27 mayo, 2020

Prendas y Accesorios que Deberías Desechar

Abre el armario y la cómoda, por favor. ¿Qué ves? ¿Ropa que desborda las perchas y los cajones? ¿Joyeros repletos? ¿Cajas y bolsas con todo tipo de complementos metidos a presión?


Y tengo otra pregunta más: ¿a la hora de vestirte tienes la sensación de que no tienes nada que ponerte?


Si las respuestas a todas estas cuestiones son afirmativas, el diagnóstico es claro: tienes demasiado espacio ocupado por... nada. Porque todo aquello que no te pones es como si no tuvieses nada en tu armario. De hecho, esas prendas y accesorios fantasma se adueñan de todo y no te dejan ver lo que realmente sí podrías usar.


Las compras compulsivas, la posibilidad de comprar cualquier prenda a precios irrisorios y la incapacidad de deshacerse de nada son los desencadenantes de esos armarios abarrotados. Y las enemigas de tu bolsillo y de tu imagen.


Dejando aparte el consumo poco responsable, en este post me quiero centrar en aquellas prendas y accesorios de los que deberías deshacerte ahora mismo. Ya sé que es algo difícil, pero todo es cuestión de voluntad... y de estas ideas que espero que supongan un pequeño empujoncito.


Prendas y accesorios que deberías desechar


Qué ocurre cuando no te deshaces de las prendas y complementos que no usas


  • No sabrás de qué ropa dispones realmente.

  • No encontrarás lo que buscas.

  • Tendrás mucha ropa, pero nada que ponerte.

  • Ocuparás más espacio del que realmente necesitas.


Qué puedes hacer con ellos


  • Dónalos si está en buen estado.

  • Regálalos si hay alguien entre tus amigos o conocidos a quien siempre le ha gustado mucho esa prenda o ese complemento.

  • Recíclalos. Si está en muy mal estado, puedes hacer trapos para limpiar, por ejemplo. Y si eres mañosa, puedes utilizarla para crear nuevas prendas, hacer manualidades...

  • A la basura. Si la ropa o los complementos están realmente en muy malas condiciones, deséchalas definitivamente, pero hazlo en los contenedores correctos.


De qué deberías deshacerte ya


Prendas o accesorios muy parecidos


Si tienes en tu armario diez camisas blancas, todas del mismo estilo, te sobran varias. Hay prendas que nos gustan mucho y tendemos a comprarlas una y otra vez, aunque tengamos un buen surtido de ellas.


Y, salvo que formen parte de un uniforme y que debas ponértelas a diario, con 2 o 3 a lo sumo es más que suficiente. Elige las que más te gusten y que estén en mejor estado y deshazte del resto sin miramientos.


Mujer doblando ropa


Ropa que nunca te has puesto


Y no hablo de esas prendas que has comprado en una venta especial y que estás reservando para la boda de tu hermana o de la graduación de tu sobrino, sino de esas piezas que adquiriste en un momento de debilidad y a las que no has llegado a quitar la etiqueta.


Ese tipo de ropa que nunca te pondrás, ya sabes a lo que me refiero. Ese vestido largo con cola que nunca saldrá de su funda, porque nunca vas a fiestas ni te invitan a un estreno de una ópera. Esa falda de encaje que jamás lucirás, porque no te pones más que pantalones desde que te quitaste el uniforme de primaria.


Lo que no te has puesto más de una vez


Si hay algo en tu armario o en tu joyero que no te has puesto más que una vez, deberías decirle adiós.


Cuando has estrenado algo y no has vuelto a repetir, es una muestra clara de que no te hace sentir cómoda, no te agrada de verdad o no te favorece. Así que... ¿qué haces todavía guardándolo como oro en paño?


Camisetas de diferentes colores


Prendas que se supone que debes tener en tu armario


Hay una serie de piezas de ropa y accesorios que son de fondo de armario y que se supone que debes tener. Un pantalón de vestir, una camisa blanca, un vestidito negro, unos vaqueros clásicos, una gabardina... los sospechosos habituales. Pues bien, puede que estos imprescindibles no lo sean para ti, porque no te gustan o porque no encajan con tu estilo de vida.


Si algunas de estas piezas no son básicas para ti, deshazte de ellas.


Aquello que no te sienta bien


Si tienes ropa que no es de tu talla o que no encaja con tu fisionomía, no te la pondrás nunca. Si puedes reformarla para que te sirva en este momento, hazlo o llévala a la modista. Si no, dónala o recíclala.


Si las prendas son pequeñas y estás esperando a adelgazar, si lo consigues, probablemente ya no te gusten y quieras hacerte con piezas más actuales. Si son muy grandes y las guardas por si subes algún kilo, las odiarás porque te sirven y acabarás por no ponértelas.


Prendas heredadas


Todas tenemos en nuestra vida alguien que se empeña en regalarnos ropa y complementos suyos que, según ella, nos van a quedar fenomenal y que son de nuestro estilo. Y, no nos engañemos, en la mayor parte de los casos, esa ropa se queda colgada en una percha o en la funda en un maletero durante años.
 

Mi consejo es que no heredes ninguna prenda, salvo que sea algo que te gusta mucho y que te sienta muy bien.


Hombre abrochando una camisa


Ropa regalada


Con la ropa regalada, ocurre lo mismo que con la heredada: en muchos casos no te la pondrás jamás. Hay personas que piensan que conocen exactamente lo que nos gusta y lo que nos favorece... y casi nunca aciertan.


Si te regalan ropa, no te gusta y tienes la posibilidad de cambiarla, hazlo sin remordimientos. Es mejor decirle a quien te ha regalado la prenda que la has cambiado por otra porque no era de tu talla y no había el mismo modelo en la tienda, que malgastar su dinero o ponerte algo que odias por compromiso.


Prendas estropeadas


Las prendas o complementos que estén rotos, desgastados o deformados, requieren que te plantees si tienen arreglo o no y si realmente te gustan. Si no se pueden reparar y únicamente los tienes guardados por inercia o porque te da pereza tirarlos, ya sabes cuál debería ser su futuro...


Ropa cómoda, demasiado cómoda


Ya sabes a lo que me refiero. Camisetas enormes y con agujeros o manchas indelebles, camisones o pijamas con los que no permitirías que te viese ni tu abuela (y sin gafas), ropa interior del tipo árbol de Navidad (por la cantidad de bolitas que tiene), sudaderas espantosas... ese tipo de prendas tan cómodas, realmente lo que hacen es minar tu autoestima, no hacer que te sientas confortable. Y lo difícil que es sacarlas del armario y la cantidad de ellas que somos capaces de acumular...


Deshazte de ellas y busca ropa cómoda para sustituir esos desechos textiles ya. No hace falta que sean muchas piezas, ni que te gastes mucho dinero, pero sí que te hagan sentirte bien.


Prendas que huelen mal


Hay ropa que adquiere mal olor y del que es muy difícil de eliminar. Por ejemplo, las que huelen a humedad. Si te gusta mucho, llévala a la tintorería para ver si pueden eliminarlo. En caso contrario, deséchalo.


Las prendas oscuras deportivas pueden adquirir un mal olor permanente, que es muy difícil de eliminar. Te invito a que leas el post 14 Trucos para Eliminar el Mal Olor de la Ropa Deportiva o que pruebes a emplear bicarbonato sódico en lugar de suavizante o a usar productos como Sanytol para textiles.


Si el mal olor no se quita, deshazte de la prenda.


Accesorios superfluos


Anillos, pulseras, collares, pañuelos, cinturones, sombreros, gorras, guantes... es tan fácil comprarlos. Son tan bonitos y tienen precios más asequibles, que es difícil resistirse. Y luego pasa lo que pasa: cajones, cajas y joyeros repletos de complementos que únicamente ocupan espacio.


Zapatos


Consejos


No compres más ropa hasta que no hayas hecho una buena limpieza de armarios, de cajones y de zapateros.


Que aparezcan constantemente tendencias y microtendencias no significa que debas seguirlas todas. Busca tu propio estilo y aderézalo con alguna prenda actual.


Todas las reglas anteriores no se aplican a prendas y complementos atemporales, especiales o que te gusten mucho. Algunas de ellas puedes guardarlas, porque probablemente te las volverás a poner pasados unos años.


Dedica tiempo a formar conjuntos con la ropa y los accesorios que te gustan, así ampliarás el abanico de outfits que puedes conseguir con lo que tienes y sabrás exactamente lo que te sobra y que no usarás nunca.


Invierte en básicos, tus básicos, más que en prendas de tendencia. Podrás tenerlos en tu armario durante mucho más tiempo y podrás combinarlos con piezas más actuales para modernizar tus outfits.


Pantalón colgado de una percha


Adquiere ropa y complementos que combinen bien con lo que ya tienes en el armario. Así podrás sacarles todo el partido y no los abandonarás en un rincón de tus cajones.


Cuida tu ropa. Cuanto más la cuides, más partido le sacarás y menos posibilidades de tener que desecharla habrá.


Mantenla al día. Si se descose un botón o un dobladillo, cóselo. Si necesita un cambio de cremallera, hazlo. En caso de que tengas que cambiar una goma, reponla. Si tus zapatos necesitan unas suelas nuevas, llévalas al zapatero. En caso de que tengas un collar en el que un eslabón se ha soltado, apriétalo con un alicate. Si vas dejando estos detalles, dejarás de ponerte la ropa y los complementos.


Maestros de la costura. Si tu ropa necesita un arreglo, hazlo inmediatamente. En caso contrario, te olvidarás de esas prendas y no te las pondrás jamás. Si puedes arregla las prendas tú. Si no se te da bien eso de la costura, búscate una buena modista para que te ayude a dejar tu ropa en perfecto estado de revista. Y para esto no vale cualquiera, porque una cosa es encargarse de un dobladillo y otra muy diferente reformar las prendas. Dedícale algo de tiempo a buscar una verdadera modista (y eso no significa que sea cara, sino profesional).


Prueba y verás la cantidad de beneficios tiene el hecho de aligerar tu armario.



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20 mayo, 2020

Cuida Tus Manos Tras los Lavados Frecuentes y los Geles Hidroalcohólicos

Cuando las manos se lavan con mucha frecuencia, y ahora lo hacemos más que nunca, éstas pierden la capa protectora que las recubre de forma natural, por lo que su piel se ve y se siente más seca. Incluso pueden llegar a producirse grietas, irritaciones, picor, dermatitis...


Como no vamos a dejar de lado la higiene por esto, es necesario cuidar las manos para paliar los efectos de los lavados frecuentes y del uso de geles hidroalcohólicos.


Para que tengas una manos limpias pero cuidadas, aquí tienes algunos consejos fáciles de seguir.


Cuida tus manos tras los lavados frecuentes y los geles hidroalcohólicos


Lavado de manos


Usa un jabón suave, que respete tu piel y que tenga propiedades hidratantes. Y créeme que un buen jabón marca la diferencia en tus manos. Eso no significa que sean más caros, si no mejores. En casa usamos un jabón con dosificador con ingredientes orgánicos que es más barato que cualquiera de los habituales en los estantes del supermercado, y que protege las manos dejándolas más suaves e hidratadas.


Si usas gel hidroalcohólico, es importante que el gel tenga ingredientes emolientes e hidratantes (pantenol, glicerina...), porque también resecan y eliminan la capa que hace de barrera en la piel de las manos.


Mujer lavándose las manos


Evita el agua muy caliente, porque ésta de por sí ya reseca muchísimo la piel.


El secado


Sécate bien las manos. Es fundamental para evitar la deshidratación, las irritaciones y la aparición de hongos. También parece que los microorganismos se transmiten mejor si la piel está húmeda.


Evita los secadores de manos (sobre todo los de aire caliente), aunque sea una opción más ecológica que las toallas de papel, porque suelen albergar gérmenes y esporas que pueden acabar en tus manos o en el aire. Por no hablar de que resecan mucho la piel de las manos.


Dile no las toallas o los rollos de tela fuera de casa, porque son un foco de suciedad y de infección. Además, suelen secar poco y mal.


En casa las toallas deben mantenerse bien limpias y secas, y cambiarse con frecuencia. Las de microfibra no son tan bonitas como las de felpa, pero secan muy bien.


Toallas enrolladas en colores neutros


Exfoliación


Exfolia tus manos cada 1-2 semanas, según las necesidades de tu piel. La eliminación de células muertas en tus manos las dejará más suaves y más receptivas a cualquier otro tratamiento posterior.


En cualquier caso, si tus manos están enrojecidas o muy agrietadas evita cualquier tipo de exfoliación mecánica, para no acabar dañando la piel. Ante la duda, consulta con tu dermatólogo o tu farmacéutico.


En mi caso, utilizo un exfoliante corporal 1 vez a la semana, y aprovecho para utilizarlo también en las manos. En caso de que tengas durezas puedes tratarlas con piedra pómez. Esto te puede suceder si usas mancuernas y otros elementos que se usan en fitness, sobre todo de manera frecuente. También si planchas la ropa con frecuencia y durante mucho tiempo.


Puedes preparar tus exfoliantes de manos en casa utilizando ingredientes como el azúcar o la avena en copos con aceites vegetales, yogur o miel.


Hidratación y nutrición


Aplica crema hidratante de forma constante. Lo ideal sería utilizar crema cada vez te laves las manos, pero es materialmente imposible, porque lo hacemos muchísimas veces al cabo del día.


Procura tener a mano una crema de absorción rápida para que te dé menos pereza usarla. Es importante que no te quede una película grasa en las manos, porque atraerá la suciedad y parece ser que facilita la transmisión de microorganismos en las manos, así como su permanencia en la piel.


Crema de manos


Ten un envase junto con el dosificador del jabón para que no se te olvide ponerte crema tras el lavado.


Utiliza un producto hidratante y nutritivo antes de acostarte, para recuperar las manos durante el sueño. Aplícalo con un buen masaje en manos y uñas para que sea más efectivo.


Mascarillas


Prepara tus propias mascarillas nocturnas para las manos utilizando ingredientes naturales como la manteca de karité, la manteca de cacao, el aceite de oliva, el aceite de almendras, el aceite de aguacate, el aceite de coco, el aceite de ricino, la miel...


También tienes mascarillas comerciales en forma de guantes que puedes ponerte incluso durante toda la noche y que tratarán tus manos en profundidad.


Uñas


Las uñas también se ven afectadas por los lavados constantes y las agresiones de los jabones, los geles hidroalcohólicos y otros químicos.


Nútrelas con aceites o sérums específicos. Si están debilitadas, aplícales una base o aceite fortalecedor para recuperarlas.


Protege tus manos


No añadas más irritantes a tus manos, así que, ponte guantes para hacer cualquier tipo de tarea en la que tengas contacto con productos agresivos, como limpiahogares, lejía, desatascadores...


Guantes de goma


Procura que los guantes sean sin empolvar, porque en algunos casos pueden producir alergias, si tienes heridas tardarán más en curarse, te costará más eliminar el polvo cuando te los quites y en algunos casos los residuos pueden reducir la efectividad de los geles hidroalcohólicos.


Si haces ejercicio con mancuernas, barras o realizas algún deporte con manillar, ponte guantes específicos que te protejan del roce.


En cualquier caso, si tienes las manos dañadas, sufres de alguna enfermedad o de alergias, consulta antes a tu dermatólogo.


Cuida tus manos, porque las usas constantemente y te comunican con el resto del mundo, ahora más que nunca.



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13 mayo, 2020

Coles de Bruselas con Naranja y Sésamo

Las crucíferas no suelen ser muy populares, ni para los niños ni para los adultos. El repollo, la coliflor, el romanesco o el brócoli no son hortalizas que estén entre los platos preferidos de muchos. Algunos incluso las odian. Pero si hay unas que encabezan la lista de las menos apreciadas son... ¡las coles de Bruselas!


Y esta mala fama no es nada merecida, porque cuentan con excelentes propiedades nutricionales y pocas calorías. Encontrarás en ellas potasio, vitaminas A, C y D, fibra y agua, por ejemplo.


Estoy convencida de que esta poca simpatía ellas se debe a que no se suelen cocina de una forma atractiva. Así que para hacer cambiar de idea a los haters de estas pequeñas hortalizas hoy quiero compartir contigo una receta: coles de Bruselas con naranja y sésamo.


En mi caso esta receta la he preparado en Crock-Pot u olla de cocción lenta, pero se puede hacer en una cacerola normal o incluso en una sartén profunda.


La olla de cocción lenta es uno de los grandes descubrimientos cociniles que he hecho este año... y no puedo parar de usarla. El concepto es el de la cocción a fuego lento de nuestras abuelas, todo lo contrario de los electrodomésticos diseñados para ahorrar tiempo, como el microondas o la olla rápida. Gasta muy poca energía, se puede programar y tiene medidas de seguridad suficientes para dejarla en funcionamiento mientras no estás en casa (siempre que sea de una marca de confianza, claro). El único pero, es que tienes que planificar las comidas con antelación suficiente, porque los tiempos son mucho más largos que con otros métodos de cocinado. Pero el sabor y el olor de las recetas no tiene comparación, te lo puedo asegurar. Por ejemplo, las carnes guisadas, los pescados en caldereta, la salsa de tomate, las compotas o los caldos caseros quedan de "10".


Dejo de contarte lo que me gusta el nuevo juguete y te cuento al receta...


Coles de Bruselas con naranja y sésamo


Ingredientes


1/2 kg. de coles de Bruselas
2 naranjas
1 cebolleta
2 zanahorias
1 puñado de sésamo tostado
Coñac
Sal
Pimienta
Comino molido



Notas sobre los ingredientes


- Si no te gustan las coles de Bruselas puedes hacer el plato con repollo.


Coles de Bruselas


- El sésamo puedes tostarlo en casa, si lo prefieres, o comprarlo ya tostado.


- En caso de que no seas fan de cilantro, sustitúyelo por perejil.


Materiales


Sartén
Olla de cocción lenta (si vas a utilizar esta forma de cocción) / Cacerola y olla convencional


Preparación


Común


Limpia las coles de Bruselas. Para ello retiras las hojas exteriores que puedan estar estropeadas.


Corta las coles por la mitad si son medianas o grandes, mientras que las más pequeñas las puedes dejar enteras.


Lávalas bien con agua y sécalas.


Corta finamente la cebolleta y ponla a dorar en la sartén con un poco de aceite de oliva virgen extra.


Mientras tanto pela y corta las zanahorias en trozos no muy grandes. Ponlas también a rehogar en la sartén junto con la cebolleta.


Incorpora también las coles para que se doren ligeramente.


Pon en la sartén los dos dientes de ajo negro.


Añade un chorrito de coñac a la cebolleta y las zanahorias y deja que se evapore el alcohol.


Exprime el zumo de las naranjas y resérvalo.


Naranjas y zumo


En olla de cocción lenta


Pon dentro de la Crock-Pot la cebolleta y la zanahoria, las coles de Bruselas, el ajo negro, el zumo de las naranjas, el sésamo, una pizca de cominos molidos y sal y pimienta al gusto.


Podrías saltarte el paso del rehogado de las verduras, pero personalmente creo que quedan mejor así. Además, si le quieres poner alcohol, es imprescindible hacerlo, porque en caso contrario no se evaporará.


Deja que las verduras cuezan durante 3 h. a temperatura baja o 1,5 h.-2 h. a temperatura alta. El tiempo dependerá de tu olla y de si la abres o no para remover o añadir algo que se te haya olvidado.


Coles de Bruselas con naranja y sésamo en olla de cocción lenta


En una olla convencional o en sartén


Pon todo dentro de una cacerola o usa la misma sartén en la que hayas rehogado las verduras. Incorpora el zumo de las naranjas, el sésamo, los cominos molidos, salpimenta y deja que las verduras se vayan haciendo a fuego medio hasta que estén listas. Tardarán aproximadamente 10-12 minutos en estar hechas, pero te aconsejo que vayas comprobando el punto para ver cómo están.


Coles de Bruselas con naranja y sésamo en olla de cocción lenta


Ya sólo te queda disfrutar de este plato ligero, saludable y mucho más rico de lo que piensas.

 

 

Nota: en este post encontrarás algunos enlaces de afiliados, aunque eso no significa que los artículos que se mencionan hayan sido sugeridos o planteados por las marcas ni tiendas. Su aparición es decisión única de la responsable de la redacción del blog.


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06 mayo, 2020

Cómo Cultivar un Aguacate en Casa

El aguacate es un fruto que está cada vez más presente en nuestra dieta por muchos motivos. Está delicioso, es muy versátil y tiene propiedades nutricionales que lo hacen muy atractivo.


Pero además es una planta que puedes tener en casa, tanto en tu terraza o tu balcón, como en el interior. Las hojas del aguacatero son muy bonitas y alcanzan un gran tamaño que las hace perfectas para decorar.


Si quieres que dé frutos, la cosa se complica un poco más, porque hace falta tiempo y unas condiciones de plantación y mantenimiento que no siempre es posible en casa. Estamos hablando de tener plantas macho y plantas hembra para que haya polinización, injertos con aguacateros que ya den frutos... Incluso puede suceder que nunca coseches aguacates.


Así que, si quieres plantar con éxito tu propio aguacatero en casa, no tienes más que seguir estos consejos.


Cómo cultivar un aguacate en casa


Cómo plantar la semilla


Separa la semilla del fruto, como cuando vas a comerlo tal cual, y límpialo con un papel. También puedes lavarlo, pero sólo con agua, sin detergentes y estropajos. Lo importante es que no quede carne en la semilla antes de comenzar el proceso. Y, por favor, consume la carne del aguacate, no lo tires.


Aguacate cortado a la mitad


Para que la semilla pueda prosperar, debes fijarte en que esté en buenas condiciones. No debe estar dañada y es importante que conserve la piel marrón que la recubre.


Ojo con la forma en la que colocas la semilla, porque tiene parte superior e inferior. Si sumerges la superior en el agua, no ocurrirá nada, porque las raíces saldrán de la inferior. Para que tengas una referencia, los huesos de aguacate tienen una parte algo más plana y con una pequeña circunferencia algo más clara y con una especie de remate puntiagudo. Esa es la parte que hay que poner en agua. 


Semilla de aguacate


Pincha unos palillos en el fruto (es fácil hacerlo). Coloca 3 o cuatro, a la misma altura de la semilla. Estos palillos servirán para sujetarlo mientras crece. Y, que no cunda el pánico, esos palillos no afectan al hueso del aguacate, únicamente funcionan como sostén.


Los palillos deben sostener la semilla para que quede sumergida aproximadamente la mitad de ella


Semilla de aguacate en agua sostenida por palillos


Mi consejo es que para germinarlo uses un recipiente de cristal transparente. Así verás cómo va evolucionando la semilla sin necesidad de sacarla del agua. Además, ver el crecimiento día a día es todo un espectáculo.


Coloca la semilla con los palillos en un vaso. Procura que tenga cierta profundidad, porque la raíz tiene que desarrollarse y necesita espacio. Los palillos deben apoyarse sobre el borde del vaso.


Añade agua al vaso, hasta que cubra la mitad de la semilla. Nunca plantes directamente el hueso del aguacate en tierra, porque no germinará.


Debes cambiar el agua cada pocos días o cuando veas que está sucia o tiene impurezas.


Sitúa el vaso con la semilla en un lugar luminoso y templado mientras sale la raíz. Los alféizares de las ventanas, las terrazas cubiertas y los invernaderos son perfectos para conseguir que germinen tus huesos de aguacate.


El proceso


La semilla no germina de un día para otro, así que ten paciencia. El tiempo suele oscilar entre los 15 y los 45 días, aunque puede ser mayor o menor según la temperatura y la variedad del fruto.


Verás que la semilla comienza a resquebrajarse y a perder la película marrón que la recubría y que en la parte inferior comienza a aparecer una raíz. Esa raíz comenzará a crecer hacia abajo y le irán saliendo ramificaciones.


Una vez que aparezcan las raíces, es cuestión de poco tiempo que aparezca el brote de la planta en la parte superior del hueso.


Vasos con semillas de aguacate en diferentes fases de germinado


Como queremos que la planta tenga un crecimiento controlado, debes ir cortando el tallo para que se haga más fuerte, pero menos alta.


Vasos con semillas de aguacate en diferentes fases de germinado


Cuando el brote llegue a los 15 cm. tendrás que recortarlo hasta los 7 cm. Te va a dar pena, pero es lo mejor para la planta. Deja que siga creciendo hasta que vuelva a alcanzar los 15-20 cm. y luego trasplántalo a tierra. Una vez que esté ya en sustrato, deja que siga creciendo hasta los 25-30 cm. Cuando lo haga, corta unos 10 cm. que serán el primer par de hojas que le hayan salido. Según vaya creciendo, repite el proceso, sin permitir que el tallo supere los 30 cm. Así conseguirás que la planta se fortalezca.


También puedes realizar todo el proceso anterior dejando la semilla en agua, con las 3 primeras podas, trasplantando la planta después. Yo lo he hecho así y funciona muy bien. Además, así te cercioras de que la semilla y las raíces están en buen estado hasta que se fortalezcan.


Poda de aguacate


El trasplante


Puedes trasplantarlo a una maceta con sustrato a principios de la primavera. 


La tierra debe ser rica en materia orgánica y humus, con un pH ácido (5-7), para que pueda absorber todos los nutrientes que necesita la planta.


Debes poner una capa inferior que sirva de drenaje, puesto que si las raíces están muy húmedas se debilita la planta.


No te olvides del fertilizante una vez que lo trasplantes. 


Entierra la semilla hasta la mitad, no lo hagas por completo, porque si no se pudrirá tanto la semilla como la base del tallo. 


Semilla de aguacate plantada en tierra dejando la mitad fuera del sustrato


El riego


Una vez trasplantado debes regarlo abundantemente (sin llegar a saturar) durante el primer año, volviendo a regar cuando la parte superior del sustrato esté seca al tacto.


Si las hojas se ponen marrones en los bordes, tu planta te está diciendo que le falta agua. Si se ponen de un tono amarillento, es que te estás excediendo y debes dejar que la tierra se seque unos días antes de volver a regar.  


Hojas de aguacate con manchas marrones por falta de riego
 

La temperatura


No soporta bien ni los cambios bruscos de temperatura ni el frío extremo. Si las temperaturas bajan demasiado (bajo cero), mete el aguacate en el interior.


Lo ideal es que la temperatura esté entre los 20-30º C de día y los 10-20º C durante la noche, aunque hay variedades que aguantan temperaturas algo más extremas. Aunque lo fundamental es que no descienda de 0º C, porque las hojas y los tallo se queman. 


La luz


Evita que la semilla o la planta muy joven se exponga a la luz directa del sol durante mucho tiempo. Aunque es una planta subtropical y le gusta el calor y la humedad, mientras no está crecida no soporta bien el sol constante e intenso. Eso sí, debe tener suficiente luz para poder crecer.


Una vez trasplantado debe tener buena iluminación, con exposición a la luz solar. 


¿Te animas a plantar la semilla del próximo aguacate que vayas a comer?





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