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02 febrero, 2022

Cómo Ahorrar Dinero en Ropa

Si te gusta la ropa tanto como a mí, probablemente te gastes en ella más de lo que te gustaría (o de lo que deberías). Y es que la mayoría de economías no permite tener un enorme vestidor repleto de ropa, zapatos y bolsos. 


Pero lo cierto es que se puede llegar a una solución de compromiso, adquiriendo la ropa con sentido común y procurando ahorrar. No es una tarea sencilla, no te voy a engañar, pero se puede conseguir. 


Por eso en este post quiero compartir contigo algunos consejos que te servirán para ahorrar dinero en ropa.

 

Cómo ahorrar dinero en ropa

 

Planifícate

 

Analiza lo que tienes ya en el armario. Una vez que lo tengas claro, clasifíca las prendas. Las que están en buen estado sepáralas en las que te sirven y las que no, las que te gustan y las que no, las que te pones con frecuencia y a las que ni siquiera has quitado la etiqueta... Las que están en mal estado, divídelas en las que tienen arreglo y las que están inservibles. A partir de ahí, decide que ropa quieres quedarte, cuál vas donar o a regalar y la que vas a reciclar o a tirar a la basura.

 

Revisa de forma periódica tu armario y repite las medidas anteriores cuando sea necesario. 

 

Márcate un presupuesto mensual y/o anual para comprar ropa y complementos.  

 

Conciénciate de que por cada prenda que compres debería salir otra de tu armario.

 

Mujer llevando varios vaqueros doblados en los brazos

 

Antes de comprar


Comprueba cuál es realmente tu talla, porque en caso contrario corres el riesgo de comprar algo que no te sentará bien y que luego no te pondrás, o que si llegas a ponértelo, no te hará sentir cómoda. 


Haz una lista con la ropa y accesorios que realmente necesitas.


A la hora de comprar

 

Procura comprar únicamente lo que necesites. Eso no significa que tengas que tener pocas prendas, sino que te hagas con aquellas que realmente vas a utilizar.

 

Adquiere prendas que se adapten a tu forma de vida actual. Si nunca vas a fiestas o a eventos formales, de nada te servirá comprarte un lujoso vestido largo y con cola. Y si no pisas el campo desde que te llevaban de excursión con el colegio, probablemente no necesites comprarte un equipo completo para hacer senderismo. 


Prendas de ropa y calzado

 

Espérate a las rebajas, ofertas y ventas especiales siempre que puedas. Si no sigues las tendencias y microtendencias al pie de la letra (y si eres mínimamente paciente), podrás comprar las prendas que te interesan con un mejor precio. 

 

Los outlets pueden ser interesantes, pero es importante que localices aquellos establecimientos que ponen a la venta género de calidad y que esté en buen estado. Una cosa es que sea ropa y accesorios fuera de temporada y otra muy diferente que sean artículos de saldo. 

 

Adquiere la ropa en establecimientos de confianza, tanto online como físicos. Eso te ahorrará muchos dolores de cabeza si te surge algún problema con la compra.

 

Compra prendas de calidad, aunque puedan costar un poco más, lo cierto es que te durarán más en buen estado. Te pongo un ejemplo: si compras un buen par de pantalones vaqueros (tejido, patronaje y confección de calidad) por 80 euros y te los vas a poner al menos 1 vez a la semana durante 5 años, cada  postura tendrá un coste aproximado de 0,30 euros. Por no hablar de que, si están en buenas condiciones, siempre podrás venderlos de segunda mano si te cansas de ellos. Pero si te compras unos jeans de 10 euros de mala calidad, y que a los 6 meses están como para tirarlos directamente a la basura, si te los pones 1 vez a la semana durante esos meses, cada postura te saldrá a 3,33 euros. La diferencia es importante, ¿verdad?

 

Gástate más en básicos que en prendas y accesorios de tendencia. Cuando tienes un buen fondo de armario, podrás actualizar fácilmente combinándolo con piezas a la última, que no tienen que ser obligatoriamente costosas. 

 

Prendas de ropa colorida colgada de un perchero

 

Compra prendas que combinen entre sí. Intenta que cada pieza al menos conjunte con otras 2 ó 3 de tu armario. 

 

Recuerda que unos buenos accesorios levantan cualquier look, así que procura hacerte con unos cuantos que sean espectaculares y con personalidad.

 

Compra ropa resistente y con un fácil mantenimiento para el trabajo. Incluso si trabajas en un elegante despacho, las prendas tendrán que aguantar una larga jornada de sentarse, levantarse, ir al archivo, pasar las mangas por la mesa una y mil veces al utilizar el ordenador o revisar documentos. Por eso deben ser adecuadas para la actividad, pero también cómodas, que se arruguen poco y que se puedan lavar y mantener de forma sencilla. 

 

No adquieras una gran cantidad de prendas para una única actividad si no las vas a usar, por muy baratas que sean. Si únicamente vas a la playa o a la piscina una o dos semanas al año, no te harán falta 10 bañadores o bikinis, con un par de ellos será suficiente. Es mejor que sean 2 y de calidad, a que te hagas con una decena a bajo precio, pero que terminarán estropeándose en tu cómoda sin apenas usarlos.

 

Comprueba siempre las etiquetas, porque si la ropa necesita lavado en seco, el coste de mantenimiento incrementará en buena medida el coste de la prenda.  

 

La ropa y complementos de segunda mano también son una opción. Cada vez hay más establecimientos y tiendas online que tienen artículos de calidad y en buen estado.

 

Devuelve aquellas prendas que, una vez que llegas a casa, ni te gustan ni te sientan bien. 

 

Consulta las políticas de devolución y los gastos de envío antes de comprar online

 

Prendas de ropa, gorro de lana y reloj, junto a unos tulipanes


Otra opción: el alquiler

 

Si no vas a utilizar una prenda o un complemento más de una vez, quizás te sea rentable el alquiler. Si vas a asistir a un evento o quieres utilizar un modelazo para una ocasión especial, recurre al alquiler. Tienes una buena oferta de este tipo de servicios, aunque conviene que comprares calidades, variedad y precios.

 

En caso de que vayas a utilizar este tipo de prendas especiales muchas veces, te compensará más la compra, tanto de primera como de segunda mano. 

 

También puedes pedir esas piezas prestadas a alguien de confianza. Es una opción más económica, pero implica una responsabilidad, puesto que deberás devolverlas enseguida, limpias y en perfecto estado.

 

Cuida tus prendas al máximo

 

Lee siempre las etiquetas de tu ropa antes de lavarla, secarla y plancharla; y respeta las instrucciones del fabricante.


Prendas de ropa colgada de un perchero en una boutique

 

Lava las prendas con el detergente, la temperatura y el programa adecuados. Alargará la vida de tu ropa de una forma sustancial.

 

Salvo que sea necesario (ropa muy sucia, de trabajo...) evita el agua muy caliente a la hora de lavar la ropa.

 

Si usas la secadora, procura que la temperatura y el tiempo de secado no sean excesivos, porque los tejidos se terminan resistiendo. 

 

A la hora de planchar las prendas, intenta hacerlo siempre por el revés. Esto es imprescindible en el caso de la ropa oscura o que tienda a que aparezcan brillos.

 

Utiliza una temperatura adecuada para cada tipo de tejido.

 

Las planchas verticales que usan vapor cuidan mucho las prendas y son muy cómodas de utilizar. Son ideales también para las prendas de punto y aquellas que sean delicadas.  

 

Cepilla las prendas cuando sea necesario, así les quitarás el polvo, los pelos y la suciedad. Es un gesto que las mantendrá limpias y en buen estado, incluso podrás espaciar en cierta medida el lavado o el paso por el tinte.

 

Los aparatos quitapelusas son una herramienta imprescindible para quitar las bolitas de los tejidos de paño y la lana, entre otros. 

 

Cuelga y dobla la ropa con cuidado, así evitarás que se estropee y se deforme.


Mujer sosteniendo una cazadora colgada de una percha

 

Arreglos y reutilización

 

Cuando la ropa se estropee, valora si es posible arreglarla o reformarla. Si las prendas son de calidad, probablemente te compense hacerlo. 

 

Lleva la ropa a una buena modista, que no sólo sepa arreglar los bajos de los pantalones o achicar una falda. Busca profesionales que sepan reformar la ropa, que sean creativos y que hagan su trabajo con una buena calidad. Ni te imaginas lo que te ahorrarás en ropa. 

 

Aprende a coser, al menos a realizar las tareas básicas de costura.

 

Si la ropa no puede ser arreglada o reformada, valora si puedes donarla o darle una nueva vida (confecciona bolsos o cojines, haz vestidos a las muñecas de tus hijos, cose bolsas para guardar zapatos y bolsos, etc.). Incluso pueden servirte como trapos para limpiar. No he encontrado mejores trapos para limpiar cristales y espejos que las camisetas viejas. 


Vende lo que no te pongas

 

Si tienes ropa y accesorios que están en buen estado, pero ya no te pones, puedes venderlos y recuperar una parte del dinero que te has gastado en ellos. 

 

Puedes vender en establecimientos físicos o en plataformas online. Analiza las condiciones de venta, porque en algunos casos son bastante estrictas, mientras que otras no ofrecen demasiada seguridad. 

 

Espero que estos consejos te ayuden a ahorrar en ropa, pero sin perder un ápice de estilo.

 


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La primera vez que apareció el post Cómo Ahorrar Dinero en Ropa fue en el blog de La Meiga y Su Caldero.

 

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03 julio, 2019

Cómo Refrescar Tu Casa en Verano Sin Aire Acondicionado

Hace calor, mucho calor, tanto de día como de noche. Y eso que apenas hemos empezado la estación. Eso hace que enfriar la casa sea algo prioritario.


A la hora de refrescar nuestro hogar lo primero que se nos suele venir a la mente es el aire acondicionado, y está claro que en zonas muy cálidas y con mucha humedad se hace prácticamente imprescindible, aunque no siempre es la mejor opción. El aire frío y seco, junto con los cambios de temperatura, pueden provocar resfriados, Si los filtros no se mantienen en buenas condiciones higiénicas pueden ser fuente de problemas respiratorios. El frío directo puede producir lumbalgias y otras molestias musculares. Por no hablar de que no es la elección más ecológica ni económica para enfriar la casa.


Si no te agrada demasiado el aire acondicionado, que no cunda el pánico ante el calor veraniego, porque hay trucos sencillos para refrescar tu hogar sin recurrir a él, muchos de ellos de los que han utilizado nuestras madres y abuelas antes de democratizarse este tipo de aparatos. Aquí tienes algunos...


Cómo refrescar tu casa en verano sin aire acondicionado


Baja las persianas


El simple hecho de bajar las persianas durante las horas de más calor, reducirá la temperatura en tu casa. Ten en cuenta que una parte importante del calor entra por la ventana, sobre todo a través del cristal, por lo que poner la persiana como barrera evitará que se proyecte el calor al interior.


Ventana con las persianas cerradas


Abre y cierra las ventanas


En las horas más calurosas, además de bajar las persianas, debes cerrar las ventanas, porque te servirá para aislar la vivienda y evitar que entre en calor del exterior.


Cuando aflojen las temperaturas, abre las ventanas para que la casa se ventile y para que la casa se refresque.


La idea es cerrar las ventanas cuando la temperatura exterior sea mayor que la interior y abrirlas cuando sea menor.


Cierra las puertas


Cerrar las puertas también es una manera de aislar las habitaciones y mantener el calor a raya, sobre todo las que tengan cristal y den directamente al exterior.


Iluminación


Enciende las luces únicamente cuando las necesites, para evitar que recalienten las estancias. Puede parecer que su capacidad de calentar es inapreciable, pero no lo es, sobre todo en el caso de las incandescentes o de los halógenos. Utilizar luces LED y evitar encenderlas cuando no se necesitan será una buena medida para mantener las habitaciones frescas... y para no malgastar energía.


Interruptor


Electrodomésticos


Lo ideal es que utilices programas ECO tanto en el lavavajillas como en la lavadora, evitando los que usen el agua más caliente, puesto que es la opción más económica y ecológica... y la que proyectará menos calor. Si te pones cerca de uno de estos electrodomésticos si están usando agua muy caliente puede notar cómo se incrementa la temperatura a su alrededor. Si aún así deseas utilizar programas con agua muy caliente, procura poner el lavavajillas o la lavadora por la noche o programarlo para los momentos en los que no estés en casa, porque así evitarás añadir calor a tu cocina o tu zona de lavado.


A la hora de cocinar, procura utilizar formas de cocción que necesiten poco tiempo y/o poca temperatura. Si necesitas poner el horno, por ejemplo, haz varios platos al mismo tiempo para concentrar el calor emitido en una sola sesión de cocina.


Si no estás viendo la televisión, apaga el aparato, porque también emite calor.


Aprovecha para planchar a primera hora de la mañana o a última de la tarde, para no añadir calor y humedad a la habitación en la que lo hagas.


Mujer planchando


Plantas


Las plantas en el interior de tu vivienda pueden ayudarte a refrescar las estancias, además de ser todo un placer para la vista. 


Sala con plantas


Hielo


Si pones un recipiente con hielo delante del ventilador conseguirás que el aire que mueve sea más fresquito. Eso sí, ten cuidado de que cuando vaya derritiéndose no haya posibilidad de que el agua acabe entrando en contacto con el ventilador, porque humedad y electricidad no hacen buena pareja.


Sala con ventilador


Cuestión de altura


En caso de que tu casa tenga varias alturas, ten presente que el calor tiende a subir, por lo que notarás más frescor en la planta inferior.


A la hora de dormir


La ropa de cama de tejidos naturales y ligeros es perfecta para dormir en las noches de calor. Así que el algodón o el lino, entre otros, son tejidos que serán tus mejores aliados en verano. 


Mujer durmiendo boca a bajo sobre sábanas blancas


Si hace mucho calor, prescinde de la sábana encimera.


Mete el pijama en el congelador durante unos minutos... o mejor prescinde de él.


Humedece unos calcetines, mételos en la nevera y póntelos para dormir.


Un truco que funciona muy bien en días de altas temperaturas nocturnas es vaporizar agua sobre la ropa de cama con un espray que hayas metido previamente en la nevera. Puedes dejarlo al lado de la cama para repetir la operación si notas mucho calor durante la noche.


Otra forma de refrescarte los tobillos, rodillas, muñecas o codos es meterlos en un recipiente con agua muy fría durante unos instantes antes de meterte en la cama. 


También puedes mojar una toalla de microfibra con agua y meterla en el congelador, pasándola luego por el rostro, la frente, las muñecas, la parte interior de los codos... La única precaución que debes tomar es no dejarla mucho tiempo sobre la misma zona para que no te queme la piel.


La ducha, tu mejor amiga


Durante los días de más calor, la ducha será imprescindible. Dúchate tantas veces como lo necesites, pero no utilices jabón nada más que en una de ellas, para no dañar tu piel.


Ducha de estilo vintage


Cuando salgas de la ducha, procura no secarte del todo, para que el agua al evaporarse te aporte sensación de frescor.


Enfría tus pies


Los pies se recalientan mucho con las altas temperaturas y tienen la virtud de comunicar calor o frío al resto del cuerpo, así que no está de más prestarles atención con las altas temperaturas.


Poner los pies en remojo con agua fría puede ser un estupendo remedio contra el calor.


También puedes ponerlos encima de una toalla humedecida que hayas metido en el congelador o sobre una bolsa con cubitos de hielo. En este último caso, ten la precaución de poner un tejido sobre el hielo para evitar las quemaduras que puedan producirse en tus pies.


Ya sólo me queda despedirme... e irme con viento fresco ;)




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01 agosto, 2018

Ideas para que los Niños Consuman de Forma Responsable

Asociamos el consumo responsable con una elección ética, consciente y crítica de los productos o servicios que vamos a consumir, de tal manera que podamos cubrir nuestras necesidades, sin poner en riesgo la economía personal o familiar, que no se comprometa la salud, que no se malgasten los recursos naturales, que no se fomente la producción irresponsable con los trabajadores o con los recursos naturales y que genere la menor cantidad de residuos posible. Esto se resume en saber por qué, cómo, dónde, cuándo y por cuánto consumimos.


Lo cierto es que cada vez somos más responsables a la hora de consumir, o al menos eso quiero creer. Pero para que el número de personas que lo hacen aumente día a día, es necesaria la educación y la concienciación. Y eso comienza desde que los consumidores son pequeños, muy pequeños. 


Por eso, en este post quiero darte algunas ideas para que los niños que te rodean, ya sean tus hijos, tus nietos o tus sobrinos, aprendan a consumir de forma más responsable. La buena noticia es que los peques aprenden rápidamente y al final son ellos los que acaban dándonos lecciones a los adultos. 


Te invito a que sigas leyendo...


Ideas para que los niños consuman de forma responsable


Da ejemplo


El mejor consejo de todos es: dale ejemplo. No puedes pedirle a un niño que no consuma de forma compulsiva si te ve hacerlo a ti. Si ve que actividad a la que dedicas más tiempo es a comprar, si en lugar de llevarles al parque o a realizar alguna actividad lúdica o cultural les llevas a un centro comercial a pasar la tarde, si se da cuenta de que adquieres artículos innecesarios que luego desequilibran la economía familiar, si desperdicias comida o energía sin ton ni son, si antepones lo material a otras cosas... cómo evitarás que sea un consumidor irresponsable ahora, y en el futuro.


Enséñale que hay cosas realmente importantes que no cuestan dinero y que son realmente gratificantes: una divertida tarde en el campo con la familia, jugar con amigos sin necesidad de juguetes que hayan sido comprados o de ir a lugares que precisen el pago de una entrada, salir a pasear con la mascota, escuchar un cuento de los abuelos... Y para eso es necesario que los primeros perciban que hay cosas estupendas que no implican comprar o pagar sean los padres, porque es la única forma de transmitirlo después a los hijos. 


Niños jugando en el campo


Acaba con el tabú del dinero


Habla de dinero con él, adaptando el nivel del discurso a su edad y sus capacidades. Al igual que se conversa de otros temas que conciernen a la familia, también se puede hablar de la economía, al fin y al cabo es algo que afecta a todo el núcleo familiar. No debería ser un tema tabú, a pesar de que en España no estamos acostumbrados a hacerlo con naturalidad, a ninguna edad. 


Instrúyele en lo que es el dinero y las formas de pago, como las tarjetas de crédito, para que sepan realmente qué implican.


Enséñale el valor del dinero. Una forma de hacerlo es darle una pequeña paga para que aprenda a administrarlo. Puedes convenir con el peque lo que pagará con su minisueldo: chuches, pequeños caprichos... Otra forma de que se den cuenta de lo que supone el dinero es pagarle pequeños trabajos (no aquellos que suponen su contribución natural a la familia) o enseñarle el número de horas que papá o mamá tendrían que trabajar para comprar ese juguete del que se ha encaprichado. Y, por supuesto, supervisa en qué se gastan el dinero. 


Ahorro en familia


Fomenta su cultura del ahorro. Además de enseñarle lo que supone el dinero, a la par hay que sembrar la semilla del ahorro. Regálale una bonita hucha, mejor aún si es de las que han de romperse para recuperar las monedas. De vez en cuando puedes hacer con el niño o la niña un ejercicio que consista en preguntarle qué le gustaría hacer con ese dinero ahorrado, contar lo que ya tiene y lo que le falta para alcanzar esa meta. Y, por supuesto, no tomes dinero de su hucha si necesitas monedas sueltas o si no te apetece ir al banco, respeta su pequeña economía... para que también lo haga cuando sea mayor.


¿Es necesario?


Enséñale la diferencia entre lo necesario y prescindible. Eso no significa que no pueda tener caprichos de vez en cuando, pero sí que tenga claro que primero hay que cubrir las necesidades y que no hay ninguna obligación por parte de los padres, de los tíos o de otras personas cercanas de proporcionarles caprichos. De ese modo, cuando sean mayores, sabrán aplicarse esa diferencia en su economía particular.


Cuando se encapriche de algo (y sin enfadarte) pregúntale el motivo real por el que quiere tenerlo. No te conformes con un porque sí o porque me gusta. Intenta profundizar más, para que sea el propio peque el que se de cuenta de la razón por la que lo desea.


Compartir, una gran idea


Anímale a compartir. De vez en cuando, haz limpieza de juguetes y dona los que estén en buenas condiciones. En algunos parques hay iniciativas de madres y padres que ponen juguetes en común para que todos los niños que usen el espacio puedan jugar con ellos, y si no es el caso del parque donde juega tu niña o tu niño, pon tú en marcha una de estas bolsas de juguetes.


Dale alas a su imaginación


Fomenta su creatividad, para que pueda confeccionar sus propios juguetes y objetos decorativos, en lugar de comprarlos siempre. Estarán entretenidos, darán rienda suelta a su imaginación y le darán más valor a las cosas. La mejor manera de hacerlo, comenzar a hacer manualidades con el niño y luego dejar que sea él quien lo haga por su cuenta.


Niños haciendo manualidades


Pequeñas acciones, grandes logros


Enséñale a apagar las luces o los aparatos eléctricos cuando no sean necesarios. Es importante hacerlo desde que son muy pequeños para que luego repliquen esa actitud de adultos. Para animarles a ahorrar electricidad, puedes valorar lo que supone la factura de la luz en hora de trabajo de papá y mamá, enseñarles cómo funciona la electricidad y de dónde viene, etc.


Cuando llegue le comienzo de curso, puedes optar por el uso de segunda mano de material escolar y libros de texto. No todo tiene que ser nuevo para ser útil. 


Del mismo modo, muéstrale que también se debe ahorrar agua. Pídele que cierre el grifo mientras se cepilla los dientes, dúchale en lugar de bañarle, dile que hay que cerrar el grifo mientras se enjabona y enséñale otras formas de ahorrar agua en casa.


Instrúyele para que todo lo que se abra en casa, se consuma siempre. De esa forma no se desperdiciará ni comida ni otros productos.  


Introduce en su dieta productos locales y de temporada y explícale el por qué se consumen esos alimentos en lugar de otros más exóticos. Es bueno para su salud, para la economía familiar y para los productores cercanos a tu localidad. 


Plato de verduras con forma de flor para niños


Enséñales a comprar también en establecimientos locales y procura ir siempre a los mismos. Y es que no todo son centros comerciales y grandes superficies. De esa forma ayudarás a esos pequeños negocios y le enseñarás que ir a comprar también es un hecho social y basado en la confianza. 


En la medida de lo posible, no permitas que tire comida y predica con el ejemplo.


Enséñale a comer de forma saludable y evita que consuma golosinas y comida basura como norma general. Aunque la comida de verdad es algo más cara que los productos ultraprocesados, es una forma de enseñarles a consumir de forma responsable. Y poner algo más de dinero en su dieta no es un gasto, es una inversión en su salud tanto ahora como en el futuro.


Introduce el reciclaje en su día a día


Fomenta la cultura del reciclaje, enseñándole cómo reciclar en casa y en otros lugares y explicándole por qué es necesario hacerlo. 


Acostúmbrale a reciclar el papel que utilice para escribir o dibujar, utilizando las dos caras. Y procura que no te vea imprimir hojas y hojas de manera innecesaria. 


La semilla del consumidor responsable


Explícale que no debe contratar servicios o comprar artículos por Internet sin la autorización de uno de los padres. 


Cuando estén frente a la televisión, enséñale a enfrentarse a los anuncios de manera responsable. Edúcale para que sepa darse cuenta de las manipulaciones publicitarias más comunes y estate atento a sus reacciones frente a los anuncios, de ese modo podrás contrarrestar las peticiones insistentes de artículos y sus correspondientes pataletas.


Niño delante de la televisión


Enséñale que los artículos que se compran deben estar en buenas condiciones: envase íntegro, sin roturas ni manchas, con todas sus piezas o componentes, etc.


Revisa el carro de la compra para comprobar que no ha introducido artículos por su cuenta y que no son necesarios. Si lo ha hecho, ve con el peque a devolverlos al lugar del que los ha tomado y explícale lo que supone esa compra en la economía familiar, a lo que tendrá que renunciar si le permites llevárselo (una cosa u otra), o si no lo vas a comprar porque es perjudicial para su edad o su salud. Una forma de quitarle la tentación de que ponga en el carro lo que no es necesario, es pedirle ayuda para que vaya colocando dentro de él lo que sí es imprescindible.


Edúcale para que no abra ni dañe los artículos que están expuestos en los establecimientos, primero porque no son suyos y segundo porque implica que papá y mamá tendrán que pagarlos... y no podrán comprarle lo que realmente quiere.


Muéstrale lo que es la fecha de caducidad y lo que significa. Si ya tiene claro el concepto de las fechas, rétale para que a la hora de comprar busque los que tengan más plazo para consumirlos.


Es importante que dentro de la educación en el consumo responsable, se enseñe al niño que debe tratar con respeto y educación a las personas que atienden al público o que les prestan un servicio.  


A vueltas con la tecnología


Recuérdale que muchas de las descargas de juegos y herramientas de Internet no son gratuitas y que deben leer y comprender antes de descargárselas, o mejor todavía, que pídele que consulte siempre a un adulto responsable (los hermanos adolescentes no entran en esta categoría de adulto responsable, claro).  


Si la vas a dar un teléfono móvil para su uso, conciénciale para que no lo vea como un juguete, sino como una herramienta que tiene una utilidad y un coste asociado.


Niña con un móvil


Contrata tarifas económicas y ponle restricciones de uso. Muéstrale los minutos y megas de los que dispone y avísale de que cuando sea agoten, no tendrá más a su disposición. Enséñale a administrar los datos y minutos de los que dispone. 


Pon contraseñas seguras en tus dispositivos y cámbialas con frecuencia, porque los niños son verdaderos linces a la hora de detectarlas... y de usarlas. 


Madre con niños pequeños y una tablet


Establece un usuario diferente y sin privilegios en los ordenadores de sobremesa y dispositivos móviles a los que tenga acceso tu hijo. De esa forma restringirás en cierto modo los posibles daños. 


Establece controles parentales en los dispositivos que usen los niños y procura que no empleen los que tú o tu pareja utilicéis para vuestro trabajo o en los que haya material delicado, como accesos a cuentas corrientes, etc. 


Muéstrales lo que es el Código PEGI (Pan European Game Information) que es el que te informa de la edad máxima en la qu ese recomienda el juego, indicándoles que los juegos que elijan deben estar en su rango de edad por su propio bien. 


Todo este arsenal de tips son generales y podrás aplicarlos según la edad del niño y añadir muchos otros para completar su educación en el consumo responsable.


Espero que estas ideas te sean útiles y me encantaría que dejases tus opiniones y aportaciones al respecto en nuestro apartado de comentarios.


Y para terminar quiero darte las gracias por el tiempo que has dedicado a leer este post.





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