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01 agosto, 2018

Ideas para que los Niños Consuman de Forma Responsable

Asociamos el consumo responsable con una elección ética, consciente y crítica de los productos o servicios que vamos a consumir, de tal manera que podamos cubrir nuestras necesidades, sin poner en riesgo la economía personal o familiar, que no se comprometa la salud, que no se malgasten los recursos naturales, que no se fomente la producción irresponsable con los trabajadores o con los recursos naturales y que genere la menor cantidad de residuos posible. Esto se resume en saber por qué, cómo, dónde, cuándo y por cuánto consumimos.


Lo cierto es que cada vez somos más responsables a la hora de consumir, o al menos eso quiero creer. Pero para que el número de personas que lo hacen aumente día a día, es necesaria la educación y la concienciación. Y eso comienza desde que los consumidores son pequeños, muy pequeños. 


Por eso, en este post quiero darte algunas ideas para que los niños que te rodean, ya sean tus hijos, tus nietos o tus sobrinos, aprendan a consumir de forma más responsable. La buena noticia es que los peques aprenden rápidamente y al final son ellos los que acaban dándonos lecciones a los adultos. 


Te invito a que sigas leyendo...


Ideas para que los niños consuman de forma responsable


Da ejemplo


El mejor consejo de todos es: dale ejemplo. No puedes pedirle a un niño que no consuma de forma compulsiva si te ve hacerlo a ti. Si ve que actividad a la que dedicas más tiempo es a comprar, si en lugar de llevarles al parque o a realizar alguna actividad lúdica o cultural les llevas a un centro comercial a pasar la tarde, si se da cuenta de que adquieres artículos innecesarios que luego desequilibran la economía familiar, si desperdicias comida o energía sin ton ni son, si antepones lo material a otras cosas... cómo evitarás que sea un consumidor irresponsable ahora, y en el futuro.


Enséñale que hay cosas realmente importantes que no cuestan dinero y que son realmente gratificantes: una divertida tarde en el campo con la familia, jugar con amigos sin necesidad de juguetes que hayan sido comprados o de ir a lugares que precisen el pago de una entrada, salir a pasear con la mascota, escuchar un cuento de los abuelos... Y para eso es necesario que los primeros perciban que hay cosas estupendas que no implican comprar o pagar sean los padres, porque es la única forma de transmitirlo después a los hijos. 


Niños jugando en el campo


Acaba con el tabú del dinero


Habla de dinero con él, adaptando el nivel del discurso a su edad y sus capacidades. Al igual que se conversa de otros temas que conciernen a la familia, también se puede hablar de la economía, al fin y al cabo es algo que afecta a todo el núcleo familiar. No debería ser un tema tabú, a pesar de que en España no estamos acostumbrados a hacerlo con naturalidad, a ninguna edad. 


Instrúyele en lo que es el dinero y las formas de pago, como las tarjetas de crédito, para que sepan realmente qué implican.


Enséñale el valor del dinero. Una forma de hacerlo es darle una pequeña paga para que aprenda a administrarlo. Puedes convenir con el peque lo que pagará con su minisueldo: chuches, pequeños caprichos... Otra forma de que se den cuenta de lo que supone el dinero es pagarle pequeños trabajos (no aquellos que suponen su contribución natural a la familia) o enseñarle el número de horas que papá o mamá tendrían que trabajar para comprar ese juguete del que se ha encaprichado. Y, por supuesto, supervisa en qué se gastan el dinero. 


Ahorro en familia


Fomenta su cultura del ahorro. Además de enseñarle lo que supone el dinero, a la par hay que sembrar la semilla del ahorro. Regálale una bonita hucha, mejor aún si es de las que han de romperse para recuperar las monedas. De vez en cuando puedes hacer con el niño o la niña un ejercicio que consista en preguntarle qué le gustaría hacer con ese dinero ahorrado, contar lo que ya tiene y lo que le falta para alcanzar esa meta. Y, por supuesto, no tomes dinero de su hucha si necesitas monedas sueltas o si no te apetece ir al banco, respeta su pequeña economía... para que también lo haga cuando sea mayor.


¿Es necesario?


Enséñale la diferencia entre lo necesario y prescindible. Eso no significa que no pueda tener caprichos de vez en cuando, pero sí que tenga claro que primero hay que cubrir las necesidades y que no hay ninguna obligación por parte de los padres, de los tíos o de otras personas cercanas de proporcionarles caprichos. De ese modo, cuando sean mayores, sabrán aplicarse esa diferencia en su economía particular.


Cuando se encapriche de algo (y sin enfadarte) pregúntale el motivo real por el que quiere tenerlo. No te conformes con un porque sí o porque me gusta. Intenta profundizar más, para que sea el propio peque el que se de cuenta de la razón por la que lo desea.


Compartir, una gran idea


Anímale a compartir. De vez en cuando, haz limpieza de juguetes y dona los que estén en buenas condiciones. En algunos parques hay iniciativas de madres y padres que ponen juguetes en común para que todos los niños que usen el espacio puedan jugar con ellos, y si no es el caso del parque donde juega tu niña o tu niño, pon tú en marcha una de estas bolsas de juguetes.


Dale alas a su imaginación


Fomenta su creatividad, para que pueda confeccionar sus propios juguetes y objetos decorativos, en lugar de comprarlos siempre. Estarán entretenidos, darán rienda suelta a su imaginación y le darán más valor a las cosas. La mejor manera de hacerlo, comenzar a hacer manualidades con el niño y luego dejar que sea él quien lo haga por su cuenta.


Niños haciendo manualidades


Pequeñas acciones, grandes logros


Enséñale a apagar las luces o los aparatos eléctricos cuando no sean necesarios. Es importante hacerlo desde que son muy pequeños para que luego repliquen esa actitud de adultos. Para animarles a ahorrar electricidad, puedes valorar lo que supone la factura de la luz en hora de trabajo de papá y mamá, enseñarles cómo funciona la electricidad y de dónde viene, etc.


Cuando llegue le comienzo de curso, puedes optar por el uso de segunda mano de material escolar y libros de texto. No todo tiene que ser nuevo para ser útil. 


Del mismo modo, muéstrale que también se debe ahorrar agua. Pídele que cierre el grifo mientras se cepilla los dientes, dúchale en lugar de bañarle, dile que hay que cerrar el grifo mientras se enjabona y enséñale otras formas de ahorrar agua en casa.


Instrúyele para que todo lo que se abra en casa, se consuma siempre. De esa forma no se desperdiciará ni comida ni otros productos.  


Introduce en su dieta productos locales y de temporada y explícale el por qué se consumen esos alimentos en lugar de otros más exóticos. Es bueno para su salud, para la economía familiar y para los productores cercanos a tu localidad. 


Plato de verduras con forma de flor para niños


Enséñales a comprar también en establecimientos locales y procura ir siempre a los mismos. Y es que no todo son centros comerciales y grandes superficies. De esa forma ayudarás a esos pequeños negocios y le enseñarás que ir a comprar también es un hecho social y basado en la confianza. 


En la medida de lo posible, no permitas que tire comida y predica con el ejemplo.


Enséñale a comer de forma saludable y evita que consuma golosinas y comida basura como norma general. Aunque la comida de verdad es algo más cara que los productos ultraprocesados, es una forma de enseñarles a consumir de forma responsable. Y poner algo más de dinero en su dieta no es un gasto, es una inversión en su salud tanto ahora como en el futuro.


Introduce el reciclaje en su día a día


Fomenta la cultura del reciclaje, enseñándole cómo reciclar en casa y en otros lugares y explicándole por qué es necesario hacerlo. 


Acostúmbrale a reciclar el papel que utilice para escribir o dibujar, utilizando las dos caras. Y procura que no te vea imprimir hojas y hojas de manera innecesaria. 


La semilla del consumidor responsable


Explícale que no debe contratar servicios o comprar artículos por Internet sin la autorización de uno de los padres. 


Cuando estén frente a la televisión, enséñale a enfrentarse a los anuncios de manera responsable. Edúcale para que sepa darse cuenta de las manipulaciones publicitarias más comunes y estate atento a sus reacciones frente a los anuncios, de ese modo podrás contrarrestar las peticiones insistentes de artículos y sus correspondientes pataletas.


Niño delante de la televisión


Enséñale que los artículos que se compran deben estar en buenas condiciones: envase íntegro, sin roturas ni manchas, con todas sus piezas o componentes, etc.


Revisa el carro de la compra para comprobar que no ha introducido artículos por su cuenta y que no son necesarios. Si lo ha hecho, ve con el peque a devolverlos al lugar del que los ha tomado y explícale lo que supone esa compra en la economía familiar, a lo que tendrá que renunciar si le permites llevárselo (una cosa u otra), o si no lo vas a comprar porque es perjudicial para su edad o su salud. Una forma de quitarle la tentación de que ponga en el carro lo que no es necesario, es pedirle ayuda para que vaya colocando dentro de él lo que sí es imprescindible.


Edúcale para que no abra ni dañe los artículos que están expuestos en los establecimientos, primero porque no son suyos y segundo porque implica que papá y mamá tendrán que pagarlos... y no podrán comprarle lo que realmente quiere.


Muéstrale lo que es la fecha de caducidad y lo que significa. Si ya tiene claro el concepto de las fechas, rétale para que a la hora de comprar busque los que tengan más plazo para consumirlos.


Es importante que dentro de la educación en el consumo responsable, se enseñe al niño que debe tratar con respeto y educación a las personas que atienden al público o que les prestan un servicio.  


A vueltas con la tecnología


Recuérdale que muchas de las descargas de juegos y herramientas de Internet no son gratuitas y que deben leer y comprender antes de descargárselas, o mejor todavía, que pídele que consulte siempre a un adulto responsable (los hermanos adolescentes no entran en esta categoría de adulto responsable, claro).  


Si la vas a dar un teléfono móvil para su uso, conciénciale para que no lo vea como un juguete, sino como una herramienta que tiene una utilidad y un coste asociado.


Niña con un móvil


Contrata tarifas económicas y ponle restricciones de uso. Muéstrale los minutos y megas de los que dispone y avísale de que cuando sea agoten, no tendrá más a su disposición. Enséñale a administrar los datos y minutos de los que dispone. 


Pon contraseñas seguras en tus dispositivos y cámbialas con frecuencia, porque los niños son verdaderos linces a la hora de detectarlas... y de usarlas. 


Madre con niños pequeños y una tablet


Establece un usuario diferente y sin privilegios en los ordenadores de sobremesa y dispositivos móviles a los que tenga acceso tu hijo. De esa forma restringirás en cierto modo los posibles daños. 


Establece controles parentales en los dispositivos que usen los niños y procura que no empleen los que tú o tu pareja utilicéis para vuestro trabajo o en los que haya material delicado, como accesos a cuentas corrientes, etc. 


Muéstrales lo que es el Código PEGI (Pan European Game Information) que es el que te informa de la edad máxima en la qu ese recomienda el juego, indicándoles que los juegos que elijan deben estar en su rango de edad por su propio bien. 


Todo este arsenal de tips son generales y podrás aplicarlos según la edad del niño y añadir muchos otros para completar su educación en el consumo responsable.


Espero que estas ideas te sean útiles y me encantaría que dejases tus opiniones y aportaciones al respecto en nuestro apartado de comentarios.


Y para terminar quiero darte las gracias por el tiempo que has dedicado a leer este post.





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09 mayo, 2018

Motivos por los que Descalzarse al Llegar a Casa

Lo confieso, tengo una manía (una de tantas). La manía de descalzarme según llego a casa. No me gusta nada la idea de andar con los zapatos que han estado pisando la calle... y todo lo que ello conlleva.


Esta costumbre, tan arraigada en otras culturas, no es muy popular (todavía) en España y en muchos otros países occidentales. Y lo cierto es que es de lo más saludable y práctica.


Por eso en este post quiero convencerte de que tú también adoptes la manía de descalzarte al llegar a tu hogar. Y razones hay muchas, así que te invito a que sigas leyendo para que las descubras todas.


Motivos por los que descalzarse al llegar a casa


Siempre es una buena idea


Descalzarse al entrar en casa es una buena práctica, sobre todo si tienes bebés, niños pequeños o mascotas que gateen, jueguen o toquen el suelo constantemente. En el caso de los niños los gérmenes y la suciedad pasarán a sus manos y a su ropa, con lo que acabarán con toda seguridad en su boca, en sus ojos o en su nariz. Y si se trata de las mascotas, esparcirán toda la porquería que procede del suelo de la calle por toda la casa, dejándola en sus camitas, en la tuya, en los sillones o en cualquier lugar por el que caminen y se suban.


Bacterias


Tus zapatos van recogiendo bacterias a cada paso que das, bacterias que luego acaban esparcidas por el suelo de tu casa. Ten presente que hay investigaciones que han recogido más de 421.000 tipos de bacterias en las suelas de los zapatos, muchas más de las que se hallan en un inodoro, imagínate.


Algunas de los bichos malos que te puedes encontrar son la E. coli, meningitis, neumonía, de los que provocan enfermedades gastrointestinales... justo el tipo de invitados que no quieres en tu casa. Y muchas de estas bacterias no responden bien a los antibióticos.


Muchas de estos gérmenes pueden vivir a todo lujo en las suelas de tus zapatos durante muchos días, incluso si éstas permanecen secas.


Toxinas


En los zapatos pueden acabar también toxinas como el plomo, los herbicidas y otros tóxicos que pueden poner en peligro tu salud, sobre todo a largo plazo.


Polvo


El polvo que se queda en los zapatos acaba en el suelo y en las alfombras, y si no se limpia bien puede provocar problemas respiratorios y alergias, al ser el caldo de cultivo perfecto para los ácaros.


Zapatillas en la playa


Insectos


En los zapatos también pueden transportan insectos, que llevarás a tu casa para que se instalen allí cómodamente. Algunos de estos visitantes impertinentes pueden ser chinches, pulgas, etc.


Otros residuos desagradables


No quiero ser escatológica, pero en los zapatos acaban cosas muy desagradables que nadie quiere en su casa. A saber: excrementos de perros o de pájaros, escupitajos, restos de orina y heces procedentes de baños públicos, agua estancada, hojas podridas... No te digo más.


Suciedad en general


Además de los gérmenes, toxinas e insectos que acaban en el suelo gracias a los zapatos,  lo cierto es que también se deposita mucha más suciedad, por lo que tendrás que limpiar más y más a menudo. Y nadie tiene tiempo para estar con la escoba, el aspirador y la fregona constantemente; hay cosas mejores, más productivas o más urgentes a las que dedicarse. Por no hablar de que si tus suelos se ensucian menos, ahorrarás no sólo tiempo, también gastarás dinero al no tener que utilizar tantos productos de limpieza.


Zapatos con suciedad


También evitarás la suciedad en tus alfombras, lo que es de agradecer, porque tenerlas en buen estado no es tarea fácil.


Y, por supuesto, reducirás el desgaste y daños en tus suelos, tus alfombras y tus moquetas. Piensa que muchas piedrecitas, arena y otros elementos se pueden quedar atrapados en suelas y tacones y rayar y desgastar los suelos. Incluso hay suelas, sobre todo las de goma, que dejan rayas y manchas al caminar sobre tarimas y parquets, que luego se limpian con mucha dificultad.


Comodidad para tus pies... y para tu mente


No hay nada más agradable y que aporte más sensación de estar en el hogar que calzarse las zapatillas o quedarse en calcetines al llegar a casa. Tus pies descansarán, se moverán libremente y se airearán después de una jornada encerrados en los zapatos. No lo dudes, descalzarte al llegar a casa te hará ganar en comodidad y salud.


Descalzarse al llegar a casa puede ser un ancla mental para que puedas desconectar de tu trabajo y tus preocupaciones de manera inmediata. Asocia de forma consciente el hecho de quitarte el abrigo y las zapatillas a cambiar de chip según cruzas el umbral de la puerta.  


Leyendo y tomando café en calcetines


Descanso para tus vecinos


Si vives en un piso, sabrás que no hay nada más desagradable que un vecino que se pasa el día paseando por su casa con zapatos, taconeando a diestro y siniestro, incluso a altas horas de la madrugada. Ya sabes, no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti.


Consejos útiles


Ten un zapatero o un mueble específico en la puerta de tu casa para dejar el calzado al llegar a casa. Si tienes que llevar tus zapatos en la mano desde la entrada hasta una habitación alejada, al final no te descalzarás, así que debes facilitarte la tarea de despojarte del calzado en la misma puerta.


Zapatero con zapatos de colores


Si tienes niños o problemas de movilidad, lo ideal es dejar una silla o banqueta en la entrada o hall para facilitar la tarea de descalzarse al entrar y calzarse al salir de casa.


Ten a mano las zapatillas o los calcetines que usarás en el interior. Si los vas a mantener en el mismo mueble que tendrás el calzado para la calle, procura que estén en lugares separados para que no se contaminen.


Revisa las suelas de tus zapatos para comprobar que no tienen arena o porquería en las suelas, si es así, ráspalas y límpialas con cuidado cuando llegues a casa, antes de guardarlos en su sitio.


Limpia con frecuencia la parte superior de tus zapatos, la suciedad y los gérmenes no están únicamente en las suelas.


Zapatos limpios


A la hora de salir de casa, procura dejar el momento de calzarte para el final, porque si tienes que ir a por algo que se te ha olvidado podrás hacerlo sin zapatos, en lugar de descalzarte. Así te dará menos pereza.


Conciencia a tus visitantes de que también se descalcen al entrar en tu casa. Al principio te mirarán con extrañeza, pero muchos de ellos acabarán adquiriendo también este hábito tan saludable.




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20 marzo, 2014

Primera Comunión a la Vista... ¿Qué Me Pongo? (II)


comunionEn la primera parte de Primera Comunión a la Vista... ¿Qué Me Pongo? pudiste ver qué tipo de vestuario y complementos son los más adecuados para ese tipo de celebración. En esta que comienza ahora, encontrarás lo que no se debería hacer nunca si se va a acudir a una Comunión, ya seas el padre o madre del comulgante como un@ invitad@. 

 
Comenzamos...

 
Qué no ponerse


Si eres mujer...


    vestido de gala
  • Vestidos largos. Es un acto que se celebra por la mañana y no es de gala, por lo que nunca se debe llevar traje largo. Es un error monumental, aunque se prevea que el banquete se alargará hasta la madrugada. Para saber cómo vestirse, se toma como referencia la hora a la que comienza el evento, no a la que termina.
  • Minifaldas y maxiescotes. Son totalmente inapropiados para una celebración de estas características, que se caracteriza por ser tener como protagonista a los niños, por tratarse de un encuentro familiar y por tener una parte que se celebra en un recinto sagrado. Mejor dejar este tipo de prendas para las noches más locas... e incluso en esos momentos es un error de bulto lucir al mismo tiempo una mini más corta que un cinturón ancho y un escote de vértigo. 
  • Ir de negro. Se trata de una celebración alegre e infantil, además de ser por la mañana. Si no puedes evitar una cierta adicción al negro, al menos lleva complementos con mucho color.
  • Los brilli-brilli y la pedrería. Son más propios de la noche y los eventos de gala e, incluso en esas ocasiones, es necesario llevarlos con mesura. Este tipo de error suele ser directamente proporcional a la edad: a más edad, más brillos y metalizados.
  • Los estampados excesivos. Con ellos es fácil excederse con el resto de look, puesto que requieren mucha sobriedad en los complementos, el maquillaje y el peinado.
    bailarinas doradas
  • Los zapatos muy bajos, salvo que tengas menos de 14 años o tengas algún problema médico grave. Un día es un día, así que ponte tacones. Si no los soportas muy bien, unas plantillas de silicona (de las que se ponen en la almohadilla del pie), te ayudarán mucho.
  • Las botas. Pro-hi-bi-das. Son un tipo de calzado que nos encanta, pero no son adecuados para ningún evento o ceremonia... por muy bonitas que sean.
  • Medias tupidas o con un estampado excesivo. Este tipo de medias son cómodas y quedan muy bien, pero son para un outfit casual.
    hileras de perlas
  • Tocados y pamelones del diámetro de una rueda de camión. Para una Primera Comunión, lo mejor es evitar adornos excesivos en el cabello. Si no puedes prescindir de ponerte algo en la cabeza, mejor una pamela discreta que un tocado.
  • Gafas de sol junto con el tocado o la pamela. Y la cosa empeora si no nos las quitamos para saludar al resto de invitados, para tomar el cóctel en el exterior o durante la sesión de fotos.
  • Bolsos joya con infinidad de metal o pedrería, son más apropiados para un evento nocturno y de gala. Y otro no rotundo a los bolsos grandes.
  • Joyería o bisutería en exceso. Tanta como para poner un puesto en un mercadillo o para que salte la alarma en un arco detector de metales. Menos siempre es más.
    ojo muy maquillado
  • Relojes deportivos, con correas de plástico o con colores flúor. No son lo más acertado si se viste con cierta formalidad.
  • Recogidos intrincados o con sobredosis de laca
  • Maquillajes recargados y con tonos muy oscuros. No hay que olvidar que se trata de un evento que se celebra durante el día... y la luz diurna es una cruel chivata de los excesos cometidos con el make up.

 
Si eres hombre...


  • No llevar chaqueta, aunque haga calor. 
  • Llevar vaqueros u otro tipo de pantalón casual. Ya sabemos que te sientan bien, pero es mejor dejarlo para ocasiones menos formales.
  • Las camisas de sport: cuadros, vaqueras, con estampados, etc.
    esmoquin
  • El chaqué o el esmoquin. Es una Comunión, no una boda.
  • Llevar camisa de manga corta con corbata y chaqueta... o, peor aún, sin chaqueta. Mangas cortas y eventos no se llevan nada bien.
  • No llevar corbata, a menos que se tenga menos de 14 años.
  • Las corbatas demasiado originales: bolos (los cordones tipo tejano), pañuelos, corbatones, etc.
  • No llevar calcetines con los zapatos.
    zapatos marrones
  • Lucir zapatos de sport (mocasines, náuticos, sandalias, chanclas...) y/o que no sean de color negro.

 
Es importante recordar, sobre todo las madres de la criatura y a invitadas sedientas de atención, que el protagonista es el que hace la Comunión, nadie más. Por eso es conveniente ser discret@ y elegante, con la finalidad de acompañar al comulgante, no de ser la estrella de la fiesta.


Espero que estos tips te hayan sido útiles. ¿Tienes tú algún consejo más?



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Primera Comunión a la Vista... ¿Qué Me Pongo? (I)

16 marzo, 2014

Primera Comunión a la Vista... ¿Qué Me Pongo? (I)

Se acerca la época de las Comuniones y una de las dudas que nos pueden asaltar, además de qué regalar al comulgante, es qué ponerse.

comunion 
Si nos ponemos a temblar cuando nos invitan a una boda, si se trata de una Primera Comunión, la cosa tampoco es sencilla. Y aquí no hay distinciones, tantas dudas acerca del protocolo y estilismo suelen tener los padres del churumbel (o churumbela) como los invitados a tan encantador evento.

 
Por si tú también eres de l@s que no tienen claro qué es apropiado ponerse y qué no, aquí tienes unos cuantos consejos que quizás te ayuden, tanto si eres alguno de los progenitores de la criatura como si estás invitado a la Comunión.         


En esta primera parte veremos lo que sí es apropiado, en la segunda (y más jugosa), nos centraremos en lo que no se debe llevar.


Vamos a ello...

 
Qué ponerse

 
Si eres mujer...


  • Trajes de chaqueta con falda o con pantalón. Una apuesta segura.
    vestidos
  • Vestidos con largo a la rodilla. Esto no quiere decir que no pueda ser un poco más corto o un poco más largo, pero rondando esa medida. Personalmente, me encantan este tipo de vestidos si son un poco ajustados (que se pueda respirar sin dificultades, vamos) y con manga francesa.
  • Falda o pantalón con camisa de vestir. También son una opción muy elegante, sobre todo si la camisa tiene mucha personalidad y se escogen con mucho acierto los accesorios.
  • Abrigos de verano para acompañar a cualquiera de las prendas anteriores si hace más fresquito.
  • Chaquetas para vestir con cualquiera de las opciones anteriores. Los blazer sirven al mismo tiempo para protegerse del frío o para cubrirse los hombros o el escote mientras se permanezca en la iglesia, por respeto. No se considera de buen tono mostrar demasiada piel cuando se está en una iglesia, así que es mejor evitar minifaldas, escotazos, prendas con tirantes, vestidos palabra de honor y similares, salvo que se lleve una chaqueta, un chal o un abrigo.
    zapatos de tacon
  • Colores alegres y toda la gama de tonos pastel. Las Comuniones se celebran durante el día y requieren colores claros.
  • Zapatos de tacón medio y alto. Pueden ser tipo salón, peep-toe, abiertos por detrás o sandalias; todo dependerá del estilo del vestido y de la meteorología.
  • Medias claras o piernas desnudas si se van a llevar sandalias. El protocolo más estricto dice que hay que llevar medias sí o sí, pero es mejor saltarse la norma en lugar de que se vea el remate del panty entre las tiras de la sandalia :( Incluso las medias que no tienen dedos y que (supuestamente) están diseñadas para llevarlas con sandalias, quedan poco elegantes, porque se nota la transición de los dedos del pie y el tejido de la media.
    cartera negra
  • Bolsos tipo clutch (de mano) o carteritas con asa. Pueden ser de piel, tela, etc.
  • Joyería o bisutería que complete el outfit con clase. Como norma debe ser discreta, aunque una pieza XXL (sólo una) bien escogida puede ser el mayor acierto. Si combinas unos pendientes discretos con un anillo de cóctel de grandes dimensiones, el resultado puede ser increíble. Si lo tuyo no son los anillos, dale protagonismo a la joya con la que te sientas más identificada.
  • Peinados elegantes y sencillos. Personalmente me gusta el pelo suelto o semirecogido con un complemento precioso (horquilla, pasador, etc.).
  • Maquillaje discreto, aunque te puedes permitir (no al mismo tiempo, claro) unos ojos más marcados o unos labios con un tono más vivo. Al fin y al cabo es una celebración, no una comida de trabajo.

 
Si eres hombre...


    traje con corbata
  • Traje completo en colores con tonos oscuros, pero sin llegar a ser negros. La chaqueta y el pantalón a juego son más formales que si se trata de dos prendas independientes, por lo que es mejor optar por el traje.
  • Camisas de vestir con un cuello apropiado para el tipo de físico y para el tipo de corbata (y de nudo) que se vaya a lucir. Si la camisa permite llevar gemelos, ni te lo pienses, utilízalos... quedan tan bien.
zapatos negros de cordones
  • Corbatas elegantes, tanto en forma como en color y estampado. Aquí sí te puedes permitir un poco de alegría, aunque sin llegar a parecer un vendedor de coches de los años 80.
  • Zapatos negros, mejor aún si son de cordones.


Y hasta aquí llega esta parte. No te olvides que en la siguiente podrás encontrar aquello que no debe hacerse... y que siempre gusta más leer que lo que sí es apropiado ;)


¡Nos vemos!



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