencia de microorganismos poco recomendables; y tampoco hay que perder de vista su textura, que por muy suave que sea, no es la más apropiada para secar la cara.


Lo ideal, tener unas toallas pequeñas y específicas para la cara, cambiándolas tras cada uso. Si son reutilizables, procura lavarlas con un jabón neutro y sin suavizante, así evitarás que los químicos que contienen detergentes y suavizantes puedan irritar tu piel, además de mantener su capacidad de secado y su esponjosidad durante más tiempo.


También puedes emplear pañuelos de papel suaves o de algodón tejido del que usan las facialistas.


Manos sosteniendo una toallita facial


No usar tónico tras la limpieza


El tónico sirve para preparar la piel para los siguientes pasos de tu rutina facial. Según el tónico que elijas puedes obtendrás distintos resultados, aunque los más destacados son el de cerrar tus poros, equilibrar la piel o calmarla.


Aplícalo con pequeños toques, sin frotar y ayudándote de un disco desmaquillante.


Procura que el tónico no tenga alcohol ni cualquier otro ingrediente que ya sepas que puede producirte irritaciones o alergias.


No aplicarte una hidratante después


Tras la limpieza del rostro (y el tónico) es importante que te apliques una crema hidratante (con o sin un sérum antes), puesto que después de limpiar la piel esta se queda desprotegida y algo seca y necesita reponer la humectación.


Cada limpiador requiere una forma de aplicación específica para que se eficiente y no dañe la piel. Por eso es importante seguir las instrucciones que especifique el fabricante en el envase.


Como norma general, evitar frotar de manera agresiva tu piel con ninguno de los productos. Para que ésta quede bien limpia no es necesario maltratarla.


Crema fluida cayendo sobre una mano femenina


Tardas mucho en aplicarte la hidratante


Si esperas demasiado para aplicarte el sérum o la hidratante desde que te has secado la piel y te hayas puesto el tónico, la humedad que todavía queda en ella comenzará a evaporarse... y con ella llegará la deshidratación.


Si te aplicas la hidratación y el tratamiento en los 60-90 sg. inmediatamente posteriores a la limpieza tu piel aprovechará mejor la humectación y necesitarás menos cantidad para sentirla confortable. 


No exfoliar tu piel


Si quieres que la limpieza diaria funcione a pleno rendimiento, es necesario que exfolies tu piel, es una forma de complementarla y reforzarla.


La frecuencia de uso y el tipo de exfoliante dependerá de tu tipo de piel. Consulta con tu asesora de belleza, tu facialista o el especialista en cosmética de tu farmacia para que te recomiende el más adecuado para ti.


¿Echas de menos algún error o alguna solución? Me gustaría mucho que nos lo comentases, ya sabes que éste también es tu blog.


Ya sólo me resta finalizar... limpiamente :)




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La primera vez que apareció el post Errores que No Debes Cometer al Limpiar Tu Rostro fue en el blog de La Meiga y Su Caldero


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Errores que no debes cometer al limpiar el rostro by La meiga y su caldero - Arancha Moreno is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-CompartirIgual 4.0 Internacional License.

18 mayo, 2016

Todos los Secretos de la Doble Limpieza

La limpieza diaria del rostro es un imprescindible si queremos conseguir una piel bonita y saludable, eso es bien sabido, aunque algunas veces es más conocido en la teoría que en la práctica ;)


Y es que saltarse la higiene facial diaria es la vía más rápida para tener una piel opaca, apagada, con un tono irregular y con poca capacidad de absorción. Mientras que una buena limpieza mañana y noche sólo aporta beneficios: suavidad, luminosidad, tono uniforme y hasta un 50% más de absorción de los productos de hidratación y tratamiento que se vayan a aplicar después. Unos argumentos que convencen, sin duda.


Pero para que la limpieza sea realmente eficaz, es importante que sea profunda (sin ser agresiva), de modo que elimine todo tipo de suciedad que pueda haber en su superficie. Y cuando digo de todo tipo, es porque no toda la suciedad e impurezas que pueden terminar sobre nuestra piel son iguales. Imagínate un día cualquiera y haz recuento de todo lo que puede acabar en tu linda carita: polvo, contaminación, sudor, células muertas, grasa que secreta la propia piel, bacterias dejan tus manos al tocarte la cara sin darte cuenta, protectores solares, base de maquillaje, máscara de pestañas, labial, blush... Y cada uno de esas impurezas es diferente, porque algunas son liposolubles (se disuelven en aceite) o hidrosolubles (se disuelven con agua).


Por eso es tan importante realizar una limpieza que arrastre los dos tipos de suciedad, la que se limpia con aceite y la que se elimina con agua. Y en este caso el orden es importante, porque lo lógico es primero utilizar un producto con base grasa y después otro con base de agua para terminar de retirar cualquier resto de aceite que haya podido quedar, así como todas las impurezas hidrosolubles.


Pues bien, este tipo higiene facial se llama doble limpieza, por motivos obvios, ya que se hace en dos pasos. Es la que utilizan las japonesas, que en el cuidado de su rostro son muy exigentes, no sólo en los productos, sino en los rituales de aplicación.


Todos los secretos de la doble limpieza


Y no es que haga falta mucho más tiempo para poner en práctica este tipo de higiene facial, porque el paso extra que se añade tampoco requiere demasiado esfuerzo. Es más una cuestión de pereza a la hora de imaginar que hay que hacerlo que ponerlo en práctica. Y los resultados merecen la pena.


Para que puedas tener una piel preciosa e impoluta a diario, a continuación te doy algunas claves que te pueden ser útiles:


Pasos a seguir


Paso 1


El primer paso para la doble limpieza es utilizar un limpiador con base de aceite. Su finalidad es eliminar el sebo de la propia piel, el protector solar y las grasas y pigmentos que pueda llevar el maquillaje.


Si incluyes esta fase en tu ritual de higiene facial diaria, podrás comprobar que los restos de maquillaje, especialmente los de máscara y labial desaparecen al 100%, algo difícil de conseguir con la limpieza habitual.


Aunque para este paso puedes utilizar limpiadores con base grasa como los que se presentan como lociones, leches y cremas, te recomiendo los aceites. No te asustes, porque los hay para cada tipo de piel, por lo que no te dejarán la piel grasienta ni te provocarán granitos. El único requisito: que elijas el adecuado para ti.


Ojo, que para este paso no te sirve cualquier aceite, porque debe estar formulado para limpiar, no para nutrir. Y debe poderse eliminar completamente con el siguiente paso. Por tanto no te servirán para este tipo de limpieza los aceites vegetales (oliva, aguacate, almendra, sésamo, coco, etc.), aunque sí los puedes utilizar para nutrir e hidratar después de la higiene, siempre que sean apropiados para tu tipo de piel.


El ritual a seguir es el siguiente:



  • Aplícalo con la piel y las manos secas, poniendo una pequeña cantidad en la frente, mejillas, nariz y barbilla. Masajéalo suavemente y en seco para repartirlo por todo el rostro, insistiendo con cuidado en ojos y labios si los llevas maquillados. Utiliza movimientos circulares para hacerlo.

  • En caso de que no te apetezca utilizar las manos, también puedes utilizar un algodón para limpiar.

  • Elijas la forma de aplicación que elijas, no frotes el aceite o las limpiadoras sobre tu piel.

    Aclara siempre con agua tibia
  • En caso de que utilices aceite limpiador, humedece después tus manos y rostro con agua tibia y emulsiónalo.

  • Para terminar, aclara bien el aceite con agua tibia, procurando llegar a todos los rincones de la cara. Si utilizas lociones o cremas limpiadoras, retíralas con un algodón o con una esponjita humedecida  o aclarando con agua, según las recomendaciones del laboratorio.

  • Emplea siempre agua tibia, tanto en este paso como en el siguiente. Si el agua está muy fría, los poros se cerrarán y corres el riesgo que se queden restos de aceite o jabón dentro, con los consiguientes granitos y brotes de acné que pueden atacarte. Si está muy caliente, la piel se puede resecar, enrojecer o aparecer venitas.


Paso 2


Limpieza facial con espuma
En el segundo paso la protagonista es la limpieza de la suciedad hidrosoluble, es decir, el sudor, las células muertas, las bacterias, el polvo, la contaminación... además de los posibles restos grasos que puedan haber quedado de la fase anterior.


Esta limpieza al agua es la que termina de dejar la piel impoluta, luminosa y lista para los tratamientos posteriores.


Los productos pueden ser jabones, espumas o aguas micelares, según tus preferencias y tu tipo de piel. Personalmente, me encantan las espumas, por la sensación fresca y ligera que me aporta, pero tú debes encontrar tu limpiador ideal.


Como aplicarlo



  • Pon una pequeña cantidad de producto en la palma de la mano y emulsiónalo con un poco de agua.

  • Aplica la espuma resultante en el rostro con movimientos suaves y circulares.

  • Aclara muy bien con agua tibia (entre 36 y 39º), procurando retirar todos los posibles restos jabonosos, incluso en el nacimiento del cabello. Este paso es importante, porque los restos de jabón pueden provocarte granitos y acné.

  • Seca siempre con un tisú, en lugar de con una toalla. Las toallas, si no están recién lavadas, pueden contener restos de jabón o humedad y bacterias que pasarían a tu cara. Y si las lavas con lejía o productos agresivos, pueden enrojecer e irritar tu piel. 


Qué productos elegir


Jabones limpiadoresLos productos que escojas para la limpieza, tanto con base de aceite como de agua, deben ser apropiados para tu piel.


Para elegirlos debes tener en cuenta tu tipo de piel, tu edad, la época del años y tus preferencias en cuanto a texturas.


Si no tienes mucha idea de este tipo de temas, te recomiendo que consultes con una profesional de la belleza. La esteticista que te trate habitualmente, la consejera de belleza de tu farmacia (si tiene formación al respecto, por supuesto) o una dependienta de confianza de tu perfumería habitual serán tus aliadas. Pero, ojo, en este caso debes contar el consejo de asesoras, no con vendedoras-despachadoras poco cualificadas.


Cuándo utilizar la doble limpieza


La teoría es que debería ser mañana y noche. Por la mañana para eliminar el sebo que pueda haber generado la piel por la noche, el sudor y los restos de cremas de la noche anterior. Por la noche para eliminar todo lo anterior, además de protectores, maquillajes y contaminación.

Aunque si no tienes tiempo por la mañana, puedes dejar este ritual para por la noche, dedicándote unos mimos cuando ya has terminado la jornada.

 
Reserva un rato para ti y tu belleza, sobre todo por la noche
Reserva un rato para ti y tu belleza, sobre todo por la noche


Y para el final...


Para terminar la doble limpieza puedes seguir el ejemplo de las japonesas, puedes terminar con una toallita caliente y una loción equilibrante que prepare el rostro para los tratamientos posteriores.


Aunque puedes finalizar de una forma menos elaborada, aplicándote un buen tónico adecuado para tu tipo de piel.


Y, ahora que ya sabes más acerca de la doble limpieza, por favor, deja las toallitas limpiadoras para el gym o los viajes cortos. Tu piel te lo agradecerá.






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La primera vez que apareció este post fue en el blog de La Meiga y Su Caldero.


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