Si hay una tarea doméstica que no le suele gustar a (casi) nadie es la limpieza del polvo. Es un trabajo tedioso, por no hablar de que es poco agradecido. En la mayoría de los casos, según has terminado de limpiar, se ha vuelto a depositar una impertinente capa de polvo sobre todas las superficies de tu hogar.
¿Y qué es lo que contiene ese polvo que ves volando por casa? Pues de todo: pelusas, fibras textiles, células muertas de la piel, caspa de las mascotas, ácaros, insectos en descomposición, polen... pero también productos tóxicos como fenoles o ftalatos. Todos estos elementos no sólo te harán estornudar o te producirán irritación en la piel, también pueden comprometer tu salud de forma más grave si eres alérgico o asmático. Y piensa que en una casa normal se pueden recoger varios kilos al cabo del año. Así que, por muy pesado que sea, hay que luchar contra él.
Para facilitarte las cosas, a continuación comparto contigo algunos trucos para limpiar el polvo de forma eficiente, evitando que se vuelva a acumular casi instantáneamente.
Lo básico
✽ Evita la acumulación de mobiliario y objetos decorativos. Cuantos más
haya, más fácil es que el polvo se acumule sobre ellos y más difícil te
será limpiarlos.
✽ Dile no a las moquetas y paredes tapizadas, porque acumulan mucho polvo y suciedad sobre su superficie y son realmente difíciles de limpiar en profundidad.
✽ Quítate los zapatos según llegues a casa, así evitarás añadir suciedad del exterior al interior de tu hogar.
✽ Pon felpudos y alfombrillas en el acceso a tu casa y límpiate los zapatos antes de entrar.
Las herramientas
✽ Las herramientas que uses para limpiar el polvo son tan importantes como tu propio trabajo.
✽ El aspirador debería tener una cierta calidad, aunque tan importante o más que sus prestaciones, es que lo mantengas limpio y en buenas condiciones. Si te es posible, evita los de bolsa desechable, porque no son la opción más higiénica ni la más eficiente. Lo ideal es que es aspirador tenga un filtro HEPA, de ese modo las partículas de polvo no volverán a salir al exterior.
✽ Los paños que uses para limpiar, es mejor que sean de microfibra, porque atraparán mejor el polvo y dañarán menos las superficies que limpies. Otra opción son los paños desechables que retienen el polvo con carga electrostática.
✽ Los plumeros no son una buena idea, porque lo que suelen hacer es cambiar el polvo de sitio. Si los utilizas, procura que sean de microfibra o de los de tejidos que atrapan el polvo. Estos últimos son desechables y, por lo tanto, no son la opción más eco, pero lo cierto es que sí funcionan
✽ Lava la mopa, las bayetas y paños que uses para limpiar el polvo en la
lavadora con un programa intenso y a alta temperatura, si quieres
eliminar toda la suciedad y los ácaros del polvo. Puedes utilizar un
producto desinfectante comercial o añadir unas cucharadas de bicarbonato
o de vinagre al cajetín de la lavadora.
✽ No tires los cepillos de dientes y brochas viejos, porque son perfectos para llegar a zonas de difícil acceso, como los cuarterones de las puertas y ventanas o los muebles que tienen relieve.
✽ También te conviene guardar las medias y los calcetines viejos, porque te servirán para limpiar ventiladores o persianas, por ejemplo. Las medias te servirán para ponerlas sobre la mopa o sobre la escoba, porque retendrán el polvo, las pelusas y los pelos de mascotas fácilmente.
Cuestión de orden
✽ Comienza a limpiar desde arriba hacia abajo, es decir, desde el techo hasta el suelo. El polvo y la suciedad van cayendo durante la limpieza y con ese orden evitarás que se ensucie lo que ya has repasado.
Techos y paredes
✽ Pasa el aspirador o una mopa tanto por el techo como por las paredes. No es necesario que lo hagas todos los días, pero sí cada 1 o 2 meses. El polvo también se deposita en esas zonas y, si no lo retiras, terminará cayendo y depositándose sobre las superficies que ya has limpiado.
✽ Limpia también lámparas, apliques y ventiladores que tengas en el techo o en las paredes. Son superficies en las que se deposita mucho polvo y que acabará cayendo a tus muebles y al suelo.
✽ No te olvides de las persianas, sobre todo si son de láminas. En caso de que sean estores, mételos en la lavadora o llévalos al tinte. Los calcetines y medias viejos son perfectos para limpiar las persianas.
✽ Pasa el aspirador por las rejillas de ventilación, tantos las superiores como las inferiores. Suelen ser zonas en las que el polvo y la suciedad se acumulan como pasajeros en el metro en hora punta. Para eliminar la mugre y la grasa, sobre todo en el caso de las rejillas de la cocina, puedes aplicarles vinagre de limpieza ayudándote de un cepillo de dientes viejo y aclararlo con una bayeta.
Alfombras, tapicerías y textiles
✽ Si tienes alfombras, pásales el aspiradora al menos una vez por semana. Y si tienes mascotas, hazlo con más frecuencia, porque se ensuciarán más y más rápidamente. Lo mismo sucede si tienes moqueta.
✽ Las alfombras también se pueden sacudir en el exterior para quitarles el polvo. Hazlo únicamente si tienes una terraza grande, una azotea o un jardín. Y ten cuidado de que el polvo que sacudes no caiga sobre las casas de otros vecinos o sobre las personas que puedan caminar por la calle; no es algo muy cívico y sé que tú que me lees no lo haces nunca, pero hay cada vecino suelto por ahí...
✽ En caso de que las alfombras estén muy sucias, puedes hacerles una limpieza más exhaustiva cada cierto tiempo. Si son lavables, mételas en la lavadora o límpialas a mano en la bañera (según las instrucciones del fabricante). En caso de no ser lavables, puedes llevarlas al tinte para que te las dejen como nuevas. Incluso hay tintorerías que te las guardan en verano en sus instalaciones y te la devuelven de nuevo en invierno para que las vuelvas a poner en casa.
✽ La mejor forma de eliminar el polvo de visillos y cortinas es lavarlos.
✽ Aspira los cojines cuando pases el aspirador en casa. De forma periódica lávalos siguiendo las instrucciones del fabricante. Lo ideal es que los compres de materiales que se puedan meter en la lavadora, porque así no te dará pereza limpiarlos a menudo.
✽ Los muebles que estén tapizados, puedes limpiarlos con el aspirador, poniéndole el accesorio para tapicerías. Si quieres mejorar el resultado, pasa antes por todo el tejido la mano enfundada en un guante de goma (de los de fregar), para retirar una parte del polvo, caspa y células muertas de la piel gracias a la estática, así como levantar los pelos que pueda haber en las fibras y poder aspirarlos mejor. Para darles un plus de limpieza, puedes pasarse un paño o cepillo humedecido con vinagre blanco y agua en la misma proporción. Eso sí, prueba primero en una zona en la que no se vea, por si acaso.
La cama
✽ Pasa el aspirador con el accesorio para
textiles por tu colchón cada cierto tiempo, así retirarás el polvo y los
ácaros de su superficie.
✽ Cambia las sábanas de tu
cama al menos una vez por semana. Y no te olvides de hacerla todas las
mañanas, porque el polvo que pueda haber flotando por tu habitación se
quedará pegado a tus sábanas... y no es el compañero de cama más
recomendable.
✽ Lava también las fundas interiores de las almohadas, colchas y fundas nórdicas con cierta frecuencia.
✽ Mantén
tus armarios limpios y ordenados. La ropa que no te pongas muy a menudo
colócala dentro de bolsas y cajas. Por una parte evitarás que se llenen
de polvo y por otra que suelten fibras que contribuirán a que haya más
suciedad dentro y fuera del armario.
Los muebles
✽ Aspira debajo de las camas, de los muebles con y sin patas, de los radiadores y en general en cualquier lugar en el que se puedan acumular pelusas.
✽ Personalmente tengo un truco para limpiar los muebles, y es aspirar su superficie y luego
pasarles un paño.
✽ Las superficies sintéticas
quedan muy bien cuando se limpian con un paño de microfibra humedecido
ligeramente en vinagre de limpieza. Además tiene la ventaja de no dejar
rastros sobre los muebles.
✽ Cuando limpies el polvo de los
muebles, procura hacerlo con movimientos largos y lentos, porque si lo
haces con mucha energía y rapidez levantarás en polvo en lugar de
atraparlos con el paño.
Los libros
✽ Si tienes muchos libros, pásales el aspirador por los cantos y luego pásales un paño de microfibra ligeramente humedecido por las pastas para eliminar todo el polvo acumulado. Otro truco para dejarlos impecables es humedecer el paño con alcohol en lugar de hacerlo con agua. Así no sólo eliminarás el polvo, también retirarás la grasa que suelen dejar las manos al leerlos y que hace que el polvo y la suciedad se agarran más a su superficie.
Dispositivos electrónicos
✽ No te olvides de los dispositivos electrónicos, porque acumulan una gran cantidad de polvo y suciedad. Pásales un paño de microfibra con frecuencia para eliminarlos.
Las plantas
✽ Para quitarle el polvo a las plantas, puedes utilizar una brocha suave y pasarla por las hojas y también utilizar disparos de aire comprimido (se compran en latas, sobre todo para limpiar teclados y dispositivos electrónicos). Para terminar puedes pasarle un paño suave ligeramente humedecido. Evita rociarlas con agua, porque no a todas las plantas les viene bien ese tratamiento.
El suelo
✽ Además de barrer, aspirar y fregar, también conviene que pases la mopa
al menos una vez a la semana, incidiendo también en los rodapiés, que
suelen acumular polvo en sus bordes.
✽ Por cierto, en mi caso el penúltimo paso para finalizar la limpieza del polvo en casa es pasar el aspirador por el suelo, para retirar todo lo que haya podido caer al suelo durante el zafarrancho higiénico. El último, por supuesto, es fregar o pasar la mopa para retirar cualquier resto de polvo o suciedad que haya podido quedar.
Y ahora, después de dejar el blog sin una pizca de polvo y totalmente reluciente, me despido hasta el próximo post. Hasta pronto...
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¿Cómo te aplicas la base de maquillaje habitualmente? Muchas de nosotras nos hemos pasado años y años pensando que únicamente había una forma de maquillarse, unas veces por desconocimientos y otras por pereza: los dedos. Aunque lo cierto es que hay más herramientas para extender la base, como las esponjas en todas sus versiones, las brochas o incluso los cepillos.
¿Y cuál de todas esas herramientas es la más adecuada para aplicarse la base de maquillaje? Mi respuesta personal es que depende. Depende de tu experiencia, del resultado que busques, del tiempo que tengas, de la inversión que quieras hacer e incluso de tus preferencias personales. En mi caso utilizo los tres, tanto en una sola versión como combinados.
Para que tú decidas qué te conviene más, a continuación comparto contigo los pros y los contras de esponjas, brochas y dedos para aplicarte la base de maquillaje, y también algunos consejos que pueden serte de utilidad.
Esponjas
Los pros
- Tienes todo tipo de formas, materiales y densidades para elegir: planas, triangulares, con forma de lágrima, con distintas formas geométricas, con o sin látex, de silicona...
- Las tienes disponibles en diferentes precios, aunque suelen ser más baratas que las brochas.
- Si utilizas las esponjas con la forma correcta para cada parte del rostro podrás acceder a todos los rincones de tu rostro.
- Permiten un buen acabado en poco tiempo.
- Facilitan la aplicación de capas ligeras, una sobre otra, hasta alcanzar la intensidad que se busca.
- Consiguen que la base se difumine mejor sobre la piel.
- Mejoran la duración de la base sobre la piel.
- Permiten un acabado natural y ligero.
- Son suaves, por lo que son perfectas para pieles delicadas, enrojecidas o irritadas.
Los contras
- Requieren una limpieza exhaustiva para no acumular bacterias que pueden acabar en tu rostro provocando granitos, irritaciones e incluso infecciones.
- Debes dejar que se sequen por completo cuando las laves.
- Debes cambiarlas con frecuencia.
- Absorben la base con facilidad, por lo que una parte del producto acabará en la esponja, no en tu piel.
- Si la piel está deshidratada o en malas condiciones, revelará cada pellejito, cada zona reseca y cada imperfección. Por ejemplo, si tu nariz está sufriendo los rigores de la gripe o la alergia, no deberías utilizar una esponja para maquillarte, porque las pieles levantadas y las rojeces se notarán tanto como si estuviesen iluminadas con un neón.
Consejos
- Al humedecer la esponja conseguirás una distribución más uniforme y natural, además de evitar que absorba demasiada base de maquillaje.
- Para retirar exceso de producto debes utilizar la esponja en seco.
- Si aplicas con pequeños toques en lugar de arrastrar, conseguirás un acabado más duradero y pulido.
- Si las usas después de haberte extendido el maquillaje con brocha o con los dedos, podrás difuminar el maquillaje completamente en la piel (sobre todo en la zona de cuello, orejas y línea del cabello), eliminar brochazos y retirar un posible exceso de producto.
- En caso de que tengas los poros visibles y tendencia a los brillos, utiliza esponja para ponerte la base, puesto que tapará las imperfecciones y permitirá que el producto quede mejor asentado en la piel.
Brochas
Los pros
- Tienes todo tipo de brochas para aplicar el maquillaje a tu disposición.
- Se aplica una mayor concentración de producto y por lo tanto una mayor cobertura.
- Aunque permite una buena cobertura, si se usan bien también pueden lograr un acabado natural.
- Su aplicación es más higiénica que en el caso de las esponjas o los dedos.
- Facilitan una aplicación precisa y pulida.
- Permiten acceder a todas las zonas del rostro.
Los contras
- Requieren una limpieza para mantenerlas en buenas condiciones higiénicas.
- En caso de que no tengas mucha experiencia, necesitarás tiempo para aplicarte la base con brocha.
- Es imprescindible almacenarlas bien, porque si no lo haces así, puede que terminen con las cerdas deformadas o los mangos rotos.
- No son aptas para principiantes, porque necesitan una cierta pericia para conseguir un buen resultado.
- Para obtener un buen resultado, deben ser de una cierta calidad.
- No son baratas, sobre todo si son de clase superior.
- Si compras brochas baratas y malas, las cerdas se desprenderán y acabarán desperdigadas por tu rostro, pueden causarte irritación si las fibras son muy duras o el material no es el apropiado y se te estropearán enseguida.
Consejos
- No cargues la brocha en exceso desde el principio, es mejor que vayas aplicando más cantidad poco a poco hasta encontrar la cobertura que deseas.
- Prueba las brochas para aplicar el maquillaje cushion, queda perfecto.
- Una versión de las brochas son los cepillos ovalados, que tienen más pelo y permiten una aplicación más pulida y natural.
- Para bases fluidas, puedes utilizar brochas kabuki que tienen las cerdas cortas, espesas y rectas.
- Para las bases fluidas o en crema, están las brochas lengua de gato, siempre que busques una cobertura intensa.
- Para las bases en polvo o en crema, tienes las kabuki, pero las que tienen corte redondeado.
- Para un uso más general, puedes recurrir a las brochas mofeta (con fibras sintéticas y naturales, en blanco y negro, como las mofetas).
Con los dedos
Los pros
- No necesitas ninguna herramienta para aplicarte la base de maquillaje.
- Es la mejor manera de aplicar base de maquillaje en cantidades muy pequeñas, para conseguir un acabado totalmente natural.
- Te dan una mayor sensación de control sobre la aplicación, aunque no sea así realmente.
- El calor de los propios dedos facilita la aplicación y permite que se funda mejor con tu piel.
Los contras
- Debes lavarte las manos de forma concienzuda antes de ponerte la base.
- Si tienes la piel grasa, el roce de los dedos puede favorecer la aparición de más grasa todavía.
- Te será difícil controlar la cantidad de base que aplicas, por lo que es probable que termines con una cobertura mayor de la deseada.
- Ten mucho cuidado de no dejar las huellas de los dedos sobre la piel, sobre todo si estás usando una base muy cubriente.
- Si quieres un acabado regular, deberás contar con un buen espejo y luz suficiente, porque es fácil que termines con rodales y zonas rayadas.
Consejos
- Si decides no usar los dedos para aplicarte la base, siempre puedes recurrir a ellos para aplicarte los correctores.
¿Qué herramienta de maquillaje prefieres tú?
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¡Ah, el verano! La estación del sol, del calor, de las vacaciones, de las terrazas, de las fiestas, de las playas y las piscinas... casi todo ventajas.
Y digo casi, porque hay algunas de esas ventajas que también son inconvenientes, como el daño que puede causar el sol en la piel, el calor que nos deshidrata y nos hace retener líquidos al mismo tiempo o el cloro y la sal que resecan la piel. Menos mal que para evitar los efectos de esas desventajas hay prevención y/o solución: protector solar para poner a salvo nuestra piel, agua y otras bebidas refrescantes que repondrán nuestra hidratación, cremas y lociones que nutren la piel después de bañarnos...
Si nos cuidamos por dentro y por fuera, el verano no nos pasará factura. O sí, porque hay un gran olvidado en esta época del año: el cabello. Porque, sí, también se resiente con el sol, el calor, la sal y el cloro. Por eso es conveniente protegerlo y mimarlo tanto o más que el resto de año.
Sigue leyendo y encontrarás las claves para seguir teniendo una melena sana y bonita este verano.
Efectos del verano sobre tu pelo
El verano es una estación magnífica, pero puede pasarle factura a tu cabello en forma de:
- Deshidratación. Tanto en la fibra capilar como en el cuero cabelludo.
- Opacidad. Aunque suelas tener el cabello brillante, es fácil que la humedad del ambiente o la del sudor y la deshidratación acaben por dejarlo opaco y sin brillo.
- Fragilidad. Notarás que tu pelo está más débil y quebradizo.
- Puntas abiertas. Incluso aunque refresques tu corte con cierta frecuencia, puedes notar que las puntas se abren.
- Grasa. En algunos casos, el sudor puede aportarle más grasa a tu cuero cabelludo y al pelo.
- Cuero cabelludo dañado. El calor puede resecarlo y causarte picores, mientras que el sol puede llegar producirte irritación e incluso quemaduras.
- Decoloración. El sol, el calor, el sudor, la sal y el color acabarán por dejar el color de tu pelo desvaído y triste.
Trucos para cuidar y proteger tu pelo
Desde el interior
✽ Aliméntate de forma equilibrada. Parece una obviedad, pero una buena nutrición protegerá tu cuerpo, y también tu cabello.
✽ Hidrátate. Bebe agua y otros líquidos como infusiones, zumos naturales, smoothies, gazpachos etc.
Antes de exponerte al sol
✽ Pon aceite de coco, de jojoba o de argán en medios y puntas para protegerlas.
✽ Si no te vas a bañar, puedes ponerte un poco de sérum antifrizz o del producto que emplees como protector térmico antes del secador o las planchas.
✽ Hay productos específicos para proteger el cabello del sol que puedes adquirir en peluquerías o establecimientos especializados.
✽ No te excedas con los productos que pongas en tu pelo, porque pueden acabar "friéndolo" con el calor y la luz del sol. Los productos de styling en especial no son los mejores amigos de tu pelo si vas a tomar el sol.
En la piscina y la playa
✽ Aclárate siempre el cabello después de salir de la piscina o del agua del mar. Hazlo con agua dulce, claro.
Cuidados
✽ Utiliza un champú nutritivo y no te olvides del acondicionador.
✽ Probablemente sudes más y, por lo tanto, tendrás que lavarte el cabello con más frecuencia. Para no dañarlo, cambia a un champú más suave y que puedas usar a menudo.
✽ Procura aplicar el champú sólo en el cuero cabelludo, dejando que el agua y el jabón que caigan sobre el resto de la melena al aclarar limpien medios y puntas. El champú puede resecar el cabello, por lo que no conviene excederse en las zonas del pelo que ya están más secas de por sí, sobre todo en el caso de melenas XXL.
✽ No te laves el pelo justo antes de ir a la playa o la piscina. El cabello tiene unos aceites naturales que lo protegen, si los eliminas, lo dejarás indefenso ante las agresiones externas.
✽ Usa un acondicionador sin aclarado (mejor todavía si tienes filtros solares) cuando vayas a la playa o la piscina, incluso puedes aplicarte una mascarilla (en poca cantidad y sólo en medios y puntas) y recoger tu cabello.
✽ En caso de que lleves el pelo teñido, puedes usar productos protectores del color para que te dure más en perfectas condiciones.
✽ Si estás en la playa, la humedad puede encresparte el cabello. Para
evitarlo usar acondicionador (en medios y puntas) en cada lavado,
aplícate mascarillas con frecuencia y no te olvides de un sérum
antifrizz.
✽ Dile sí a las mascarillas para nutrir y reparar el pelo. Probablemente tengas que usarlas con más frecuencia que el resto del año.
✽ Utiliza productos reparadores nocturnos. Te ayudarán a reparar los daños que haya sufrido el cabello durante el día y te levantarás con una melena más saludable, brillante y bonita. Además, utilizados correctamente (lee siempre las indicaciones del fabricante o sigue las instrucciones de tu peluquero), no te ensuciarán el cabello y no tendrás que lavártelo obligatoriamente cuando te levantes.
✽ Si te es posible, evita el secador, las planchas y tenacillas cuando te expongas a los rayos solares o vayas a bañarte en el mar o en la piscina. Tu cabello ya sufre con el calor, la sal y el color como para añadir más agresiones.
Corte y tinte
✽ Córtate las puntas (o hazte un nuevo corte) antes del verano, para empezar la temporada con el cabello saneado. Y córtatelas también cuando finalice la estación, para eliminar los posibles daños y prepararlo para el otoño.
✽ No te tiñas el pelo justo antes de exponerte al sol de forma intensa, o de ir a la playa o a la piscina.
Pon barreras
✽ Si eres de las que no puedes salir del agua en la piscina, utiliza un
gorro de natación para poner una barrera física entre tu cabello y el
cloro del agua.
✽ Recoge tu cabello para reducir la superficie que estará expuesta a los rayos solares, además reducirás la sudoración del cuero cabelludo.
✽ Utiliza sombreros, pañuelos, bandanas, gorras y cualquier otro complemento que aleje tu pelo del sol.
Si sigues estos consejos podrás disfrutar del verano... y de un melenón.
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¿Alguna vez has tenido un compromiso, te has vestido de punta en blanco y al levantar el brazo te has dado cuenta (con horror) de que tenías una fea mancha amarillenta en la zona de la axila? ¿O has lavado un camisa y cuando has ido a plancharla has visto que no sólo estaba manchada sino que al pasarle la plancha ha desprendido un desagradable olor a sudor a pesar de estar recién descolgada del tendedero? Si la respuesta a ambas preguntas es sí, te invito a que sigas leyendo, porque encontrarás información para saber por qué se producen y cómo evitarlas, y también trucos útiles para eliminar las manchas de sudor de tu ropa. No te lo pierdas, porque combatir estas manchas es algo necesario, tanto por higiene como por imagen personal.
Por qué se producen
Las manchas de sudor se producen por la mezcla de las bacterias, de los minerales del sudor, de los ingredientes del desodorante o del antitranspirante e incluso de los tintes de la propia ropa.
Esos feos cercos pueden aparecer en todo tipo de prendas, tanto blancas como de color. Y tampoco distinguen del uso que se le dan, así que las verás en ropa deportiva, en prendas de vestir, incluso en pijamas y ropa de cama.
La elección de las prendas
Si te es posible, elige ropa con tejidos naturales en lugar de sintéticos, sudarás menos y si lo haces la humedad se secará antes.
Las prendas holgadas facilitan que el sudor se seque y evitan que las manchas se instalen con tanta facilidad como las que quedan más ajustadas al cuerpo.
Evita las manchas
Deja que el desodorante o el antitranspirante (*) se seque antes de ponerte la ropa, porque es probable que se manche. Si tienes prisa para vestirte, puedes utilizar el secador del pelo para acelerar el proceso.
Si no transpiras demasiado y/o el olor de tu sudor no es muy fuerte,
opta por desodorantes naturales o por los que no tienen aluminio, puesto que éste es uno de los responsables de las manchas de sudor en las prendas.
(*) Desodorante es el que te protege el mal olor, mientras que el antitranspirante además combatir el olor del sudor también ayuda a regular la transpiración.
El pretratamiento
Deja secar la ropa antes de ponerla en el cesto de la ropa sucia. Así la humedad y las bacterias no se mantendrán en el tejido hasta que la laves.
Lava la ropa con manchas de sudor lo antes posible. Cuanto más tiempo pase, más se instalará la mancha (y el olor) en las fibras y más te costará eliminarla.
Si no puedes lavar la ropa con manchas de sudor rápidamente, puedes aclararla con agua fría y escurrirla, así evitarás que se fijen. Eso sí, deja que se seque antes de ponerla en el cesto de la ropa sucia con el resto de la colada.
Utiliza un producto antimanchas y desinfectante para la colada, porque te ayudará a eliminar el mal olor y las manchas de sudor.
Limpieza en seco
Si la ropa requiere limpieza en seco, evita tratar las manchas de sudor
por tu cuenta, porque puedes terminar estropeándola sin remedio. Mejor sigue las instrucciones del fabricante y lleva la prenda a la tintorería.
Ropa blanca
Para eliminar las manchas de sudor en ropa blanca, puedes utilizar lo siguiente:
- 2 vasos de agua tibia + 1 vaso de vinagre + 1/2 vaso de bicarbonato - pon la prenda en remojo durante 30 minutos. Puedes cambiar el vaso de vinagre por 1/2 vaso de jugo de limón.
- 1 cucharada de bicarbonato + 1 cucharada de sal + 1 cucharada de agua oxigenada - haz una pasta, aplícala sobre la mancha y luego lava.
- 1 cucharada de lavavajillas + 1 cucharada de bicarbonato + 1 cucharada de agua oxigenada - prepara una pasta y ponla sobre la mancha, dejándola actuar antes de lavar; si la mancha está muy seca añade 1 cucharada de sal común y frota con cuidado hasta que desaparezca la mancha y lava después.
- 2 aspirinas y agua tibia - machaca las aspirinas y mézclalas con un poquito de agua, aplica la pasta sobre las manchas y déjala actuar durante un par de horas; luego lava.
- Agua oxigenada - aplicála con un algodón.
Evita la lejía para eliminar las manchas amarillas de sudor en la ropa blanca, porque lo más seguro es que terminen marcándose más.
Ropa de color
Para quitar las manchas de sudor en ropa de color:
- agua y vinagre al 50% - pon en remojo durante 30 minutos, aclarando con agua fría y lavando de la forma habitual después.
- 1 cucharada de lavavajillas + 1 cucharada de bicarbonato - aplica sobre la mancha y deja actuar, si la mancha está muy seca añade a esta mezcla 1 cucharada de sal de mesa y frota suavemente. Finaliza lavando como siempre.
Para todo tipo de prendas
Para todo tipo de prendas:
- 1 cucharada de bicarbonato + agua - prepara un pasta y ponla sobre la mancha, déjala reposar durante 2 horas y luego lava. En lugar de bicarbonato puedes utilizar levadura química.
- 1 cucharada de amoníaco + agua - frota la zona manchada y luego lava (nunca mezcles el amoníaco con lejía, porque los gases que genera son sumamente tóxicos).
Ropa de deporte
El bicarbonato te ayudará a decirle adiós a los cercos de sudor y al
olor en tu ropa deportiva. Si únicamente tienes un problema aromático,
incluso si se trata de prendas oscuras de esas que por más que las
laves siguen oliendo a rayos, pon un par de cucharaditas de bicarbonato
en la lavadora. Eso sí, recuerda que el bicarbonato sustituye al suavizante, así que no uses ambos. El suavizante en determinadas prendas y en ciertas cantidades apelmaza las fibras y fija los malos olores.
En caso de que las prendas huelan muy mal, puedes
ponerlas en remojo con agua tibia y 2 cucharaditas de bicarbonato por
litro de agua, lavándolas de la manera habitual después. Si la prenda
también se ha manchado en las axilas, prepara una pasta con agua y
bicarbonato y déjala actuar unos minutos antes de lavarla. Prueba antes
en una zona no visible, por si pudiese atacar el color.
El secado y planchado
En caso de que al sacar las prendas de la lavadora te des cuenta de que tienen cercos de sudor, evita secarlas en la secadora, porque las manchas se fijarán más. Aplica cualquiera de los trucos que aparecen antes para pretratarlas y lávalas de nuevo.
Si te es posible, deja secar la ropa al sol o al menos al aire libre, sobre todo la blanca.
Si a la hora de planchar una prenda ves que está manchada de sudor, vuelve a lavarla. Si planchas el tejido con cercos de transpiración se asentarán todavía más.
Ya le puedes decir adiós a las manchas de sudor en tus prendas.
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