02 mayo, 2018

Cosas que No Deberías Poner en Tu Lavadora

La lavadora es uno de los electrodomésticos que más simplifican la vida en el hogar. No quiero ni imaginarme cómo sería el trabajo de hacer la colada hace apenas unas cuantas décadas, o como por desgracia deben hacerlo ahora en poblaciones con un bajo nivel de desarrollo. Teniendo que limpiar la ropa a mano en un lavadero, ayudándose de una tabla; o incluso teniendo que ir al río para ello. Utilizando agua fría o teniendo que calentarla en los fogones.


Lo cierto es que tenemos mucha suerte de contar con una máquina que hace este trabajo por nosotros. Aunque el buen funcionamiento de la lavadora y del cuidado de las prendas también es cosa nuestra. Debemos saber cómo sacarle todo el partido y cómo evitar los posibles daños a la maquinaria y a la ropa que pongamos dentro.


Para ayudarte a cuidar tu electrodoméstico y tus prendas, en este post comparto contigo lo que no deberías poner en el tambor de la lavadora.


Cosas que no deberías poner en tu lavadora


Prendas que no se puedan lavar en lavadora


Antes de poner cualquier prenda en tu lavadora, cerciórate de que el fabricante recomienda hacerlo así. Si éste indica que debe hacerlo a mano o en seco y lo haces en lavadora, puede que tu ropa termine encogiendo, destiñendo o con el tejido estropeado.


Si quieres arriesgarte, procura utilizar un programa delicado, con agua fría, un jabón suave y con un centrifugado ligero, o incluso sin él. 


Mucho detergente, suavizante o lejía


Si utilizas muchos de estos productos, puedes estar dañando la maquinaria, puesto que no dejan de ser químicos agresivos. Esto es especialmente importante en modelos que tienen mucho plástico en su interior. Emplea la cantidad que indique el fabricante de detergente, suavizante o de tratamiento de manchas o color, ni más, ni menos.


Detergente para lavadora en cápsulas


Ropa en demasiada cantidad


Las lavadoras tienen una capacidad, no la excedas, ya que las prendas no se limpiarán bien. El detergente y el agua no llegarán a todos los rincones, y además se arrugarán más. Y tampoco conviene olvidar que el motor y el eje de la máquina sufrirán porque trabajarán más de la cuenta, por lo que pueden averiarse.


Colada con ropa del mismo tamaño


Si en la colada pones únicamente prendas muy grandes o muy pequeñas, probablemente no se limpien bien y tengan problemas con el equilibrado del centrifugado. Lo mejor es mezclar ropa de distintos tamaños para que el lavado sea más eficiente y para cuidar la maquinaria de tu lavadora. 


Ropa que deba lavarse en seco


Si en la etiqueta de la prenda indica que debe lavarse en seco, no lo hagas en la lavadora, porque puede estropearse, encoger o desteñir.


En caso de que quieras atreverte al DiY, lávalo a mano, con un detergente muy suave, con agua fría y sin retorcer el tejido al quitar la humedad.


Prendas sin revisar


Ten mucho cuidado antes de meter una prenda en la lavadora y revisa cuidadosamente sus bolsillos. Si no lo haces pueden acabar en tu máquina elementos que pueden dañarla como monedas, llaves, horquillas, clips, billetes de banco, tickets, etc. Todos ellos pueden dañar el mecanismo de tu lavadora y obstruir las tuberías o los filtros. 


Ropa del derecho


Las prendas que pueden desgastarse, hacer bolitas o soltar pelusas deben lavarse del revés, así protegerás esa ropa y la que pongas a lavar junto con ellas.


Cremalleras sin cerrar


Las prendas con cremalleras deben ponerse en la lavadora completamente cerradas, de ese modo evitarás que se enganchen y estropeen esas prendas u otras de la misma colada. Además, conseguirás que la ropa se deforme menos. 


Cremallera de vaqueros


Camisas con los botones cerrados


Las camisas se lavan mejor si sus botones están abiertos, porque el detergente y el agua llegarán a todos los rincones.


Ropa interior


La ropa interior puede estropearse en la lavadora en caso de que introduzcas en el tambor con otras prendas más recias, incluso se pueden perder en el interior de tu máquina.


Por otra parte, los sujetadores pueden dañar otras prendas, en el caso de que se salgan los aros o que las enganchen con los cierres.


Para evitarlo lo mejor es lavarla por separado con un programa de los que imitan el lavado a mano o dentro de una bolsa especial que tenga un cierre y la proteja del roce con otros tejidos, cremalleras o aplicaciones metálicas. En el caso de los sujetadores, ciérralos antes de meterlos en el tambor.


Ante la duda, lava tu ropa interior a mano; te durará más tiempo en buen estado.


Sujetador


Medias, panties y calcetines


Las medias y panties se enganchan fácilmente con los botones, cremalleras, aplicaciones y cierres, por lo que no conviene lavarlos en la lavadora, a menos que las introduzcas en una bolsa con cierre para protegerlas.


Si se trata de medias o calcetines, sobre todo si son tobilleros, pueden acabar colándose entre el tambor y la goma y perdiéndose en las profundidades de tu máquina; cuidado con ello.


Te recomiendo que los limpies con un programa delicado o que los laves a mano.


Encajes, bordados y aplicaciones


Las prendas con encajes, bordados y aplicaciones pueden dañarse dentro de la lavadora, porque se enganchen con otras prendas, se rasguen, se despeguen o destiñan.


Lo ideal es lavarlos a mano. Si vas a hacerlo en la lavadora, hazlo siempre con un programa en frío, delicado y separados de otras prendas.


Ropa de tejido impermeable


Las ropas con tratamiento de impermeabilización absorben mucha agua, lo que hará que la lavadora vibre demasiado al centrifugar o incluso pueden salir despedidas por la puerta de la máquina.


Ropa con pelos


Tus mascotas dejan cientos de pelitos adheridos a la ropa (para que te acuerdes de ellos cada vez que te pongas una prenda), y eso puede ser un verdadero peligro para tu lavadora. Los pelos acabarán ensuciando el tambor y otras prendas, aunque lo peor que puede ocurrir es que acaban obstruyendo los filtros o las tuberías que sirven de drenaje.


Para evitarlo puede utilizar un cepillo, un rodillo con adhesivo o seguir alguno de los consejos que te damos en nuestro blog para quitar los pelos de las mascotas.


En caso de que tengas secadora, puedes poner las prendas en un programa corto para terminar de quitar los pocos pelillos que hayan podido quedar después del cepillado y el lavado.


Lavadora


Prendas con manchas de productos inflamables


Si se te han manchado prendas con gasolina, alcohol u otros productos inflamables, ten mucho cuidado, porque que los químicos pueden dañar tu lavadora o incluso prenderse si se utiliza un programa con una temperatura alta. Para evitarlo limpia la prenda a mano o utiliza un disolvente o un detergente fuerte para remover la mancha antes de ponerla en la lavadora.


Tampoco deberías añadir a tu lavadora productos para lavado en seco y otros productos inflamables. Estas máquinas están diseñadas para funcionar con detergentes específicos para la colada. 


Prendas de chenilla


Las prendas de chenilla o chenille suelen ser delicadas y sueltan muchas pelusas. En muchos casos verás que en la etiqueta indica limpieza en seco o a mano. Si se puede lavar en lavadora, procura utilizar un programa delicado, con un detergente suave y ten la precaución de limpiarlo por separado y metido en una bolsa para que las pelusas no manchen el tambor ni obstruyan filtros y tuberías. 


Almohadas


En principio no deberías lavarlas, porque si absorben mucha agua, pueden llegar a estropear la lavadora con el peso y los golpes bruscos que den en el tambor, incluso pueden llegar a salir disparadas a la hora de centrifugar, con lo que se derramará todo el líquido y herirte con el golpe si estás cerca de la puerta cuando ocurra.


Las que están hechas de gomaespuma se pueden romper y los trozos pueden acabar dañando la máquina.


En muchos casos no será necesario que las laves (viscoelásticas), en otras el fabricante te recomendará que lo hagas a mano y en otras sí podrás meterlas en la lavadora, fíjate en la etiqueta antes de proceder a su lavado.


Almohadas


Alfombrillas con base de goma


La goma puede descomponerse con el calor y los detergentes y acabar dañando la maquinaria y obstruyendo el filtro y las tuberías.


Zapatillas de running


Las zapatillas especiales para correr se pueden estropear en la lavadora, porque encojan o pierdan su capacidad de amortiguación, y también dañar la maquinaria.


Si al final te decides a lavarlas, retira antes las plantillas y cordones, y coloca cada zapatilla en una funda. Y acuérdate de poner las zapatillas con una colada de toallas o piezas de ropa similares para que amortigüen los golpes del calzado deportivo contra el tambor. Este truco de limpieza también lo puedes utilizar con tus sneakers.


Lavadora con zapatillas


Bolsos y mochilas


Si los bolsos o mochilas de tela tienen aplicaciones textiles o de cuero, joyería o adornos, no deberías ponerlas en la lavadora y elegir el lavado a mano.


Si son únicamente de tela, pero tienen muchas cremalleras y partes metálicas, antes meterlas en el tambor, deberías ponerlas en una bolsa para lavadora o en una funda de almohada vieja y bien cerrada. Así no deteriorará el tambor ni otra ropa que laves al mismo tiempo que los bolsos o mochilas.


¿Qué medidas tomas tú para cuidar tu lavadora y tu ropa? ¿Tienes algún truco infalible para ello? Por favor, compártelo con nosotros en el apartado de comentarios, te lo agradeceremos todos.




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25 abril, 2018

Aceites Capilares: el Secreto de una Melena Preciosa

Si has leído el título del post, puede que se te hayan puesto los pelos de punta. ¿Aceite y melena preciosa en la misma frase? Y es que lo primero que se nos viene a la cabeza al unir aceite y cabello es una melena pringosa y apelmazada. Algo muy poco atractivo, desde luego.


Pero no, los aceites para el pelo son todo menos un error, porque son una de las herramientas para conseguir que éste luzca brillante, fuerte y saludable. Eso sí, para lograrlo es imprescindible saber qué aceite usar y cómo hacerlo.


Sigue leyendo y te cuento cómo conseguir una melena preciosa gracias a los aceites capilares...


Aceites capilares: el secreto de una melena preciosa


Por qué utilizarlos


Nutren
Rejuvenecen
Fortalecen
Aportan brillo
Sellan las puntas
Potencian el color del pelo
Previenen la caída
Ayudan a eliminar residuos y contaminación
No engrasan


Cómo emplear los aceites capilares


En forma de mascarilla


  • Con una exposición media. Al menos 2 horas, mejor aún si utilizas calor con una toalla caliente, con un gorro de ducha o en un espacio con vapor, como una sauna. Puedes utilizarlo en casa, en la playa, en la piscina, incluso en el gym. La exposición puede ser menor en aceites muy untuosos como el de ricino o cuando se tiene el cabello fino.

  • Como tratamiento nocturno. Aplicando el aceite y dejándolo actuar toda la noche en el cabello. Tendrás que lavar bien el pelo al día siguiente, utilizando dos champús. Te recomiendo que el segundo lo dejes actuar unos minutos y que lo aclares con agua entre tibia y caliente, para que arrastre todos los restos de aceite. Luego puedes terminar con un chorro de agua fresca para cerrar las cutículas del cabello y aportarle más brillo.


Para aumentar el efecto de las mascarillas


Si te pones unas gotas de aceite en medios y puntas antes de aplicarte la mascarilla habitual, multiplicarás el efecto de ésta.


Junto con el acondicionador


Puedes añadir unas gotas de aceite en la dosis de acondicionador para conseguir más brillo y suavidad.


Como reparador de puntas


Únicamente tienes que verter unas gotas en tu mano, emulsionarlas ayudándote de los dedos y con el propio calor corporal y aplicar el aceite en las puntas del pelo, masajeándolo mechón a mechón en dirección a la punta, no al nacimiento del cabello.


Puntas del cabello


Para aportar un extra de brillo
Vierte unas pocas gotas en la palma de tu mano y frótalo ayudándote de la otra, hasta que el aceite esté bien repartido en ambas manos, luego pásalo suavemente, casi sin tocar el cabello. Puedes utilizarlo una vez que hayas terminado de secar y peinar tu cabello o aplicarlo antes del styling.


Para combatir el encrespamiento


Si lo usas del mismo modo que para aportar brillo, también te servirá para domar el pelo encrespado.


Para proteger el cabello


Si te pones aceite la noche previa al tinte, lo protegerás de la sequedad y los daños que pueda provocarte éste, además de aportarle un extra de nutrición e hidratación que tu pelo agradecerá antes de la coloración.


Y también puedes aplicarlo antes de la exposición al sol, al viento, al cloro de la piscina o a la sal del mar para protegerlo.


Cómo utilizarlo

Para usar los aceites capilares adecuadamente hay que tener en cuenta dos factores principales, el tipo de cabello, la frecuencia y la forma de aplicarlo.


Melena XXL


Cabello seco


Puedes utilizar el aceite sin miedo. De hecho, si lo empleas como mascarilla puedes incluso llevarlo hasta las raíces, sobre todo si tienes el cuero cabelludo seco. Si tienes el cuero cabelludo algo graso, puedes poner el aceite únicamente en medios y puntas.


La frecuencia ideal para usarlo como mascarilla en tu caso: una vez a la semana, alternándolo con otro tipo de mascarillas.


Para utilizarlo como reparador de puntas, extra de brillo o para combatir el encrespamiento: cuando sea necesario.


Cabello normal


Úsalo en cantidades moderadas. Lo ideal es que lo apliques únicamente en medios y puntas, evitando el cuero cabelludo.


Si lo empleas como mascarilla, úsalo cada semana o cada quince días, según lo necesite tu pelo. En verano o invierno probablemente tengas de aplicártelo una vez a la semana por la sequedad que provocan las temperaturas extremas en el cabello, por el viento y por las agresiones del cloro o la sal.


Para usos diferentes de las mascarillas: cuando veas que te hace falta un plus de nutrición o de brillo en medios y puntas.


Cabello fino


Utilízalo únicamente en las puntas, aunque puedes permitirte ponerlo en los medios del cabello de vez en cuando.


Úsalo una vez a la semana o cada quince días.


Como reparador de puntas o extra de nutrición y brillo, sólo cuando sea necesario y en cantidades muy pequeñas. Como probablemente tu pelo no se encrespe, no hace falta que lo apliques para luchar contra el frizz


Cabello fino


¿En seco o con el pelo húmedo?


El aceite se puede utilizar sin problemas con el cabello seco, tanto si se trata de una mascarilla como de otro tipo de usos. Incluso si el pelo está sucio, porque el aceite es capaz de penetrar en la fibra.


En húmedo facilita el peinado y el moldeado, además de nutrir, dar brillo y proteger el cabello.


Qué aceites elegir


Tienes a tu disposición diferentes aceites capilares. Los que más me gustan son los vegetales, aunque para ser realmente eficaces y seguros, es mejor que sean puros y extraídos por presión fría. Esto garantiza que no pierdan propiedades terapéuticas y cosméticas, puesto que el calor aplicado para procesar algunos aceites los degrada y modifica.


Estos aceites vegetales pueden utilizarse de forma individual o preparar tu propia mezcla personal, según las necesidades de tu cabello. 


Aceite de coco


Probablemente sea el más adecuado de todos los aceites vegetales para el pelo. Sirve para todo tipo de cabello, nutre e hidrata en profundidad, pero no engrasa. Previene el envejecimiento del pelo gracias a su contenido en vitamina E.


Otra ventaja del aceite de coco es que sirve para tratar la caspa y la seborrea, aunque parezca una incongruencia al ser un aceite.


El aceite de coco se solidifica, por lo que si el ambiente no es cálido, tendrás que calentarlo un poco con las manos. 


Aceite de coco


Aceite de sésamo


Es muy rico en vitamina E y nutre mucho el cabello, por lo que es perfecto para cabellos gruesos, secos y encrespados.  


Si te apetece conocer más sobre esta joya, te invito a que leas uno de nuestros artículos sobre el aceite de sésamo.


Aceite de aguacate


Es sumamente nutritivo, regenerante y revitalizante. Aunque conviene evitarlo en el cabello y el cuero cabelludo con tendencia a la grasa


Puedes saber más sobre el aceite de aguacate en uno de nuestros posts.


Aguacate


Aceite de jojoba


Es ideal para regular el exceso de sebo y para evitar la caída del cabello (en casos leves y que no tengan causas médicas).


Combate el pelo quebradizo, puesto que contribuye a fortalecerlo.


Aceite de argán


Nutre el cabello en profundidad por su contenido en vitamina E, además de protegerlo e hidratarlo.


Aceite de oliva


Tiene vitamina A, por lo que es bueno para regenerar el cabello. También tiene vitamina C, que ayuda a la formación del colágeno. Y también tiene mucha vitamina E, lo que contribuye a rejuvenecer el pelo y a aportarle fuerza, mejorando los pelos quebradizos.


En el cuero cabelludo mejora la circulación y contribuye al crecimiento del cabello (siempre que no haya una razón médica o dermatológica para la caída, claro). 


Aceite de oliva


Aceite de ricino


Ayuda a combatir la caída del pelo, hidrata y nutre, le aporta brillo y lo fortalece.


Para utilizarlo como anticaída, tendrás que aplicarlo en el cuero cabelludo, y como es tan untuoso tendrás que poner muy poca cantidad o combinarlo con un aceite vegetal más liviano. Masajéalo bien sobre el cuero cabelludo ayudándote de las yemas de los dedos. No lo dejes demasiado tiempo en exposición, con 20-30 minutos es suficiente. Luego tendrás que lavarlo muy bien para eliminar cualquier resto de aceite de ricino.


Si lo usas como mascarilla o como extra de brillo o nutrición, aplica muy poca cantidad de aceite o mézclalo con otro, porque en caso de excederte puedes acabar con el cabello apelmazado y grasiento.


Otros aceites


También puedes adquirir aceites capilares en peluquerías y tiendas especializadas, formulados para diferentes necesidades del pelo.


Te recomiendo que busques los aceites que mejor encajen con tu cabello y te animes a usarlos, no tengas miedo porque no lo engrasarán. ¿Has visto las melenas tan bonitas que tienen las mujeres indias o marroquíes? Porque utilizan aceites para embellecer y fortalecer su pelo.




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18 abril, 2018

Trucos para Ahorrar en la Cocina

Los consumidores cada vez estamos más concienciados de la necesidad de ahorrar y de consumir de forma responsable, por suerte.


Procuramos ahorrar en el consumo eléctrico, en la factura del gas o del agua, en combustible, intentamos utilizar el transporte público siempre que podemos, esperamos a las rebajas para comprar las prendas de fondo de armario que necesitamos... Y también en la cocina.


Precisamente para ayudarte a ahorrar en la cocina, a continuación quiero compartir contigo algunos trucos que pueden serte útiles. 


Trucos para ahorrar en la cocina


Lo primero


Revisa periódicamente tu despensa, tu nevera y tu congelador para ver qué es lo que te hace falta y lo que ya tienes. Es la mejor forma de tener tu cocina surtida de lo necesario y de no acumular esos productos que adquirimos una y otra vez, porque no sabemos que ya tenemos.


Comprueba las caducidades de los alimentos y ordénalos en el lugar en el que los almacenes colocando primero los que vayan a caducar antes y más alejados del alcance de la mano los que tengan un plazo más largo para expirar.


La planificación


Procura planificar tus menús, así podrás organizarte mejor a la hora de comprar y de cocinar. También es una manera de poder integrar la cocina de aprovechamiento en tu rutina, puesto que podrás utilizar sobras y alimentos que se deban consumir porque se acerca la fecha de caducidad sabiéndolo de antemano.


Ve apuntando lo que veas que te va faltando en la despensa según te vayas dando cuenta de ello.


Haz una lista de la compra para guiarte por ella cuando tengas que surtir tu cocina. De hecho, lo ideal es hacer varias listas, una para cada establecimiento o departamento que tengas que visitar: frutería, pescadería, carnicería, panadería... Yo las hago en el smartphone en lugar de en papel, porque una lista o una libreta la puedo perder u olvidar, el móvil seguro que no. Además, al hacer las listas en el smarphone puedo reciclar conceptos, apuntar cosas mientras viajo en transporte público, etc. Personalmente utilizo la aplicación de notas que tiene el terminal.


Lista de la compra


Elección del proveedor


La elección del proveedor puede tener una gran repercusión en tu bolsillo. Te recomiendo que busques establecimientos que te ofrezcan una buena relación calidad/precio/servicio y que no te dejes guiar únicamente por la comodidad de acceso o por las ofertas.


Lo ideal es acudir al pequeño comercio, puesto que suelen ofrecer mejores productos y mejor servicio que establecimientos más grandes, aunque pueda parecer que tienen precios menos atractivos. El supuesto ahorro que ofrecen supermercados e hipermercados no es siempre real, porque suelen bajar mucho los precios en productos de primera necesidad (leche, pan...), pero hacen su agosto con otros artículos, que son más caros que en comercios de barrio.


Por otra parte, en los comercios pequeños suele haber una mejor atención, especialmente cuando se trata de los productos perecederos.


Te aconsejo que establezcas una relación de confianza con tus proveedores, porque eso redundará en tu beneficio. Te pongo un ejemplo, un pescadero de confianza te aconsejará cuáles son las mejores piezas, las que están en su mejor momento y más baratas, te las preparará a la perfección, te comentará las mejores formas de cocinar y conservar el pescado, incluso te dará recetas que probablemente ni conocías.


Fíjate en la tienda en cómo atienden los distintos empleados a los clientes y en cómo tratan la mercancía, y quédate con el más profesional.


A la hora de hacer la compra


No vayas a hacer la compra con hambre, porque probablemente comprarás más de la cuenta y cosas calóricas y poco nutritivas. Si haces la compra y no tienes necesidad de comer, te será más fácil comprar con la cabeza, en lugar de con el estómago.


Procura comprar productos de temporada, porque están en su mejor momento y son mucho más económicos. 


Sandía y frutos del bosque


Si compras carne, ten en cuenta que hay piezas y cortes que son más económicos y más sabrosos que otros. No todo tiene que ser solomillo de ternera... Consulta a tu carnicero de confianza para que te diga cuáles son los que más te interesan.


Si compras pescado ocurre lo mismo: no todo tiene que ser besugo, lubina o dorada. Tienes pescados sabrosos y saludables a precios de lo más ajustado como las bacaladillas, las sardinas, las caballas, etc. Y ten en cuenta la temporada antes de comprar.


Evita los alimentos frescos presentados en bandejas y prefiere siempre los dispensados en el momento. Esto es válido para frutas, verduras, carnes y pescados. Los que se venden en bolsas o barquetas suelen ser más caros y llevan más manipulación y tiempo preparados.


Dile no a las ensaladas ya preparadas. Son mucho más caras y no siempre cuentan con unas buenas condiciones higiénicas. Compra lechuga, repollo, lombarda, hoja de roble, escarola o espinacas, lávalas bien, sécalas con un centrifugador de alimentos y ya tienes tu ensalada preparada, que se puede conservar perfectamente en una bolsa de cremallera.


Cuidado con las ofertas y tamaños familiares


Las ofertas y promociones son de lo más interesante... a veces. Debes tener en cuenta que muchos establecimientos hacen ofertas del estilo de 3x2 cuando tienen un stock del que quieren deshacerse por algún motivo (van a caducar, no tienen éxito, etc.), por lo que es necesario que valores si te interesa. También deberías plantearte si son productos que utilizas habitualmente, porque si no es así, probablemente se te acaben echando a perder, con lo que habrás perdido dinero en lugar de ahorrar. Y, por supuesto, antes de comprar asegúrate 
de que tienes espacio para almacenar esos artículos.


Otro punto que deberías vigilar son los packs ahorro, porque en algunos casos sale más económico comprar el artículo por unidades que en pack.


Calculadora

 
Comprueba que los tamaños familiares realmente son rentables. A veces el tamaño normal es más barato que el más grande. Para comprobarlo calcular el precio por unidad/peso.


Hablando de dinero


Comprueba que no hay ninguna cantidad errónea en el ticket de compra. La cajera se puede haber equivocado y pasado más de una vez el mismo artículo, puede haber algún error en el precio, etc. Doy fe de que no fijarse en el ticket de compra puede salir muy caro: en un hipermercado presenciamos cómo la pareja de extranjeros que compraba delante de nosotros casi paga un pollo (que no era ni siquiera de corral) a un precio de 599 euros; porque al introducir el precio en la herramienta de control de stock a alguien se le había olvidado poner una coma en el lugar correcto.


Verifica que te han aplicado las ofertas en el ticket de compra, porque no siempre se hace y puedes perder dinerito por un olvido ajeno. 


Y ojito con los pesos de los productos envasados, porque no siempre pesa lo que indica la bolsa o la etiqueta. Te invito a que peses las bolsas de zanahoria o las mallas de limón, porque no siempre 1 kg. tiene 1.000 gr...


A la hora de cocinar


Si tienes una cocina vitrocerámica o eléctrica, apaga el fuego un poco antes de finalizar la cocción para aprovechar el calor residual.


Utiliza cazuelas, ollas y sartenes del mismo tamaño del fuego que utilices, porque sin son más pequeñas, puede llegar a haber pérdidas de energía de hasta un 20%. 


Siempre que puedas cocina con tapa, porque necesitarás menos energía para cocinar.


Cocina


Dile sí, quiero a las ollas a presión, sobre todo si son súper rápidas. Ahorrarás mucho tiempo y energía.


Ajusta la cantidad de agua a la cantidad de alimento de vayas a cocer. Si pones demasiada agua, necesitarás mucha energía para que hierva y perderás más nutrientes.


Si vas a cocer algún alimento, no le eches sal al agua hasta que ésta comience a hervir. La sal hace que el agua sea peor conductor del calor y necesitarás más energía para cocinar.


No abras el horno a menudo cuando estés cocinando con él, porque puedes llegar a perder casi un 20% de energía.


Si vas a cocinar en el horno, haz más de un plato a la vez para aprovechar el calor.


Aprovechamiento


Apuesta por el caldo casero. Emplea huesos, espinas o restos de verduras para hacer tu propio caldo. Ahorrarás dinero y ganarás en salud.


No tires las hojas verdes (lechuga, col, espinacas) que estén más feas y utilízalas para hacer puré o crema. Esto sirve para las puntas de zanahorias, calabacines, berenjenas, etc.


Crema de calabaza


Si te han sobrado patatas cocidas, no las vas a poder congelarlas o conservarlas en la nevera, pero sí puedes utilizarla para enriquecer un puré. Y ese puré sí que puedes guardarlo en el frigorífico o congelarlo.


Si te han quedado legumbres cocidas y no sabes qué hacer con ellas, añádelas a tus purés y cremas. Quedarán deliciosas y mucho más nutritivas.


En caso de que tengas plátanos que se han madurado demasiado, puedes batirlos y utilizarlos para sustituir el huevo en repostería. También puedes hacer batidos.


Si tienes fruta que se va a echar a perder, utilízala para hacer macedonias, batidos, compotas, mermeladas o ensaladas. Otra opción es conservarla en almíbar o congelarla. 


Cocinando con fruta


Los restos de carne o pollo asado o a la plancha los puedes emplear cortados en trocitos para enriquecer platos de verduras, hacer tortillas, rehogarlos con legumbres, etc. También los puedes picar a cuchillo o con picadora y preparar fajitas, burritos, hamburguesas o albóndigas.


No tires la grasa del jamón, el bacon o las piezas de pato y utilízalas para darle más sabor a las verduras, el arroz blanco... Sólo tienes que sustituir el aceite de oliva en la sartén por algo de esta grasa.


Los restos de pescado los puedes convertir en un estupendo pastel salado, preparar albóndigas o hamburguesas.


Si tienes pan que se te ha quedado duro, puedes rallarlo para hacer empanados y otros platos similares. También puedes utilizarlo para hacer picatostes, torrijas o pain perdu.


Los restos de pan de molde, bizcochos, bollería o galletas los puedes utilizar para hacer pudings, bases de tartas, acompañar natillas, incluso puedes mezclarlos con huevo batido, canela y una pizca de azúcar y hacer una deliciosa tortilla dulce.


¿Qué trucos utilizas tú para ahorrar en la cocina? Me encantaría que lo compartieses en el apartado de comentarios.






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11 abril, 2018

¿Qué Cantidades de Cosméticos Me Aplico?

Un error muy común es pensar que si un cosmético es bueno, cuando más cantidad nos apliquemos más cuidaremos nuestra piel o nuestro cabello. Otra equivocación también frecuente, sobre todo cuando se trata de productos caros es ponernos muy poquita cantidad, porque así nos durará más. Y digo errores, porque los efectos negativos del exceso o defecto de cosméticos son muchos y muy visibles: una piel muy seca o muy grasienta, poros obstruidos, falta de luminosidad, cabello apelmazado...


Por no hablar del perjuicio que puede provocar en tu bolsillo el malgastar los cosméticos sin ton ni son.


Lo ideal para obtener todos los beneficios de un cosmético es utilizar la cantidad justa, ni mucho ni poco.


¿Qué cantidades de cosméticos me aplico?


Leche limpiadora


La cantidad recomendable es la equivalente a un arándano. Si te excedes, puedes acabar resecando tu piel, o todo lo contrario, engrasándola.


Aplícala con movimientos circulares y muy suaves. Si requiere aclarado, termina enjuagando suavemente con agua tibia.


Gel limpiador


Pon sobre tu mano la cantidad equivalente a una almendra. Aplícalo sobre la piel húmeda y aclara bien.


Limpiadora en espuma


Utiliza una porción equivalente a una pelota de golf.


Humedece primero la piel de tu rostro y luego aplícate la espuma, masajeando durante 20-30 segundos. Termina aclarando con agua tibia.


Chica aclarándose el rostro


Tónico


Con unas cuantas gotas sobre un disco de algodón es más que suficiente. No es necesario que lo empapes completamente.


Su función es equilibrar el pH de la piel y eliminar los restos de limpiadora o de impurezas que hayan podido quedar sobre la piel tras la limpieza. Si pones más tónico, lo único que harás es dejar el exceso sobre tu piel, sin ninguna finalidad.


Contorno de ojos


La cantidad debe estar entre una semilla de girasol y medio guisante para cada ojo, dependiendo de la untuosidad del producto. Si te excedes, además de engrasar la zona, puedes acabar produciendo milliums y granitos.


Aplícalo con el dedo anular y sin frotar la delicada piel del contorno de los ojos, para no irritar la zona y no provocar (o empeorar) las arrugas o la flacidez que pueda existir.


Y, cuidado, salvo que lo indique expresamente en las instrucciones o te lo recomiende tu asesora de belleza, no lo apliques en la zona del párpado superior.


Sérum


Utiliza una porción del tamaño de un guisante. En algunos casos incluso será suficiente con una cantidad menor. Consulta el folleto que acompañe al producto o el propio envase o a tu asesora de belleza para que te aconseje al respecto.


Guisantes
La cantidad de sérum: la equivalente a un guisante


Ponlo delicadamente sobre el rostro ayudándote de las puntas de los dedos, sobre todo en las zonas problemáticas para las que esté formulado el sérum (surco nasogeniano, arrugas, etc.) y luego extiéndelo muy suavemente. Termina apretando ligeramente los dedos sobre el rostro para sellarlo.


Tratamiento antimanchas


La cantidad apropiada es la equivalente a un guisante.


Ponlo únicamente en las zonas con imperfecciones o manchas, así evitarás irritar la piel que las rodee.


Retinol


Incorpora el producto poco a poco en tu rutina de belleza, para ver cómo va reaccionando tu piel al producto.


Lo ideal es llegar a una cantidad similar a una moneda de 2 euros, con ese mismo grosor.


Si tu piel es sensible al producto puede espaciar su uso a un día sí y un día no, o mezclarlo con tu crema de noche.


Aceite facial


Con el equivalente a dos semillas de girasol o tres granos de arroz es suficiente. No te hace falta más.


Caliéntalo frotándolo con la punta de los dedos y aplícalo con un masaje facial para que penetre en la piel. 

 
Aceite facial


Crema de día


Con una cantidad equivalente a una avellana es suficiente. Si te pones mucha cantidad, engrasarás demasiado tu piel y taponarás los poros. Si te aplicas poca, tu piel puede quedar seca o no aprovechar los beneficios de la crema.


Aplícatela utilizando los dedos en lugar de las palmas de las manos, así la capa de producto será más regular y cubriente que si lo haces frotándolo primero en la palma de las manos y luego en el rostro.


BB Cream


Emplea una porción similar a una grosella, no hace falta más.


Pon el producto sobre el dorso de tu mano y aplícalo poco a poco con los dedos. Si lo haces así, te asegurarás de cubrir todo el rostro, pero sin excederte.


Protector solar


Ponte una cantidad equivalente a una uva grande o incluso un poquito más si hace mucho frío o mucho viento. Acuérdate de ponerte el protector en el cuello y las orejas, no sólo en el rostro.


Reaplícala si te vas a exponer de forma directa al sol según indique en el envase. 


Protector solar


Crema de noche


Ponte aproximadamente una cantidad del tamaño de una almendra. La porción debe ser algo más grande que en el caso de la de día, puesto que la piel es capaz de recibir mejor los principios activos que suelen llevar este tipo de productos como el retinol o el ácido salicílico.


Olvídate de aplicarte la crema justo antes de irte a la cama, porque terminará toda en la almohada... y en tu cabello. Así que deja pasar un tiempo entre tu ritual nocturno de belleza y el momento de irte a dormir.


Crema


Crema para el cuello


Con una cantidad equivalente a un arándano es suficiente para cubrir todo el cuello, incluso en su parte trasera.


Exfoliante


La cantidad a aplicar: una porción del tamaño de una frambuesa.


Pon el producto en las puntas de los dedos y aplícalo con movimientos circulares, pero sin restregar.


Exfoliante


Mascarilla facial


En la mayor parte de los casos únicamente necesitarás una cantidad equivalente a una avellana grande.


Puedes ponerla sobre el dorso de la mano y aplicarla con los dedos o de una brocha, cubriendo poco a poco todo el rostro.

 
Mascarilla


Mascarilla purificante


Utiliza una cantidad equivalente a una moneda de 2 euros (con ese mismo grosor).


Utilízala únicamente en las zonas más grasas, sobre todo la zona "T" del rostro. Este tipo de mascarillas puede resecar (mucho) las zonas de la piel normales o secas.


Champú


Ponte una cantidad equivalente a una nuez. Esta porción divídela entre los distintos enjabonados que te hagas, ya sean uno o dos.


Utiliza el champú sobre el pelo completamente húmedo y acostúmbrate a emulsionarlo poniendo un poco de agua en la palma de tu mano. Repartirás mejor el producto sobre el cabello y lo limpiarás mejor. Por cierto, aplícalo sobre las raíces y masajéalo, evitando las puntas. Con el champú que caiga sobre las puntas será suficiente para que se limpien y así evitarás que se sequen en exceso.


Champú


Acondicionador


La cantidad apropiada es la de una nuez para una melena de largo medio. Ten presente que únicamente debes aplicarlo de medios a puntas, por lo que no necesitas una gran cantidad de acondicionador para que este haga su efecto.


Sérum para el cabello


Con una porción equivalente a dos guisantes para una melena media es suficiente. Aplícalo con el cabello húmedo y extiéndelo de medios a puntas.


Espuma para el cabello


La porción apropiada es la de una pelota de golf para una melena media. Ponte más o menos cantidad según el largo de tu pelo, teniendo en cuenta esta medida básica.


Acuérdate de repartir el producto en las palmas de tus manos para poder repartir mejor la espuma por todo tu pelo.


En el caso de los cosméticos, como en casi todo en la vida, es mejor siempre apostar por calidad antes que por cantidad





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La primera vez que apareció el post ¿Qué Cantidades de Cosméticos Me Aplico? fue en el blog de La Meiga y Su Caldero.


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