Antes de hablaros de mi experiencia personal, os comento qué es la intolerancia alimentaria y en qué consiste el test:
¿Qué es la intolerancia alimentaria?
Es una respuesta inmunológica ante determinados alimentos, que se manifiesta de forma individual en las personas y que puede dar lugar a un daño paulatino en nuestra salud. También es importante conocer que una intolerancia no es una alergia, aunque ambas tienen efectos adversos en nuestra salud.Los síntomas de una intolerancia pueden ser de muy diversa índole: gastrointestinales, neurológicos, cardiorespiratorios, respiratorios, endocrinos, dermatológicos, psicológicos, etc. En cada persona se manifestarán estos síntomas de una forma diferente.
Aunque el test de intolerancia alimentaria se ha vendido como una forma de perder peso, no es sólo eso, es una herramienta para seguir una dieta personalizada, cuya finalidad es mejorar de forma global nuestra salud.
¿Qué es el test de intolerancia alimentaria y cómo funciona?
Es un tipo de test reconocido y utilizado a nivel mundial y es importante no confundirlo con otro tipo de pruebas con nombres similares.
Este test pone en contacto la sangre del paciente con las proteínas de los alimentos que se desean testar para averiguar como reaccionan los anticuerpos; según como éstos se comporten, se diagnosticará la intolerancia o no.
La prueba testa, dependiendo del laboratorio con el que se trabaje y el dinero que se quiera gastar, una media de 200 alimentos; una cantidad más que suficiente para saber qué productos de uso diario nos pueden estar causando malestar. Dependiendo de la reacción más o menos intensa de los anticuerpos, se hablará de alimentos permitidos, no recomendados y no permitidos.
El test consiste en un simple análisis de sangre, que se realiza como cualquier otro: en un laboratorio o centro médico, en ayunas...
Mi experiencia personal:
A mí la prueba me la ofreció un seguro médico sin coste y, he de reconocer, que no tenía ningún tipo de fe en su efectividad. Yo también había oído hablar de este tipo de pruebas y mis referencias eran, cuando menos, confusas. Aún así, como me encanta probar cosas, me decidí a hacerme el test; total, era gratis...
Mis síntomas pre-test eran: dolores de cabeza constantes, malestar importante después de comer (sobre todo después del desayuno), hinchazón abdominal, retención de líquidos, problemas menstruales... y lo peor de todo es que para mí no eran síntomas, eran parte de mí. Me entregaron los resultados y me decidí a eliminar de mi dieta, al menos temporalmente, esos alimentos a los que me dijeron que era intolerante. Eso sin ninguna confianza.
Pues bien, a los pocos días, las cosas empezaron a mejorar: hacía bien las digestiones, los dolores de cabeza remitieron, la retención de líquidos empezó a mejorar, la regla se reguló, etc. Y así, hasta ahora. Y, como regalo, mejoró mi asma y comencé a perder peso poco a poco. Me encuentro mucho mejor físicamente, incluso de mejor humor.
También es cierto que la aseguradora médica es seria y que he estado controlada por nutricionistas en todo momento. Me han asesorado acerca de los alimentos de sustitución que debía tomar para no tener carencias nutricionales. Y siempre me han ofrecido pautas de alimentación saludables y me han recomendado ejercicio físico.Así que, aunque tengo referencias en contra, tengo que recomendar el test de intolerancia alimentaria, por experiencia personal.












