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07 abril, 2021

Cómo Preparar Tu Ropa para el Cambio de Estación

Llega el cambio de estación y eso significa.. ¡hacer el cambio de ropa en el armario! Con todo lo que conlleva. Y a pesar de lo poco agradable que es el proceso, es inevitable. Salvo que tengas una gran cantidad de espacio de almacenaje o un vestidor de esos que dan (mucha) envidia.

 

Si no tienes la suerte de tener muchos armario o un enorme vestidor, e incluso así, tendrás que dedicar un tiempo al consabido cambio de armario. 

 

Y uno de los puntos fundamentales de ese proceso es preparar la ropa, porque de ello dependerá que cuando vuelvas a sacar las prendas y complementos estén en buen estado. No corras el riesgo de que se estropeen por guardar una ropa y sacar otra deprisa y corriendo, sin tener ciertas precauciones.

 

¿Quieres conocer algunos trucos para preparar tu ropa para el cambio de estación? Acompáñame...

 

Cómo preparar tu ropa para el cambio de estación

 

Por el principio

 

Saca de armarios y cómodas todas las prendas, zapatos y complementos que vayas a guardar.  

 

En mi caso voy haciéndolo por fases, porque me resulta más práctico y cómodo. En el caso del cambio de invierno a verano, cuando comienza a hacer menos frío, voy retirando primero la ropa de más abrigo, como los jerséis gruesos, las bufandas, etc. Dejo las prendas de invierno, pero más livianas y las de entretiempo. En la siguiente fase ya elimino toda la ropa de abrigo y dejo la de entretiempo y saco la de verano, pero no la más ligera. En la última ya saco los vestidos de tirantes, los tops más veraniegos, los bañadores y bikinis... Y cuando cambia de verano a invierno sigo un proceso similar. Es cierto que puede parecer más engorroso, pero en lugar de hacer una sesión maratoniana de cambio de armario, tengo varias más cortas. Además, me permite tener el armario con menos prendas, pero justo las que necesito para ese momento del año. 

 

Prepara el armario

 

Aprovecha para limpiar el armario y los cajones a fondo

 

Retira las perchas que estén estropeadas. Repáralas o reponlas si es necesario.

 

Si te sobran perchas, sácalas del armario. Ocuparán espacio y pueden invitarte a compras más ropa para darles uso.

 

La ropa

 

Lava toda la ropa de la temporada anterior antes de guardarla. Es importante hacerlo, porque cualquier mancha se fijará más mientras está almacenada. Los malos olores también tienden a instalarse en los tejidos. Y a los insectos les gusta más la ropa sucia...

 

Lavadora y cesto de la ropa

 

Lleva las prendas que requieran lavado en seco a la tintorería, así las guardarás limpias y las podrás usar tranquilamente cuando las necesites de nuevo. 

 

Aprovecha para poner a punto tus prendas. Si tienes que coser botones, arreglar cremalleras o repasar dobladillos, hazlo antes de almacenarlas. 

 

El calzado

 

Limpia los zapatos antes de guardarlos, tanto el interior como el exterior. Si pueden tener algo de humedad, puedes espolvorearlos con polvos de talco o bicarbonato, o incluso poner en su interior bolsitas de gel de sílice. 

 

Si los zapatos necesitan un arreglo, llévalos al zapatero antes de guardarlos. Así los tendrás listos cuando comience la temporada. 

 

Los bolsos

 

Limpia los bolsos, tanto su interior como su exterior. Saca todo lo que haya dentro de los bolsos, sobre todo aquello que pueda dañarlos o mancharlos.

 

Si es necesario repasa los forros, lleva a cambiar las cremalleras o a arreglar cualquier desperfecto al zapatero antes de guardarlos.

 

Bolso con objetos en su interior

 

La mejor opción para almacenar los bolsos de una estación a otra es en bolsas de tela.

 

Los complementos

 

Lava o limpia el resto de los complementos de la estación que vas guardar. Esto es aplicable para gorros, bufandas, fulares, guantes, bisutería, gafas de sol, etc. 

 

Procura guardar cada tipo de complemento en una bolsa o caja diferente, etiquetándolos bien para que puedas saber dónde está cada cosa. 

 

El almacenaje

 

Sea cual sea el contenedor que uses para guardar tus prendas, complementos y zapatos, éstos deben estar muy limpios antes de poner nada dentro de ellos. 

 

Armario

 

Comprueba que no hay ni una gota de humedad en los contenedores, porque con casi toda seguridad acabarán apareciendo hongos y moho. 

 

Las cajas de cartón son una opción, aunque no son la más seguras para la ropa. Son más fáciles de dañar, su resistencia no es muy grande y no cierran bien. Y atraen a los insectos.

 

Las cajas de plástico pueden ser interesantes, puesto que son más resistentes. Aunque tienen la desventaja de que no permiten que la ropa respire, por lo que es más fácil que se instale el moho y los malos olores. También contribuyen a que las manchas se instalen.

 

Las cajas de tela que van armadas son una buena elección. Tienen una buena resistencia, se pueden lavar y dejan que el aire circule en cierta medida. Mejor las que tienen cremallera o cierres de presión, que las que tienen una simple tapa.  

 

Las bolsas de plástico, salvo que tengan algún sistema para que circule el aire, tienen las mismas desventajas de las cajas de este material. Las de tintorería son especialmente perjudiciales para almacenar la ropa.  

 

Las bolsas que se pueden sellar al vacío pueden ser una buena elección. Su cierre hermético evita que se contaminen. Y al reducir su volumen podrás aprovechar mejor tu espacio de almacenaje. Las desventajas: la ropa se arruga muchísimo y si quieres tomar sólo una prenda tendrás que quitar la válvula, sacar lo que necesites y volver a hacer el vacío. 

 

Las maletas viejas también pueden ser un contenedor para la ropa de otras temporadas. Siempre que estén limpias, secas y que cierren bien, pueden ser una gran elección.

 

Los zapatos, sobre todo los más delicados o los que más aprecies, es mejor guardarlos en sus cajas. 

 

Zapatillas de deporte en su caja

 

Si quieres ganar espacio, puedes guardar los zapatos en bolsas de tela, almacenándolos luego en una caja más grande. Ten la precaución de colocar los zapatos suela con suela, para que no se manchen. Si tienen adornos o lazos, comprueba que estos no se arrugan o dañan el cuero del otro zapato. 

 

Almacena las prendas organizándolas por tipo: abrigos, pantalones, faldas, vestidos, camisetas, jerséis, zapatos, bolsos, bufandas, gorros...

 

Hay prendas que se almacenan mejor colgadas. Por ejemplo, los abrigos, las chaquetas o los vestidos de fiesta es mejor dejarlos en perchas y dentro de fundas. Evita que las fundas sean de plástico, son mejores las de tela o de cualquier otro material que permita que los tejidos transpiren.

 

Cazadora colgada de una percha

 

Pero no cuelgues nada que pueda deformarse tras estar varios meses en una percha, como los jerséis o la ropa de punto.

 

Coloca las prendas más pesadas abajo y las más ligeras arriba, así se arrugarán menos.

 

Si te es posible, almacena en vertical en lugar de en horizontal. Ya sabes, al más puro estilo Marie Kondo. Así se arrugarán menos las prendas. 

 

Guardar la ropa enrollada es una forma de que ocupe poco espacio y de que se arrugue menos. 

 

El lugar en el que guardes tu ropa y zapatos hasta la temporada siguiente debe ser adecuado. Tiene que estar seco, oscuro y fresco. 

 

El etiquetado: muy importante

 

Etiqueta las cajas, así sabrás qué es lo que contienen. Si eres detallista y tienes tiempo, incluso puedes hacer una foto y pegarla. Esto es muy útiles con las cajas de zapatos.

 

Cuestión de aroma

 

Las bolas de naftalina pueden ser muy eficaces contra los insectos, pero tienen un olor bastante desagradable y, lo peor de todo, pueden ser tóxicas para todos, sobre todo para los peques o las mascotas. Es mejor utilizar bolas de cedro que son menos peligrosas y dejan un aroma muy agradable en la ropa. También puedes poner entre la ropa bolsitas de lavanda, que deja buen olor... y que no les gusta nada a las polillas.


Lavanda

 

Si quieres perfumar la ropa, procura que lo que utilices no manche la ropa ni desprenda humedad que pueda generar moho.

 

Que tengas un estupendo cambio de estación...

 


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La primera vez que apareció el post Cómo Preparar Tu Ropa para el Cambio de Estación fue en el blog de La Meiga y Su Caldero.


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Cómo preparar tu ropa para el cambio de estación by La meiga y su caldero - Arancha Moreno is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

27 septiembre, 2017

Cambio de Estación, Cambio de Armario

Los cambios de estación afectan a las temperaturas, a la cantidad de horas de sol que disfrutamos, a nuestro ánimo... y a nuestros armarios.


Y es que si hay algo que realmente da pereza es tener que guardar la ropa de la estación anterior y sacar la de la que viene. Es una tarea similar a la de la limpieza: lleva trabajo y la permanencia de esos resultados es limitada. Porque sabemos que en unos meses tendremos que dar marcha atrás y hacer ese cambio a la inversa.


Aunque una buena organización a la hora de hacer esos cambios implica que el esfuerzo sea menor, que los resultados sean mejores y que puedas disfrutar de un armario mejor aprovechado y organizado. Y esto último repercute en tu estilo, créeme.


Para echarte una mano a continuación vas a encontrar consejos que pueden serte útiles con la tarea de hacer los cambios de estación en tu armario.


Manos a la obra...


Cambio de estación, cambio de armario


Por el principio


Plantéate el cambio de estación como algo divertido, como unas horas que te vas a dedicar a ti, así no te dará tanta pereza. Ponte tu música favorita, prepárate una infusión, un zumo... o algo más fuerte si realmente te parece una actividad extremadamente pesada. O pide a alguien positivo y alegre que te eche una mano, así podéis aprovechar para charlar y reíros un rato.


Busca un día o dos que puedas dedicar por completo a esta actividad, sin interrupciones, así te dará la sensación de que te cunde más el tiempo. 


Haz el cambio de una sola vez. Si lo haces por fases, te costará mucho más llevarlo a cabo. Además, al hacerlo por partes, no verás el total de la ropa, calzado y complementos que tienes, por lo que te será más difícil saber con qué quedarte, que reciclar, que donar o qué tirar.


¿Cada cuánto?


El cambio de estación puede hacerse 2 veces al año (verano-invierno, invierno-verano), aunque lo ideal sería hacerlo 4 veces, una por cada estación (primavera-verano, verano-otoño, otoño-invierno, invierno-primavera). Así podrás organizarte mejor con los temidos entretiempos, que suelen ser un terreno peligroso para el estilo, puesto que es fácil acabar luciendo looks imposibles: blaziers de lana con chanclas, gorros de lana con vestidos vaporosos o camisetas de tirantes con botas de après ski... y no me digas que no has visto éstas cosas por la calle en los primeros días de la primavera o el otoño.

 
El almacenaje


Si tienes suficiente espacio de almacenaje (¡qué suerte!), procura hacer también el cambio de armario, trasladando la ropa de la estación entrante al que tengas más a mano para vestir. De estas forma revisarás lo que tienes para clasificarla, limpiarás el armario y dejarás más accesible tu ropa. Si no lo haces así es probable que tus armarios acaben sucios, desorganizados y que nunca sepas realmente qué ropa tienes. 


Armario ordenado


Elige con cabeza el lugar en el que almacenarás la ropa de la temporada anterior. Lo ideal es que esté protegida de los cambios bruscos de temperatura, a salvo de la humedad y relativamente accesible.


Hazte con diferentes elementos de almacenaje para que puedas organizar y conservar tu ropa y complementos adecuadamente. Según dónde vayas a almacenarlos y el tipo de ropa que vaya a poner dentro, deberás utilizar elementos diferentes. Las cajas de cartón son económicas y dejan que lo que coloques dentro pueda respirar. Las cajas de plástico herméticas son perfectas si quieres proteger a las prendas de humedades e insectos. Las fundas son ideales para guardar la ropa que no debería doblarse: pantalones de vestir, faldas, vestidos largos, camisas, abrigos que no sean de piel... En el caso de las fundas es conveniente que el largo sea suficiente para albergar las prendas sin que se arruguen. Las bolsas de tela son útiles para guardar bolsos, zapatos, complementos y prendas que necesiten airearse en cierta medida. Las bolsas de plástico herméticas son las mejores para guardar ropa y complementos que deban protegerse de insectos, moho y humedades.


Si no puedes hacer la inversión en elementos de almacenaje, utiliza lo que tengas más a mano, pero siempre teniendo cuidado de que la ropa conserve su forma una vez doblada y que esté bien protegida. Así que si las bolsas no son suficientemente herméticas, puedes utilizar varias para el mismo grupo de prendas, cerrándolas con cinta de embalar. Y si las prendas son delicadas y no se mantienen rectas dentro de la bolsa, puedes poner en su interior un cartón rígido, una madera o un plástico para armar las bolsas y que las camisetas o jerséis se mantengan bien doblados. 


Hazte con perchas para las prendas que debas guardar colgadas. Procura aprovechar el espacio en las perchas, pero teniendo cuidado de que se mantengan en su sitio y sin acumular mucha ropa en ellas, así evitarás que las prendas se arruguen o se deformen. Si son prendas delicadas que no se mantienen en la percha puede ayudarte de alfileres, pinzas o incluso forrándola en todo o en parte con un material que evite que se deslicen.


Prendas colgadas de perchas


Los bolsos y zapatos están mejor guardados en bolsas de tela individuales. En algunos casos te las darán con los zapatos, si no tienes ninguna, puedes utilizar los almohadones viejos para reciclarlos en forma de bolsas o hacerlos de cero con retales de tela. Las bolsas ocupan mucho menos espacio que las cajas y tienen la ventaja de que duran más y las puedes lavar.


Si tienes sombreros, guárdalos en sombrereras o cajas. Es la única manera de mantener su forma. 


Cuestión de orden


Para hacer un buen cambio de estación hay que sacar la ropa del armario y aprovechar para quitarle el polvo y limpiarlo. Esto es importante porque, además de por higiene, es porque es la mejor manera de saber la ropa que tienes. Así podrás clasificar la ropa en varios apartados: para guardar, para arreglar/reciclar, para regalar, para donar o para tirar. De este modo podrás mantener tu cantidad de ropa a raya, sin acumular innecesariamente.


Aprovecha para revisar la ropa. Primero comprueba si te la has puesto en algún momento y si te sirve. Si la respuesta es afirmativa en ambos dos casos, comprueba si tiene todos los botones, si la cremallera cierra bien, si hay que repasar el bajo, si tiene hilos sueltos, si hay que coser o pegar algún detalle, si puedes sacarle más partido haciéndole alguna reforma... Y haz esto también con el calzado y complementos también, por supuesto.


Como con la clasificación sabrás realmente lo que tienes, podrás tomar nota de las prendas que necesitas para la siguiente temporada. Es la mejor forma de planificarte y aprovechar las ofertas y rebajas que encuentres para reponer tu armario.


Guarda la ropa limpia y bien colgada o guardada. Ya sé que da rabia hacer el trabajo de lavar y planchar para prendas que no te vas a poner en unos cuantos meses, pero es la mejor forma de conservarla en buen estado. Y, tengo una mala noticia, puede que cuando la saques de nuevo tengas que lavar y planchar otra vez si la ropa se ha impregnado de malos olores (humedad, antipolillas...).


Y si tienes ropa que requiera limpieza en seco, aprovecha para llevarla al tinte y guardarla en perfectas condiciones.


La ropa que no sea para colgar, dóblala cuidadosamente. Algunas prendas es mejor doblarlas del revés para que no se enganchen con otras, puedan llenarse de pelos o fibras o se hagan pelotillas. Esto es especialmente importante en el caso de que tengan plumas, lentejuelas, cremalleras o aplicaciones.


Ropa doblada
 
 
Ordena las prendas, zapatos y complementos por categorías, tanto la que vayas a guardar como la que vayas a sacar. Cada persona se arregla mejor con un sistema: tipo de prendas, colores, ropa de trabajo/ocio/fiesta, una combinación de ambas...


Etiqueta las cajas y bolsas con lo que contienen, así sabrás que tienes en cada una y si, por lo que sea, necesitas buscarlo en cualquier momento, sabrás dónde está.


Ten en cuenta que habrá prendas que nunca abandonen tu armario. Los básicos como los pantalones y faldas de vestir, las chaquetas, las camisas sencillas, las camisetas (tanto con manga corta como con manga francesa), los vestiditos negros o los jeans nunca deberían salir de él, porque puedes utilizarlos siempre. También deberías conservar prendas de temporada que pueden serte útiles en la siguiente, aunque no lo parezca a primera vista. Un bikini, un gorro de playa y una toalla de playa en otoño invierno te pueden ser muy útiles si te surge una escapada de fin de semana a un lugar cálido o te apetece visitar un spa. Unas chaquetas finas en verano pueden sacarte de más de un apuro si te vas unos días a un lugar más fresco o si tus compañeros de trabajo ponen el aire acondicionado en agosto con una temperatura fría incluso para los pingüinos y los osos polares. Estos consejos no te servirán si tienes la suerte de vivir en zona tropical.


Stop polillas


Y no te olvides de mantener tus prendas a salvo de polillas. La naftalina y productos comerciales suelen dejar un olor muy desagradable que no desaparece hasta no haber lavado la ropa varias veces. Mi consejo es que utilices algunos de los productos naturales que repelen a los insectos y que dejan un aroma muy agradable. Rellena bolsas de organza, de tela o pañuelo con cáscaras de cítricos, con lavanda, romero, canela, pimienta o granos de café. Puedes utilizar estos ingredientes en solitario o en distintas combinaciones, las que más te gusten. Otro elemento perfecto para deshacerte de las polillas son las bolas de cedro perfumadas con unas gotas de aceite esencial también de cedro. 


Y ahora, a por los armarios...




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La primera vez que apareció el post Cambio de Estación, Cambio de Armario fue en el blog de La Meiga y Su Caldero.


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