10 junio, 2020

Cómo Conseguir que las Velas Duren Más

Me encanta tener velas en casa. Adoro el ambiente cálido que crean, que es casi mágico. Y también me gusta cómo decoran y cómo perfuman cada rincón.


Pero tienen una pega: duran poco. De hecho, cuanto más bonitas, aromática y caras son, antes se acaban.


Aunque hay trucos para casi cualquier cosa, también para que las velas que tienes en casa duren más. Y esos trucos son los que puedes encontrar si sigues leyendo...


Cómo conseguir que las velas duren más


La elección


Elige velas de calidad, aunque eso no significa que sean caras. Te pongo un ejemplo, unas velas de té compradas en una gran superficie de esas que tienen productos con nombres impronunciables (en sueco, ya sabes) o en la zona de ofertas de los grandes almacenes del triangulito verde duran el doble que otras similares compradas en un bazar asiático a un precio que quizás sean unos céntimos más baratas.


Fíjate en el precio por unidad, en el estado de la cera y las mechas, el tamaño de la vela y la altura del contenedor.


Fíjate en la mecha. Si es uniforme y de buena calidad, la duración de la vela será mayor.


Una vela para cada uso


Utiliza las velas adecuadas al tipo de estancia en la que las vas a utilizar. Más grandes cuanto más grande sea la habitación. Perfumadas si buscas algo más que iluminar o crear un ambiente cálido. Protegida si está en el exterior. Decorada si va a estar en el salón o en el dormitorio...


Velas sobre una mesa


Tipos de velas


Según su forma o contenedor


Velas decorativas


Por su forma, color y detalles son perfectas para decorar espacios, como cualquier otro objeto ornamental.


Son muy adecuadas para los salones y salas de estar y los recibidores.


Velas aromáticas


Independientemente de su aspecto, las velas aromáticas tienen la función de perfumar la estancia en la que se colocan o incluso para neutralizar malos olores.


Para cualquier habitación de la casa, incluso en el baño o la cocina.


Velas de té


Son las pequeñas velas que van dentro de un contenedor de aluminio.


Se colocan en los quemadores de esencias, en las pequeñas lámparas o en las fondues de chocolate o calentadores.


Velas de té en recipientes de cristal


Velas envasadas


Son aquellas que están contenidas en recipientes de diferentes materiales como cristal, metal, arcilla...


Son las más versátiles, porque las puedes poner en cualquier lugar. Son especialmente interesantes en los exteriores si el contenedor protege bien la llama. Incluso puedes utilizarlas en escaleras y pasillos.


Velas flotantes


Se colocan en recipientes con agua para que floten mientras están encendidas.


Quedan muy bien en zonas de estar, tanto interiores como exteriores.


Velas flotantes


Cirios


Son velas altas, con mayor o menor grosor, que se colocan en candelabros y otros soportes. Cuanto más gruesos, más durarán.


Son perfectas para salones, salas de estar y exteriores. Si son de gran tamaño, te ayudarán a aportar mucha luz al lugar en el que coloques velas de este tipo, pero sin que resulte agresiva a la vista.


Según el tipo de cera


De parafina


Procede del petróleo. Suelen tener un buen precio y un punto de fusión elevado, aunque hay diferentes tipos de parafina, unos más estables, duraderos y firmes que otros.


De soja


Están elaboradas a partir de aceite de soja, totalmente o mezcladas con aceite de palma, coco o parafina. Tienen un punto de fusión alto y no generan hollín. Si es pura, tendrá un punto de fusión muy bajo.


De palma


Están elaboradas a partir del aceite de palma. Es una cera muy firme, que incluso puede llegar a ser quebradiza.


De coco


Están preparadas con aceite de coco y tienen un punto de fusión muy bajo.


De cera de abeja


Puede tratarse de cera virgen o refinada, siendo la última más económica. Tienen un aroma que de por sí es muy agradable.


Velas de cera de abeja


Antes de encenderla


Una buena forma de alargar la vida de una vela es ponerla en el refrigerador, el congelador o en una zona muy fría durante varias horas para que la cera se endurezca. Al estar más fría y rígida, le costará más derretirse. Eso sí, ten la precaución de no dejarlas mucho tiempo en el congelador, porque la capa exterior puede resquebrajarse.


La mecha


Corta el pábilo de la vela para que la llama no sea muy grande y se consuma más lentamente. Con unos 5 mm. de longitud es suficiente para que arda de forma eficiente. Esto debes hacerlo antes de encenderla por primera vez y cada vez que la prendas de nuevo si la mecha se ha quedado muy larga. Esto tiene otras ventajas: cuando la mecha es más corta, generará menos humo y hollín y evitará que el recipiente que contiene la vela se caliente de más.


Persona sosteniendo una vela con una llama pequeña


Corta la mecha cuando la vela esté totalmente fría. Si lo haces mientras la cera está caliente el pedazo que hayas cortado se quedara atrapado, ensuciando la superficie de tu vela.


Si el pábilo se ha descentrado, cuando la apagues aprovecha mientras la cera se está enfriando y todavía es maleable para colocarla de nuevo en el centro. Es importante que lo hagas con mucha precaución para no quemarte, por eso debes hacerlo cuando ya haya comenzado a templarse o que te ayudes con unas pinzas resistentes al calor (nunca de plástico).


La cera


Procura quemar la vela durante 2-3 horas la primera vez que la uses, para que se derrita totalmente la primera capa de cera. De esa forma no se creará esa especie de túnel que rodea a la mecha y que hará que la vela se consuma antes y que se desperdicie cera.


Vela consumida de forma irregular


Ponle sal. Prende la vela y deja que se forme una capa de cera derretida. Apágala y aprovecha para poner unos granos de sal en la cera y deja que se enfríe totalmente antes de volver a prenderla.


Si a pesar de todas las precauciones se ha formado un cono alrededor de la llama, puedes forrar el exterior del recipiente que contenga a la vela con papel de aluminio. Deja que la llama arda durante un rato y conseguirás que la cera se derrita por igual. Ojo, cuidado con tapar la llama, deja que esté libre para arder al aire, forra únicamente el recipiente.


También puedes raspar la cera que va formando el túnel alrededor de la mecha con un cuchillo o una cucharilla y derretirla para igualar la superficie de la vela.


No la dejes encendida durante muchas horas, porque la cera se calentará en exceso, lo que se consumirá más rápido. Y si es aromática, el calor excesivo terminará por desvirtuar su perfume.


Dónde colocarla


Evita colocar la vela en lugares con corrientes de aire cuando esté encendida. Así se consumirá más lentamente y lo hará por igual.


Vela en un contenedor junto a un café y unas gafas


Si has puesto la vela en el exterior, procura que la llama esté protegida del algún modo para que se consuma por igual (y para que no provoque accidentes).


Evita que la vela esté expuesta al calor, porque la cera se ablandará y se deformará.


Al apagarla


No muevas la vela una vez que la has apagado hasta que la cera no se haya enfriado.


Si tu vela tiene tapa, déjala puesta cuando no la estés usando, así no se depositará polvo sobre la cera.


El polvo y la suciedad provocarán que la vela se consuma más rápidamente e incluso que huela mal al quemarse, así que mantenla siempre limpia.


Si la vela tiene polvo o suciedad, puedes eliminarla con un paño o un algodón humedecido en agua. Si está muy sucia, incluso puedes lavarla al grifo con agua fría y una esponja. Es importante que dejes que se seque bien antes de volver a prenderla.


Si quieres limpiar la cera y sacarle brillo, utiliza una media vieja y verás que diferencia.


En caso de que lo que se haya ensuciado sea el recipiente con el humo y el hollín, puedes limpiarlo con un paño con agua y jabón o con una solución de agua, alcohol y unas gotas de limón. Es importante que dejes que el recipiente se seque bien antes de encenderla de nuevo.


Varias mesas sobre una mesa colocadas sobre soportes de madera


La seguridad ante todo


Para disfrutar de las velas de tu hogar es imprescindible que lo hagas con seguridad. Aquí tienes algunas recomendaciones:


  • No dejes las velas nunca desatendidas.

  • Procura que ni los niños ni las mascotas tengan acceso a las velas encendidas.

  • Colócalas en superficies en las que no haya peligro de que la vela o su contenedor se puedan caer.

  • No pongas velas encendidas cerca de tejidos o materiales inflamables.

  • No dejes cerillas o trozos de mecha dentro de la cera para que no haya peligro de que aumenten la llama.

  • No dejes que las velas se consuman hasta el final. Deja que al menos tenga 1 cm. si tiene contenedor y unos 4 o 5 cm. si está al aire antes de apagarla y desecharla.

  • No coloques varias velas encendidas muy juntas, deja un margen de seguridad.


Y ahora disfruta de la luz y el aroma de las velas durante más tiempo.




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03 junio, 2020

Consejos Imprescindibles para Limpiar Eficazmente las Ventanas

Limpiar las ventanas es una de las tareas domésticas más ingratas. Requieren tiempo y esfuerzo... y duran tan poco limpias. Pero lo cierto es que es un trabajo inevitable por higiene y también por estética. Por no hablar de que unas ventanas sucias incluso impiden que luz natural iluminen completamente las habitaciones.


Para ayudarte a limpiar las ventanas de forma más eficaz y con menos esfuerzo, a continuación quiero compartir contigo algunos trucos y también algunos limpiadores muy útiles.


Venga, acompáñame, que los pocos minutos que te va a llevar leer el post te van a compensar...


Consejos imprescindibles para limpiar eficazmente las ventanas


En general


Para aplicar cualquiera de las combinaciones de limpiadores que encontrarás a continuación lo ideal es usar un bote rellenable con vaporizador, así podrás humedecer de forma cómoda y eficaz los cristales y las gamuzas. Si no tienes uno a mano, usa un barreño y reemplaza el agua con limpiador cuando sea necesario.


Si las ventanas tienen polvo, elimínalo antes de limpiarlas, porque si se mezcla ese polvo con agua, se creará un barrillo muy difícil de eliminar.


Se recomienda limpiar las ventanas cuando está nublado o sin que el sol incida directamente en las ventanas. El motivo, que si hace mucho calor los productos de limpieza se evaporarán antes de funcionar del todo y es más fácil que dejen rastros. Pero, y siempre hay un pero, si no hay luminosidad suficiente no podrás comprobar si los cristales han quedado limpios del todo. Así que lo ideal es buscar un término medio. Mi consejo es que procures limpiar justo cuando se vea más la suciedad de las ventanas, ya sabes a qué me refiero, así podrás comprobar dónde y cuánto tienes que limpiar.


Limpia de arriba hacia abajo. De este modo evitarás que las gotas de líquido manchen las partes que ya hayas limpiado.


Limpia el exterior en un sentido y el interior en otro (horizontal y vertical o viceversa). De ese modo si hay rastros, sabrás en qué parte de la ventana debes insistir.


Limpiar las ventanas con papel de periódico es una de las recomendaciones más habituales, aunque cada vez leemos menos diarios en papel, por lo que están menos disponibles en la mayoría de las casas. Por otra parte, tengo la sensación de que los materiales con los que se elaboran ahora no permiten la misma limpieza que antes.


Mi recomendación es que siempre uses gamuzas de microfibra, porque limpian muy bien y no dejan residuos.


Paños de microfibra


Si no quieres gastar en gamuzas, puedes usar prendas de algodón viejas y limpias, como camisetas, pantalones... Lo único que debes tener en cuenta es que no suelten pelusas. Si las recortas, procura hacerles un dobladillo, para que no dejen en el cristal las fibras que se desprendan de los bordes deshilachados.


Si la esponja o la gamuza se ensucian mientras limpias, lávalas bien antes de seguir limpiando, porque en caso contrario lo único que conseguirás es extender la porquería.


Cuando termines de limpiar, lava en profundidad las herramientas que hayas usado. Así las tendrás listas para la próxima vez y la suciedad no se acumulará irreversiblemente.


Usa bastoncillos de algodón para limpiar las esquinas y zonas difíciles.


Bastoncillos de algodón


Si los marcos son de madera, debes tener mucho cuidado de que no se mojen con las mezclas con el vinagre o el alcohol, porque es fácil que se dañen. Incluso la humedad puede dañar los marcos interiores de tus ventanas, así que ten mucho cuidado.


Si tus ventanas se pueden desmontar, retíralas y límpialas en la ducha, en el jardín o el patio. Ten muchísimo cuidado si vives en un piso y pueden caer a la calle sobre alguna persona. Si no tienes la completa seguridad de que no habrá un accidente al desmontar las ventanas, es mejor que las limpies con su marco.


Limpiadores eficaces


Agua + detergente


1 litro de agua y una cucharada (sopera) de detergente líquido tipo lavavajillas.


Si las ventanas están muy sucias, primero conviene hacer una limpieza profunda con esta mezcla. Procura que el agua esté entre caliente y tibia para que arrastre mejor la suciedad.


Lo ideal es usar una esponja suave o un accesorio limpiacristales, pasando primero la esponja y luego la parte de goma para terminar de arrastrar, limpiar y secar. También podrías emplear una gamuza de microfibra.


Si no usas un accesorio limpiacristales, tendrás que aclarar después de limpiar para eliminar cualquier resto de jabón.


Persona limpiando las ventanas con agua y detergente


Agua + alcohol + aceite esencial de limón


1/2 litro de agua con 1/2 vasito (de los de vino) de alcohol y 6 gotas de aceite esencial de limón.


Es una mezcla que te sorprenderá por su eficacia. Deja los cristales muy limpios y sin mucho esfuerzo. El alcohol y el agua limpian y el limón desinfecta y deja un agradable olor.


Aplícalo con una gamuza de microfibra, teniendo la precaución de que ésta quede bien humedecida por la mezcla. No hace falta que aclares.


Agua + vinagre blanco + lavavajillas


1/2 l. de agua, un chorrito de vinagre blanco y 1 cucharadita (de las de postre) de lavavajillas.


Usa siempre vinagre blanco, porque cualquier otro manchará en lugar de limpiar. Y, sobre todo, no uses jamás vinagre de Módena o cualquier otro que sea algo dulce, porque el azúcar que contienen hará estragos sobre el cristal y te costará muchísimo eliminarlo después.


Es todo un clásico y funciona. Procura que el agua esté tibia y usar una bayeta de microfibra.


Si se ha creado mucha espuma, aclara con una gamuza humedecida con agua.


Mujer limpiando una ventana con mascarilla y gafas


Agua + vinagre blanco


En una proporción de 3 partes de agua por 1 de vinagre.


Otro clásico. Si lo usas, sigue el mismo criterio que en el caso anterior.


Ya sólo me queda desearte que el trabajo de limpiar las ventanas te sea leve... y que no llueva después.




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27 mayo, 2020

Prendas y Accesorios que Deberías Desechar

Abre el armario y la cómoda, por favor. ¿Qué ves? ¿Ropa que desborda las perchas y los cajones? ¿Joyeros repletos? ¿Cajas y bolsas con todo tipo de complementos metidos a presión?


Y tengo otra pregunta más: ¿a la hora de vestirte tienes la sensación de que no tienes nada que ponerte?


Si las respuestas a todas estas cuestiones son afirmativas, el diagnóstico es claro: tienes demasiado espacio ocupado por... nada. Porque todo aquello que no te pones es como si no tuvieses nada en tu armario. De hecho, esas prendas y accesorios fantasma se adueñan de todo y no te dejan ver lo que realmente sí podrías usar.


Las compras compulsivas, la posibilidad de comprar cualquier prenda a precios irrisorios y la incapacidad de deshacerse de nada son los desencadenantes de esos armarios abarrotados. Y las enemigas de tu bolsillo y de tu imagen.


Dejando aparte el consumo poco responsable, en este post me quiero centrar en aquellas prendas y accesorios de los que deberías deshacerte ahora mismo. Ya sé que es algo difícil, pero todo es cuestión de voluntad... y de estas ideas que espero que supongan un pequeño empujoncito.


Prendas y accesorios que deberías desechar


Qué ocurre cuando no te deshaces de las prendas y complementos que no usas


  • No sabrás de qué ropa dispones realmente.

  • No encontrarás lo que buscas.

  • Tendrás mucha ropa, pero nada que ponerte.

  • Ocuparás más espacio del que realmente necesitas.


Qué puedes hacer con ellos


  • Dónalos si está en buen estado.

  • Regálalos si hay alguien entre tus amigos o conocidos a quien siempre le ha gustado mucho esa prenda o ese complemento.

  • Recíclalos. Si está en muy mal estado, puedes hacer trapos para limpiar, por ejemplo. Y si eres mañosa, puedes utilizarla para crear nuevas prendas, hacer manualidades...

  • A la basura. Si la ropa o los complementos están realmente en muy malas condiciones, deséchalas definitivamente, pero hazlo en los contenedores correctos.


De qué deberías deshacerte ya


Prendas o accesorios muy parecidos


Si tienes en tu armario diez camisas blancas, todas del mismo estilo, te sobran varias. Hay prendas que nos gustan mucho y tendemos a comprarlas una y otra vez, aunque tengamos un buen surtido de ellas.


Y, salvo que formen parte de un uniforme y que debas ponértelas a diario, con 2 o 3 a lo sumo es más que suficiente. Elige las que más te gusten y que estén en mejor estado y deshazte del resto sin miramientos.


Mujer doblando ropa


Ropa que nunca te has puesto


Y no hablo de esas prendas que has comprado en una venta especial y que estás reservando para la boda de tu hermana o de la graduación de tu sobrino, sino de esas piezas que adquiriste en un momento de debilidad y a las que no has llegado a quitar la etiqueta.


Ese tipo de ropa que nunca te pondrás, ya sabes a lo que me refiero. Ese vestido largo con cola que nunca saldrá de su funda, porque nunca vas a fiestas ni te invitan a un estreno de una ópera. Esa falda de encaje que jamás lucirás, porque no te pones más que pantalones desde que te quitaste el uniforme de primaria.


Lo que no te has puesto más de una vez


Si hay algo en tu armario o en tu joyero que no te has puesto más que una vez, deberías decirle adiós.


Cuando has estrenado algo y no has vuelto a repetir, es una muestra clara de que no te hace sentir cómoda, no te agrada de verdad o no te favorece. Así que... ¿qué haces todavía guardándolo como oro en paño?


Camisetas de diferentes colores


Prendas que se supone que debes tener en tu armario


Hay una serie de piezas de ropa y accesorios que son de fondo de armario y que se supone que debes tener. Un pantalón de vestir, una camisa blanca, un vestidito negro, unos vaqueros clásicos, una gabardina... los sospechosos habituales. Pues bien, puede que estos imprescindibles no lo sean para ti, porque no te gustan o porque no encajan con tu estilo de vida.


Si algunas de estas piezas no son básicas para ti, deshazte de ellas.


Aquello que no te sienta bien


Si tienes ropa que no es de tu talla o que no encaja con tu fisionomía, no te la pondrás nunca. Si puedes reformarla para que te sirva en este momento, hazlo o llévala a la modista. Si no, dónala o recíclala.


Si las prendas son pequeñas y estás esperando a adelgazar, si lo consigues, probablemente ya no te gusten y quieras hacerte con piezas más actuales. Si son muy grandes y las guardas por si subes algún kilo, las odiarás porque te sirven y acabarás por no ponértelas.


Prendas heredadas


Todas tenemos en nuestra vida alguien que se empeña en regalarnos ropa y complementos suyos que, según ella, nos van a quedar fenomenal y que son de nuestro estilo. Y, no nos engañemos, en la mayor parte de los casos, esa ropa se queda colgada en una percha o en la funda en un maletero durante años.
 

Mi consejo es que no heredes ninguna prenda, salvo que sea algo que te gusta mucho y que te sienta muy bien.


Hombre abrochando una camisa


Ropa regalada


Con la ropa regalada, ocurre lo mismo que con la heredada: en muchos casos no te la pondrás jamás. Hay personas que piensan que conocen exactamente lo que nos gusta y lo que nos favorece... y casi nunca aciertan.


Si te regalan ropa, no te gusta y tienes la posibilidad de cambiarla, hazlo sin remordimientos. Es mejor decirle a quien te ha regalado la prenda que la has cambiado por otra porque no era de tu talla y no había el mismo modelo en la tienda, que malgastar su dinero o ponerte algo que odias por compromiso.


Prendas estropeadas


Las prendas o complementos que estén rotos, desgastados o deformados, requieren que te plantees si tienen arreglo o no y si realmente te gustan. Si no se pueden reparar y únicamente los tienes guardados por inercia o porque te da pereza tirarlos, ya sabes cuál debería ser su futuro...


Ropa cómoda, demasiado cómoda


Ya sabes a lo que me refiero. Camisetas enormes y con agujeros o manchas indelebles, camisones o pijamas con los que no permitirías que te viese ni tu abuela (y sin gafas), ropa interior del tipo árbol de Navidad (por la cantidad de bolitas que tiene), sudaderas espantosas... ese tipo de prendas tan cómodas, realmente lo que hacen es minar tu autoestima, no hacer que te sientas confortable. Y lo difícil que es sacarlas del armario y la cantidad de ellas que somos capaces de acumular...


Deshazte de ellas y busca ropa cómoda para sustituir esos desechos textiles ya. No hace falta que sean muchas piezas, ni que te gastes mucho dinero, pero sí que te hagan sentirte bien.


Prendas que huelen mal


Hay ropa que adquiere mal olor y del que es muy difícil de eliminar. Por ejemplo, las que huelen a humedad. Si te gusta mucho, llévala a la tintorería para ver si pueden eliminarlo. En caso contrario, deséchalo.


Las prendas oscuras deportivas pueden adquirir un mal olor permanente, que es muy difícil de eliminar. Te invito a que leas el post 14 Trucos para Eliminar el Mal Olor de la Ropa Deportiva o que pruebes a emplear bicarbonato sódico en lugar de suavizante o a usar productos como Sanytol para textiles.


Si el mal olor no se quita, deshazte de la prenda.


Accesorios superfluos


Anillos, pulseras, collares, pañuelos, cinturones, sombreros, gorras, guantes... es tan fácil comprarlos. Son tan bonitos y tienen precios más asequibles, que es difícil resistirse. Y luego pasa lo que pasa: cajones, cajas y joyeros repletos de complementos que únicamente ocupan espacio.


Zapatos


Consejos


No compres más ropa hasta que no hayas hecho una buena limpieza de armarios, de cajones y de zapateros.


Que aparezcan constantemente tendencias y microtendencias no significa que debas seguirlas todas. Busca tu propio estilo y aderézalo con alguna prenda actual.


Todas las reglas anteriores no se aplican a prendas y complementos atemporales, especiales o que te gusten mucho. Algunas de ellas puedes guardarlas, porque probablemente te las volverás a poner pasados unos años.


Dedica tiempo a formar conjuntos con la ropa y los accesorios que te gustan, así ampliarás el abanico de outfits que puedes conseguir con lo que tienes y sabrás exactamente lo que te sobra y que no usarás nunca.


Invierte en básicos, tus básicos, más que en prendas de tendencia. Podrás tenerlos en tu armario durante mucho más tiempo y podrás combinarlos con piezas más actuales para modernizar tus outfits.


Pantalón colgado de una percha


Adquiere ropa y complementos que combinen bien con lo que ya tienes en el armario. Así podrás sacarles todo el partido y no los abandonarás en un rincón de tus cajones.


Cuida tu ropa. Cuanto más la cuides, más partido le sacarás y menos posibilidades de tener que desecharla habrá.


Mantenla al día. Si se descose un botón o un dobladillo, cóselo. Si necesita un cambio de cremallera, hazlo. En caso de que tengas que cambiar una goma, reponla. Si tus zapatos necesitan unas suelas nuevas, llévalas al zapatero. En caso de que tengas un collar en el que un eslabón se ha soltado, apriétalo con un alicate. Si vas dejando estos detalles, dejarás de ponerte la ropa y los complementos.


Maestros de la costura. Si tu ropa necesita un arreglo, hazlo inmediatamente. En caso contrario, te olvidarás de esas prendas y no te las pondrás jamás. Si puedes arregla las prendas tú. Si no se te da bien eso de la costura, búscate una buena modista para que te ayude a dejar tu ropa en perfecto estado de revista. Y para esto no vale cualquiera, porque una cosa es encargarse de un dobladillo y otra muy diferente reformar las prendas. Dedícale algo de tiempo a buscar una verdadera modista (y eso no significa que sea cara, sino profesional).


Prueba y verás la cantidad de beneficios tiene el hecho de aligerar tu armario.



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