20 mayo, 2020

Cuida Tus Manos Tras los Lavados Frecuentes y los Geles Hidroalcohólicos

Cuando las manos se lavan con mucha frecuencia, y ahora lo hacemos más que nunca, éstas pierden la capa protectora que las recubre de forma natural, por lo que su piel se ve y se siente más seca. Incluso pueden llegar a producirse grietas, irritaciones, picor, dermatitis...


Como no vamos a dejar de lado la higiene por esto, es necesario cuidar las manos para paliar los efectos de los lavados frecuentes y del uso de geles hidroalcohólicos.


Para que tengas una manos limpias pero cuidadas, aquí tienes algunos consejos fáciles de seguir.


Cuida tus manos tras los lavados frecuentes y los geles hidroalcohólicos


Lavado de manos


Usa un jabón suave, que respete tu piel y que tenga propiedades hidratantes. Y créeme que un buen jabón marca la diferencia en tus manos. Eso no significa que sean más caros, si no mejores. En casa usamos un jabón con dosificador con ingredientes orgánicos que es más barato que cualquiera de los habituales en los estantes del supermercado, y que protege las manos dejándolas más suaves e hidratadas.


Si usas gel hidroalcohólico, es importante que el gel tenga ingredientes emolientes e hidratantes (pantenol, glicerina...), porque también resecan y eliminan la capa que hace de barrera en la piel de las manos.


Mujer lavándose las manos


Evita el agua muy caliente, porque ésta de por sí ya reseca muchísimo la piel.


El secado


Sécate bien las manos. Es fundamental para evitar la deshidratación, las irritaciones y la aparición de hongos. También parece que los microorganismos se transmiten mejor si la piel está húmeda.


Evita los secadores de manos (sobre todo los de aire caliente), aunque sea una opción más ecológica que las toallas de papel, porque suelen albergar gérmenes y esporas que pueden acabar en tus manos o en el aire. Por no hablar de que resecan mucho la piel de las manos.


Dile no las toallas o los rollos de tela fuera de casa, porque son un foco de suciedad y de infección. Además, suelen secar poco y mal.


En casa las toallas deben mantenerse bien limpias y secas, y cambiarse con frecuencia. Las de microfibra no son tan bonitas como las de felpa, pero secan muy bien.


Toallas enrolladas en colores neutros


Exfoliación


Exfolia tus manos cada 1-2 semanas, según las necesidades de tu piel. La eliminación de células muertas en tus manos las dejará más suaves y más receptivas a cualquier otro tratamiento posterior.


En cualquier caso, si tus manos están enrojecidas o muy agrietadas evita cualquier tipo de exfoliación mecánica, para no acabar dañando la piel. Ante la duda, consulta con tu dermatólogo o tu farmacéutico.


En mi caso, utilizo un exfoliante corporal 1 vez a la semana, y aprovecho para utilizarlo también en las manos. En caso de que tengas durezas puedes tratarlas con piedra pómez. Esto te puede suceder si usas mancuernas y otros elementos que se usan en fitness, sobre todo de manera frecuente. También si planchas la ropa con frecuencia y durante mucho tiempo.


Puedes preparar tus exfoliantes de manos en casa utilizando ingredientes como el azúcar o la avena en copos con aceites vegetales, yogur o miel.


Hidratación y nutrición


Aplica crema hidratante de forma constante. Lo ideal sería utilizar crema cada vez te laves las manos, pero es materialmente imposible, porque lo hacemos muchísimas veces al cabo del día.


Procura tener a mano una crema de absorción rápida para que te dé menos pereza usarla. Es importante que no te quede una película grasa en las manos, porque atraerá la suciedad y parece ser que facilita la transmisión de microorganismos en las manos, así como su permanencia en la piel.


Crema de manos


Ten un envase junto con el dosificador del jabón para que no se te olvide ponerte crema tras el lavado.


Utiliza un producto hidratante y nutritivo antes de acostarte, para recuperar las manos durante el sueño. Aplícalo con un buen masaje en manos y uñas para que sea más efectivo.


Mascarillas


Prepara tus propias mascarillas nocturnas para las manos utilizando ingredientes naturales como la manteca de karité, la manteca de cacao, el aceite de oliva, el aceite de almendras, el aceite de aguacate, el aceite de coco, el aceite de ricino, la miel...


También tienes mascarillas comerciales en forma de guantes que puedes ponerte incluso durante toda la noche y que tratarán tus manos en profundidad.


Uñas


Las uñas también se ven afectadas por los lavados constantes y las agresiones de los jabones, los geles hidroalcohólicos y otros químicos.


Nútrelas con aceites o sérums específicos. Si están debilitadas, aplícales una base o aceite fortalecedor para recuperarlas.


Protege tus manos


No añadas más irritantes a tus manos, así que, ponte guantes para hacer cualquier tipo de tarea en la que tengas contacto con productos agresivos, como limpiahogares, lejía, desatascadores...


Guantes de goma


Procura que los guantes sean sin empolvar, porque en algunos casos pueden producir alergias, si tienes heridas tardarán más en curarse, te costará más eliminar el polvo cuando te los quites y en algunos casos los residuos pueden reducir la efectividad de los geles hidroalcohólicos.


Si haces ejercicio con mancuernas, barras o realizas algún deporte con manillar, ponte guantes específicos que te protejan del roce.


En cualquier caso, si tienes las manos dañadas, sufres de alguna enfermedad o de alergias, consulta antes a tu dermatólogo.


Cuida tus manos, porque las usas constantemente y te comunican con el resto del mundo, ahora más que nunca.



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13 mayo, 2020

Coles de Bruselas con Naranja y Sésamo

Las crucíferas no suelen ser muy populares, ni para los niños ni para los adultos. El repollo, la coliflor, el romanesco o el brócoli no son hortalizas que estén entre los platos preferidos de muchos. Algunos incluso las odian. Pero si hay unas que encabezan la lista de las menos apreciadas son... ¡las coles de Bruselas!


Y esta mala fama no es nada merecida, porque cuentan con excelentes propiedades nutricionales y pocas calorías. Encontrarás en ellas potasio, vitaminas A, C y D, fibra y agua, por ejemplo.


Estoy convencida de que esta poca simpatía ellas se debe a que no se suelen cocina de una forma atractiva. Así que para hacer cambiar de idea a los haters de estas pequeñas hortalizas hoy quiero compartir contigo una receta: coles de Bruselas con naranja y sésamo.


En mi caso esta receta la he preparado en Crock-Pot u olla de cocción lenta, pero se puede hacer en una cacerola normal o incluso en una sartén profunda.


La olla de cocción lenta es uno de los grandes descubrimientos cociniles que he hecho este año... y no puedo parar de usarla. El concepto es el de la cocción a fuego lento de nuestras abuelas, todo lo contrario de los electrodomésticos diseñados para ahorrar tiempo, como el microondas o la olla rápida. Gasta muy poca energía, se puede programar y tiene medidas de seguridad suficientes para dejarla en funcionamiento mientras no estás en casa (siempre que sea de una marca de confianza, claro). El único pero, es que tienes que planificar las comidas con antelación suficiente, porque los tiempos son mucho más largos que con otros métodos de cocinado. Pero el sabor y el olor de las recetas no tiene comparación, te lo puedo asegurar. Por ejemplo, las carnes guisadas, los pescados en caldereta, la salsa de tomate, las compotas o los caldos caseros quedan de "10".


Dejo de contarte lo que me gusta el nuevo juguete y te cuento al receta...


Coles de Bruselas con naranja y sésamo


Ingredientes


1/2 kg. de coles de Bruselas
2 naranjas
1 cebolleta
2 zanahorias
1 puñado de sésamo tostado
Coñac
Sal
Pimienta
Comino molido



Notas sobre los ingredientes


- Si no te gustan las coles de Bruselas puedes hacer el plato con repollo.


Coles de Bruselas


- El sésamo puedes tostarlo en casa, si lo prefieres, o comprarlo ya tostado.


- En caso de que no seas fan de cilantro, sustitúyelo por perejil.


Materiales


Sartén
Olla de cocción lenta (si vas a utilizar esta forma de cocción) / Cacerola y olla convencional


Preparación


Común


Limpia las coles de Bruselas. Para ello retiras las hojas exteriores que puedan estar estropeadas.


Corta las coles por la mitad si son medianas o grandes, mientras que las más pequeñas las puedes dejar enteras.


Lávalas bien con agua y sécalas.


Corta finamente la cebolleta y ponla a dorar en la sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra.


Mientras tanto pela y corta las zanahorias en trozos no muy grandes. Ponlas también a rehogar en la sartén junto con la cebolleta.


Incorpora también las coles para que se doren ligeramente.


Pon en la sartén los dos dientes de ajo negro.


Añade un chorrito de coñac a la cebolleta y las zanahorias y deja que se evapore el alcohol.


Exprime el zumo de las naranjas y resérvalo.


Naranjas y zumo


En olla de cocción lenta


Pon dentro de la Crock-Pot la cebolleta y la zanahoria, las coles de Bruselas, el ajo negro, el zumo de las naranjas, el sésamo, una pizca de cominos molidos y sal y pimienta al gusto.


Podrías saltarte el paso del rehogado de las verduras, pero personalmente creo que quedan mejor así. Además, si le quieres poner alcohol, es imprescindible hacerlo, porque en caso contrario no se evaporará.


Deja que las verduras cuezan durante 3 h. a temperatura baja o 1,5 h.-2 h. a temperatura alta. El tiempo dependerá de tu olla y de si la abres o no para remover o añadir algo que se te haya olvidado.


Coles de Bruselas con naranja y sésamo en olla de cocción lenta


En una olla convencional o en sartén


Pon todo dentro de una cacerola o usa la misma sartén en la que hayas rehogado las verduras. Incorpora el zumo de las naranjas, el sésamo, los cominos molidos, salpimenta y deja que las verduras se vayan haciendo a fuego medio hasta que estén listas. Tardarán aproximadamente 10-12 minutos en estar hechas, pero te aconsejo que vayas comprobando el punto para ver cómo están.


Coles de Bruselas con naranja y sésamo en olla de cocción lenta


Ya sólo te queda disfrutar de este plato ligero, saludable y mucho más rico de lo que piensas.

 

 

Nota: en este post encontrarás algunos enlaces de afiliados, aunque eso no significa que los artículos que se mencionan hayan sido sugeridos o planteados por las marcas ni tiendas. Su aparición es decisión única de la responsable de la redacción del blog.


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06 mayo, 2020

Cómo Cultivar un Aguacate en Casa

El aguacate es un fruto que está cada vez más presente en nuestra dieta por muchos motivos. Está delicioso, es muy versátil y tiene propiedades nutricionales que lo hacen muy atractivo.


Pero además es una planta que puedes tener en casa, tanto en tu terraza o tu balcón, como en el interior. Las hojas del aguacatero son muy bonitas y alcanzan un gran tamaño que las hace perfectas para decorar.


Si quieres que dé frutos, la cosa se complica un poco más, porque hace falta tiempo y unas condiciones de plantación y mantenimiento que no siempre es posible en casa. Estamos hablando de tener plantas macho y plantas hembra para que haya polinización, injertos con aguacateros que ya den frutos... Incluso puede suceder que nunca coseches aguacates.


Así que, si quieres plantar con éxito tu propio aguacatero en casa, no tienes más que seguir estos consejos.


Cómo cultivar un aguacate en casa


Cómo plantar la semilla


Separa la semilla del fruto, como cuando vas a comerlo tal cual, y límpialo con un papel. También puedes lavarlo, pero sólo con agua, sin detergentes y estropajos. Lo importante es que no quede carne en la semilla antes de comenzar el proceso. Y, por favor, consume la carne del aguacate, no lo tires.


Aguacate cortado a la mitad


Para que la semilla pueda prosperar, debes fijarte en que esté en buenas condiciones. No debe estar dañada y es importante que conserve la piel marrón que la recubre.


Ojo con la forma en la que colocas la semilla, porque tiene parte superior e inferior. Si sumerges la superior en el agua, no ocurrirá nada, porque las raíces saldrán de la inferior. Para que tengas una referencia, los huesos de aguacate tienen una parte algo más plana y con una pequeña circunferencia algo más clara y con una especie de remate puntiagudo. Esa es la parte que hay que poner en agua. 


Semilla de aguacate


Pincha unos palillos en el fruto (es fácil hacerlo). Coloca 3 o cuatro, a la misma altura de la semilla. Estos palillos servirán para sujetarlo mientras crece. Y, que no cunda el pánico, esos palillos no afectan al hueso del aguacate, únicamente funcionan como sostén.


Los palillos deben sostener la semilla para que quede sumergida aproximadamente la mitad de ella


Semilla de aguacate en agua sostenida por palillos


Mi consejo es que para germinarlo uses un recipiente de cristal transparente. Así verás cómo va evolucionando la semilla sin necesidad de sacarla del agua. Además, ver el crecimiento día a día es todo un espectáculo.


Coloca la semilla con los palillos en un vaso. Procura que tenga cierta profundidad, porque la raíz tiene que desarrollarse y necesita espacio. Los palillos deben apoyarse sobre el borde del vaso.


Añade agua al vaso, hasta que cubra la mitad de la semilla. Nunca plantes directamente el hueso del aguacate en tierra, porque no germinará.


Debes cambiar el agua cada pocos días o cuando veas que está sucia o tiene impurezas.


Sitúa el vaso con la semilla en un lugar luminoso y templado mientras sale la raíz. Los alféizares de las ventanas, las terrazas cubiertas y los invernaderos son perfectos para conseguir que germinen tus huesos de aguacate.


El proceso


La semilla no germina de un día para otro, así que ten paciencia. El tiempo suele oscilar entre los 15 y los 45 días, aunque puede ser mayor o menor según la temperatura y la variedad del fruto.


Verás que la semilla comienza a resquebrajarse y a perder la película marrón que la recubría y que en la parte inferior comienza a aparecer una raíz. Esa raíz comenzará a crecer hacia abajo y le irán saliendo ramificaciones.


Una vez que aparezcan las raíces, es cuestión de poco tiempo que aparezca el brote de la planta en la parte superior del hueso.


Vasos con semillas de aguacate en diferentes fases de germinado


Como queremos que la planta tenga un crecimiento controlado, debes ir cortando el tallo para que se haga más fuerte, pero menos alta.


Vasos con semillas de aguacate en diferentes fases de germinado


Cuando el brote llegue a los 15 cm. tendrás que recortarlo hasta los 7 cm. Te va a dar pena, pero es lo mejor para la planta. Deja que siga creciendo hasta que vuelva a alcanzar los 15-20 cm. y luego trasplántalo a tierra. Una vez que esté ya en sustrato, deja que siga creciendo hasta los 25-30 cm. Cuando lo haga, corta unos 10 cm. que serán el primer par de hojas que le hayan salido. Según vaya creciendo, repite el proceso, sin permitir que el tallo supere los 30 cm. Así conseguirás que la planta se fortalezca.


También puedes realizar todo el proceso anterior dejando la semilla en agua, con las 3 primeras podas, trasplantando la planta después. Yo lo he hecho así y funciona muy bien. Además, así te cercioras de que la semilla y las raíces están en buen estado hasta que se fortalezcan.


Poda de aguacate


El trasplante


Puedes trasplantarlo a una maceta con sustrato a principios de la primavera. 


La tierra debe ser rica en materia orgánica y humus, con un pH ácido (5-7), para que pueda absorber todos los nutrientes que necesita la planta.


Debes poner una capa inferior que sirva de drenaje, puesto que si las raíces están muy húmedas se debilita la planta.


No te olvides del fertilizante una vez que lo trasplantes. 


Entierra la semilla hasta la mitad, no lo hagas por completo, porque si no se pudrirá tanto la semilla como la base del tallo. 


Semilla de aguacate plantada en tierra dejando la mitad fuera del sustrato


El riego


Una vez trasplantado debes regarlo abundantemente (sin llegar a saturar) durante el primer año, volviendo a regar cuando la parte superior del sustrato esté seca al tacto.


Si las hojas se ponen marrones en los bordes, tu planta te está diciendo que le falta agua. Si se ponen de un tono amarillento, es que te estás excediendo y debes dejar que la tierra se seque unos días antes de volver a regar.  


Hojas de aguacate con manchas marrones por falta de riego
 

La temperatura


No soporta bien ni los cambios bruscos de temperatura ni el frío extremo. Si las temperaturas bajan demasiado (bajo cero), mete el aguacate en el interior.


Lo ideal es que la temperatura esté entre los 20-30º C de día y los 10-20º C durante la noche, aunque hay variedades que aguantan temperaturas algo más extremas. Aunque lo fundamental es que no descienda de 0º C, porque las hojas y los tallo se queman. 


La luz


Evita que la semilla o la planta muy joven se exponga a la luz directa del sol durante mucho tiempo. Aunque es una planta subtropical y le gusta el calor y la humedad, mientras no está crecida no soporta bien el sol constante e intenso. Eso sí, debe tener suficiente luz para poder crecer.


Una vez trasplantado debe tener buena iluminación, con exposición a la luz solar. 


¿Te animas a plantar la semilla del próximo aguacate que vayas a comer?





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29 abril, 2020

Miniguía sobre los Impulsores y Levaduras en la Cocina

Si te estás iniciando en esto de la repostería y la panadería casera, este post probablemente te interesa. Porque ambas, repostería y panadería, requieren un ingrediente importante: la levadura.


Pero no es fan fácil, porque no todas las levaduras son iguales. Porque, sí, hay varios tipos de levadura y cada una tiene sus propiedades y sus usos concretos.


Lo más básico que debes tener en cuenta es que una cosa son los impulsores y otra las levaduras. Los primeros generan una reacción que consigue que las masas suban y queden más esponjosas. Las segundas generan un efecto parecido, pero partiendo de la fermentación. Además, las levaduras le aportan a las masas otras características, según la que se use (sabor, textura, duración del alimento...).


Si quieres saber más sobre el interesante mundo de los impulsores y de las levaduras, ponte el delantal y pasemos a la cocina...


Miniguía sobre los impulsores y levaduras en la cocina


Impulsores


Levadura química


Es la más habitual. La encontrarás en cualquier lugar y se presenta en sobres o en latas.


Este producto funciona con la humedad y el calor. Está compuesto por bicarbonato sódico, un ácido y un antiapelmazante, que suele ser almidón de maíz. También se le añade fosfato de calcio ácido y/o sulfato de aluminio sódico y/o cremor tártaro.


Más que una levadura, se trata de un impulsor químico, puesto que no fermenta.


Este producto te será útil si quieres que las masas suban en el horno, no antes como en el caso de los panes o los brioches.


Es ideal para preparar repostería en general y también para preparar rebozados.


Bizcocho


Bicarbonato sódico


Cuando se mezcla con humedad y con un ácido (limón, vinagre de manzana...) se activa y crea unas burbujitas que son las que consiguen que la mezcla suba. Pero, ojo, hay que aprovechar esta reacción con rapidez, porque pierde efectividad enseguida y tu masa no subirá. Si quieres comprobarlo, pon un poco de bicarbonato y unas gotas de limón en un vaso. Verás que enseguida comienza a aparecer una espuma que sube rápidamente.. y que baja también enseguida. Pues eso es lo que sucede cuando lo pones en la masa.


Si no aporta la cantidad suficiente de ácido, la masa no crecerá lo suficiente, porque no se producirá la reacción química que la provoca. 


Cuando a esta combinación se le añade calor, se descompone en dióxido de carbono (CO₂), que es lo que le va a aportar esponjosidad.


También incrementa el pH de la masa, lo que la mantiene algo blanda incluso cuando se ha finalizado el horneado.


Al igual que la levadura química, realmente es un impulsor, porque no implica fermentación de la masa, sino una reacción química que la hace subir. 


Úsalo cuando no necesites que la masa suba fuera del horno.


El bicarbonato puede aportar algo de sabor, tenlo en cuenta si la receta necesita mucha cantidad. Aunque al añadirle un ácido el sabor se neutraliza o se matiza bastante.


Bicarbonato sobre una tabla con moldes de galletas


Es perfecto cuando la receta requiere algún ácido como limón, vinagre, yogur... porque activará el bicarbonato. También si entre los ingredientes están el suero de leche, buttermilk (suero de leche) o leche cortada con un chorrito de limón (que funciona como sustituto del buttermilk si no lo tienes a mano).


Verás que las masas horneadas con bicarbonato tendrán la miga con agujeros (burbujas de aire) más grandes y se doran un poco menos.


Si la preparación lleva frutas ácidas, la aportará dulzor y le restará acidez.


Úsalo en repostería, pero también puedes emplearlo para panes que no necesiten levado (que suban antes de meterlos en el horno).


Magdalenas


Levaduras


Masa madre


Se trata de un fermento que se consigue a partir de harina integral y agua y que no lleva levadura añadida. La fermentación la producen las bacterias y levaduras que tiene de forma natural la harina, siempre que conserve la cáscara del cereal.


Esa masa madre formada por harina y agua será la que consiga que las masas fermenten, por lo que debes usarla igual que la levadura fresca o en polvo, dejando que leve antes de llevarlas al horno.


Lleva un proceso de elaboración sencillo, pero que requiere tiempo y cariño.


La puedes usar para hacer pan, roscones, bollería, pizzas...


Pan


Algo que caracteriza a los alimentos preparados con masa madre es que son más densos, más sabrosos y que duran en perfecto estado durante más tiempo que los que llevan otras levaduras.


Levadura fresca (prensada)


Como su propio nombre indica, requiere refrigeración para conservarse. Esto es debido a que contiene microorganismos frescos, que son los que actúan sobre la masa.


Sirve para que la masa suba, además de aportarle esponjosidad y sabor.


Se emplea para masas que deban subir antes de meterlas en el horno, como el pan. Esto se debe a que las bacterias y los microorganismos hacen su función de fermentación con temperaturas bajas. Estos microorganismos dejar de perder efectividad y mueren cuando la masa se calienta (a partir de unos 55ºC), por lo que deben haber hecho su trabajo antes de hornear, no durante la cocción. 


Se usa principalmente para preparar pan, aunque también es perfecta para preparar pizzas, empanadas, brioches, roscones...


Brioche


Levadura en polvo o de panadería


Se presenta seca y en granulitos. Es como la fresca, pero que se ha deshidratado, de ahí que aparezca en gránulos.


No requiere refrigeración.


No le aporta sabor al producto, pero sí que consigue que éste quede esponjoso y jugoso.


Se emplean en preparaciones que requieran que la masa crezca fuera del horno. 


Se usa para los mismos fines que la fresca.


Y ahora... ¡que nos pillen con las manos en la masa!







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